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Madrid lluvioso


¡El otoño se ha adelantado! Shorts sustituidos por pantalón largo y no olvidar la sudadera, aunque tampoco hace frío. Os enseño la situación gracias a mi móvil, como siempre :D.

Creo que nunca había caminado por Madrid tan temprano. Me he levantado a las 7:30 para llegar a la capital a las 9:00. El autobús suele tardar media hora, 20 minutos cuando no hay tráfico. Como se ha dado la situación totalmente opuesta, el recorrido ha durado 45 minutos. Ilustración del tercer atasco:

Pero bueno, por suerte me encontré en el metro con mi amiga la vasca (grandísima casualidad, en pleno centro de Madrid y bajo tierra, aunque ella había ido a hacer lo mismo que yo), que me señaló el camino, y fui atentida en pocos minutos en el Registro de la Consejería de Educación. Entonces procedí a darme el corto paseo hasta la Fnac, donde compré tres de los libros para Literatura y Cine (Solaris no estaba, pero llegará), además de El guardián entre el centeno, que lo vi a montones apilados y se me antojó, ya que he oído hablar de él (el morbo que tiene a causa de que el asesino de John Lennon se inspirara en él y tal, entre otros homicidas), y finalmente un libro sobre Photoshop. Una compañera tiene uno de 60 euracos pero yo me he decantado por el de 25, que retocar fotografías no me apasiona tanto, ya veré después si me envicio, y si la guía no es una basura.

Ha sido una mañana ultra agradable. Había gente por las calles pero bastante dispersa, las aceras estaban muy despejadas, se podía caminar perfectamente y la temperatura era fantástica, por fin fresquito, aunque si andabas muy rápido entrabas en calor enseguida. Eso sí, no acabo de entender por qué los que llevan paraguas se pegan a los edificios (si no llueve mucho, como ha sido el caso) en vez de dejar esa línea un pelín más resguardada a veces para los que no llevan, digo yo que es lógico. Yo no llevo paraguas porque ya perdí un par en su día de pequeña olvidándomelos por ahí y porque me resultan muy incómodos.

Una mujer me ha preguntado con una sonrisa enorme (y no falsa, o si lo era tenía una práctica increíble) si me podía hacer una encuesta. Le he respondido con otra sonrisa (no tan fabulosa) y aludiendo prisas… aunque no tenía ninguna, y se notaba que iba recreándome en el paisaje porque mi ritmo (lento y alegre, rozando lo bohemio, cualquier día me pegaré una hostia brutal con alguien de mirar hacia todos lados e intentar comerme todo con los ojos, y mira que he estado ya veces en Gran Vía) lo demostraba con creces. Luego me he sentido regular, he pensado incluso en volver, pero ya pasaba. Buena parte de la culpa de esta reacción la tienen dos rumanas, o yo qué se lo que eran, y me explico:

Allá por 1º de carrera, primeriza en andurrear por una ciudad como Madrid después de haber pasado 18 años en Jerez (200.000 habitantes), iba tan feliz a entrar en el parque de El Retiro cuando se acercaron dos tipas extranjeras (se veía por los rasgos) ofreciendo unas listas para colaborar a través de la recopilación de firmas con una asociación de sordomudos. Venga, por qué no, firmemos. Y al llegar a la última columna nos encontramos con la palabra “Donativo”. What? Me cago en la puta, eso no nos lo habían dicho, las listillas. Y, como buena gilipollas, les di dinero.

De vuelta a Príncipe Pío para coger el autobús. Ya no había atascos, a las 11 y pico yendo para Villa.

Claro, luego se encargarían de explicarme que las muy mamonas se hacen las sordomudas y luego el dinero evidentemente no va para ninguna organización, sino para su bolsillo. Al poco tiempo de pasarme aquello, otra tía de esas se me acercó en el autobús y me pidió que le firmara. A la tercera vez que me insistió (sin decir una palabra, claro, solo con gestos), le dije “¡QUE NO!”, acordándome de las dos primeras timadoras aquellas. Paró de molestar y se dio la vuelta, y no sentí el más mínimo remordimiento.

Desde entonces, me dije a mí misma que no me pararía ante nadie por la calle, porque luego me la dan con queso. Pero claro, hoy me he quedado pensando en que al menos podría haber preguntado si había que dar dinero, porque en tal caso pues habría sonreído igualmente y me habría escabullido, y si no no me habría costado nada responderle a las preguntas que quisiera. Lo tendré en cuenta para la próxima vez.

————

Cambio de tema, ¡¡hoy no tengo clase!! Al igual que todos los jueves del primer cuatrimestre, ¡es para llorar de emoción! Hemos tenido que llegar a cuarto de carrera para experimentar ese placer que ya tienen la mayoría de los universitarios del resto de España en cada uno de sus cursos… ¡Yupi! A ver a qué lo dedico :), a lo típico, supongo, nada del otro mundo. Comer, estar en casa y… ¡primera salida nocturna por villa del curso 2010-2011!

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  1. septiembre 18, 2010 en 12:31 pm

    Ese lujo de no tener clase algún día no existe en las ingenierías, que lo sepas. Es más, cuanto más arriba, más clases tienes y más puteado andas…Aunque las asignaturas son un poco más divertidas 🙂

    • septiembre 18, 2010 en 12:34 pm

      A mí me han dicho por experiencia propia que un montón de carreras tienen algún día libre… Al menos en Logroño casi todas xD, según mis fuentes :P.

  1. septiembre 25, 2010 en 12:07 am
  2. octubre 19, 2010 en 9:54 am

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