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Archive for 28 enero 2011

On the road to Roma

Pues sí, señores, el día ha llegado: ¡¡¡MAÑANA ME VOY A ROMA!!!

Después de toda la carrera bien modosita, este último curso ha tocado coger las riendas de mi vida en condiciones (y las ofertas de Ryanair, aunque no me caiga muy bien), ¡y lanzarme a la aventura!

No me gusta abandonaros durante el fin de semana pero no os preocupéis, que para el martes por la noche (tirando al miércoles por la mañana-mediodía, porque a saber en qué estado llego) me tendréis de nuevo por aquí para contaros qué tal ha ido el viaje, las visitas, los monumentos, la pasta, las pizzas, los italianos y todo lo que se me ocurra :D.

De despedida, gracias a que por fin he encontrado (tras buscarlo) el cable para conectar el móvil al ordenador, os enseño esta foto que he hecho volviendo caminando de la facultad, que me gusta mucho cómo ha quedado.

Atrás, la uem: adelante, el pueblo de Villaviciosa de Odón. Se trata del puente que siempre cruzo (desde la vuelta de navidades, bajo la decisión de ponerme a andar si no quiero morir de sedentarismo) al acabar la jornada diaria universitaria.

Pues nada, me iré acostando, que hay que madrugar para coger el vuelo. Espero que tengan bolsas de plástico en el aeropuerto y no me tiren el líquido de lentillas, ya me jodería…

¡Que paséis un fantástico fin de semana, nos vemos a la vuelta!

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Exposición Centinelas de Piedra, de Luis Zueco (Madrid)

Centinelas de piedra recibe el nombre de una pequeña colección de fotografías que ofrecen bellísimos paisajes en los que se funden cielo y tierra, se pierden los horizontes y, sobre todo, se recuerda a aquellos viejos castillos que tanta historia del país contuvieron en sus tiempos mozos y que, en la actualidad, están completamente abandonados.

Parajes solitarios, campestres, desiertos. Escenarios que se funden en unas maravillosas composiciones que para un público masivo pasarán disimulada y simplemente por hermosas pero que a los ojos más observadores, profesionales y críticos se hará evidente la maestría en la distribución de los elementos en cada una de las imágenes.

Fortalezas de España que, en ocasiones, quedan algo eclipsadas por la inmensidad que les rodea, destacando las alturas. Hay personas sobre las que las nubes ejercen cierto efecto hipnótico. Yo soy una de ellas, por lo que puedo afirmar que muchas de este reducido número de ilustraciones me dejaron embelesada, haciendo que me perdiera en su lejanía y en mis pensamientos a la vez.

Esta fue, sin duda, una de las fotografías que más me gustó, y prácticamente la única con un blanco tan predominante, según recuerdo.

La exposición seguirá disponible hasta el 9 de febrero de 2011 en la Sala de Exposiciones Ultravioleta (Calle Cavanilles, 21, cerca de Atocha y del Retiro, metro: Conde de Casal). Mejor que miréis bien el Google Maps si no conocéis la zona.

El horario es de martes a sábado de 10 a 14 y de lunes a viernes de 17 a 20. No os esperéis un museo o una entrada espectacular, se trata más bien del sencillo vestíbulo de una escuela de pintura, o eso deduje al menos.

Un íntimo espacio en el que el zaragozano Luis Zueco ha decidido expandir sus inquietudes. Os copio un texto suyo que me ha gustado (http://luis-zueco.artelista.com/):

Hablar de uno mismo es tan difícil como inapropiado, pero en determinadas ocasiones es inevitable. La fotografía, como la escritura, me ha ido interesando poco a poco. He pasado de utilizar las fotografías como una herramienta  para determinados fines, a que las fotografías se convirtieran en un fin en sí mismo. Hasta el punto de que ahora absorben gran parte de mi tiempo. Me interesan muchos temas, pero tengo tres que especialmente me preocupan: los lugares creados por el hombre y abandonados, la soledad de las grandes ciudades y los castillos. A cada uno de estos temas aplico técnicas y conceptos diferentes, que hacen que las fotografías sean totalmente diferentes. No me gusta hablar de mis imágenes, prefiero que ellas lo hagan por mí. Si tengo que explicar una obra, es que esta no merece la pena.

