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Archive for 30 abril 2011

Conociendo el País Vasco (II); San Sebastián, Pasajes de San Juan e Irún

A la mañana siguiente del fantástico día entre Bilbao, San Juaz de Gaztelugatxe y Gernika, pasamos al domingo 24 de abril, que comenzó echando una hora aproximadamente en coche para llegar a San Sebastián.

Se presentaba medio lluvioso pero apenas incordió. Por este paseo, las olas llegaban, en ocasiones, a chocar tan fuerte contra las rocas cuadriculadas, que saltaban y empapaban a los transeúntes, así que nos mantuvimos alejados un par de metros. Al fondo, la playa, la ciudad y sus verdes incombustibles, abundante por todos lados.

Una de las playas. No se distingue pero el mar se hallaba poblado de surferos. Bastante vacía la orilla, como se puede ver, al contrario que la ciudad en sí, sobre la que había una buena cantidad de movimientos de personas y turistas.

Damos la vuelta y volvemos a recorrer aquel paseo de peligrosas olas para llegar a otra perspectiva de la ciudad y otras playas a lo lejos. Poco después saldría el sol y veríamos a algunos valientes exponiendo ampliamente su piel tumbados en la arena, a pesar del ambiente fresco que corría.

Islilla frente a las playas, a la cual se puede llegar nadando si el mar está tranquilo. Probablemente recomendable para cualquier amante de la natación. No es mi caso, me conformo con las vistas.

Pero esta zona tenía algún que otro precioso detalle que ofrecernos a tan solo diez kilómetros: Pasajes de San Juan, un pequeñísimo pueblo cuyo adjetivo más acertado (aunque algo detestable) sería “cuco”.

Casitas de mil colores apiñadas acompañadas de una hermosa vegetación verde brillante. Llegamos a la ribera tras unos minutos en barquito. Mirando de frente al diminuto panorama, cogimos hacia la izquierda para acabar deleitándonos ante los siguientes acantilados.

El último destino de esta extraordinaria jornada fue Irún, donde nos limitamos a dar un breve paseo por un par de calles principales, buscar un Burguer para comer y variar de los pinchos, y a dormir, que al día siguiente… ¡pisaríamos Francia!

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Conociendo el País Vasco (I); Bilbao, San Juan de Gaztelugatxe y Gernika

Empecemos por el principio: un sábado 23 de abril de 2011, casi finalizada mi Semana Santa jerezana, cogí un avión en Sevilla para el País Vasco, donde se me abriría la perspectiva de unos cuantos días descubriendo varias ciudades y pueblos del norte de España que aún no había tenido el placer de visitar.

En una hora y cuarto aproximadamente ya estaba en Bilbao. Primera parada: el Guggenheim, claro.

Naturalmente, resultó imposible que me cupiera entero. Las imágenes tampoco son espectaculares pero llegó un momento en el que decidí dejar de intentar inmortalizar bien el espacio que me rodeaba (difícilmente ilustrable en modo panorámica a través del móvil) para simplemente disfrutar de lo que veía.

Vista desde la orilla del museo hacia el otro lado del río Nervión. La arquitectura propia de todos estos sitios norteños que vi me pareció bastante singular, diferenciada del sur, colorida, de considerables dimensiones en las ciudades y muy agradable de recorrer con la mirada. Por su parte, los pueblos desprendían un profundo encanto.

La señora araña de al lado del Guggenheim, con el puente de la Salve de fondo. A partir de este momento, pasé del móvil para centrarme en el paseo por la ciudad, bastante bonita, con un ambiente bastante majestuoso. Tras unas cuantas vueltas y almorzar a base de pinchos, cultura gastronómica que no había experimentado, marchamos hacia el siguiente destino: San Juan de Gaztelugatxe (lo que me costó aprenderme el nombre), un paraje realmente precioso que consiste en una isla unida a la tierra a través de un istmo artificial y en cuya cima nos encontramos con una ermita dedicada a San Juan Bautista.

231 escalones a los que precedió un recorrido de bajada entre vegetación y carretera, y una servidora llevando botas y medias de rejilla. Fallo técnico, desconocía la verdadera naturaleza de la excursión… Temperatura agradable convertida en calor infernal por la caminata, que hacia las alturas se tornaría en un rato de tal relax y belleza paisajística que compensó con creces el esfuerzo.

