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Archive for 28 julio 2010

Asimilando

Acabo de llegar y parece ser que ya tengo nuevo plan para este fin de semana, cuando ni siquiera me ha dado tiempo de asimilar el que acabo de terminar. Como de momento no tengo nada especificado con seguridad, os dejaré con la incógnita :D.

Estoy esperando a ver si consigo el cable para conectar el móvil al pc y pasar algunas fotos y mientras leo algunos mensajes guardados, de esos escritos por uno mismo en plan notas, borradores. Hay uno que dice: No pretendas que YO me enamore de TU pareja, y vino al caso de que una tarde, paseando por la avenida si no recuerdo mal, me acordé de la cantidad de veces que nos colgamos de alguien y pretendemos que todo el mundo vea lo maravillosa que es esa persona, cuando no tenemos por qué. Es tuya, para ti, no tiene por qué gustarme a mí, o al menos no tengo por qué tener tan claras sus lindezas.

El problema viene cuando ese amigo se obsesiona y pretende como sea que los argumentos de su pareja/rollo/amad@ se conviertan en universales/misa, y lo mete en todas las conversaciones, incluso lo mete en todos los planes, que me parece fantástico porque a mí me resbala lo que haga la gente, pero hay muchas personas que se sienten incómodas en esas situaciones-lapa. Aquí debería entrar la comunicación entre amistades, que no entiendo por qué tampoco está de moda cuando es lo más lógico a la hora de solucionar un problema.

Total. Otro mensaje-borrador: Me ha sonreído un jardinero viejo y bajito por la calle. No me habría acojonado de no ser porque llevaba unas enormes tijeras de podar en la mano.

Efectivamente, me pasó eso, y tal cual lo apunté, porque me resultó gracioso. Que conste que me acojoné de verdad al percatarme de la herramienta que llevaba, precisamente por el lado por donde se cruzó conmigo. Le pasaba una cabeza y tenía catorce millones de arrugas. Un personaje bien curtido, vaya. No me dio tiempo a devolverle la sonrisa entre que lo miraba y me asustaba. Tampoco me motivaba demasiado el hombre para sonreír, no sé, pero no porque fuera viejo. No voy a buscar más explicaciones porque no las tengo.

Otro: Yo me enamoraría de mí mismo. Soy exactamente lo que busco.

Maravillosa frase en boca de mi nueva adquisición amistosa del camino, F. Puede sonar pretencioso pero a mí me parece que es propio de alguien que se considera lo mejor (sin necesidad de verse superior a los demás, para nada, esto me revienta), o mejor dicho, lo idóneo para sí mismo, calculo que siendo consciente de sus defectos pero dentro de lo que cabe, muy orgulloso de sí mismo y acorde con su forma de vivir y pensar.

Los demás los dejo para otro momento, que ya tengo el cable del móvil en mi poder :D.

Camino de Santiago

Vuelta al “mundo real”. No lo asimilo. Aún no tengo foto ninguna pero espero, una vez más, tenerlas en mi poder en breve. Todavía estoy aguardando al porrón que hicimos en el Veleta pero bueno.

El balance es mucho más que positivo. Esto solo va a ser un resumen, crónica, conclusión, del viaje, de las dos semanas que me he tirado fuera a expensas de la marabunta que se despertaba a las 4:30 para pillar albergue en el siguiente pueblo, a expensas de las cuatrocientas mil ampollas que no tuve en el primer camino que hice allá por primero de bachillerato (5 años ha), a expensas de los puñeteros cambios de temperatura del norte, que puede estar un minuto caluroso y al siguiente soltarte una brisa fría.

Normalmente nos hemos despertado a las 6:30. Los primeros días me levantaba acarajotá perdía y preguntándome por la necesidad de haber elegido madrugar tanto. Y a caminar. Comenzamos el camino del norte, pero en vistas de que estaba fatal indicado, de que no había apenas peregrinos, de que la mayor parte fue por carretera en vez de por campo y de que el paisaje era bastante cuestionable, hicimos la “tagarnina” de la huida al camino francés, a partir del cual todo mejoró (excepto mis pies, que fueron brutalmente a peor).

