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Archive for 29 junio 2010

What the fuck!!

– Te cabreas porque estás aburria, es lo que tiene el verano.
– Bah, ni siquiera estoy cabreá. Solo tengo ganas de fusionar la báscula y el disco duro con un placaje brutal entre ambos, pero lo llevo de una manera humorística y maravillosa.

Digamos que este pequeño diálogo ilustra mi estado de ánimo de esta mañana, caracterizada por haberme levantado, pesado (horror!!!), sacado sangre (por primera vez en mi vida. Sigo con la tirita puesta por si de repente empieza a salir a borbotones a lo Tarantino), comprobado que el disco duro se me ha jodido y confirmado que sigo con el cuello brutalmente quemado de la expedición del domingo. ¿Alguien da más?

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Un par de frases de ayer:

La Europea, malditos pijos con lago…

Por E. Ha sido demasiado grande como para no ponerlo aunque pretendiera ofenderme xDDDDDD.

Ya me has sustituido. Yo no te llevo a Granada pero puedo hacer tocar el cielo.

Por AA. También me ha hecho mucha gracia, y una sonrisa/carcajada siempre es ultra agradecida :D.

He subido al Veleta

Antes que nada, el Veleta es: http://es.wikipedia.org/wiki/Pico_Veleta

Exacto. Las palabras concretas (más o menos) de un amigo volviendo ayer, bueno, esta madrugada, de Granada y hablando sobre las costumbres ociosas de la juventud actual fueron: cuando seamos ya viejos lo que contaremos a nuestros nietos será “yo he subido al Veleta”, no que el 15 de julio de tal año estuve en la playa de Valdelagrana porque eso se puede hacer todos los días.

Pim, pam, toma lacasitos. Con dos cojones (y sin ellos), puedo afirmar que el 27 de junio de 2010 estaba yo a las 7:15 esperando en la puerta de mi casa para que me recogieran (PA, naturalmente, llegó con su margen de retraso, como no podía ser de otra forma) y, tras un cambio al coche de D por comodidad, a las 8 de la mañana estábamos rumbo a Sierra Nevada. Unas 3 horas y pico un pelín zombi, ya que yo iba sentada detrás y el querido Ford Focus (primo mayor del mío, que ahora tiene mi hermano secuestrado en Valencia) hace un poco de ruido, vamos, que no me enteraba de ná de lo que hablaban piloto y copiloto (I). Pero luego, al llegar a Granada, donde teníamos que recoger a A, se animó mucho la cosa porque D no accedió a la entrada correcta (Santa Fe) y dimos unas vueltas tremendas hasta situarnos en el sitio donde habíamos quedado xD, y se dedicó un largo rato a profanar contra sí mismo, ya que era la tercera vez que iba a aquella ciudad y todavía no se lo había aprendido bien (¡con lo tirao que estaba, es que soy gilipollas!, proclamaba semi-angustiosamente).

Hácese llamar Ruta Hoya de la Mora (http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=684561) el recorrido que hicimos. Salimos a las 12:30 aproximadamente y todo comenzó subiendo. Y subiendo. Y siguió subiendo. La primera hora y media se sucedió a lo largo de un territorio evidentemente en pendiente (os recuerdo que se trata de subir una montaña) con bastante vegetación y atravesando por campo, pasando en ocasiones por la carretera que, en grandes círculos, llega también casi hasta arriba. Pues esos 90 minutos se convirtieron, tanto para mí como para una agradable muchacha italiana que conocimos todos ayer mismo, en un paseo algo trabajoso pero que se pasó rapidísimo. No nos lo creíamos cuando nos dijeron que llevábamos tanto tiempo. Ahora bien, el resto se notó más.