A un lado, estas vistas. Al otro, la inmensidad que se fundía al fondo con el cielo y que ninguna imagen podría mostrar fielmente, así que tendréis que ir vosotros mismos. Olor a mar, brisa y campanadas de la ermita, las cuales pueden ser tocadas libremente por los visitantes.

Vuelta exclusivamente por carretera, allá se veía a lo lejos la cima en la que habíamos pasado un rato para amortizar el tiempo de ida. Ahora: subida en cuesta. Durilla, pronunciada, procurando mantener el tipo frente a las personas que bajaban (ya les tocaría luego subir, ya). No había coches, todo el mundo optaba por caminar, eso hacía la visita mucho más auténtica (aunque creo que tampoco estaba permitido el paso en un punto determinado…).

Llegar al coche por fin fue todo un premio. Botas fuera y camino de Gernika/Guernica, donde pasaríamos la noche. Breve paseo por el pueblo buscando el famoso árbol de Gernika, que me lo esperaba bastante más impresionante pero bueno, el caso era ojear un poco la zona.

Y fin de un primer y maravilloso día al que esperarían unas cuantas aventuras más :).

To blog or not to blog, that is the question

Mal, mal, mal, FATAL. Nueve días íntegros sin escribir en el blog. No tengo excusa ninguna. Bueno, a medias. Del sábado 23 a hoy, 28 de abril, he tenido el placer de visitar el País Vasco y Logroño, horizontes norteños de España que no había pisado nunca aún y que me han agradado considerablemente. Espero ponerme mañana mismo (y si no, durante el fin de semana sin falta) a empezar a relataros, así como a exponeros aquellas antediluvianas conferencias de la Semana de la Comunicación de la UEM que ya habréis olvidado pero que yo sigo teniendo en mente pendientes de comentar.

¿Y antes del 23 qué? Pues nada, pasando por un periodo semi-permanente en estado ameba alrededor de mi casa de toda la vida y zonas próximas (centros comerciales y pubs mayormente), reencontrándome con viejos amigos y reviviendo las últimas novedades con ellos, y transplantando las posaderas del mítico sofá madrileño (en el que me hallo despatarrada de nuevo) a sus agradabilísimos sucedáneos que se corresponden con mi amado hogar perteneciente al nicho familiar jerezano.

En resumidas cuentas: de vacaciones de Semana Santa en mi tierra, tirá, rascándome/dejando a la mente divagar entre árboles y lluvias intermitentes, evitando los pasos (los poquísimos que han salido, la verdad es que acaba dando bastante pena ese tema), compartiendo mi tiempo con la gente a la que más quiero y comiendo que da gusto.

Lo dicho, os dejo caer unos dulces sueños y garantizo que vuelvo con las pilas puestas de nuevo, al menos hasta el próximo viaje, para el cual faltan mínimo casi dos meses, ¡así que soy toda vuestra!

The Proclaimers – I’m gonna be (500 Miles)

When I wake up yeah I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who wakes up next to you
When I go out yeah I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who goes along with you

If I get drunk yes I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who gets drunk next to you
And if I haver yeah I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who’s havering to you

CHORUS:
But I would walk 500 miles
And I would walk 500 more
Just to be the man who walked 1000 miles
To fall down at your door

When I’m working yes I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who’s working hard for you
And when the money comes in for the work I’ll do
I’ll pass almost every penny on to you

When I come home yeah I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who comes back home to you
And if I grow old well I know I’m gonna be
I’m gonna be the man who’s growing old with you

CHORUS

When I’m lonely yes I know I’m gonna be
I’m gonna be the man whose lonely without you
When I’m dreaming yes I know I’m gonna dream
Dream about the time when I’m with you.

CHORUS

El fenómeno Justin Bieber; los jóvenes y las redes sociales

La noche y las redes sociales me han sorprendido con un par de vídeos realmente de impresión. Primero vi la respuesta y luego el desencadenante, el cual resulta que había recibido muchas más respuestas aparte de la que yo he visto, pero creo que será una buena muestra. Probablemente estas jóvenes consigan en poco tiempo ser de los vídeos más vistos, sobre todo teniendo en cuenta que, al parecer, Justin Bieber es el famoso más seguido actualmente en el mundo virtual, incluso por delante de Lady Gaga.