He practicado el inglés más que en los últimos tres años gracias al encuentro en una de las marchas con un alemán y en otras ocasiones con un hippie francés de cuyo espíritu me he enamorado. Sí, del espíritu, mentes enfermas. Me han entrado muchísimas y renovadas ganas de ver mundo y de mejorar no solo ese idioma sino aprender en serio otros, como el francés y el italiano. Me resulta dificilísimo abarcar mentalmente las posibilidades de conocer que se abren a la hora de poder comunicarte con un ultra amplio porcentaje del mundo, solo con saber hablar en inglés.

También he avanzado en los lazos con mis nuevos amigos (conocidos ya hace un mes y medio). Hemos tenido todo el tiempo del mundo tanto para conversar como para estar en silencio, lo cual también es importante y complicado entre las personas, más de lo que parece. Había que compartir las 24 horas del día, ponerse de acuerdo, ayudar a los demás, apoyarles, comprenderles. Solo éramos cuatro: A, V, F (una gran pieza :)) y yo, y no sé si el camino nos habrá unido más pero yo me quedo con una nueva amistad y otras dos reforzadas.

Muchos paisajes, preciosos. Otros no tan impresionantes, claro, pero el caso es que la vegetación y la naturaleza han permanecido constantes. Qué menos. Sobre todo con la reducción de los tramos en carretera. Hubo un rato de una marcha que hice casi entera sola (a excepción del par de horas que pasé hablando con el muchacho alemán) durante el cual me sentía en un cielo de árboles en vez de nubes. Escuchaba el murmullo del bosque, de los pájaros, de los bichos no identificables. Flotaba entre el verde y el marrón de campo. Me entraron ganas de llamar a alguien por el móvil para contarlo pero no lo hice, porque solo yo podía sentir aquello. Intentar describirlo habría sido cargármelo y perderlo, imperdonable.

Y aquí estoy ya en casa, después de haber dormido por fin 8 horas de un tirón… y escuchando de fondo los Beatles, que los tiene puestos mi hermano pequeño O_O, ¿qué ha ocurrido mientras yo estaba fuera? Menos mal que esta mañana no le ha dado por ponerse con la batería, vaya diferencia para los oídos.

Continuará :D.

¡Vámonos que nos vamos!

Voy a empezar a preparar la maleta para el caminooooo 😀 😀 :D.

Salimos mañana viernes 16 de julio a las 8 de la mañana en un coche alquilado y a ver a qué hora llegamos a Oviedo. Tengo que buscar de una vez un cuadernito en condiciones donde escribir de vez en cuando.

No os preocupéis, que para el martes 27 ya estaré al menos en Málaga, que es adonde llega el avión desde Santiago, y acto seguido actualizaré (cuando llegue a Jerez, aún no se sabe cómo) y os contaré cosillas. Vamos, ¡que volveré!

Otra maravillosa prueba más de mi subida al Veleta el pasado 27 de junio:

La semana ha sido tranquila, más bien de tránsito y preparación hacia lo inevitable, la aventura por excelencia del verano, la expedición que debería ayudarme en mi proceso de adelgaza… eeeh, de estar en forma (suenan tambores): El Camino de Santiago. Vuelos que se escapan ante nuestros propios ojos en la fucking pantalla del ordenador, autobuses, trenes, todo tipo de enlaces, etapas del camino del Norte, albergues (¿albergues? ¡Bah! ¡Los que se encuentren sobre la marcha!), alquiler del coche finalmente (¡qué ilusión!) y mapas de carretera.

A pesar de que la vida de adulto es muy complicada, las dos últimas noches la PTP ha podido quedar para tomar algo, ¡yuju! Anoche, concretamente, el comienzo costó un poquito de trabajo porque el Brothers estaba petadísimo, horroroso, cada vez lo detesto más, y mira que solo he ido 3 veces; el Rubio estaba cerrado (qué majo es el camarero, el pobre, no va a estar todos los días cerrando a las 2 si puede hacerlo antes, claro) y acabamos por fin en El Legado, donde yo nunca había estado. To agradable y a gusto, la verdad :).