Empieza a complicarse un pelín el terreno, ya más escarpado, con sus miles de piedrecillas, salientes y, en general, la pendiente. En ningún momento nos pusimos a escalar, claro, no era la idea, no se confundan. Pasamos al lado de una explanada repleta de nieve (todo el Veleta estaba nevado a cachos, al igual que las demás montañas de Sierra Nevada a pesar de estar en junio), y he de afirmar que fui la impulsora a la hora de acabar casi todos pisando la nieve. Eso sí, al final fui la que menos estuve sobre ella porque mis zapatos eran de deporte, no como las botas de montañero que me llevaba, y bien que hizo, la mayoría de los integrantes del grupo, que impedía que se pegaran los resbalones por los que yo pasé, y que se empaparan los pies, como al final de la expedición me pasó a mí. ¡Pero no corramos tanto! Una pequeña muestra de tantas que grabaron, esta por V:

Muy bien. Si habéis sido observadores, habréis divisado durante los primeros 20 segundos una montaña sobresaliendo en especial a la derecha, antes de girarse a mostrar el resto de las cumbres. Pues ESA es el Veleta, era el destino, la expedición, la aventura, el motivo por el que ayer fue uno de los mejores días de mi vida. Yo salgo muy de refilón, jeje, normalmente huyo de las cámaras, pero cuando los tenga en mi poder ya colgaré alguno (si me gusta mi cara).

El rato siguiente hasta que nos sentamos a comer, allá por las 15 y algo, fue algo más jodidillo. Nos animábamos para subir un poco más antes de proceder a almorzar y así avanzamos un buen cacho. El hambre y mirar las cuestas que nos esperaban es lo que tiene, ya que apalancarse y luego levantarse es muy duro. Si ya es trabajoso para ir a clase o a trabajar o incluso a casa del colega, imaginaos para continuar con la subida de una montaña. Pues eso, se compartieron todo tipo de aperitivos (patatas, una salsa picante horrorosa de PA, los frutos secos de mi madre, que tuvieron gran éxito) y se devoraron los bocadillos mientras se enfriaban medio enterrados el vino oloroso de G, el Red Bull de V y mi Aquarius en un gran cacho de nieve próximo. Nos cruzábamos con gente a menudo, incluso una mujer preguntó si el Aquarius era nuestro. No le jode, señora, ¿ve acaso a alguien más por los alrededores? Si le parece la lata ha nacido de la naturaleza.

Lo peor fue después de comer. Un hermoso camino de nieve donde podía haber aprendido prácticamente a patinar, repleto de pisadas de muchos otros aventureros como nosotros (jajá!), hasta que decidimos cortar camino y giramos hacia la cuesta de nieve impoluta, a través de la cual abrió paso PA con sus súper botas (el muchacho es que tiene un equipo que lo flipas, conózcase su pasión por el trekking). Y tras ese caminillo de nieve, muchas piedras, como en el vídeo pero máááás exagerao. Subir, subir, subir, rocas, empinadísimo, agárrate y no mires mucho para abajo, tampoco para arriba porque no veas lo que queda por delante xD. Brutal, la peor parte del camino, varias paradas a lo largo de ella para poder continuar.

¡Y llegamos! Y no tengo ni una puñetera foto porque ninguna cámara era mía. En cuanto las consiga (que no sé cuándo será) haré una pequeña selección, o grande según me dé, y las colgaré :). Menos mal que al menos me han pasado un par de vídeos y el mapa de la ruta para amenizar tanto texto. ¡Pero es que fue tan emocionante!

Cima. Respirar. Miras a tu alrededor. Montañas, nieve, paisaje, aire, paz, tranquilidad, shock, por fin (carajo), qué bien me siento. Casi lloro de alegría. No me había costado demasiado, lo normal, supongo, pero la satisfacción no se puede ni describir con palabras, hay que sentirlo, y no sé cuántos de vosotros estáis dispuestos a hacerlo así que nada, pongan en marcha su imaginación y recuerden algo que les haya hecho extraordinariamente felices por un rato. Helo aquí. No solo era un paisaje bonito. Era todo: la naturaleza en su más puro estado como nunca la había visto, la compañía tan fantástica que tenía a mi alrededor, la Libertad, la sensación de que estaba Viviendo como hacía mucho que no me permitía o no había tenido los huevos de experimentar y lanzarme, sin dudarlo, a tal hazaña.