Os sitúo un poco y os coloco las declaraciones de las chicas por orden: primero, una Belieber (así se hacen llamar los fans del susodicho) expone toda su explícita y personalizada defensa del muchacho en cuestión (hacia el que no guardo ninguna opinión en absoluto más de lo que se ve), de una forma un tanto… en fin, me gusta la devoción adolescente hacia los ídolos, pero creo que la chiquilla va a sufrir bastante en sus carnes haber emitido tan abiertamente su opinión sin pensarlo un mínimo con anterioridad, sobre todo porque, a pesar de borrar el vídeo tras recibir, calculo, mil millones de durísimas críticas, su expresivo rostro continúa pululando por la red de Youtube a disposición de todo el mundo. Sin más dilación, escúchenla y deléitense ante la tan impetuosa como criminal valentía juvenil que se es capaz de desprender por unos momentos a ciertas edades y enfrente de una cámara:

Muy bien, ahora viene la fase analítica… esa que te deja alucinando, porque no se puede ni entrar en profundidad en un comportamiento como este. Para empezar, ¿qué tipo de educación habrá recibido esta muchacha? ¿Estarían los padres orgullosos de sus armoniosas palabras? Y luego, en un plano un poco más amplio y centrado en un debate muy de hoy en día… Queridos jóvenes, ¿seguro que estáis enterados de las terribles consecuencias que pueden cernirse sobre vosotros si hacéis un mal uso de las redes sociales? Parece que no. Me da que ya quisiera esta chica haber nacido veinte años antes para no contar ni con la posibilidad de emitir juicios virtualmente a tan temprana y peligrosa edad.

A continuación, os muestro una de tantas respuestas que habrá recibido nuestra querida Belieber. Mira que el cantante no ocupaba ni el más reducido rincón de mi mente, pero me he quedado tan patidifusa al cruzarme con estos vídeos, que tenía que comentaros el tema. La siguiente adolescente naturalmente gozará de una simpatía bastante más generalizada, digo yo, aunque no deja de ser una manera de darle al asunto más importancia de la que tiene… pero bah, fuera de florituras tolerantes y reflexivas, la Belieber se merecía cada una de las palabras de esta característica heviata.

Independientemente de luchitas adolescentes, este caso nos podría desviar, desde mi punto de vista, hacia un problema de universal envergadura. Uno de los múltiples interrogantes se basaría en: ¿en qué pueden acabar convirtiéndose las redes sociales? Ya era consciente de que son una potentísima arma de cotilleo, intimidación, exposición pública y/o libertina, exterminación de la privacidad, regocijo exagerado de la “felicidad” de los momentos erótico-festivos/festivos/eróticos (según lo que cada cual permita pero, ¿quién no tiene al menos una docena de fotos con cubata en mano?, cosa que veo bastante respetable pero que no todo el mundo, sobre todo la empresa para la que trabajes, vería con buenos ojos) y un largo etcétera que, en resumidas cuentas, fulmina el ámbito privado de la vida, sobre todo para todas aquellas personas que llevan a cabo un nefasto uso de ellas (véase la Belieber, por las dudas, que si he dado con ella ha sido a través del Facebook).

Así pues… ¿cuántas almas cándidas, inocentes e impulsivas la pifiarán bestialmente durante los próximos años? Ya no hay vuelta atrás en las redes sociales. Y si eres listo, o al menos eres consciente de los riesgos que conllevan dichas redes, tampoco estás salvado. Quien no tenga un Tuenti, que no se preocupe; sus amigos se lo harán. Quien no quiera subir su cara a Youtube, que tiemble; acabará irremediablemente a la vista de todo el planeta cometiendo aquella cagada que tan en secreto habría ansiado mantener. Quien tema que suban una imagen comprometida de él al facebook, que no salga de casa. El Gran Hermano ha vuelto, el Ojo Que Todo Lo Ve. Tomad y bebed todos de él (lo que viene a significar que asimiléis y aceptéis todo esto lo antes posible), porque será quien os la **** doblada en cuanto os déis la vuelta.

Relaciones: de la etapa de la iluminación a la del conocimiento

Cuando empiezas una relación amorosa/con feeling, o incluso, en ocasiones, de amistad, albergas unas ganas permanentes de beberte a la otra persona. De estar todo el tiempo con ella, de exprimirla todo lo posible, de consumir las horas haciendo lo que sea, pero con ella. Es como una droga de la que tienes mono constantemente.

