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16 horas de fiesta


Hagamos balance del fin de semana, en especial de las 14 del domingo hasta las 6 de la mañana del lunes, o sea hoy.

Aparte está la salida del sábado, un tanto desastrosa para tratarse del cumpleaños de una amiga: nos cogió la poli en seco bebiendo en la calle, no llegamos a entrar en Kapital como estaba planeado, nos tiramos demasiado rato pensando en adónde ir, el primer sitio era un tugurio donde solo estaban el camarero y un grupito flamenco tocando (por lo que tomamos el chupito al que nos invitaron y nos largamos inmediatamente) y la música del siguiente local fue horrible a excepción de, POR FIN, el último rato. Y a las 3:30, hora cambiada ya, los currantes de la discoteca como que no pretendían trabajar una hora más así que bye bye. No pasa nada, así descansaba para la que se avecinaba…

¡Ah! Para el cumple salimos disfrazadas de “viudas alegres”: atuendo negro, el que quisiera cada una pero con ese color; velo, guantes y rosas, tan artificialmente reales que hasta nos pinchaban las espinas, todo negro. Creo que no volvió viva ninguna flor. A modo de anécdota (me deja un tanto imbécil pero bueno): en la discoteca un tío me preguntó de repente: “¿se te ha muerto alguien?”, y yo súper asustada: “¡no, no!”. Claro, el disfraz… En fin… Agilipollá perdía.

Dormí mal. No sé por qué, pero vaya noche. En fin, mal para como podría haber dormido pero bueno, más de lo que había asimilado que igual dormía (mínimo 4 horas, pero fueron unas 7 más o menos ya que nos recogimos medianamente pronto, ¡y me trajeron en coche :D!). Platazo de espaguetis para aguantar bien durante el día y a las 14:15 aprox me recogían para coger camino a la Goa. Nos costó un poco encontrarla, y encima llovía, menos mal que luego bebiendo en el parking el cielo se mantuvo despejado.

La Goa es una fiesta mensual que hace la macro discoteca Fabrik, situada en Fuenlabrada. Cuesta 30 euros y ponen música electrónica (no comercial). Una vez al año no hace daño. Pero aprendimos que en fechas señaladas como Halloween o cualquier tipo de aniversario, NUNCA MÁS hay que meterse en un sitio como aquel. Claramente, el aforo estaba desbordado. Después de beber y dejar la botella a cubierto debajo de una furgoneta y pasar un frío acojonante (porque, señores, el frío ha empezado a pisar bien fuerte), entramos y logramos, después de la cola para el ropero, coger un buen sitio en medio del meollo. En cuestión de cinco minutos tuve una interesante conversación con un kinki:

Él: ¿te importa que baile así? (o algo parecido, porque estaba en plan saltando mucho y tal, me parece que así empezó).

Yo: no, no, qué va.

Él: pues a mí no me importaría darte un beso en los morros.

Yo: (O_O = cara de susto) esto… no, eso no.

Él: ¿seguro?

Yo: (?¿?¿?) seguro (créeme).

Él: venga, pues nada (súper animado de todas formas).

Total… La música bastante bien a pesar de que otros géneros me gustan y motivan más. El gravísimo error que cometí fue ir al baño sola. A la vuelta me fue imposible encontrar en medio de la pista a mis amigas y me puse muy nerviosa. Al final nos vimos en el baño, petado de tías y de olores cuanto menos curiosos.

Al ratito, sobre las 20, una se largó y nos quedamos dos (RM y yo, cómo no), y empezó lo que podríamos llamar el Episodio Agobio Bestial. Intentamos meternos otra vez para la zona céntrica y solo recibimos apretones y empujones por todos lados, ¡la masa se nos llevaba de un lado para otro! Vamos, no más de un metro cuadrado pero bueno, ya es perder considerablemente el control de tu cuerpo y tus movimientos.