Pues ahí nos tiramos, yo qué sé, un par de horas o más, charlando, comiendo algo, observando, felicitándonos, abrazándonos, haciéndonos fotos de triunfo y, sobre todo, varios ratos en silencio, reposando, tirados en rocas. A saber lo que cada uno estaba pensando. Seguro que de reunirlo todo en una sola cabeza estallaría brutalmente en mil pedazos de la presión. Aquí os pongo ahora a un pequeño protagonista más de la historia, propiedad de la italiana, todo un campeón de dos meses de edad llamado Varone:

Y hala, para abajo, muy divertida y mucho más relajado y corto. Debimos de tardar algo más de la mitad del tiempo de subir en bajar, pero a un ritmo muy normalito. El tramo rocoso a saco me hizo ir la última para ir tranquila, y PA me acompañó todo ese rato, también conocido como Papá Aguilera xD. Al bajar aquella cuestecilla hasta el camino de nieve de nuevo, a pesar de seguir las pisadas, caí, pero en blando, así que estuvo guay :D, me dio confianza para patinar un poco después, que no faltaron los tramos enormes de nieve para cortar camino, aunque ya parte de la vuelta, algo más de la mitad calculo, se hizo por la carretera.

No nos lo creíamos cuando llegamos a los coches. Ya no quedaba casi nadie por aquella zona, donde al llegar al mediodía estaba plagado de automóviles. Y aún así, ¿qué hicimos? Pues tirar para la ciudad a cenar, ¡que para eso Granada está barata con sus tapas de dos variedades por dos euros! Una hamburguesa casi todo el mundo de primero y, de segundo, muchos un yo qué sé, una especie de kebab, valiente estómago, otros (como yo) unas cocretillas (no recuerdo quién dijo que la RAE había admitido ese sacrilegio de palabra, pero a mí ahora no me sale), acompañados de los desvaríos de V. El síndrome del sueño, lo llamaban. Tremendo. La primera hora en coche tuvo como protagonista la voz de V, qué coño, la sesión radiofónica de V a través del Walkie Talkie él hablando desde el coche de PA y escuchándolo tanto los que iban allí hacia Sevilla como los que íbamos en el coche de D (él, I y yo) hacia Jerez. Nos acompañó con su tremendo desparpajo, imaginación, espontaneidad y, joder, que se tiró una hora y medio el tío charlando y charlando, a pesar de que nosotros no podíamos responderle porque nuestro walkie no iba, de un porrón de paranoias, chistes, un relato cómico del copón que incluía hasta publicidad que nos hizo saltar las lágrimas de risa a todos. Qué arte, por mi mare, alucinando, vamos.

Las dos horas siguientes de camino bien, charlando y resistiendo al cansancio como unos hachas. No se me hizo nada largo, llegamos y para la ducha y la cama. Parecía que hacía días que me había levantado y desayunado a las 7 de la mañana. No cabe en mí la emoción de haber vivido tal experiencia. Que se me desborda, vamos, he tenido todo el rato que he estado escribiendo el corazón en vilo, júroslo. Espero que si se os presenta alguna vez una oportunidad así, no la desaprovechéis, sobre todo si os interesa un mínimo la naturaleza y hacer ejercicio.

Inolvidable. Solo puedo decir una palabra para terminar: GRACIAS.

Equilibrio

Así se llama una pequeña historia que escribí este curso para la asignatura de Narrativa Audiovisual. 11 páginas con sus márgenes determinados para Escenas, Diálogos, Personajes y demás características propias de un guión.

Pues no tiene nada que ver con lo que voy a contar pero me he acordado de ello y me ha dado por ponerlo antes de comenzar a desparramar pensamientos cruzados unos con otros que pugnan por ser vomitados al exterior.

