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Cuernos para desayunar


Soy plenamente consciente de que las infidelidades de pareja se encuentran a la orden del día, pero sigo sin concebirlas, comprenderlas, abarcarlas. Un día eres una persona completamente feliz con tu vida y pareja y al siguiente un cornudo del carajo.

Si solo por un desliz me choca, ya que si estás con una persona por muchas ganas que te entren en un momento dado no me parece normal dejarte llevar (para eso no te comprometas, cabrón/a), pues ya alucino con los especímenes que van por ahí flirteando y fornicando de una manera bestial y despreciablemente deliberada y alegre. Con dos cojones, quién dijo miedo, aquí he venido a pasármelo bien y que le dén por culo a la persona que (en teoría) más me importa (un mojón, menuda forma de demostrarlo).

Se me pone el cuerpo malísimo de situarme en el lugar de todas aquellas víctimas de un jodido engaño amoroso, y me dan asco los que lo cometen. Bueno, en verdad varios de mis propios amigos cercanos lo han hecho y no tengo absolutamente nada en contra de ellos, lógicamente, pero pienso lo mismo del tema: es una mierda, un acto egoísta y cruel, una falta de respeto del tamaño de una catedral. Por no hablar de las parejas que se ponen los cuernos mutuamente y siguen adelante con lo suyo. Qué tris-te-za y as-ca-zo.

En serio, si ya la más mínima mentira me encabrona a unos niveles inimaginables, pensar en los cuernos me saca de mis casillas. Hacia mí sobre todo, y hacia los demás porque me imagino cómo me sentiría si lo sufriera yo, así que estamos en las mismas. Me impacta profundamente pensar en la cornamenta tan inmensa que llevan tantas cabezas, no sé ni cómo sus portadores pueden levantarse de la cama.

Dicen que siempre hay que dar una segunda oportunidad. No estoy un cuerno (nunca mejor dicho) de acuerdo. Voy a intentar no darle más vueltas al tema porque empezaré a maquinar situaciones hipotéticas contra mi misma y venganzas brutales con derramamientos de sangre, y ya bastante he tenido con Mr. Ripley (novela, pero puede verse la película para pillar la idea).

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Categorías:Neuras mentales Etiquetas: , ,
  1. Trixie
    octubre 15, 2010 en 9:45 pm

    Completamente de acuerdo con todo… Yo no daba tampoco una segunda oportunidad! Ni de puta coña!
    Pero, ha pasado algo para que pienses en eso? Porque vamos, no creo que se te esté ocurriendo a ti el poner los cuernos no? xDDDD

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