También he recuperado viejos recuerdos cogiendo un rato la bici de mi hermano, más desinflá que un balón de 50 años. Y un día a la piscina xD, eso sí que se ha perdido, con el buen ritmo que llevaba, pero está plenamente justificado, había que planearlo todo para que saliera, como dirían algunos amigos, con el mínimo margen de error.

Y nada, próxima misión: procurar que la mochila pese lo menos posible para no partirme espalda y hombros, porque ese es mi principal dilema, no tanto las piernas, que si hay que andar se anda pero la carga ya es otro cantar.

Os deseo una muy feliz segunda quincena de julio, ¡que la disfrutéis a tope y os sucedan muchas pequeñas y extraordinarias cosas!

Sangría gratis

He cometido un asesinato. No uno normal y corriente, sino brutal, cruel, despiadado y sanguinario. Haciendo sufrir, para que me entendáis, nada de una muerte rápida. Le he aplastado, triturado, destripado, rebanado los sesos y hecho prácticamente explotar todos sus miembros hasta que dejaran de escupir sangre y fluidos a borbotones. Pero todo, al menos en un principio, siguiendo un orden, una organización, un equilibrio entre todas las partes para hacer del rato algo placentero para ambos. Naturalmente, he procurado que se encontrara cómodo en las silla y que no le apretaran demasiado las cuerdas ni la mordaza, lo justo para que a medida que dejara de resistirse fuera tornándose la piel oprimida de un pálido tono azulado. No soy de los que aman oírles gritar, solo me interesaba mirarle a los ojos una y otra vez durante el proceso. Lástima que al final se le hayan gangrenado los cristalinos.

En primer lugar, he hecho que le crujiera el cuello, y luego la cabeza, pero sin rematarle del todo, naturalmente, para que pudiera ser consciente del resto de su cuerpo, aunque ya en un estado semi-vahído, cual subnormal. Por suerte, en cada momento clave la mirada perdida se esfumaba y volvía a resurgir la expresividad desde lo más profundo de sus pupilas con toda la intensidad que le corresponde.

En segundo lugar, las extremidades. Una por una, torturada de distinta manera. Martillo, serrucho, navaja, destornillador. Saw y Hostel temblarían ante tal depravación para la vista. Una mano deforme, un codo desarticulado, una rodilla girada en sentido contrario (a las pierna derecha le ha tocado martillazo)…

En tercer lugar, columna vertebral y costillas, idóneas para hacer sonar unos cuantos chasquidos de látigo, mientras el resto del cuerpo se iba casi dejando caer a trozos, se descompone, se amorata y empieza a ser mascado por ratas y carcomido por insectos de este humilde, ensombrecido y terrorífico rincón, ambientado para la más explícita corrupción de los sentidos y la destrucción física de todo cuerpo hermoso. Aquí ya he empezado a divagar de unas zonas corporales a otras, para variar un poco y no aburrirme. A veces hay que romper los esquemas iniciales para no fomentar la monotonía.

En cuarto lugar, vértebra y ojo izquierdo depositados en el interior de órganos pertenecientes al sistema digestivo (os permito imaginarlo, para no ponerlo todo tan fácil), comienzo a experimentar de nuevo exteriormente. De haberse tratado de una mujer, me habría encargado de los pezones, pero como en este caso me he decantado por un hombre, las tenazas han ido destinadas al miembro viril, que aún estaba intacto. Zas, rápido y sin vacilar. Aquí ha perdido el conocimiento, vaya por Dios. Mejor será terminar de cortarle en pedazos y acabar de estrujarle el cerebro, antes de que siga manchándome el suelo.

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Pd: evidentemente no he matado a nadie, solo me he acordado de la cucaracha que exterminé al volver anoche, de la cual no me esperaba que se abriera en canal al arrastrar la sandalia sobre ella. Y he dejado llevar los dedos. Vaya escenita.

La Masa

– ¿Cuál es tu objetivo para el próximo curso?

– Intentar ser feliz, como siempre.

– ¿Por qué el 90% de la gente me dice lo mismo? ¿No eres feliz?

Supongo que por no pensar mucho más, pero no me ha gustado sentirme identificada con el 90% de la gente, es decir, la masa, la afición, el pueblo, lo popular, lo borrego, básicamente.