No me sé la Ley de Murphy pero alguna regla consistirá seguro en que cuando mejor te vaya, siempre habrá algo que te enturbie. http://www.calidoscopio.com/calidoscopio/principal36.htm. Hala, para que os entretengáis. No las voy a leer todas ahora para buscar alguna relacionada con lo que estoy hablando pero me hacen bastante gracia muchas.

La idea es: cuando te pase algo fantásticamente memorable y experimentes el más pleno éxtasis de tu vida, o uno de ellos, pasará muy poco tiempo hasta que otro hecho se ocupe de chafártelo. En cierto modo, depende de tu cabeza sentirte así o no pero qué cojones, a todos nos acaba afectando lo que nos rodea, queramos o no. Y lo peor es que ya te lo esperabas. Ya sabías que esa persona era de tal forma, ya sabías que acabaría mandándote a tomar por culo, ya sabías que en realidad no te pasaría nada si no le volvías a ver la jeta en su puta vida porque, en el fondo y en relación con toda la gente que conoces, digamos que no significa nada para ti, ni siquiera tenías conversación con ella, todo era un enorme y burdo compromiso amistoso. Y aún así, te jode.

Esto es solo un ejemplo de putadilla que te puede pasar. Sé que puede haber de muchos tipos pero creo que normalmente si algo te rebota viene de otro ser humano o conjunto de ellos, no del aire, y logiquísimamente hay problemas cuatrocientas mil veces más graves que las gilipolleces entre amigos/”amigos”/conocidos/etcéteras sensibleras (paro, hambre, guerras, muertes) pero bueno, ahí están y rajar un poco de vez en cuando sienta de puta madre, ¿o no? Y luego, tan contentos.

Por suerte y como he dicho, depende de ti, así que este post en el que apenas se nota la furia que pretendo desprender (porque supongo que tampoco es para tanto ni mucho menos, solo que hay ciertos estados que motivan bastante para escribir, despotricar y sentirse de nuevo en armonía con este maravilloso mojón de universo :D, refiriéndome evidentemente a la parte humana, ya que la naturaleza no tiene culpa de nada), va a finalizar ya mismo para dar paso a una de las experiencias más satisfactorias y bellas de mi vida que he tenido, si no la que más, porque ahora mismo no recuerdo otra comparable, y ya no es por mi memoria sino porque sería muy difícil equipararlo.

Pues eso, cambio brutal de tema. Pueden proseguir leyendo en la siguiente publicación, que llegará en unos pocos minutos mientras trato de organizarme las ideas y exponerlo lo mejor posible :).

Pd: iba a buscar una foto pero en verdad en este blog quiero intentar poner imágenes más que nada mías, no de google, y tampoco tengo por qué estar incluyendo dibujitos para llamar la atención, ya que escribo por placer, así que paso. Total, mientras esto sea mío, el contenido es lo más importante, no como en el mundo televisivo. ¡Anda! Otro tema, lo dejo archivado.

Counter Strike

Claramente, hay un problema de autoridad muy gordo que empieza con la familia y acaba con ella. Es la diferencia entre estar escuchando durante toda la tarde a un hermano gritar eufórico enfrente de la pantalla del ordenador, pegando tiros y con sus cascos puestos e intentar inútilmente que se calle la boca de una puñetera vez, porque quieras que no… ¡Tío, estás hablando solo! A mí me da cosa hablar por el messenger con mis padres delante por las caras que pueda yo poner, pero a él se la sopla, toma, ole, dale candela, pim pam, escucho más su voz a través de la puerta del comedor que las noticias en la tele que tengo a tres metros.

Como iba diciendo, que ya me he ido por las ramas: es la diferencia entre el concepto explicado en el párrafo anterior y la situación tan distinta que se da durante el descanso de nuestros progenitores. ¿Qué ocurre? Que cuando empieza la hora de la siesta, más conocida como el momento “no quiero escuchar ni una mosca” (Sir Padilla dixit), todo es silencio. Qué alivio, lujo, gustazo, descanso para los oídos, caaaaaarajo. ¡Mamón, por qué no haces eso el resto del día! Casi prefiero la batería, cuyo ruido tiene todo el sentido del mundo.