 

Unos tanto y otros tan poco

Mmm… ¿Y exactamente qué conclusiones se pueden sacar sobre esto?

¿Emocionarme? ¿Alucinar? ¿Llorar?

Náh, es broma, pero manda huevos con el nene. Yo nunca tuve paciencia ni para empezar a tocar un instrumento, y mira que me habría gustado, como a todo el mundo.

Y patinar sobre hielo. Y montar a caballo. Y hacer surf. Y…

¿Dónde está mi pasión?

El otro día me agobié brutalísimamente yendo en metro. No me suele pasar, la verdad, pero fue pasar la mirada por encima de un vejete, quedarme observándole y… entrarme la bajona a lo bestia.

Una vez más, he comprobado para conmigo misma que no podría trabajar o relacionarme demasiado con personas mayores. Me recuerdan lo corta que es la vida, y eso me deprime. Mucho. No consigo asimilar la muerte con la misma indiferencia que ante cualquier proceso vital.

De pequeña, por un tiempo me consolé un poco pensando en donar mis órganos. Hasta que me enteré de que ya tiesa sirven de más bien nada. Aunque podría ofrecer mi cuerpo a la ciencia, quizás sirva de algo… Total, toda una vida para acabar igual que los demás: en un boquete, así que qué más da.

Por cierto, me he vuelto a dar cuenta de que la gente va avanzando en sus vidas, viendo más o menos lo que van a hacer, y yo no tengo ni puta idea. Veo cursos, proyectos, premios, trabajos, etc, en los demás, pero en mi caso… ¿Dónde está mi pasión? Se ha escondido bien, la cabrona.

Vale, sí, me encanta escribir pero… Corrijo, necesito escribir, pero esto son mis chorradas/neuras/aficiones/lo-que-me-apetezca, no me va a dar de comer, tengo que definir mis caminos, aunque sea relacionado con ello… Quiero más que nunca ir a otro país cuando termine la carrera. A ver qué pasa. Me acojona bastante, pero siento que tengo que hacerlo.

Me quedan siete asignaturas para acabar y ninguna me trae grandes expectativas. Hoy he acabado la última materia (y segunda en mi vida) que me ha apasionado de alguna forma. Literatura y Cine. Libros y películas, ¿qué más se puede pedir?

La primera asignatura que me alucinó en mi transcurso educativo fue Literatura, en 2º de bachillerato. Hacía absolutamente lo que me daba la gana. Tienen su historia aquellas clases… Llegar, poner música en su radiocassette y escucharle. Solo eso. Textos y textos. Es al único profesor al que he prestado atención en todas y cada una de sus palabras. Se llevó toda la atención que nunca le presté a las demás materias, básicamente.

El primer día, él llegó y nos puso en la situación de un barco. Éramos navegantes y teníamos que hacer un cuaderno de bitácora. Le dediqué más tiempo a éste y a los textos que a todas las demás materias, a pesar de que Literatura ni siquiera entrara en la media de bachillerato. A final de curso, le entregué un taco de folios blancos, naranjas, amarillos y, en su mayoría, verdes (eran las del cuaderno de bitácora). Debían de ser cerca de 200 folios, no lo sé.

Nunca me había entusiasmado tanto una asignatura, y ya no volverá a pasar jamás. Literatura y Cine se ha acercado bastante este cuatrimestre… pero c´est fini.

Tampoco supone ningún drama como tal, en realidad. Es jodidamente difícil que me apasione algo. Me gusta todo, pero no me exalta nada en sí. Nada como para que me dure día tras día, dejando de lado el hecho de escribir.

