Archivo

Archive for 31 agosto 2010

En La Pineda (IV); el Aquópolis, sendero de anécdotas

Jueves 26/08/2010, 20:48

Día en el Aquopolis, parque acuático a dos manzanas de casa. LE-gendario, sobre todo por parte de los socorristas. La situación resultó tan cómica y en parte vergonzosa que la tengo que contar. Para dos realmente llamativos que había, a ambos los pillamos en seco, y durante la última media hora que estuvimos en el parque acuático, ligando con una cada uno. ¡Bingo! Al menos el primero se llevó el palo de que la chica tenía novio y más tarde nos saludó al vernos pasar, pero al segundo le dio tiempo de sobra de apuntar el móvil de la rubia. Increíble. Uno detrás de otro. No volvimos a mirar a ninguno más mientras nos largábamos de allí para no volver xD.

A las 10 de la mañana me tocó el reloj, después de dormir como una mierda, pero fatal, no sé por qué, encima de que no habíamos salido la noche anterior para estar bien descansadas. Fuimos para allá y había una cola horrorosa durante la cual sudé lo que no está escrito, pero exageradísimo, me notaba las gotas recorriéndome el cuerpo de arriba abajo. Muy desagradable. Próximamente vendrá un post sobre el ESPACIO VITAL de cada persona, que se quebranta de manera especial en las colas a cualquier tipo de evento/taquilla/lo que sea y es un asunto que me revienta.

De este día no hay fotos así que os pongo un par del anterior, cuando íbamos camino de la playa de Salou. Este edificio me pareció muy relajante de ver, así con los balcones en forma de olas.

Total, unas buenas colas para esperar pero bueno, entretenido, no se hacían muy largas de tiempo entre que mirabas a la gente caer al agua y tal, y las piscinas, la supuestamente de olas (que en ningún momento se vio alterada por el más mínimo movimiento, la verdad) y también vimos el espectáculo de media hora con delfines y focas. No ha estado mal pero me esperaba más, creo que los he visto mejores, como en el Acuario de Valencia o por ahí, no me acuerdo exactamente dónde.

El almuerzo ha sido toda una experiencia. Que conste que hay que tener un par de huevos para contar algo tan embarazoso… Pues yo pensaba inocentemente (o gilipollescamente) que cobrarían algo parecido a lo correspondiente a un menú, algo lógico, normal y semi-humano, que no llevara intrínseca una puñalada trapera, y claro, entonces cogí un par de platos, bebida, pan, melón y yogur, y va y me suelta la mujer: 23,99. WHAT??? O_O… Con la cara blanca (más todavía, si es que mi piel lo permite), tuve que dejar el ketchup (que valía un paquetito de mierda 30 céntimos) porque no me llegaba, tenía 23,94 por ahí, la mujer ya podía habérmelo dejado pasar, pero vamos, que pagué 23,69 en vez de haberle tirado la comida a la cabeza por robarme así. En todo caso habría cogido mucho menos, por ejemplo el primer plato, que era paella y valía 7,80; eso fue lo realmente caro. O haber dejado el segundo plato, pollo con patatas (qué duras y sosas estaban, cojones, encima eso), que valía 6 y pico. Vamos, que me dolió en el alma pero ya que estaba me lo comí todo (excepto las patatas criminales), quedándome un volumen de barriga que podía haber participado en el segundo espectáculo del día de las focas, vamos.

El mejor letrero que he visto en un establecimiento :D.

