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Los 20añeros y el alcohol (II)


Hace unos cuantos meses, concretamente el 25 de septiembre de 2010, redacté un post relacionado con este tema, aunque en plan muy anecdótico y coloquial, en el que me enrollé como las persianas y empecé contando una encuesta que me habían hecho por la calle para terminar confesando un desastre casero a causa de una noche demasiado desfasada. Mi conclusión era que el alcohol será malo pero qué bien que se pasa.

Bueno, eso sigue siendo bastante cierto, pero doy gracias a… a mí misma por haber recapacitado en torno a ese asunto. Me alegro de que se trate cuestión de etapas, porque realmente se puede convertir en un problema grave. No ser dueño de tu propio cuerpo, no servir para nada productivo al día siguiente de haberte sobrepasado, no acordarte de lo que has hecho o arrepentirte… Veo a la gente perder el control, volverse extremadamente sociable y simpático, bailar, gritar, cambiar drásticamente de humor. ¿Quién habrá detrás de esas personas?

La verdad es que ahora no me siento del todo orgullosa de aquel post tan alegre y desenfadado que escribí pero bueno, como he dicho, creo que son etapas por las que hay que pasar o suceden involuntaria y espontáneamente, y negarlas u ocultarlas me parecería engañarse a sí mismo, aparte de una chorrada, no se pierde la dignidad por comentar borracheras pasadas. Además, inmortalizar por escrito o rememorar ciertas experiencias te permite comprobar posteriormente tus cambios, tus costumbres. Tu evolución, tu madurez.

Pero ya le tengo mucho más respeto al alcohol. Por suerte, al menos me ha bastado con la experiencia de un año aproximadamente para reflexionar a fondo e incluso cogerle cierto asquito. Y lo peor no es el cuerpo deshidratado o débil, sino lo que le afecta al cerebro, a las neuronas, a las facultades mentales. Pérdidas de memoria, lagunas brutales… ¿Vale la pena pillársela tan fuerte?

Por supuesto, lo sigo respetando muchísimo y viéndole todo el sentido del mundo como una parte más de la vida que es (lo que tampoco significa que yo vaya a dejar de hacerlo), pero no me he podido contener a darle algunas vueltas al daño que hace en sí. Los perjuicios científicamente probados. Desde luego, esto se parece a como cuando miras el prospecto de un medicamento y ves que al tomarlo te avisa de que algunos de los efectos secundarios se traducen en mareos, vómitos, dolor estomacal, sueño, fiebre, hemorragias, dolor de cabeza, joder, pues para eso mejor no tomarlo, ¿no? No, no hay que entenderlo así, pero no está de más informarse y estar prevenido. Aquí tenéis el artículo de la Wikipedia sobre los efectos del alcohol en el cuerpo, por si os interesa. Apunte: no es agradable, pero sí realista, como a mí me gusta.

Frase del día: el alzheimer me da auténtico pavor.

Pd: fin de semana de feria en Jerez, gran ocasión para llevar a cabo un estudio sociológico. Pero como ya los habrá a patadas probablemente y tampoco me apetece rallarme más de lo que llevo haciéndolo últimamente, me limitaré a ir de caseta en caseta (tras echarme una siesta) y disfrutando de mis amigos y de mi familia (y comiendo que da gusto, como siempre en casa), que el tiempo se pasa rápido y mañana ya estoy de vuelta en Madrid. ¡Que lo paséis bien!

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. mayo 15, 2011 en 10:02 pm

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