En fin… Me hallo ansiosa por irme fuera. De España, claro, no al Gambrinus de abajo, aunque solo de pensar en sus sándwiches mixtos con huevo… Pero no, irme lejos. Lo intentaré. Uf, intentarlo no es suficiente, hay que hacerlo. Antes de ayer, martes, tuve un “encounter”, es decir, una clase de inglés en la universidad. Ya tengo los niveles necesarios para mi carrera pero quiero completarlos todos porque creo que dan un título. No creo que sirva de mucho pero bueno, simple y llano fatigueo personal.

Pues llego, nos llama el maestro, y no vino nadie más. Me asusté un pelín porque me resultaba rarísimo que mi compañera, con la que me pongo de acuerdo para ir juntas al inglés, no llegara, pero tranquilos, no le pasó nada. El caso es que ahí estaba yo. Él y yo. Y el libro con la lección. Este permaneció cerrado durante los 50 minutos que mantuvimos una conversación en inglés. ¡Joder, qué bien me sentí! Vamos, tampoco lo bordé, me falta tela de vocabulario, pero digamos que me defendí. Y eso me motivó cien veces más para salir de España, viajar, mejorar el idioma y conocer otras culturas.

Cada día lo pienso más. Hablando con una vieja amiga esta tarde por el messenger, me ha recordado cuando este verano, en el camino de Santiago, me relacioné bastante con aquel hippie francés. Buah, toda una sensación increíble e indescriptible.

Entonces, me he dicho: María, ahora sí que tienes que largarte.

Pd: el cartel de la imagen me encanta. Lo descubrió en un rincón de por la calle mi hermano en Londres, cuando fui a visitarle el marzo pasado (es un friki de los intercambios), y no pudo reprimirse a hacerle una foto. ¡Es genial!

Conversación con un zapato

Yo: um, pareces una opción atractiva…

Zapato: ¿me estás mirando a mí?

Yo: sí, claro, ¿para qué si no ibas a estar expuesto?

Zapato: hombre, hay unas cuantas cosas a considerar…

Yo: ¿qué me estás contando?

Zapato: primero, ¿has visto mi talla?

Yo: no, pero vamos… Joder, el 39.

Zapato: exacto, y yo que tú ni preguntaba porque ya te lo confirmo, soy el número más alto que queda.

Yo: bueno, quizás probando de todas formas… ¡Mierda, duele!

Zapato: no sé ni para qué lo has intentado, si ya se veía.

Yo: no me jodas, que llevo toda la tarde y un centro comercial entero mirado…

Zapato: ese no es mi problema.

Yo: pues claro que sí, ¡eres el único puto zapato que me gusta de unos doscientos que he visto!

Zapato: curioso cumplido, halagador y obsceno a la vez.

Yo: no quería ofenderte, pero es que no es normal que el jodido 90% de los zapatos del mercado actual tenga un tacón de vértigo.

Zapato: ¿por qué?

Yo: hombre, por mi parte no me interesa en absoluto partirme los pies, las piernas y la espalda, sinceramente.

Zapato: tendrás que acostumbrarte.

Yo: ¡y un cojón! Además, ¿tengo pinta de necesitar ser más alta? Ya les alcanzo a un montón de tíos, como para encima ir de torre por las discotecas.

Zapato: tienes la regla, ¿no?

Yo: ¿pero qué coño tiene que ver eso? ¿Recurres a los ciclos menstruales cuando te quedas sin argumentos o qué?

Zapato: … Es la moda, hay que adaptarse.

Yo: ¡Te voy a decir yo por dónde me paso la moda de los cojones!

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Esta es la primerísima imagen que sale en Google al poner “zapatos”. Dentro de los miles de tipos y estilos que habrá en el mundo, la fotografía que abre una palabra tan abiertísima consiste en seis calzados que se reúnen en uno: tacón fino de casi 10 cm.

Gracias por tener en cuenta a las que no soportamos los tacones. Y por marginar a las que tenemos más de un 39 de pie.