Juro que a partir de ahora y siempre me llevaré mi propia comida a los parques temáticos, y a ser posible a cualquier tipo de negocio, véase parques de atracciones, AVES, aeropuertos, y todo sitio en el que hasta el más tonto sabe que le van a sacar ambos ojos. En fin, luego una hora y pico tiradas en las toallas para reposar (creo que me dormí y todo a pesar del escándalo), y para la piscina “de olas”, a sentarnos y tumbarnos apaciblemente en la orilla, y con mucho cuidado de no rasparnos medio cuerpo con aquel suelo infernal. Rato extremedamente divertido también, sobre todo gracias a otro socorrista (antes de que tuviera lugar el chasco doble que os he contado al principio). Este era otro ser bastante atractivo hasta que abrió la boca. En qué mala hora. No es por meterme con él pero hay dentaduras que merecen llevar aparato, y esta es una de las más necesitadas que he visto. Y claro, como lo estaba mirando, me sonrió y me saludó. Cosas que pasan. No tengo absolutamente nada en contra de los dientes ajenos, pero si yo estuviera en determinadas condiciones, no dudaría en ponerme aparatos. Supongo que tampoco está al alcance económico de absolutamente todo el mundo pero vamos… Me agradó de todas formas, ¿eh? Parecía majo.

A las 19:00 cerraban, así que media hora antes ya estaban poniendo los carteles de Fuera de Servicio en las atracciones, entramos por los pelos en la última. Aquí también pasó otra anécdota, para mi vergüenza. Después de que el socorrista le pillara el móvil a la rubia, va y me pregunta por qué tubo quería tirarme, y claro, a mí el rosa no me llamaba la atención pero el azul y el amarillo estaban ya ocupados, y me preguntó si quería ir rápido o más despacio, y le dije que rápido (no estaba la cosa para mariconadas), y me dice: “pues el rosa”, y yo: “mmm, vale”, y me dice: “es que si pesas más, vas más rápido”… Era para verme la cara. Sí, de tres carajos, evidentemente. Le respondo: “¡ah! ¡Gracias!”, con un tono lo más de retintín que me salió del alma. Vale que yo fuera más alta y ancha que el niño pero coño, vaya forma de decirlo. Lo peor es que encima tenía razón y bajé ultra rápido, hasta me dio miedo salir volando de la velocidad que llevaba, sobre todo cuando se me colocaba el cuerpo  completamente a los lados. Llevaba ya un ratito chapoteando abajo y buscando a RM cuando la veo llegar por su tubo, sentada, con tal lentitud que por poco la pilla por detrás una niña. Está claro que cada uno tiene su forma de tirarse.

Claramente, un día para recordar. No puedo evitar una sonrisa pensando en él.

Y ahora a cenar, ya más sano que este sangrante mediodía, pescado y ensalada, y a salir a Pachá de nuevo, a ver qué tal esta noche :).

En La Pineda (III), la playa de Salou

Jueves 26/08/2010, 0:53 (miércoles por la noche, para entendernos)

La tarde ha estado muy bien. Me he vuelto a quedar ultra llena con el desayuno a las 12 y pico pero hoy sí he almorzado (ayer pasé del desayuno a la siesta y luego a la merienda), una lata de pimientos rojos, y a las 16:30 aproximadamente cogimos camino para Salou. Normalmente se tardaría unos 20 minutos pero RM me llevó por un recorrido más largo y más bonito, de alrededor de una hora. Fue un poco duro, no sé por qué le hemos cogido tanto amor a salir al exterior en las peores horas del día de calor, pero la verdad es que las vistas del mar, brillando desde la orilla hasta lo más profundo por el reflejo del sol, han valido la pena con creces.

Eso sí, vaya playa más guarra. Antes de buscar un sitio entre toda aquella marabunta de gente, que apenas dejaba huecos en la arena para poner la toalla, nos tomamos unos batidos, yo de chocolate y ella de fresa, que no podían estar más buenos. Se me calmó el hambre que me llevaba torturando por dentro durante el último rato.

Dimos nuestro paseo de viejas por la orilla, que en muchos tramos tenía una fila de varios centímetros de alto de algas y algún tipo de basura por cada pocos pasos (un pedazo de cartón, una botella, una caja de cerillas…), y nos bañamos. El agua estaba menos fría que en la Pineda y me quedé un ratillo más que RM pero un cacho de plástico flotando me cortó bastante el rollo y decidí salir de allí antes de pillar el VIH.