¿En qué momento exactamente te vas acostumbrando al estado que sigue a esta inicial excitación? Ese que consiste en volverse una persona normal. Amigo o enamorado, pero normal, confiado. Desaparecen las ansias de aparentar, de intentar asombrar, sale la bestia que llevas dentro y muestras tu verdadero ser. Dicen que ahí se enfría el amor. Me parece muy relativo. Debe de ser agotador mantenerse mucho tiempo en un plan adictivo hacia el otro. Y, efectivamente, seguro que para muchos, por experiencia, lo acaba siendo, ya que se vuelve tan obsesivo que termina resultando nocivo y completamente autodestructivo (una de mis palabras favoritas).

Pues, a veces, las necesidades se trasladan a otros campos. Como esos domingos “improductivos”. ¿Por qué? ¿Porque no has hecho ni el huevo? Pues mira, igual lo que mejor sienta en este momento y de aquí a los siguientes 40 minutos (por ejemplo) se limita a mirar embobado esos árboles que tienes delante. Ese jardín que ves una vez cada dos o tres meses, con sus tonos verdes y amarillos, aquellas florecillas que despuntan con la primavera, y el ciruelo en medio de este panorama natural, con sus hojillas violáceas por fuera y rojizas por dentro, que se balancean con el viento produciendo un intenso mar de colores brillantes.

Hasta que llega tu verdadero yo y te dice: ya es hora de ponerse a hacer algo útil. ¡Como merendar! Sé que a mucha gente le da lo mismo pero yo soy una de esas personas que disfruta comiendo. No me hace falta disponer de un caviar en mis manos cuando cualquier alimento supera su sabor y con creces (opinión personal, claro, a mí no me gusta el caviar). Tampoco creo que compense gastarse una pasta en comida, aunque hay cosas en las que sí que se distingue, y se agradece, la calidad.

Volviendo al tema por el que empecé… Eso, la etapa del “enfriamiento”. Primero viene la de la “iluminación”, donde todo es luz, color, belleza, pájaros piando y lunas llenas y enormes. Luego viene la del “conocimiento”, que lleva a menudo intrínseco dicho enfriamiento. Ignoro si será un concepto muy actual. Quizá sí, porque con la modernización de la sociedad, la independencia de la mujer y el fomento del “quererse a sí mismo” y procurar alcanzar los mejores niveles posibles en todos los ámbitos vitales, nos volvemos más exigentes, selectivos. Aunque quizá no tanto, vistos los índices de divorcios. O tal vez sí, pero nos dejamos llevar, y luego nos encontramos con lo inevitable.

¿Entonces qué? Pues nada, solo un pequeño paseo en torno a esas decepciones, mayormente ficticias, esa etapa bella y complicada del conocimiento, tras la apasionada y frenética etapa de la iluminación, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes. Puede que disminuyan los mensajitos al móvil y los detallitos, flores y bombones (que en muchísimos casos no es así), pero no hay nada como conocer a una persona tal y como es, cosa que no te brindan los primeros maravillosos tres meses, sino el transcurso de los posteriores, cuyo destino ya queda en manos de los participantes.

Las personas que marcan nuestras vidas

Un famoso expositor comenzó un seminario en una sala con 200 personas a las que suplicó:

1. Nombren a las 5 personas más ricas del mundo.

2. Nombren a las 5 últimas ganadoras del concurso “Miss Universo”.

3. Nombren a 10 ganadores del premio Nobel.

4. Nombren a los 5 últimos ganadores del premio Óscar al mejor actor o actriz.

¿Cómo va? Mal, ¿no? ¿Difícil de recordar? No se preocupen: nadie de nosotros recuerda a los mejores de ayer. ¡Los aplausos se van! ¡Los trofeos se llenan de polvo! ¡Los ganadores son olvidados! Ahora, hagan lo siguiente:

1. Nombren a 3 profesores que les hayan ayudado en su verdadera formación.

2. Nombren a 3 amigos que les hayan ayudado en los momentos difíciles.

3. Piensen en alguna persona que les haya hecho sentir alguien especial.

4. Nombren a 5 personas con quienes transcurre su tiempo.

¿Cómo va? Mejor, ¿no es verdad?

Las personas que marcan nuestras vidas no suelen ser las que tienen los mejores credenciales, más dinero o los mejores premios. Más bien, son aquellas que se preocupan por nosotros, que cuidan de nosotros, que, de algún modo, están a nuestro lado. Reflexionen un momento… Ustedes, ¿en qué lista están?

Fuente: un e-mail con el que me he cruzado hoy y no he podido contenerme a enseñaros. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

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