Así que nos posicionamos cerca de unas escaleras, donde faltó tiempo para que unos muchachos comenzaran a darnos conversación. El resto del rato se pasó entretenido y más tranquilo, observando a ratos a la cantidad de peña acinada a lo largo y ancho de toda la discoteca. Exagerao.

A las 23:30 pasada salimos para coger el autobús a Plaza de España, pero por lo visto hacía rato que no pasaba ninguno o algo y optamos por compartir un taxi con otras dos chicas de por allí. McDonald´s (muy agradecido pero la hamburguesa se me repitió a lo largo de la primera mitad de la noche, qué desagradable), encuentro con un amigo que hacía tiempo que no veía y a hacer cola para la siguiente fiesta, de 1 a 6 de la mañana: Zombie, en la Sala Heineken. Normalmente es los miércoles pero había una por Halloween.

No, no fue apenas gente disfrazada a la Goa y a Zombie mucho menos. Cola del copón que se pasó más o menos ligerita y otra vez agobio dentro. Nunca mais. Después de empujar a una gorda de mi espacio vital y que me llamara zorra y se alejara rápidamente fuera de mi alcance, RM se me llevó a un lado de la sala antes de que me pegara con alguien. Y allí permanecimos un rato bailando que se nos hizo eterno en realidad, el tiempo no pasaba. No es que quisiéramos que corriera en sí pero claro, los pies empezaban a resentirse bastante y mirar el reloj pensando que serían las 4:00 cuando eran las 3:00 y volver a mirarlo creyendo que había pasado al menos media hora cuando eran las 3:13 como que nos llegó al alma. Al rato nos sentamos, y nos encontramos con otras amigas, con las que nos juntamos hasta que mis plantas amenazaban con desintegrarse, pero ahí que seguíamos, y ni speed ni éxtasis ni hostias.

5:20: vámonos para el ropero que luego la cola es bonita. La otra vez encendieron las luces a las 5:30, por eso mejor ir ahorrando tiempo. Salimos por fin de allí a las 5:42 y paseíto para Príncipe Pío. Para qué iba a coger el metro a las 6:00 si el autobús no salía hasta y media. Pues para eso bajaba la cuesta desde Plaza de España y tan a gusto. Hacía frío pero se soportaba llevaderamente. RM insistió en acompañarme, no tenía por qué hacerlo. No sé si yo lo habría hecho xD, me parecía absurdo teniendo el metro ahí pero bueno, qué maja :).

Por poco me da un patatús al ver, sobre las 6:10, que el horario de autobús que ofrecía la pantalla era las 6:50. Pero bueno, me senté a esperar y a tontear con el móvil y a y media, para mi inmensa alegría y alivio y de todos los presentes, llegó un autobús que abrió la puerta así que se puso a tope de gente y salimos a las 6:42 para Villaviciosa. Lo increíble es que llegué a casa… ¡y no tenía sueño! Di una vuelta por el ordenador, como siempre, y ya para la cama, cerca de las 8.

Siempre calculo al acostarme a qué hora me habría de levantar para dormir 8 horas en plan orientativo simplemente. Pues me tenía que haber levantado a las 16:00 para cubrirlas, pero a las 13:30 ya me he despertado así que nada, para qué perder más tiempo sobando, lo justo y necesario.

Conclusión: aunque lo pasé bastante bien, no recomiendo en absoluto ir a grandes fiestas en determinados días especiales, mejor cuando encarte y sin que haya ningún evento. Zombie queda relegada exclusivamente a los miércoles, ¡qué buena es la música! Aunque no pusieron Cypress Hill :(. Y en cuanto a la cantidad de horas de juerga, está guay la sensación, sobre todo por lo excepcional. Me gusta ponerme a prueba.

Hala, ¡que paséis un buen día festivo!

Pd: a la vuelta, tuve que pagar en metálico el autobús porque claro, estamos ya a noviembre y el bono mensual me había caducado. Dos eurazos. 10 puntos, María.

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