Aún así lo escucho murmurando. ¿Hablará con gente realmente? Supongo que sí, pero ¿cuánta? ¿Cómo se organiza un equipo hablando solo a través del micro y escuchándose solo a través de los auriculares para no pisarse unas voces con otras? Le preguntaré algún día de estos, si es que coincide con que no los tiene puestos y no estamos comiendo o alguno en la calle, porque por lo demás se me reducen las posibilidades de establecer la comunicación xD.

Acabo de ir a preguntarle qué juego es (tras abrir una puerta, decir “Kiko” varias veces sin éxito y tener que abrir la otra puerta, que hace un ruido que se caga la perra): Counter Strike. Ya lo he oído antes. Yo es que me quedé en el Unreal Tournament. Pero en la primera fase, la de todos contra todos, que molaba más; la siguiente de jugar por equipos ya no tenía tanto jugo para mí. Salir, a leñazos con to Diox, miembros saltando en pedazos, saltar, correr, cambiar de arma (ninguna era una inocente pistolita, en todo caso con la que comenzabas pero como no pillaras una más decente rapidito anda que ibas listo).

Hace años que no juego. En verdad lo comprendo, el muchacho se integra en cuerpo y alma con la emoción asesina que no se puede (o no se suele) poder llevar a cabo a la vuelta de la esquina con el notas al que le darías más de una guantá. Cualquier tarde de estas voy y lo retomo :D.

Pequeño tesoro con patas de Michael Jackson

Este niño se llama Wang Yiming y es conocido como Xiao Bao (“pequeño tesoro”). Al nacer prematuro, los médicos recomendaron a sus padres que le pusieran música para favorecer la movilidad de los músculos. Este es el resultado a sus cuatro años. (Para verle bailar directamente, minuto 1:36)

Y esto, aún mejor, a los tres años.

Qué Fama, ni Mira Quién Baila ni hostias en vinagre, hombre, ¡Xiao Bao al poder!

Apuestas arriesgadas

La tele es como la vida misma: hay cosas hacia las que te tienes que lanzar y no siempre te va a salir bien el tiro, tal y como le ha ocurrido a la mini-serie que os comenté en el post anterior a causa de la poca audiencia que tuvo. En su lugar, emitieron la película Alejandro Magno, de Colin Farrell. La vi en el cine en su día. Se trata de un buen actor y una intensa historia así que seguro que la disfrutaron los que pusieron Antena 3.

Vamos, que me quedo sin saber el final de la historia xD.

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Esta mañana he estado pensando que, cuando se me empiece a ir la olla de vieja, quiero que me lo digan. Aunque no haga caso. Que me suelten: “killa/hermana/señora/María/tú, te está tocando”. Y yo ya veré lo que hago, pero que no resulte una carga para nadie. Las residencias están muy mal vistas pero, al menos por ahora, prefiero que me metan en una antes de que mis hijos (si los tengo, que esa es otra xD) carguen conmigo. Se supone que tienen que cumplir con los padres, porque ellos les han cuidado, tal y cual… Y me parece fantástico, pero no creo que a nadie le haga ilusión. Estamos repletos de compromisos, obligados a hacer miles de cosas “por cumplir” con los tópicos, con la gente, con la sociedad, con las normas, con las etiquetas, con las miradas reprobadoras y por encima del hombro en cuanto te descuidas.

Pues no me da la gana de formar parte de esto.

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Y la pregunta de hoy: ¿qué labor de la casa es la que más detestáis? A mí, personalmente, me revienta tener que hacer la cama. Bueno, si hay que hacerla se hace, pero prefiero fregar, barrer, cualquier cosa antes. ¿Y vosotros?

Prime Time

Es el horario de máxima audiencia y se emplea en el lenguaje televisivo y el radiofónico.

En España, el Prime Time se da más tarde que en la mayoría de los países (como todo en nuestro país: la hora de la cena, de acostarse, de salir a tomar algo…), es decir, de 22:00 a 1:00. En cualquier cadena lo suficientemente reconocida, menos de un 20% de audiencia se considera un fracaso.

