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Desde la ciudad de Violadores del Verso


O casi. Me hallo en Zuera, pueblo de mi amiga zaragozana RM, a 25 kilómetros de la capital (no 100, como yo pensaba por error, y menudo error). Llegué ayer, 21 de agosto de 2010, pasando por un viaje en tren regional Jerez-Sevilla y en AVE Sevilla-Zaragoza (una hora el primer trayecto y tan solo 3 horas y media el segundo, vaya maravilla de alta velocidad, es alucinante), después de haber salido a tomar algo la noche anterior en el ya más que frecuentado Rubio, bar de Jerez amado y venerado por mis chicos de la PTP. Echando un último rato en los pedales y volantes de viejos del parque del telepizza, pasando un calor del copón y siendo dejada en casa cual princesa (cómo se nota cuando una se junta con un porrón de gente que siempre va con coche) sobre las 3 de la mañana, el viaje lo pasé medio sobada y nada más salir a la estación ya estaba allí esperándome RM.

A las 12:30 me bajé del tren y acto seguido procedimos a buscar un aparcamiento por el centro de la ciudad, a ser posible que no fuera en zona azul, y tras dar miles de vueltas lo acabamos dejando, efectivamente, en zona de pago, pero vaya la sorpresa que nos llevamos cuando al ir a pagar en el aparato ese ponía “excepto sábados, domingos y festivos”. ¡Oh! ¡Muchas gracias y a buena hora! Vamos, que no había que pagar y habíamos estado haciendo el mongolo un buen rato.

En fin, y claro, no se nos ocurrió nada mejor que ir a hacer turismo en la franja horaria más calurosa del día.

Esa falda tuvo gran éxito la noche anterior de venir, dicho sea de paso ^^.

Almorzamos en un Vips. Por mi parte, me puse púa entre el Fundy O´clock, los nachos con esa buenísima salsa y las patatas que acompañaban al sándwich. Tan llena que iba que no se me pasó la (muy desagradable) sensación de estar preñada de sixtillizos hasta por lo menos tres horas después.

Eso estaba al lado de la basílica del Pilar. Vaya mal rato pasó RM al saber que yo desconocía, pero por completo, la (al parecer) brutal popularidad de la catedral principal de Zaragoza, que además de esa tiene otra bastante próxima, llamada la iglesia de La Seo. Pensaba que se le iba a desencajar la mandíbula de su sorpresa ante mi ignorancia. Yo qué coño sabía, mujer, no lo veo para tanto, sinceramente. Vale que la fiesta de Los Pilares sea famosísima aquí, incluso que vaya tela de gente de todas partes, pero yo en Jerez no había oído hablar de ellos en la vida…

El interior de la basílica. Muy bonita, la verdad, cargadita de frescos y figuras, y con “la virgen” en un rincón para arrodillarte delante de ella y besarla (en verdad era un hueco con un círculo a la altura de la cabeza en piedra pero bueno).

La iglesia de La Seo, repleta de motivos mozárabes, me encantó la fachada. En esta ya no entramos porque costaba 4 euros y tampoco nos llegaba el fanatismo turístico para tanto.

RM es una friki de Goya. Sí, sí, hay frikis de Star Wars, frikis de Naruto… pues ella lo es de Goya, así se definió a si misma, vamos, no es cosa mía. No veas cómo me quemé durante la milésima que me senté ahí para hacerme la foto, por eso decidí limitarme a apoyar el pie, claro.

Así que nada, paseo por el casco histórico, aquí tenéis el Ebro, que cruza la ciudad y la divide en la zona norte y la zona sur, y vuelta para el coche antes de que nos diera un soponcio del calorazo que hacía, porque a quién se le ocurre ponerse a hacer turismo a esas horas…

Siesta, cena “ligera” y hala, a beber. Personalmente, lo pasé genial jugando al Ocalimocho y al Señor del Tres, mejor que cuando luego tiramos para la carpa que habían puesto por las fiestas de Zuera, que tampoco estuvo mal pero me reí más antes. La música era un “pum pum pum” eterno, menos mal que a ratos lo mezclaban con canciones conocidas porque si no…

Nos acostamos a las 7 de la mañana y para almorzar hemos tomado una pizza casera hecha por la madre de RM que no estaba deliciosa sino lo siguiente, qué manejo de la masa, chiquillo. Ahora vamos a la piscinilla un rato porque hace un calor de tres pares de cojones. De hecho, si no dormí más este mediodía fue porque el nivel de sudor empezaba a superar el de cansancio.

¡Nos vemos en Salou!

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  1. Víctor o V
    agosto 22, 2010 en 9:52 pm

    María he leído tu artículo o como se llame del último día en Santiago, y me parece muy mal que hayas comentado lo de Boris. Las cosas así deben quedar entre dos personas, es decir, él y tú, digo yo, y no ponerlas públicas para que todo el mundo las lea. Además, si todo el mundo es P,B,V,J o Gamma, tampoco me parece que a él le pongas el nombre completo. Bueno, es tu blog o espacio personal o como lo llameis, así que la decisión está en tí. Besitos.

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