Volvimos a las toallas, que ya pensábamos que no las íbamos a encontrar porque habían retirado de alrededor todas las tumbonas azules que les rodeaban y que nos servían de guía; la gente se fue yendo y ya casi solas, con algunas excepciones como una apacible familia al lado cuyo padre, mientras su mujer e hijas se bañaban, no paró de observar todos los movimientos de RM, para gran incomodidad de esta (la pobre, ya le daba corte hasta hacerse fotos, pero le eché una de espaldas que le encantó, ¡ja!) y tiramos finalmente para el McDonald´s, saltándonos nuestra maravillosa dieta brutalmente. Ni tiempo hacía que no me tomaba un Big Mac. Me quedé llena no, inmensa, vamos.

Paseíto de vuelta (ahora por el camino de los 20 minutos, evidentemente), charla intensa y reflexiva descansando por fin en el fantástico mundo del sofing (sofá), ducha y ahora mismo, como podéis deducir por la hora, a escribir un ratillo antes de acostarme. Mira que me he duchado con agua fría, pues ya estoy sudando otra vez. Este calor es horrible. En Jerez se suda un huevo y no puedes salir a la calle a determinadas horas del día (No-Puedes) pero esto es humedad en su estado más puro, en su máxima expresión, una situación permanentemente caliente en el aspecto corporal, una sensación de estar pegado y pegajoso las 24 horas del día, excepto a ratos en los que se va el sol, o es de noche y estás fuera, pero es que durante buena parte de la mañana y la tarde y aquí dentro a veces una está hecha una cerda, tienes que asimilar ya el sudor como un ente más de tu fisonomía. Tremendo.

Pues nada, me voy a acostar ya, que mañana vamos a pasar el día en un parque acuático que tenemos a cinco minutillos y hay que levantarse antes que estos días. Vamos, a las 10, sin fanatismos, no vayáis a pensar que me va a tocar la alarma a las 8 de la mañana ni nada, no, señor.

Uf, estoy tiesa, ¡buenas noches y hasta la próxima!

Pd: RM no solo es una friki de Goya sino también de la historia en general (con mayor preferencia hacia la antigua que hacia la actual y la más reciente) y de la historia del arte, “que están relacionadas, claro”. Se sabe todos los reyes habidos y por haber y cuando mira un edificio te dice sin dudar lo más mínimo el estilo arquitectónico al que pertenece.

Qué nivel… Aturdida me hallo en esos momentos, a mí se me ha olvidado todo :S.

En La Pineda (II); playa, salir, dormir y vuelta a empezar

Miércoles 25/08/2010, 13:01

Definitivamente y sin la menor duda, la vida de soltera es la mejor que existe, o al menos a estas edades. Ni compromisos ni complicaciones ni comecocos ni celos ni paranoias ni compartir la toma de decisiones, sino llevar las riendas de tu propia vida hasta que llegue tranquila y espontáneamente el momento en el que no te importe hacerlo, pero mientras tanto todo el mundo debería disfrutar a tope de esta situación.

Total, ayer, martes 24 de agosto de 2010, muy bien. El día se pasó en un suspiro entre levantarse tampoco muy tarde para habernos acostado a las 7:30. Sobre las 11:30 me desperté y me quedé un rato medio grogui pero al ser consciente de que no me iba a volver a dormir y con el horrible y ultra agudo grito de un niño por la urbanización, a las 12:20 ya me levanté. Fuimos a comprar, pasando un calor horroroso, yo no sé la afición que le hemos cogido a salir de casa al mediodía en las peores horas del verano, y nada, comimos, escribí y siestón del quince, me acosté a las 16:00 y a las 18:00 me tocó la alarma pero pasé de ella y me quedé en la cama hasta las 18:45, momento en el que ya decidí levantarme por el bien de mi integridad física y para ver qué andaba haciendo RM y por si nos íbamos a la playa. Ella al final no había dormido y había estado dos horas tomando el sol en la terraza, hay que tener valor. Evidentemente se duchó, no me quiero ni imaginar los sudores que llevaría antes. Y hala, a dar el paseo de viejas por la orilla de nuevo, a charlar luego un último rato tiradas en las toallas y a prepararse para la noche. Yo me estaba duchando cuando RM, más maja ella, me dijo que iba a hacer el pescado, pero resultó que estaba congelado, así que me preguntó si quería un filete de ternera y me lo hizo, y cuando yo ya estaba seca y vestida (todavía de casa), ya estaba la mesa puesta, mi carne y un plato de ensalada pa cagarse de bueno todo, ¡cómo me cuida!

