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Antiguallas


Este fin de semana jerezano le eché un vistazo a los rincones de mi armario, como hago de vez en cuando al aburrirme en casa de leer, ver series y hacer lo típico. Hallé una caja, la abrí, y esto es lo que contenía:

Aparatitos de mi adolescencia más temprana que ya no mis hijos, sino mis primos pequeños nunca llegarán a conocer.

El mitiquísimo discman, donde reproducía mis cds originales de La Oreja de Van Gogh. El discman que metía en el bolsillo de fuera de la mochila para los 15 minutos de ida y los 15 de vuelta del colegio o de las clases de inglés.

Mi primer móvil, armatoste de gran tamaño que pasó de mi padre a mi hermano mayor y de este a mí. Cuánto lo exploté a los 12 años, tanto que me lo quitaron por enganchada y no lo recuperé hasta los 13, pero le faltaba poco para morir definitivamente.

Luego vinieron los mp3 y los iPods, y los móviles a color y finalmente táctiles, pero estoy segura de que aquellos vejestorios permanecerán guardados con cariño en algún punto de la memoria para visualizar de nuevo aquellos paseos con banda sonora y aquellos primeros mensajitos mandados por mandar de enana iniciada en la pubertad.

Desde el Talgo.

Hablando de recuerdos… Hoy me he escrito con un chico que conocí hace bastante tiempo. Nos caímos bien enseguida y trazamos una amistad con la rapidez, confianza y alegría más características de los 14-15 años que posteriormente. Nuestro primer encuentro se sucedió en el autobús de Jerez a Madrid que nos llevaría al aeropuerto para volar a Irlanda, el verano de… 2003 (soy malísima para los números, a ver si empiezo a hacer sudokus porque esta limitación matemática ya no es normal…). Intuyo que no fue en 2002, el primer año que fui a Irlanda, porque este iba con mi hermano y no recuerdo tenerlo presente cuando conocí a este chico. Total, que nos hicimos amigos en las ocho horas de charla incombustible en autobús.

Tras el mes pasado en Irlanda, donde también hicimos otras amistades, no tanto en común como por separado a raíz de los niveles de inglés a los que pertenecía cada uno, quedamos unas pocas veces más a lo largo del tiempo, pero actualmente ya hacía casi tres años durante los cuales no habíamos establecido el más mínimo contacto.

Esta tarde solo hemos intercambiado un par de frases pero en la despedida del último mensaje me ha dicho “besos, hermanita“… tal y como me llamaba por aquel entonces. No puedo describir lo que he sentido, ha sido increíblemente bonito leerlo y volver atrás en el tiempo para rememorarlo.

Obsesión celestial viajando en tren ON, para no variar.

Buf, empiezo a alucinar un poco con tantas añoranzas, ¿me estaré haciendo mayor? Bueno, en tiempo puede, pero en espíritu trataré de seguir alternando con la niña que llevo dentro y que la mayoría de la gente liquida tristemente al crecer. Espero que me dure :).

PD: creo que va a caer una noche de mojitos (media hora más tarde: no, al final no, se sale normal y corriente). Saludos desde aquí a la mejor canaria que conozco, a la cual garantizo cercioradamente un fin de semana que da comienzo en breves horas (sí, finde largo, como siempre) y que va a estar más que conforme a sus expectativas, ¡al menos por mi parte! Un beso enorme, preciosa ;).

Hala, ¡que lo paséis bien el resto del día! Yo me largo ya del blog, que esto no es normal. Hoy iba por en medio de la capital y por un momento me he parado varias veces para escribir las ideas en el móvil y que no se me fueran, necesito un cuaderno… Y un chute anti-dependiente de la escritura virtual.

Próximamente: exposiciones Infancia, de Isabel Muñoz, y Todo o nada, de Mario Testino (vergonzosamente atrasada, la vi hace semanas), y la subida al Picacho (Alcalá de los Gazules-Ubrique) el lunes de esta semana, día 11.

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  1. Ciempiés
    octubre 14, 2010 en 7:01 pm

    jajajajaja i love U! saldré de aquí sobre las 23.30! así podemos hablar con cortesía sobre todos eso especímenes que tanto adoramos ^^ muaaaajajaj

    • octubre 14, 2010 en 7:05 pm

      Jajajaja, por mí perfecto 😀

  2. octubre 16, 2010 en 10:31 am

    Podrías probar a ir al Museo del Ron, que es un bar donde se bebe, no un lugar cultural donde observas sofisticados cócteles desde lejos XD Tienen mucho más que mojitos, y para echar un día tranquilo en lugar de mojarte a mansalva con la lluvia, siempre viene bien 🙂

    • octubre 16, 2010 en 10:39 am

      Deduzco por la búsqueda de google automática (donde al poner Museo del Ron enseguida ha salido “museo del ron jerez” como primera opción) que no te referías a Madrid xD, así que lo tendré en cuenta para cuando vuelva a Jerez ^^, aunque ahora no es mi mejor momento para pensar en alcohol, jajajaja.

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