Resulta curioso porque, según tengo entendido, por ejemplo los americanos se muestran ultra orgullosos de su país, bandera, identidad, procedencia. Ya sabéis lo que le llamarán en nuestro país a cualquier persona dentro de unas cuantas semanas que lleve una bandera de España encima, aunque sea en la muñeca, cuando se pase la fiebre esta que está plagando los informativos de un falso sentimiento nacional y haciéndome apagar la televisión antes de tiempo. Qué queréis, me canso.

Bingo, acertasteis, facha.

Pues, en verdad, es una lástima en parte no compartir ese rollo, esa complacencia con el resto de ciudadanos semejantes en cultura, costumbres e idioma, esa devoción por el lugar de origen proclamada a los cuatro vientos allá donde se vaya, y encima acompañado de dos de los colores más bonitos e intensos, el rojo y el amarillo.

¿Por qué será? (Piénsolo seriamente, aquí no hay ironía ninguna, lo aseguro).

¿Qué será exactamente lo que se os ha venido a la cabeza al ver la pedazo de bandera?

Jum…

Inconformismo perfecto

Ya no sé si las relaciones son complicadas o las complicamos nosotros.

Me rallo con lo más fácil. El tiempo libre, será lo que tiene xD. No me rallo, sino que pienso, reflexiono, me viene flashes raros a la cabeza de lucidez aún por clarificar en palabras, o al menos sensaciones concretas y no retazos de “oh, creo que ya lo entiendo… um, bueno, va a ser que no, o casi, se ha quedado a medias”. Y se esfuma de repente, como si nunca hubiera pasado por aquí, como si nunca hubiera existido, como si solo fuera producto de mi mente, que en realidad es efectivamente de lo que se trata aunque con capacidad para materializarse, si es que llegara a aclararse en algún momento. Pero ya si se dislumbrara, daría lo mismo esta pequeñez, porque se habría olvidado de tan diminuta y fugaz que fue en su momento.

Finisterre personal. En francés: “fin de la tierra”; en bretón: “comienzo del mundo”. Vaya dos perspectivas más contradictorias. ¿Mentalidad de cada cultura?

Es una paranoia sana, curiosa, profunda, maravillosa. O una gilipollez inútil de la que me sirvo para regodearme, soltar palabras, escupir frases que me suenan guay (o al menos, rallantemente profundas, o profundamente rallantes) y quedarme la mar de a gusto mientras hago tiempo para acostarme más tarde, siguiendo la tradición del verano, de un verano, de casi todos los veranos, por ahora, quizá el último. El último en estas circunstancias, claro, que solo me queda un año de carrera y ya irá tocando aprovechar el tiempo. De otra forma, claro, porque más ancha que ahora tirá en el sofá escribiendo no se puede estar, casi sería feliz así el resto de mi vida. O no, qué coño, pero en este momento me resulta la rehostia de placentero.

– Ser humano es una mierda :(.

– Yo creo que es maravilloso, con sus más y sus menos :).

Entonces empiezas a distinguir cuándo hablas demasiado, cuándo conversas muy poco, cuándo te has pasado de listo o de confianza, cuándo te has quedado corto de desparpajo y simpatía. También aprecias cuándo has cumplido con tus requisitos de armonía y serenidad, cuándo el desfase y la diversión se han sucedido controladas en todo su bestial esplendor, vamos, cuándo has hecho algo de puta madre o ha ido algo perfecto.

Y luego vuelves a ver que solo podían haber salido las cosas así. Que pensar en que podía haber hecho esto o podía haber hecho lo otro es una chorrada, porque nunca sabrás la fatalidad o grandiosidad de las consecuencias hacia las que te habría llevado. En cualquier caso, seguro que habrían sido igual de cansinas.

Ves que te contienes, que se te escapa, quieres aquello pero no va a pasar, no te apetece eso pero tienes que aguantarte. Inconformismo puro y duro. O ganas de quejarse, según se mire.

De cualquier forma, es perfecto así. Ni más ni menos, ni mucho ni poco, ni blanco ni negro, ni feo ni guapo. Aparentemente.

Inmaculado, uniforme, liso, rugoso, puro.