En verdad no sé a qué venía esto, lo escribí hace un rato y me fui a almorzar pero bueno, ahí queda pa tos ustedes. Creo que vino a cuento de que el miércoles pasado (Diox, hace una semana ya que fue O_O) se emitió un primer capítulo de la mini-serie No soy como tú, rollo vampiresco, en Antena 3, y tuvo un 8,8% de audiencia. Sí, procedan a llorar, gracias. Esta noche se emite el segundo capítulo, no hay más. No le estoy dando publicidad. De hecho, por las noches últimamente me entretengo viendo a ratos El Gato al agua en Intereconomía con mis padres. No, no somos nada de lo que se os ha venido a la cabeza, desprendeos un poquito de tanto prejuicio, solo es cuestión de aplicar un ojo crítico, aparte de que normalmente no hay mucho más que ver, ya que se han acabado todas las series con el comienzo del verano. Reconozco que a veces es para saltar con las cosas que dicen algunos contertulios pero muchas otras te hacen pensar, como toda temática en la que intervengan opiniones contrarias, situación que se repite constantemente en la vida cotidiana, sinceramente. No dejan de ser asuntos interesantes y de actualidad, con el zapping de vez en cuando para suavizar, mando en mano de mi progenitor.

Independientemente de la ideología a la que pertenezca un presentador, un programa o una cadena, eso no debería impedir apreciar todas las connotaciones, negativas y positivas, de un tema, ¿no creéis?

Volviendo a la mini-serie, a ver cuánta audiencia obtiene esta noche xD. Yo vi la primera parte por internet, no tiene muy mala pinta, ¿eh? Ya se verá cómo acaba. Total, es como una peli, y para ser española yo creo que da la talla, aunque los vampiros me la traigan al pairo.

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Mierda, estar en casa de tus padres en vacaciones es un peligro, entran ganas de comer a la hora de la siesta (de ellos, yo no soporto dormir a mitad del día, me levanto empaná perdía y a menudo con dolor de cabeza, mucha falta me tiene que hacer para echármela) y sabes que la despensa SIEMPRE está repleta de todo aquello que hace subir las calorías, ensanchar las lorzas, aumentar toda la grasa de las zonas que más te jode que se abulten y en fin, para qué os lo voy a explicar más.

Voy a por algo :D.

“Bien” versus “de puta madre”

Apuf… Mientras espero pacientemente (y por cuyons) a que se cargue la serie con la puñetera tranquilidad que me lleva (será cosa de compartir el internet con un hermano que se pasa la mitad del día jugando a pegar tiros online)… toca comentar la diferencia entre pasarlo “bien” y pasarlo “de puta madre”.

Porque quien dice: “yo con vosotros lo paso de puta madre” lo hará con maravillosas intenciones pero creo que es una afirmación un tanto peligrosa, rozando lo falso, sobre todo a raíz de la experiencia y de los batacazos que se pegan continuamente las amistades dentro de un grupo, razón por la cual me imagino que siempre están variando de integrantes.

A ver, hay días mejores y peores, hay días le-gendarios (Barney Stinson) y días normales y corrientes, tirando a irrelevantes, como la mayoría de los que recorren la vida (independientemente de la filosofía de apreciar las cosas pequeñas, que la tengo, pero continuemos con el realismo menos optimista y guay). No me vengas a contar que te lo pasas de lujísimo todos los fines de semana con tus ciegos y tus juergas porque no me lo creo. Opino que sí, que se puede pasar extraordinariamente con el planazo alcohólico en vena pero… ¿todos los viernes/sábados/ambos igual?