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24 de enero de 2011

Vista atrás…

Y con dos cojones, desamor, madurez, humor negro, lágrimas, alcohol, sexo, amistad, risas, cine y música, maestro. Todo acompañado de una buena dosis de bipolaridad mental, que hace la vida más cómica. Nunca viene mal mirar las dos caras de la moneda. De absolutamente todo se aprende.

Por las dudas, la luna me flipa. Siempre lo ha hecho y probablemente seguirá dejándome pillada en medio de la calle (que no de la carretera) al alzar la mirada y cruzarme con ella. Ya que no creo en Dios y esta imagen me alucinó tanto, decidí llamarla Dioxa. Suena de puta madre y me da más buen rollo, la verdad.

Las estrellas también me encandilan, pero son más difíciles de ver. Propias de ocasiones especiales, como alguna que otra lluvia de estrellas fugaces pasada. Buenos recuerdos.

Y malos, cachis, cómo no, dando por culo pegados como lapas.

Pero la conclusión y el momento son… así. Guapos, buenos, satisfactorios, normales, mediocres, joder, definir es limitar. Sin más.

Apuf, siempre cogiendo por las ramas en vez de las raíces, puto vicio inevitable de querer vomitar toda la mente sobre el teclado. ¡CRASO ERROR! O no… En cualquier caso, resulta divertido :). A veces. A menudo. Otras no tanto. En fin…

¡Felices sueños a todos! Los que yo no tendré, porque casi nunca me acuerdo. Da igual, que luego hacen pensar y ya lo hago bastante gratuitamente. Ese es otro tema: muchísima gente se despierta cada día con algo en la cabeza. No es mi caso. Así que, cuando sí que recuerdo algo, ya ese día empieza de forma diferente.

Aquel sueño con Harrison Ford… Quizás lo cuente algún día. No, no era porno, pero extraño de cojones. Buah, casi 70 añazos y ahí sigue…

Basta, no more neuras por hoy. Bueno, por este post. Buenas noches.

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Blogs

Y aunque lleves un cansancio de la hostia encima, no te acuestas. Permaneces mirando la pantalla, ignorando esos párpados desmallados, esas inminentes cabezadas, absorto en una página, y otra, y una más, y la siguiente…

Blogs. Blogs de tantísimos tipos.

Blogs informativos, educativos, de opinión, polémicos, morbosos, intelectuales.

Blog temáticos, blogs profesionales, blogs personales.

Blogs de empresa. Blogs de personas individuales. Blogs de asociaciones. Blogs de colectivos. Blogs de amigos.

Blogs de apoyo, de denuncia, del corazón, de cine, de música, de libros, de informática, de política, de economía, de deportes, de historia.

Blogs de textos, blogs de fotos, blogs de vídeos, blogs de enlaces.

Blogs de amigos, blogs de amigos de amigos, blogs de desconocidos, blogs de famosos, de científicos, de médicos, de terapeutas, de artistas, de periodistas, de amas de casa.

Blogs de ricos, de pobres, de adictos al trabajo, de trotamundos, de esclavos de la sociedad, de personas más libres, de viajeros, de apalancados.

Blogs de adolescentes, de treintañeros, de jubilados, de abuelos.

Blogs de éxito, blogs universales, blogs anónimos.

Blogs de 5 posts, blogs de cientos de posts.

Blog de hombres, blogs de mujeres, blogs de equipos.

Blogs que nacen, blogs que mueren, blogs que permanecen, blogs que se olvidan, blogs que insisten, blogs que se pierden.

Blogs y más blogs…

…que no te dejan irte. Blogs que te crean inquietudes. Blogs abominables. Blogs que despiertan tu curiosidad. Blogs ofensivos y peligrosos. Blogs que te hacen reír. Blogs delicados. Blogs alucinantes. Blogs sinceros. Blogs que te enseñan. Blogs repletos de patrañas. Blogs que te enganchan. Blogs que te espantan. Blogs que te ayudan…

Blogs que te permiten conocer miles de pequeños mundos deseosos de gritar sus impresiones, informaciones, talentos, aportaciones, penas, glorias… al resto del mundo.

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