Te olvidas de lo que tienes delante hasta que te lo recuerdan. Porque normalmente no vas a reconocerlo por ti mismo, necesitas una ayudita como ser humano, una palmadita, una hostia bien dada ;). Y luego, en casa, sigues pensando, reflexionando y sonriendo, llorando o ambos solo, tú solo, porque al fin y al cabo es lo único que tienes. Y es lo más poderoso que tendrás jamás.

Cállate pero sigue. Podría ser el título de una peli porno/erótico-festiva, así que no lo pondré para este post, aunque haya sido, en principio, una inocente posibilidad hasta que un atisbo de pensamientos perversos se han encargado de corromperla. Esto no le pasaría a un niño de 9 años. Pero tampoco se comería tanto la cabeza. Por eso son más felices. Y mucho más ignorantes. Yo prefiero conocer y fastidiarme, o resignarme, o aceptar, antes que ignorar e ir de “happy” por la vida. Me encanta el realismo. La realidad. La más pura y dura realidad, donde más duela, donde más alegría te produzca, donde más claramente te llegue todo aunque sea como la más amarga resaca de cerveza (para mí, muy desagradable), y donde lo que te guste sea lo más parecido a un orgasmo.

Masoca enamorada del realismo, feliz esclava de la verdad. Esa soy yo. ¡O no! Que sí, hombre, más o menos. Uf… definirse es limitar. Qué gran coñazo de afirmación.

Morid, hijas de puta (II)

Primer paso de la noche: jodérseme el plan y cagarme en todo el género masculino, exceptuando amigos y novios de amigas.

Segundo paso: calmarme, incluso reírme, quitarle toda esa importancia ficticia promovida por la gilipollesca mente femenina y desvaríos varios personales propios de todo ser humano.

Tercer paso: seguir conversando por msn con la gente, mayormente con dos parejas de amigas, que me han saludado los dos esta noche por tuenti, mira tú qué bien.

Cuarto paso: intercalado con el tercer paso, rajar a gusto con ellos, ya que tengo confianza, y, tras machacar a un bicho no identificado que andurreaba por las proximidades y hacia el cual me he lanzado cual gacela, casi ansiar (metafórica y virtualmente) que apareciera alguna cucaracha para hundirla brutalmente y seguir desahogándome.

Quinto paso: intercalado con el tercer y el cuarto paso, ¡deseo concedido! Ni una ni dos, TRES putas cucarachas han surgido de la puta nada en menos de diez putos minutos. Por si no se ha notado, cuando me siento violenta tengo muchas ganas de soltar tacos. Bien, pues yo me hallaba considerando el ir a hacerme un colacao o no, porque estaba muerta de sed y ahora un chocolate fresquito se iba a agradecer, y la pereza me seguía venciendo hasta que ha aparecido ante mi vista uno de esos jodidos bichos con sus veloces patas. Allá que me he levantado de inmediato (nada como una cucaracha para separarse rápidamente del sofá), y la he pateado. Bien, fíjate por dónde, aprovecho para ir a la cocina.

Sexto paso: la felicidad ha durado poco. Abro la puerta del salón y aparece otra corriendo, ¡me cago en la puta, esto ya no me gusta tanto! Se escabulle por la puerta del comedor. Me asomo y se ha quedado en la esquina. Estupendo, quédate ahí, no te muevas. Me hace caso. ¿Dónde coño está el spray de cucas? Ni zorra. Pues nada, el de mosquitos, aunque sé que no hace nada. Me acerco, fsssss, mierda, ¡no sale el puto potingue!, y la cuca empieza a correr hacia mí, ¡aaaaah, nooo, hija de putaaa! (exterminándola bajo la chancla y con algún ronquido de fondo procedente de lo alto de las escaleras, porque no os he dicho que to Diox está sobando en esta casa mientras yo desempeño mi pequeña, vomitiva y obligada cacería personal).

Séptimo paso: hala, tiesa, a por papel higiénico a recoger cadáveres. Voy a empezar a usar más papel pa limpiar estos delitos que pa limpiarme otras cosas, manda cojones. Vuelta al sofá. Escucho ruidillos. No me lo puedo creer, ¿otra? Permanezco en silencio. Más silencio. Vale, falsa alarma. A los pocos segundos, miro a la derecha, ¡carajo, otra más! Machacada al instante, directamente a la cabeza. Mueve las patas, qué asco. Cabrona, se está girando y todo, encima me voy a tener que levantar otra vez para recogerla. Al carajo, venga, a rematarla. Lo fuerte es que están todas las puertas abiertas y aquí nadie se ha presentado en el salón a ver qué estaba pasando, la familia más sobá que un bebé y yo aquí comiéndomelo to U_U.