Vista al frente desde la terraza.

A las 23:00 ya llegó NV y procedimos a beber en la terraza. Otra vez la hermosísima luna, más llena todavía, mirándonos, la oscuridad, carcajadas, comentarios, críticas, no parábamos de hablar como cotorras. Casi nos iban a dar las 2 de la mañana cuando ya nos largamos o se nos iba a hacer muy tarde, y cogimos un taxi para Salou. Primero entramos en una discoteca, llamada Flashback, donde, por fin, la música me gustaba de verdad y era mucho más de mi estilo que el House, y nada, consumición y un rato allí bailando y siguiendo con la mirada cada vez que se cruzaba al camarero más guapo del universo, vaya tela.

El segundo destino, yendo ya la mar de contenta, fue la Enjoy, donde ya nos quedamos hasta el final y conocí a un logroñés la mar de simpático :). Por lo visto resulta que nos cerraron el local, y yo creía que que nos íbamos antes porque a RM y a NV les dolían los pies de los tacones. Es increíble lo que hacen esas cosas, iban casi tan altas como yo, y súper orgullosas y estilosas ellas. Y mira que yo llevaba algo de plataforma también con las sandalias pero paso de los tacones, que ya soy bastante alta. Vamos, en realidad a veces sienta muy bien poder observar desde mi posición a la gente, pero en general prefiero no alargarme (físicamente) tanto. Me acabo de acordar de cuando a final de curso en Madrid salí con NV y con su compañera de trabajo, AAS (un encanto de persona), se nos juntaron en el parque cuando estábamos bebiendo un porrón de tíos y yo estaba sentada en un banco cuando de repente me puse de pie y claro, después de haberme visto sentada todo el rato, se quedaron flipando al ver que les llegaba a su altura, incluso a uno le pasaba media cabeza. Uno que, por cierto, no sé cómo pero en menos de media hora se sacó el miembro viril dos veces y lo enseñó a los cuatro vientos aprovechando que meaba… Todavía es un misterio sin resolver, no entendemos ese tipo de comportamiento.

Puesta de sol en Salou el jueves.

En fin, taxi de vuelta y a la cama, aunque otra vez no he podido echar todas las horas que pretendía, no sé por qué, yo creo que antes no me costaba tanto dormir durante el día pero en las últimas semanas no veas…

He descubierto, gracias al primer día que salimos, es decir, el lunes, que mis lagunas mentales son mías, no producto del alcohol, ya que aquella noche solo me tomé un cubata y medio (en dos horas y pico) y al día siguiente me costaba acordarme de algunas cosas. Mi teoría es que sucede todo tan rápido y tan compacto y que si una cosa detrás de otra que claro, se me van de la cabeza como les da la gana. Me ha supuesto un gran alivio porque últimamente me estaba preocupando un pelín ese tema.

————

Buf, escribir aquí es increíble. Me siento como una periodista de verdad. Todo un paisaje de ensueño delante de mí, la brisa que permite no pasar frío ni calor, mis manos deseosas de teclear y el portátil. Si hubiera internet ya sería la repanocha pero me temo que no llega a pillar el wifi del hotel de enfrente así que nada, ¡mejor! Además, cuando la gente no se mete a las redes sociales durante más tiempo de lo normal, suele significar que está haciendo algo más interesante en su vida (o que no está enganchado a las mierdas esas, como debería ser más normal, común y corriente).

