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Algo va mal… ¿Vomitar adelgaza? Ana y Mia responden


Acabo de pegarme un atracón de la hostia a base de San Jacobos. No sé por qué, no tenía ningún motivo ni depresión ni bajona de ningún tipo, simplemente me apetecía, y allá que he puesto la freidora. La quitaba, y echaba otro. La quitaba, y eché otros dos.

No recuerdo haberme puesto así en mi vida, pero claro, estaba tan brutalmente llena que no había forma de acostarme. ¿A qué he recurrido? A vomitar. Me sentía casi enferma. Bueno, una vez sí me lo provoqué, cuando me comí una pizza grande del telepizza.

Entonces, se me ha ocurrido poner en Google “¿vomitar adelgaza?”. No tengo ninguna duda al respecto ni pienso ponerme a potar, solo era por ver lo que salía. Estos han sido los primeros resultados:

En función de mis limitados conocimientos, ya que tampoco me voy a poner a buscar información a las 3 de la mañana, sé que vomitar continuadamente no adelgaza. En un momento dado tal vez, pero no a modo de costumbre, y sobre todo después de atracones. Hay nutrientes que pasan directamente a la sangre y no se puede eliminar vomitando, y además el esófago se va deteriorando, por no decir que el cuerpo es muy listo y acaba por acostumbrarse, entre yo qué sé cuántas cosas más te puede provocar.

Las páginas Pro-Ana y Pro-Mia están a favor de la anorexia y de la bulimia. Motivan a “engañar al hambre”, a vomitar, dan consejos sobre cómo hacerlo… Se hacen llamar “princesas”. Tanto un trastorno como el otro te hunden la vida.

Me ha sorprendido bestialmente el primer resultado (véase la imagen), pero, al acceder a ese y un par más, he comprobado que iban encaminados hacia una posición en contra, y a veces con experiencias personales incluidas. Ojalá esos testimonios ayuden a las afectadas. Pero esas páginas Pro-Ana y Pro-Mía siguen ahí, presentes en la red a disposición de todo el mundo, intoxicando y diciendo siempre a la vez que “a quien no le guste el contenido que no lo lea”… Me ponen los pelos de punta.

Respeto plenamente la libertad de expresión, pero me da que algo estamos haciendo mal.

Post relacionado que te recomiendo si sufres de esto: Carta para una bulímica.

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  1. CarlaRokera
    mayo 11, 2013 en 8:29 pm

    Hola…yo estoy muy rayada por la paranoia de estar gorda,y ultimamente estoy vomitando porque cada vez que como,pienso que me va a engordar…aunque solo coma una vez al dia.Me gustaria poder salir a la calle sin,manias…y encima la gente,me dice que si estoy guapa que si no se que…pa quedar bien,claro.Peso 55…quiero llegar a 50 por lo menos…pero vomitando se que te jode los dientes,el pelo…

    • mayo 12, 2013 en 6:01 pm

      Hola, Carla.

      Desde aquí te pido que te hagas un favor a ti misma y a las personas que te quieren y no lo hagas, no vomites más. No sirve para absolutamente nada, te haces un daño terrible y este tipo de ralladas son psicológicas, no físicas. Es decir, que cuando llegaras a los 50 kilos, muy probablemente luego querrías bajar hasta los 45 y así sucesivamente hasta quedarte en los huesos (si no lo estás ya, aunque no lo puedas ver). Es un problema mental que se tiene que arreglar, por tanto, desde la mente. Nunca estarás contenta contigo misma físicamente porque la paranoia pertenece a tu cabeza, no a tu cuerpo.

      Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo pero, por favor, dame un voto de confianza y sigue mi consejo. Tienes que quererte a ti misma tal y como eres y tratar de mirar tu cuerpo con objetividad y tratarlo bien. Lee esto con atención: ni vomitar ni dejar de comer son soluciones. Necesitamos nutrirnos y en esta vida estamos para intentar disfrutarla lo máximo posible, no para anularnos de esa manera. Tú misma te estás poniendo barreras, te estás perdiendo muchísimas cosas por tu paranoia. Abre los ojos, cielo, hay mucho mundo más allá de nuestro cuerpo, y estar híper delgada no deja de ser una moda que más que hacernos atractivas, nos afea. A nadie le gusta un cuerpo esquelético ni una cara chupada, no es saludable ni bonito.

      Habla con alguien, mejor tus padres que tus amigos (confío en que reaccionen adecuadamente), déjate ayudar y para esto cuanto antes o te auto-destruirás. Al fin y al cabo somos lo único que tenemos: a nosotros mismos. Es más, en estos casos se necesita ayuda profesional. Puede que te resulte violento pensar en ir a ver a un psicólogo, mucha gente enseguida salta con un “¡no estoy loco!” en cuanto se le menciona la idea, pero precisamente están ahí para ayudar a las personas a enfrentar estas enfermedades. Sí, estás enferma. Piénsatelo, no estés sola en esto y date la oportunidad de ser feliz y salir a la calle con la cabeza bien alta.

      Como último apunte: que no te importe lo que diga la gente, sea bueno o malo, para quedar bien o para quedar mal. No eres lo que dicen, eres quien eres. Las opiniones de los demás no son más que eso: opiniones, juicios ajenos que no nos definen. Y, básicamente, nunca vivirás tranquila escuchando continuamente a los demás, así que mejor no prestarles más atención de la que merecen.

      Si necesitas hablar, no dudes en escribirme, ¿de acuerdo? Pero recuerda que yo no puedo salvarte, sólo tú, y con ayuda profesional. Cuanto antes, mejor. Mi email es mariagonamarillo@gmail.com

      Un abrazo.

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