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“Bien” versus “de puta madre”


Apuf… Mientras espero pacientemente (y por cuyons) a que se cargue la serie con la puñetera tranquilidad que me lleva (será cosa de compartir el internet con un hermano que se pasa la mitad del día jugando a pegar tiros online)… toca comentar la diferencia entre pasarlo “bien” y pasarlo “de puta madre”.

Porque quien dice: “yo con vosotros lo paso de puta madre” lo hará con maravillosas intenciones pero creo que es una afirmación un tanto peligrosa, rozando lo falso, sobre todo a raíz de la experiencia y de los batacazos que se pegan continuamente las amistades dentro de un grupo, razón por la cual me imagino que siempre están variando de integrantes.

A ver, hay días mejores y peores, hay días le-gendarios (Barney Stinson) y días normales y corrientes, tirando a irrelevantes, como la mayoría de los que recorren la vida (independientemente de la filosofía de apreciar las cosas pequeñas, que la tengo, pero continuemos con el realismo menos optimista y guay). No me vengas a contar que te lo pasas de lujísimo todos los fines de semana con tus ciegos y tus juergas porque no me lo creo. Opino que sí, que se puede pasar extraordinariamente con el planazo alcohólico en vena pero… ¿todos los viernes/sábados/ambos igual?

Venga, despierta. ¿Y ese inocente par de cervezas en un bareto oscuro con buena música (repito, BUENA música) donde poder mantener una conversación medianamente interesante y ausente de los cansinos “heeeeeey, qué pasa, tronco” (normalmente hacia gente que te encuentras y saludas súper enrollado por mero compromiso y con los ojos etílicos en sangre)? ¿Y los videojuegos, el trivial, el parchís, la oca y las cartas? Tengo un monazo de jugar al chinchón que lo flipáis, y me da igual que me digan que es de viejos, a mí me parece el mejor juego del mundo mundial para las cartas. ¡El Rummikub! Mitiquísimo en familia, a ver si lo saco un día de estos.

Hace un tiempo… no, hace un porrón de años… que, por cierto, cada vez me impacta más utilizar esta expresión, porque eso significa que voy llegando a unas edades significativas en las que con más frecuencia me remitiré a épocas cada vez más cromañonas y me demostraré a mí misma que me hago inevitablemente… mayor (así dicho muy rápido y con la boca pequeña)… pues hace X… espera que se me ha olvidado… ¡ah! (esto forma parte de mi cabeza, no del paso del tiempo), yo estaba en un foro de Harry Potter (era muy buena respondiendo rápidamente a las preguntas en el chat, sobre los libros, por supuesto), jugaba al Trivial Pursuit online, hacía vestidos a los recortables y me inventaba culebrones entre ellos (culpa de la sociedad), tumbaba latas de cocacola con el tirachinas en el jardín (recuerdo que el primer día que lo llevé al cole una profesora, o profesor, ya no me acuerdo, me lo quitó por considerarlo peligroso… cabrón/a!), y yo qué sé qué más hacía. Un huevo de cosas, era fiel a algo, fan de aventurillas, seguidora de diminutas mierdecillas que lo eran todo y cubrían todo el tiempo libre faltándome para explotarlas plenamente.

¿Y ahora? Pues nada, a emborracharse, a embriagarse, a ligar, a olvidar, a reír, a llorar, a dar pena, a hacerse el guay y el sociable, a desfasar. No necesito meterme media botella a la semana para divertirme. Lógicamente de vez en cuando apetece pegarse unos tragos, y cuando llega el finde más, yo la primera, pero ¿dónde han quedado esas otras posibilidades? ¿Cuántas neuronas e hijos bastardos vamos a dejar en la vejez? ¿Por qué se está extinguiendo el bello arte de las reflexiones filosóficas en común? El rato previo al desmadre aún sigue siendo propicio pero cada vez hay menos minutos entre cubata y cubata.

Que sí, que yo me apunto a un bombardeo, pero se echa de menos. Bueno, ya no, no espero nada, solo divago mientras recuerdo la soberbia velada comunicativa que he tenido esta tarde con un amigo. Ha sido un:

– Yo es que veo a la gente en plan “me lo paso de puta madre” y miro y pienso… pues yo estoy bien. Sin más.

– La has clavao, tío.

Ese “bieeeen” conformista del que está pero no está, o mejor dicho, no le importaría mucho no estar porque total, para el caso… Un “bien” sin fanatismo, un “bien” de “estoy normal pero puedo dejar el tiempo pasar”, un “bien” que no tiene un carajo que ver con el “de puta madre” que solo se dice de vez en cuando. Exacto, la cara esta dibujada representa a la perfección dicho tipo de “bien”, como habrás podido deducir. Un bien de ojos alegres pero semicerrados y sin luz y de boca torcida, básicamente.

Por suerte para mí, debo admitir que en los últimos meses he tenido unos cuantos “de puta madre” en boca y en mente así que no me puedo quejar. Y aumentan conforme recupero mi libertad. El periodo 17-21 años ha sido intenso con ansia. Lo que más destaca, como para mucha gente me imagino, es que la inocencia se ha ido a tomar por culo en un altísimo porcentaje (aunque no lo parezca a veces, lo que no quita que me guste aplicar mi querido sentido del humor el 80% de mi existencia). No pasa nada, forma parte del crecimiento, hay que madurar y adquirir cierta maldad para no acabar pisoteado cual mosquito-trolebús como el que me cargué ayer.

Sin embargo y a pesar de todo… ahora me siento De Puta Madre aquí escribiendo, sola en el salón en medio de un silencio sepulcral, y con un remolino de pensamientos dulces paseando desde mi cerebro hasta su manifestación en rostro, pies, pecho y manos. ¿Por qué? Porque sí, joé, así lo siento, un poquito de imaginación. Cuando algo te llena no solo te cubre el espacio entre frente y nuca, sino que te recorre entero… ¿no? El calor aumenta, se mezcla con escalofríos, te pone el vello de punta, al instante se peina todo por sí solo en armonía con el resto del cuerpo…

En fin. Me da que hace años (literalmente, otra vez) que no le daba vueltas a esto… al tema del título del post me refiero; el resto de paranoias salen disparadas y andan siempre por ahí, supongo.

Es tarde y ya se ha cargado la serie así que voy al lío. Buah, ya es jueves O_O, hace nada estaba a lunes y me apenaba que se hubiera acabado el finde pero una vez más me he dado cuenta de que es una chorrada parar a lamentarse, ¡ya está aquí otra vez!

PD: a ver quién llega hasta el final de esta entrada, que me ha salido más larga de lo normal y ya os veo venir (uf, qué tocho, yo paso). ¡Como para regalaros un libro, flojos! (si has llegado hasta la última línea, no te des por aludido) :D.

PD2: la última foto me gusta y me da tranquilidad y buen rollo y me parece acorde con el párrafo al que acompaña, no es que yo crea en la felicidad como tal, pero de eso hablaremos otro día.

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  1. danny bolger
    junio 24, 2010 en 1:54 am

    genial, brutalmente acertado

  2. junio 24, 2010 en 10:21 am

    Gracias, Danny 😀

  3. ciempiés
    junio 28, 2010 en 9:36 am

    jajajajajajajajaja no me doy por aludida! (he escrito alulila tres veces….xD)

  4. junio 28, 2010 en 11:33 am

    xDDDDDD buena chica!

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