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Archive for abril 12, 2011

Hacer el vacío

De repente, me he dado cuenta de que la actitud de “hacer el vacío”, con la madurez, se ve tal y como es: un comportamiento infantil y maleducado. Siempre he pensado que, si no quiero saludar a alguien, no tengo por qué mirarle a la cara, y si no tengo el más mínimo interés en alguien (tirando a que me cae mal, por cualquier circunstancia o conflicto), evitaría tener que responderle a lo que sea.

Pero… resulta incómodo. Ahora lo veo brutal y exclusivamente propio de niños chicos, a modo de “ahora me enfado y no respiro”. ¿Por qué no contestar a una persona? Bueno, depende de lo que haya ocurrido, claro, pero hoy por hoy se me antoja repugnantemente desagradable, e incluso inhumano, impropio de unos seres que, en teoría, nacemos con una predisposición natural a vivir en sociedad. Sí, claro, pero lo que es la “mentalidad social” no está para tirar cohetes.

Esa capacidad de ignorar por completo la presencia de la otra persona, anular su existencia cual espectro invisible, tacharle de menos importante que una mosca cojonera bajo la simple actitud de una indiferencia bestial y pasmosa. Exacto, como a un perro sarnoso (si no es sarnoso no, que entonces recibiría más atención).

En realidad, lo comprendo, porque lo he experimentado, pero me doy cuenta de mi error, de ese egoísmo, de la frialdad que supone ese comportamiento y de lo lejos que estamos en esta vida y este mundo de que las cosas vayan mejor si ya nos tratamos así entre los que más cerca nos encontramos, y encima perteneciendo a la misma cultura. ¿Cómo nos vamos a entender así con los demás, con los que no tienen absolutamente nada que ver con nosotros?

Algunos dirán, ¿y para qué entendernos con ellos, qué necesidad hay? Hombre, pues igual porque, cuanto más ampliemos nuestras propias miras, más aprenderemos, ¿no? No puedo hacerme ni a la idea de cuánto me podrían aportar las millonadas de personas a las que nunca conoceré. Y no voy a entrar en el debate de los medios de comunicación y las redes sociales, eso va aparte. Además, el ciudadano de a pie no aparece en una posición relevante en ellos si no se trata de algún tipo de escándalo, y para eso, apaga y vámonos.

Todo esto no significa que si se me pone delante un dictador/opresor/asesino/violador/etc le voy a poner buena cara, lógicamente, aquí ya es cuestión de distinguir con un criterio coherente entre unas circunstancias y otras. Pero vamos, el caso es que, por muchos y crecientes medios y formas de comunicación que vayan surgiendo, la comunicación como tal se puede dar por bastante muerta. Como mucho, en coma, y si me forzáis, en pleno parkinsonismo.

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