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Archive for febrero 7, 2011

‘He apagado mi teléfono por ti’

Un eslogan maravilloso del que desconozco ahora mismo si llegó a lanzarse pero que, si alguien se ocupó de desarrollar la idea y diseñar el logotipo, sin duda habrá llegado a alguna parte, ¡y a más ansío que llegue! ¡¡Quiero una chapa de esas!!

Debe de ser uno de los escasos anuncios que realmente me parece la hostia. En inglés suena igual de fantástico: My Phone Is Off For You.

Una idea que deja de lado a las queridas nuevas tecnologías a favor de las relaciones sociales DE VERDAD, las auténticas, en las que entran en juego la voz, los signos, el lenguaje corporal. Ternura, cabreo, inteligencia, estupidez, anda que se percibirán mínimamente a través de un aparato que en persona.

Guiños, sonrisas, caricias, pellizcos, incluso puñetazos, joder, cualquier cosa mejor que esas letras de metal (y de los cojones), que hacen que la gente prefiera mirarlas antes que dirigir los ojos hacia el rostro del otro que, por cierto, está en sus propias narices y merece un mínimo de respeto.

¿Cómo puede alguien ya no hallarse en medio de una comida y ponerse a trastear el puto móvil, sino toquetearlo las 24 horas del día? ¿Es necesario integrar a todo el personal en tu vida, exceptuando a los que puedes tocar? ¿Seguro que estos graaaandes avances suponen más ventajas que inconvenientes? Es que no consigo asimilarlo. Y, sobre todo… ¿Dónde quedan los ojos de la otra persona?

Un argumento consiste en: “pero si no estamos hablando de nada”. Ah, de puta madre, entonces continúa con tus amigos virtuales, que seguro que así surgen las palabras entre tú y yo. Desde luego, vivan los razonamientos de alto nivel intelectual.

No hay nada como interactuar con los demás seres humanos, para eso estamos aquí, para vivir en sociedad. Pero ahora vivimos más con en cuerpo y alma sumidos en las maquinitas-súper-chupi-guays para que todo el mundo se sienta atendido en todo momento, en vez de volcarnos realmente en comernos el mundo que nos rodea, el universo sensible y tangible y, de paso, no ignorar a quien tienes enfrente, que eso toca bastante los huevos.

Mmm, ¿podrá ser este el tema? Si quien tuviera delante no me interesara una mierda, igual también se me ocurriría coger el móvil… No, creo que, aún así, no lo haría, no queda bonito. ¡Joder, es que queda fatal, no lo entiendo! Será que una se siente incómoda si está en silencio con la mayoría de la gente, pero se ve que el otro está a gustísimo en esa situación.

En fin… La conclusión es que, bueno, a mí porque me resbala que me miren o no a la cara, cada cual verá lo que hace con los que le rodean, pero opino que la saturación de relaciones sociales en red se cargará bestialmente las interpersonales, que son, al fin y al cabo, las que realmente te dan vida en este mundo.

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