Venga, despierta. ¿Y ese inocente par de cervezas en un bareto oscuro con buena música (repito, BUENA música) donde poder mantener una conversación medianamente interesante y ausente de los cansinos “heeeeeey, qué pasa, tronco” (normalmente hacia gente que te encuentras y saludas súper enrollado por mero compromiso y con los ojos etílicos en sangre)? ¿Y los videojuegos, el trivial, el parchís, la oca y las cartas? Tengo un monazo de jugar al chinchón que lo flipáis, y me da igual que me digan que es de viejos, a mí me parece el mejor juego del mundo mundial para las cartas. ¡El Rummikub! Mitiquísimo en familia, a ver si lo saco un día de estos.

Hace un tiempo… no, hace un porrón de años… que, por cierto, cada vez me impacta más utilizar esta expresión, porque eso significa que voy llegando a unas edades significativas en las que con más frecuencia me remitiré a épocas cada vez más cromañonas y me demostraré a mí misma que me hago inevitablemente… mayor (así dicho muy rápido y con la boca pequeña)… pues hace X… espera que se me ha olvidado… ¡ah! (esto forma parte de mi cabeza, no del paso del tiempo), yo estaba en un foro de Harry Potter (era muy buena respondiendo rápidamente a las preguntas en el chat, sobre los libros, por supuesto), jugaba al Trivial Pursuit online, hacía vestidos a los recortables y me inventaba culebrones entre ellos (culpa de la sociedad), tumbaba latas de cocacola con el tirachinas en el jardín (recuerdo que el primer día que lo llevé al cole una profesora, o profesor, ya no me acuerdo, me lo quitó por considerarlo peligroso… cabrón/a!), y yo qué sé qué más hacía. Un huevo de cosas, era fiel a algo, fan de aventurillas, seguidora de diminutas mierdecillas que lo eran todo y cubrían todo el tiempo libre faltándome para explotarlas plenamente.

¿Y ahora? Pues nada, a emborracharse, a embriagarse, a ligar, a olvidar, a reír, a llorar, a dar pena, a hacerse el guay y el sociable, a desfasar. No necesito meterme media botella a la semana para divertirme. Lógicamente de vez en cuando apetece pegarse unos tragos, y cuando llega el finde más, yo la primera, pero ¿dónde han quedado esas otras posibilidades? ¿Cuántas neuronas e hijos bastardos vamos a dejar en la vejez? ¿Por qué se está extinguiendo el bello arte de las reflexiones filosóficas en común? El rato previo al desmadre aún sigue siendo propicio pero cada vez hay menos minutos entre cubata y cubata.

Que sí, que yo me apunto a un bombardeo, pero se echa de menos. Bueno, ya no, no espero nada, solo divago mientras recuerdo la soberbia velada comunicativa que he tenido esta tarde con un amigo. Ha sido un:

– Yo es que veo a la gente en plan “me lo paso de puta madre” y miro y pienso… pues yo estoy bien. Sin más.

– La has clavao, tío.

Ese “bieeeen” conformista del que está pero no está, o mejor dicho, no le importaría mucho no estar porque total, para el caso… Un “bien” sin fanatismo, un “bien” de “estoy normal pero puedo dejar el tiempo pasar”, un “bien” que no tiene un carajo que ver con el “de puta madre” que solo se dice de vez en cuando. Exacto, la cara esta dibujada representa a la perfección dicho tipo de “bien”, como habrás podido deducir. Un bien de ojos alegres pero semicerrados y sin luz y de boca torcida, básicamente.

Por suerte para mí, debo admitir que en los últimos meses he tenido unos cuantos “de puta madre” en boca y en mente así que no me puedo quejar. Y aumentan conforme recupero mi libertad. El periodo 17-21 años ha sido intenso con ansia. Lo que más destaca, como para mucha gente me imagino, es que la inocencia se ha ido a tomar por culo en un altísimo porcentaje (aunque no lo parezca a veces, lo que no quita que me guste aplicar mi querido sentido del humor el 80% de mi existencia). No pasa nada, forma parte del crecimiento, hay que madurar y adquirir cierta maldad para no acabar pisoteado cual mosquito-trolebús como el que me cargué ayer.