Ya es miércoles. Estoy alucinando. Parece que fue ayer cuando cogí medio sobada el AVE de Sevilla a Zaragoza… El plan de hoy se supone que es ir a un parque acuático que está a cinco minutos andando pero RM sigue durmiendo así que a ver.

Coño, acabo de ver mi reflejo en la puerta de cristal y me he acojonado. No por mi cara en sí pero claro, me ha dado la sensación de que alguien me miraba fijamente desde dentro. Joder con el subconsciente.

Nuestro Camino de Santiago, Xacobeo 2010

En La Pineda; de la ciudad de Doble V a la playa de los guiris

Un balance más que positivo de la última semana, o más bien de los últimos 10 días, desde que cogiera el AVE Sevilla-Zaragoza el sábado 21 de agosto. Ya os conté aquel fin de semana maño, así que durante los días posteriores, aunque no tenía internet, me cuidé de ir escribiendo en el ordenador mis distintas experiencias para luego postrarlas por aquí lo mejor posible. Iré contando los días separadamente, como con el camino de Santiago, para no atiborrar el blog de tanta información a la vez, y pondré incluso los momentos exactos en los que escribí para hacerlo más cercano, actual y reciente. Allá voy pues, seleccionando las fotos que más concuerden :).

Martes 24/08/2010, 12:56

Ayer salimos por la mañana a Salou (Tarragona) y, después de desviarnos por error a Lérida, dar unas cuantas vueltas de más y tener que pagar otro peaje extra debido al fallo, llegamos a buena hora para almorzar unos macarrones y un filete de ternera preparados amablemente por la cuñada de mi amiga RM. Concretamente, estamos en La Pineda, una zona que forma parte del municipio de Vila-Seca y que me recuerda un poco a Chipiona (Cádiz) en su estructura de edificios, ordenados desde a pie de playa hacia más adentro y con sus balcones y toldos.

Desde el balcón se tienen unas vistas muy bonitas, entre el verde de los árboles, un par de hoteles, el edificio de enfrente y el mar de fondo, y en la terraza ya ni os cuento. Anoche se estaba genial tomando un cubata ahí arriba, en la oscuridad, observando el pueblo iluminadísimo, intuyendo la presencia del agua a lo lejos y viendo el rápido paseo de las nubes en torno a una fantástica luna llena.

Vista de la derecha desde la terraza. Para variar, la luna que sale en una foto no le llega ni a la suela del zapato a la de verdad pero bueno, me gusta la imagen.

Ya sin compañías familiares, por la tarde tiramos para la playa y echamos unas tres horas entre tomar el sol y pasearnos toda la orilla. En algunos tramos había bastante gente pero a la vuelta hacia las toallas ya se había retirado una buena parte, estaba atardeciendo.

Cena de embutidos, pan y un paté de jamón serrano que no estaba mal (aunque donde esté el foie-gras de hígado de cerdo recién abierto, que se quite todo), algo de tomate (gran descubrimiento para cenar de forma ligera) y el melocotón de turno para terminar. Ducha, arreglarse, estrenar la blusa-vestido nuevo y subir a la terraza a beber. Lo dicho: unas vistas maravillosas, charla, recuerdos, risas y música del radiocassete para animar aún más las expectativas. Las mínimas que se podían tener, vamos.

Vista de la izquierda desde la terraza.