Octavo paso: me voy dando cuenta de que debería acostarme, sobre todo porque estoy viendo todas las fotos de tuenti de un muchacho de 15 años, aunque creo que más que nada buscando una en la que se le vea bien la cara porque con los pelos que me lleva, aunque le queden bastante bien, no hay manera de visualizarlo claramente. Total, el aburrimiento, no soy una asaltacunas, sería como pretender algo con mi hermano y noooo-eeees-plan. (Paréntesis, Mierda, Mierda, MIERDA, he escuchado otro ruido y me he levantado acojonada, ya no sé dónde meterme, no quiero ni subir a mi cuarto porque como me empiece a encontrar cosas ya sí que no me duermo, me he trasladado del sofá al medio de la mesa del salón, alejada de toda pared y suelo, esto es peor que a partir de la mitad de Psicosis). Cuidao, que el octavo paso no ha acabado. Noto algo en el pie derecho, ¡¡¡¡¡¡YO ME CAGO EN LA PUTA!!!!!! Muerte y destrucción sobre una cuarta infiltrada.

Noveno paso: al borde de la histeria. Cruzo las piernas sobre el sofá procurando ocupar el más mínimo espacio. Quiero despedirme, apagar el pc y largarme a dormir rápidamente antes de encontrarme con nada más y sobre todo que SE ME ACERQUE TANTO. Se empieza a desconectar la gente pero acabo liándome en una conversación ultra interesante en la que, sin embargo, no me puedo concentrar del todo a causa de la paranoia cucarachil que me ha entrado. Todavía me da asco mi pie derecho, y mira que lo levanté rápido en medio del pánico. Menos mal que me voy ya al camino de Santiago, así al menos cambiaré de aires, y de bichos, joder.

Décimo paso: momento de acostarse. Y gracias a Danny, con una sonrisa, porque me ha alegrado tanto el final de la noche como gran parte del último rato, más o menos entre la tercera cuca y el término de este post.

Conclusión (en verdad, esto es lo primero que he escrito, antes de contar toda la aventura y de que la última conversación por internet se volviera tan atractiva): yo me cago en los muertos de la ley de causa-efecto, porque tanta mierda junta no es posible que sea tan espontánea, tiene su origen y sus consecuencias. Joder, qué… puto… ¡¡asco!! ¿Por qué digo esto? Porque si no se me hubiera jodido el plan de hace miles de horas, no me habría encontrado con tantas mierdas enanas seguidas, sino que habría llegado a casa contenta (o no, yo qué carajo sé), y me habría acostado directamente para que pasara este puñetero día, que tampoco es que haya ido mal, pero ahora bufff… Me da cosa hasta levantar el cojín para coger el móvil.

Todo, naturalmente, desde el más puro humor, porque desde luego para tener la desvergüenza de contaros esto es evidente que me estoy partiendo el culo. A ratos. Ya hace su media hora, aprox. Hasta la última víctima concretamente, tras la cual me he visto abocada ya a escribir y ponerme a despotricar de inmediato porque no podía más, vamos.

3:30 de la mañana (esto también lo escribí antes, porque ahora que releo son las 3:47). Geeeenial, y mañana a las 10:30 en planta, que hay que hacer mandados… Por suerte y como os he contado (suspiro), ha acabado bien :).

Pd: había titulado al principio a este post “Casualidades o causalidades”, pero he decidido cambiarlo. Demasiado profundo como para dejarlo en un texto que fundamentalmente habla de esos putos bichos… Para más inri, entre la segunda y la tercera apareció otro no identificado, como el primero. Al menos esos son más pequeños, aunque dan un mal rollo que te cagas…

Buenas noches, mamones, sentíos afortunados si lo único que os ha acompañado es algún inocente y diminuto mosquito, más quisiera yo.

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