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Cielos londinenses


Hace un mes os conté que habíamos tenido una semana maravillosamente primaveral por aquí, y os relaté el recorrido que procuro hacerme a diario (Lewisham-observatorio de Greenwich, pasando por Blackheath). En aquel momento, también os dije que tenía pendiente enseñaros un poco las agradabilísimas vistas que me ofrece este paseo. Pues bien, ese día ha llegado.

Las siguientes imágenes pertenecen en parte a aquella espléndida semana y en parte a algunos días posteriores sueltos, aunque más bien durante el último mes ha estado la cosa bastante húmeda por aquí, demasiado, nunca había vivido una racha de lluvia tan eterna. Por suerte, no es algo que me suela poner triste ni depresiva, simplemente estaba empezando a ser un coñazo para la vida diaria.

Pues nada, comenzamos. Primera extensión inmensísima que se abre hasta el infinito tras pasar Blackheath Village donde normalmente te encuentras con más de un grupo haciendo ejercicios coordinados, gente haciendo footing, etc.

Nos acercamos un poquillo más a la iglesia aquella de la derecha, de la cual me debería documentar mínimamente por cierto.

Continuamos en línea recta (todo lo recta que se puede) atravesando el parque por alguno de los dos caminos que nos ofrece y que se acabarán uniendo.

Justo en esta parte de la carreterilla se presentan unos 10 minutos idóneos para dejar volar la mirada por los alrededores y buscar por dónde te pueden sorprender cada vez.

Una de las cosas que este país me ha hecho descubrir es que uno no debe pasar día tras día esperando a ver asomarse el sol, sino que todo este imparable movimiento de nubes tiene la capacidad de mostrar otra perspectiva natural igual de hermosa y gratificante para los sentidos. En ocasiones, esos cúmulos blanquecinos, grisáceos, rosados, anaranjados y de miles de colores llegan a desplazarse a tal velocidad que en dos minutos tienes delante de tus ojos composiciones completamente diferenciadas unas de otras.

Entonces, llegamos a la carreterilla que divide el parque de Blackheath y el parque de Greenwich, cuyo tamaño tampoco tiene nada que envidiar al primero.

Ahora bien, cuidado a las horas a las que se accede a esta sección del parque de Greenwich, que a las 20:30 ya está cerrado. Digamos que, mientras que este se presenta intencionadamente modelado, estructurado y adornado de formas florales, el parque de Blackheath resulta bastante más salvaje a primera vista, aunque también se noten ciertos cuidados hacia su impoluta planicie repleta de césped.

¿Distinguís la hilera de árboles de hojas rosadas allí al fondo? Reconozco que es un sacrilegio que siga sacando fotografías con mi lamentable cámara del móvil pero bueno. Pues a continuación la tenéis más cerquita, aunque nunca me he metido por ella, ya investigaré.

Dejamos atrás esta saturación romántica del recorrido para proceder a encontrarnos con nuestro destino, la cúspide de este borbotón físico-reflexivo, de esta andadura por parajes en los que más se siente uno a sí mismo, a veces rodeado de gente, otras solo ante los cielos y sus lluvias, pero siempre en continua exposición con los pensamientos más espontáneos, más profundos, más controvertidos, más simples, más escurridizos.

Bienvenidos al Greenwich Observatory.

Cabe mencionar que, para no variar, las imágenes no le llegan ni a la suela de los zapatos a la realidad, así que si tenéis la oportunidad de visitarlo en persona, lo recomiendo.

Aquí procuro yo acoplarme cinco minutos al día con el único objetivo de perder la mirada. La mirada y todo mi ser dentro de lo posible. Cualquier cosa, problema, preocupación, decepción, anhelo, frustración se queda en cenizas ante esto, ante un mundo que nos intenta recordar constantemente que nos queda grande aunque insistamos en permanecer sumidos en nuestras diminutas y absurdas movidas terrenales. Cielos que gritan en silencio la volatilidad de los momentos, la rapidez del paso del tiempo, la fugacidad de la vida en sí.

Nunca nada fue tan cierto como que lo que ayer nos preocupaba hoy no importa, y lo que hoy nos preocupa mañana nos dará exactamente igual. La mente siempre retroalimentándose de emociones insulsas… las cuales son, al fin y al cabo, lo mejor que tenemos, ¿no? Lo que nos hace levantarnos con un objetivo cada día, aunque al poco tiempo haya derivado en otro distinto.

Gran paseo este. Grande.

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  1. mayo 1, 2012 en 2:03 am

    As usual te comento (¡cómo me gustaría poder editar y dejar algunas palabras en cursiva…!)

    Son las 3:53 a.m. y es la primera vez que me olvido de mi callejeo virtual por Google Maps. Enhorabuena por las fotos. Me gustan en general, la penúltima es curiosa: es como si estuviera invertida… Todo nube y huecos de cielo. Y cruzar esa extensión verde pfff…

    He perdido muchas veces la mirada soñando despierto con ir a los Highlands de Escocia. Supongo que tendré que conformarme con el atlántico mientras me acompañan mis amigas las gaviotas.

    ¡Eh! No vale que hayas actualizado tan pronto; pensaba contestarte el anterior post con un cover de starter XD

    Un abrazo (o_o sí que me lo he pensado, son las 4:03)

    • mayo 1, 2012 en 7:35 am

      Jajajajaja, menudos horarios me llevas xD. Me alegro de que mis fotos te hayan despistado de tus costumbres habituales, es buena señal :), sobre todo con la penosa calidad que tienen…

      En cuanto al Greenwich Observatory (aquí sí que convendría la cursiva también xD) sinceramente resulta imposible abarcarlo con la cámara, a menos que me ponga a fotografiarlo a cachos y luego pegarlos. Quizá lo haga un día. Total, que me agrada que de todas formas las imágenes te hayan llegado mínimamente :D.

      Tengo pendiente ir a Escocia. Creo que en vez de limitarte a conformarte con las gaviotas deberías preguntarte qué te frena a ti para visitar los Highlands ;).

      ¡Más a menudo debería actualizar! Antes cumplía mucho más con mi blog, lo tengo de abandonado… Solo tienes que echar un ojo a la cantidad de posts que tienen los primeros meses. Como todos los comienzos, ¡tan entusiasmados! Pero vamos, me puedes comentar en varios a la vez xD, The Cardigans no pasan de moda!

      Un beso, se agradece tu presencia por aquí, as usual 🙂

  2. mayo 1, 2012 en 6:22 pm

    Gran paseo, sí señor, es de lo que más me gusta de Londres, a pesar de ser una ciudad tan grande tiene muchísimas zonas verdes. A mí en concreto me gustaba más que ninguno Regent’s Park, pégate una vueltecilla por allí que no tiene desperdicio 😉

    • mayo 1, 2012 en 7:34 pm

      Me lo apunto :D. Totalmente cierto! Si sabes adónde ir, no es difícil disfrutar por un rato de un buen parque o explanada natural en contraposición a la frenética vida de la ciudad ^^.

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