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¿Dónde está mi pasión?


El otro día me agobié brutalísimamente yendo en metro. No me suele pasar, la verdad, pero fue pasar la mirada por encima de un vejete, quedarme observándole y… entrarme la bajona a lo bestia.

Una vez más, he comprobado para conmigo misma que no podría trabajar o relacionarme demasiado con personas mayores. Me recuerdan lo corta que es la vida, y eso me deprime. Mucho. No consigo asimilar la muerte con la misma indiferencia que ante cualquier proceso vital.

De pequeña, por un tiempo me consolé un poco pensando en donar mis órganos. Hasta que me enteré de que ya tiesa sirven de más bien nada. Aunque podría ofrecer mi cuerpo a la ciencia, quizás sirva de algo… Total, toda una vida para acabar igual que los demás: en un boquete, así que qué más da.

Por cierto, me he vuelto a dar cuenta de que la gente va avanzando en sus vidas, viendo más o menos lo que van a hacer, y yo no tengo ni puta idea. Veo cursos, proyectos, premios, trabajos, etc, en los demás, pero en mi caso… ¿Dónde está mi pasión? Se ha escondido bien, la cabrona.

Vale, sí, me encanta escribir pero… Corrijo, necesito escribir, pero esto son mis chorradas/neuras/aficiones/lo-que-me-apetezca, no me va a dar de comer, tengo que definir mis caminos, aunque sea relacionado con ello… Quiero más que nunca ir a otro país cuando termine la carrera. A ver qué pasa. Me acojona bastante, pero siento que tengo que hacerlo.

Me quedan siete asignaturas para acabar y ninguna me trae grandes expectativas. Hoy he acabado la última materia (y segunda en mi vida) que me ha apasionado de alguna forma. Literatura y Cine. Libros y películas, ¿qué más se puede pedir?

La primera asignatura que me alucinó en mi transcurso educativo fue Literatura, en 2º de bachillerato. Hacía absolutamente lo que me daba la gana. Tienen su historia aquellas clases… Llegar, poner música en su radiocassette y escucharle. Solo eso. Textos y textos. Es al único profesor al que he prestado atención en todas y cada una de sus palabras. Se llevó toda la atención que nunca le presté a las demás materias, básicamente.

El primer día, él llegó y nos puso en la situación de un barco. Éramos navegantes y teníamos que hacer un cuaderno de bitácora. Le dediqué más tiempo a éste y a los textos que a todas las demás materias, a pesar de que Literatura ni siquiera entrara en la media de bachillerato. A final de curso, le entregué un taco de folios blancos, naranjas, amarillos y, en su mayoría, verdes (eran las del cuaderno de bitácora). Debían de ser cerca de 200 folios, no lo sé.

Nunca me había entusiasmado tanto una asignatura, y ya no volverá a pasar jamás. Literatura y Cine se ha acercado bastante este cuatrimestre… pero c´est fini.

Tampoco supone ningún drama como tal, en realidad. Es jodidamente difícil que me apasione algo. Me gusta todo, pero no me exalta nada en sí. Nada como para que me dure día tras día, dejando de lado el hecho de escribir.

En fin… Me hallo ansiosa por irme fuera. De España, claro, no al Gambrinus de abajo, aunque solo de pensar en sus sándwiches mixtos con huevo… Pero no, irme lejos. Lo intentaré. Uf, intentarlo no es suficiente, hay que hacerlo. Antes de ayer, martes, tuve un “encounter”, es decir, una clase de inglés en la universidad. Ya tengo los niveles necesarios para mi carrera pero quiero completarlos todos porque creo que dan un título. No creo que sirva de mucho pero bueno, simple y llano fatigueo personal.

Pues llego, nos llama el maestro, y no vino nadie más. Me asusté un pelín porque me resultaba rarísimo que mi compañera, con la que me pongo de acuerdo para ir juntas al inglés, no llegara, pero tranquilos, no le pasó nada. El caso es que ahí estaba yo. Él y yo. Y el libro con la lección. Este permaneció cerrado durante los 50 minutos que mantuvimos una conversación en inglés. ¡Joder, qué bien me sentí! Vamos, tampoco lo bordé, me falta tela de vocabulario, pero digamos que me defendí. Y eso me motivó cien veces más para salir de España, viajar, mejorar el idioma y conocer otras culturas.

Cada día lo pienso más. Hablando con una vieja amiga esta tarde por el messenger, me ha recordado cuando este verano, en el camino de Santiago, me relacioné bastante con aquel hippie francés. Buah, toda una sensación increíble e indescriptible.

Entonces, me he dicho: María, ahora sí que tienes que largarte.

Pd: el cartel de la imagen me encanta. Lo descubrió en un rincón de por la calle mi hermano en Londres, cuando fui a visitarle el marzo pasado (es un friki de los intercambios), y no pudo reprimirse a hacerle una foto. ¡Es genial!

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  1. enero 27, 2011 en 3:07 pm

    No te agobies pensando que no sabes qué hacer con tu vida que cuando llegue el momento adecuado lo sabrás, sé que puede sonar muy utópico, pero es cierto, te pasas la vida estudiando, trabajando y un día te das cuenta de que te gusta lo que haces de verdad o que te has ido por la tangente y te hubiera gustado hacer otra cosa o simplemente, cortas radical con todo y te lanzas a la aventura. Eso llega, supongo que con la madurez, o no, pero espero que te lelgue pronto, mientras tanto, si disfrutas escribiendo, hazlo, aunque no te dé de comer, te hará feliz y ya tendrás otra cosa que te dé dinero. 🙂

    Si te quieres ir fuera a ver mundo, a currar, a aprender,… a lo que sea, te animo a hacerlo, aquí solemos tener como algo aprendido que tenemos que estudiar y trabajar aquí, cuanto más cerca mejor, pero no creo que tu tengas esa idea 🙂
    Mira si hay alguna beca Leonardo de esas de prácticas y te vas cuando termines por ejemplo, si es que quieres esperar a acabar la carrera, si no, ahí está el Erasmus.

    Yo estuve en Alemania, y me fui cagá de miedo porque no conocía a nadie ni el idioma, pero vamos, que no lo cambio por nada, me hubiera quedado allí a vivir y volvería una y mil veces más. Eso sí, es mejor si te vas sin ataduras de ningún tipo, que así no lo pasas mal, ni nadie te jode la estancia, jeje.

  2. enero 27, 2011 en 6:32 pm

    Muchas gracias por los ánimos :D.
    No me frustra en sí no tener nada claro aún, pero sí que sé que quiero irme fuera y, por supuesto, sin atadura ninguna. He mirado ya alguna beca para cuando acabe la carrera porque acabo este junio, ya de erasmus nada, precisamente no me fui por una atadura pero bueno, aprendí mucho en Madrid de todas formas, así que no importa :P.

    También he pensado en simplemente echar el CV en alguna empresa que me interese, para lo que debería informarme muy bien…

    Qué valor, a Alemania sin saber el idioma, tuvo que ser increíble… Bien, bien, todo esto cada vez me hace echarle más huevos al tema xD ^^.

  1. enero 26, 2011 en 11:40 pm

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