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Trainspotting


Pues sí, aquella desinhibida, alocada y yonqui película de 1996, con un guión impresionante y una interpretación más que fantástica por parte de sus actores, procede de una novela escrita por Irvine Welsh en 1993 que yo desconocía por completo.

Esta obra recuerda mucho a su homóloga cinematográfica dirigida por Danny Boyle, en la que es agradable observar cómo algunas escenas permanecen totalmente fieles a la redacción de varios extraordinarios capítulos. Y lo mejor es comprobar cómo a ratos se ha ajustado de una forma magníficamente concordante un párrafo reflexivo y penetrante en un diálogo televisivo, causando gran impacto tanto en el lector como en el espectador, aparte de la fluidez de las muchísimas frases directas y explícitas que sueltan la mayoría de los personajes.

Cabe destacar que en la película el punto de atención se centra claramente y en especial en uno de los personajes (Mark Renton, interpretado por un joven Ewan McGregor), aunque los demás también tienen su importancia, mientras que en el libro se derivan de una forma exageradamente acelerada y en apariencia desordenada las diferentes situaciones del grupo de amigos y conocidos interrelacionados entre sí, abriendo paso a sucesivos, entretenidos y divertidos relatos que cambian de la perspectiva de un personaje a la de otro como de zapatos una consumista compulsiva. Si algo está garantizado sobre todo es que el ritmo nunca se pierde, tanto en la obra escrita como en la puesta en escena.

Hay que advertir también de la inmensa cantidad de tacos/insultos/palabrotas que van surgiendo a lo largo de todas y cada una de las páginas del libro, dato que debe saber el lector para reflexionar sobre si le interesa un tipo de escritura así. En la humilde opinión de una servidora: lo parte, es decir, es genial. Si te dejas embaucar por la historia literaria y te agrada el estilo con el que es relatada, disfrutarás mucho leyéndola. Y si te ha gustado la película y en general la lectura te llama la atención, más te reirás (si entra dentro de tu sentido del humor) y profundizarás con la novela.

Sobra decir que la caracterización y definición de los diferentes personajes resultan espléndidas en su naturalidad, variedad, colegueo, consonancia, sinceridad, perfección dentro de un mundo imperfecto y repleto de vicios. Cuanto más resulta sensacional ver cómo se han cumplido los roles en la ficción visual gracias al protagonista ya mencionado y a otros secundarios como Ewen Bremner (Spud), Jonny Lee Miller (Sick boy), Kevin McKidd (Tommy), Robert Carlyle (Begbie) y Kelly Macdonald (Diane), que hacen de Trainspotting una trama reconocida y prácticamente de culto.

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  1. noviembre 11, 2010 en 11:16 am

    aber cuando me lo pasas para leerlo…gracias por lo que me escribiste, me estas ayudando mucho.
    Saludos, que wapo tu blog. Sigue asi, vales mucho.

  1. febrero 21, 2011 en 10:12 pm

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