Sin embargo y a pesar de todo… ahora me siento De Puta Madre aquí escribiendo, sola en el salón en medio de un silencio sepulcral, y con un remolino de pensamientos dulces paseando desde mi cerebro hasta su manifestación en rostro, pies, pecho y manos. ¿Por qué? Porque sí, joé, así lo siento, un poquito de imaginación. Cuando algo te llena no solo te cubre el espacio entre frente y nuca, sino que te recorre entero… ¿no? El calor aumenta, se mezcla con escalofríos, te pone el vello de punta, al instante se peina todo por sí solo en armonía con el resto del cuerpo…

En fin. Me da que hace años (literalmente, otra vez) que no le daba vueltas a esto… al tema del título del post me refiero; el resto de paranoias salen disparadas y andan siempre por ahí, supongo.

Es tarde y ya se ha cargado la serie así que voy al lío. Buah, ya es jueves O_O, hace nada estaba a lunes y me apenaba que se hubiera acabado el finde pero una vez más me he dado cuenta de que es una chorrada parar a lamentarse, ¡ya está aquí otra vez!

PD: a ver quién llega hasta el final de esta entrada, que me ha salido más larga de lo normal y ya os veo venir (uf, qué tocho, yo paso). ¡Como para regalaros un libro, flojos! (si has llegado hasta la última línea, no te des por aludido) :D.

PD2: la última foto me gusta y me da tranquilidad y buen rollo y me parece acorde con el párrafo al que acompaña, no es que yo crea en la felicidad como tal, pero de eso hablaremos otro día.

El Retrato de Dorian Gray

Pues no, al final no he ido a la playa, peeeeeeeeeeeeeeeero (suenan tambores) he ido a ver El Retrato de Dorian Gray!!! Y he tenido una agradabilísima conversación con mi acompañante y querido amigo PC. No, no es el ordenador, es un ser humano real como la vida misma y que se come tan considerable como adorablemente la cabeza.

La película ha estado muy bien. Ya no me acuerdo del libro pero sé que es uno de los que más he disfrutado, a ver si lo vuelvo a leer en algún momento. El tema es el precio de la belleza imperecedera, con eso lo digo todo. El protagonista, Ben Barnes, hace un papel fantástico. Lo que más me ha sobrecogido es la calidad, sí, así lo voy a definir, de sus expresiones. Su mirada me ha acojonado unas cuantas veces, factor que deduzco que entraba en la intención del director (Oliver Parker), procedente de los escritores de la obra, claro (de la novela, Oscar Wilde; de la adaptación, Toby Finlay). Hasta el rostro del cuadro me daba canguelo. La interpretación de Colin Firth (Lord Henry Wotton) tampoco se queda atrás. No sabía que apareciera en esta obra, espero que le venga bien porque para mí tenía el título de novio de Bridget Jones para los restos.

Ahora que visualizo el trailer por primera vez y lo pienso, mejor que no lo veáis porque lo cuenta tó, vamos. Pero bueno, yo lo pongo.

Pues eso, os la recomiendo, creo que vale la pena. Trataré de adquirir otras versiones cinematográficas para comparar un poco, ya que no he visto ninguna anterior. Aún así, lo primero que aconsejaré siempre es coger el libro :).

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PD: adjetivo para Cadena Perpetua, que la vi ayer -> magistral.

Mosquitos…

El verano ha comenzado oficialmente:

– Treinta no sé cuántos grados a las 8 de la tarde.

– Muchos mosquitos, a cual más grande, zumbando a mi alrededor… en el salón. Me he cargado uno del tamaño de un trolebús y al instante he divisado 3 o 4 más, ya más reducidos pero igual de porculeros :S.

– Demasiados niños en el Parque Escénico.

– Cualquier cosa es más importante a las tantas de la mañana antes que acostarse.

Temazo que me acaban de pasar.

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Hermosa noche de messenger :D. Catorce mil millones de gracias, PA y DB ^^.

¡A ver quién ve mañana temprano Ice Age 3, que la ha alquilado mi hermano y no la he visto! Cachis…

Que paséis buen día, yo lo echaré en la playa 😛 😉

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