Curiosamente, al cubata y medio no podía beber más, así que tiramos para la discoteca Pachá, la preferida de RM, situada a un par de manzanas, pasando antes por un trayecto algo más largo por los bares para ver el ambiente. Llegamos y la verdad es que lo disfruté mucho. La música era electrónica pero las canciones no resultaron tan machaconas como de costumbre, incluso algunas me gustaron bastante y me motivaron mucho, así que bailamos un buen rato. Lo que me sorprendió fue la cantidad de niños que había, entendiéndose por personas de entre 17 (o menos) y 20 años. Muchísimos, con unas caras tan juveniles que me hacían acordarme cada dos por tres de mi hermano pequeño (16 años… y 1,97 de estatura, pero los de la discoteca no eran ni mucho menos tan altos) y sentirme casi mayor :P. Pero vamos, genial, me hacía mucha gracia ver a la gente moverse lo mejor que podía y volverse eufórica en determinadas partes de las canciones.

Momento de shock y posterior reflexión: un chico escribió una invitación para bailar a mi amiga a través del móvil. Razón: era sordomudo. Y claro, no caí en lo más chocante de la situación hasta que ella me dijo que cómo es que bailaba sin escuchar la música. Y es verdad. Menuda bajona momentánea me entró de pensar en algo tan extraño como estar rodeado de gente y con la música altísima y, sin embargo, no enterarte de nada… Al día siguiente lo hablamos con otra amiga, NV, y bueno, nos aclaró que entre el movimiento de los demás y las vibraciones que perciben pues algo pueden hacer, claro, no se van a quedar sin salir, pero no deja de ser difícil de imaginar.

Interior de Pachá. Es bastante grande. Aunque no se distinga muy bien, a los lados hay unas tarimas donde se colocaban los gogós. Reconozco que a veces son una gran guía para mí en el intento de bailar el House porque vamos…

Y nada, alguna copa más, ver a la gente pasada por agua en la fiesta de la espuma en el exterior de la discoteca allá por las 4 de la mañana (una muchacha por poco se ahoga, menuda cara llevaba), un último paseo por la playa y para casa a descansar, que las 7:30 ya era buena hora. Lo chungo es que a las 11:30 ya estábamos con ojos de búho, así que tras un desayuno con Philadelphia como dios manda y la posterior sanísima compra de comida (no es irónico: que si melocotones, limones, pescado, ensaladas…), procederé a echarme una siesta. No es que tenga especial sueño ahora pero sé que lo notaría esta noche, que saldremos por Salou y se unirá NV, que es de aquí, de Tarragona :D. Hala, a descansar y para la playa otra vez, en proceso de coger un pelín de color (como mucho puedo esperar un tono miel) y repetir el paseo por la orilla cuales viejas.

Pd: he sentido la brutal urgencia de ir a la peluquería pero tal vez procure hacerme algo cuando me lave el pelo luego, solo que ya se me está abriendo al crecer y verme al espejo me da unas tremendas ganas de salir corriendo a escalonármelo. Qué coñazo, joder, así no hay forma de dejármelo hasta la cintura.

El maravilloso arte de conocer a las personas

Debería acostarme de una puñetera vez pero no puedo evitar un remolino brutal de sensaciones recorriendo mi cabeza ahora mismo. Y es porque estoy pensando en las críticas. Las constructivas y las destructivas. Y pienso en la gente que las escucha o no, y que puede elegir (aunque parte de ella no se da cuenta o no lo quiere ver) entre aprender de algo o tacharlo por imposible, ya que la primera impresión no es buena.

Cuando no te encuentras predispuesto a aprender de lo que te aconsejan, que será tanto sobre lo que haces bien como lo que haces mal, es que no has alcanzado la madurez suficiente como para siquiera escuchar y empezar a cumplir con la definición de adulto, que para nada tiene que ver con el aburrimiento, la monotonía o la sobriedad.

En muchísimas ocasiones en la vida te dirán lo que deberías hacer, y a nadie nos gusta. Bueno, hay personas que sí necesitan más que les den un empujoncillo hacia un camino u otro, pero en general incluso saltamos cuando alguien pretende dirigir el gobierno de nuestras actitudes y formas de pensar. Y no hay por qué. Por muy mal que te siente, siempre es bueno pararse aunque solo sea un segundo a considerarlo, por muy disparatado que suene, por muy prejuzgada que tengamos a esa persona, por muy convencidos que estemos de todo lo que hay en nuestra mente, dentro de nuestro ilimitado egocentrismo.

Entonces, en ocasiones, te sales del “yo”, del “ego-yo”, y exploras la mezcla de confusión e intento de organización de pensamientos enfrentados que se sucede en el cerebro (porque nos cuesta dar la razón), y ves que, por encima de toda esa superficialidad victimista y amor propio, todas y cada una de las personas que te rodean están ahí para enseñarte algo. Algo o muchas cosas, pero principalmente para enseñarte todo lo que TÚ les permitas.

Y descubrir eso provoca un alivio increíble, una alegría interior extraordinaria, una vertiginosa sensación de estar flotando entre verdades absolutas (y mira que me convence mucho más la relatividad que lo categórico) y, acompañada de un chute de impulsos nerviosos actuando a toda velocidad, una renovada confianza hacia el (decrépito) ser humano.

Vida de pueblo

Y cuando digo “pueblo” es una calle principal con unas pocas más pequeñas que la cruzan y unos ciento y pico habitantes. Hablo de La Paúl, situado a unos 11 km de Zuera y perteneciente a la provincia de Huesca. Hemos ido esta tarde RM y yo a dejar a sus abuelos allí porque comienzan las fiestas, motivo por el cual había banderas por todos lados, y hemos pasado una curiosa y entretenida tarde.

Esto fue al principio pero al rato, cuando se reunieron los 10 chicos que componían la charanga (banda de música) de Almudévar (otro pueblo) y empezaron a tocar, se arremolinó una buena cantidad de gente en esta plaza para escuchar el discurso del pregonero junto a las mairalesas en el balcón de la derecha, medio cubierto por una bandera.

En esa carrocita, aunque solo se vea a dos chicas, iban cuatro, y eran las mairalesas, es decir, supuestamente las cuatro chicas elegidas como las más bellas del pueblo, solo que como básicamente el pueblo es solo de viejecillos, en realidad tocaban esas muchachas sí o sí porque no había más con las que competir.

Detrás de ellas venía otra carroza con al menos una docena de señoras (no sé si también habría señores) mayores disfrazadas de pingüino totalmente en su salsa desfilando y bailando, otra decorada con flores de plástico que llevaba niños pequeños tirando confeti y finalmente algo que no se le puede llamar carroza y que consistía en un enorme bloque cuadrado con un montón de agua dentro adonde no paraban de entrar y salir adolescentes para refrescarse y salpicar a quien les apeteciera.

Personalmente, esas tres horas en medio de aquella plaza me encandilaron y me hicieron pensar en la forma de vida tan extremadamente diferente que tenían. Supongo que ningún joven aguantaría permanecer allí, claro, de hecho y en efecto así era porque mi propia amiga había dejado de ir a La Paúl desde hacía muchos años, pero la verdad es que lo pasamos bien. Observando un ratillo a las viejas haciendo su Sálvame particular (tal y como dice algún grupo de facebook), merendando un sabrosísimo y pequeño dulce de hojaldre con miel, paseando por la avenida, viendo a la gente celebrar sus fiestas de pueblo, escuchando a la charanga tocar y cantar felizmente para animar el ambiente (y la vista, porque de 10 al menos 5 no eran poco atractivos), comiéndome con los ojos todo, unas fiestas y unas costumbres tan extremadamente distintas de lo que yo había visto y vivido nunca, y que derrochaban un encanto difícil de describir.

La plaza ya estaba casi vacía, solo quedó la charanga, cuando decidimos retirarnos, y la vuelta a Zuera transcurrió con el coche descapotado, disfrutando de una sensación de libertad y de frescor que no podía ser más perfecta, junto con el CD sonando y la luna casi llena por encima de nuestras cabezas.

Esto va Muy Bien.

Ahora sí, me acuesto y nos vemos en Salou :).

A %d blogueros les gusta esto: