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Primera adquisición británica


Tras dos meses y medio en Londres, tengo que confesar que no me había comprado nada… ¡hasta ahora! Absolutamente nada que no fuera de consumo inmediato, claro. Es decir, comida. Pero esto tuvo que cambiar hace poco en vistas de que mis zapatillas de deporte sucumbieron ante su cruel e inevitable destino tras haber permanecido conmigo fielmente durante unos años.

Maldita sea, qué rabia me da tener que tirar un zapato porque se le empiece a fastidiar una parte determinada, pequeña para el conjunto del calzado pero una gran jodienda para lo que viene a ser el propósito fundamental de dicho producto: caminar en condiciones.

Pues nada, he aquí que sin tenerlo ni pensado, antes de ayer ocupé parte de mi hora libre para el almuerzo en el curro en pasearme por el shopping centre de Lewisham y, de repente, mi mirada perdida se encontró de pleno con un Foot Locker por una esquina y un cartel en otra tienda próxima donde citaba “Trainers” con todas sus ganas.

Noté en mi interior la llamada del consumismo, del monazo de ojear un poco a ver lo que podía considerar pillarme (tal vez también resonara por algún sitio en mi cabeza la voz de mi madre diciéndome que me comprara unas zapas de una puñetera vez, todo hay que decirlo). Cabe destacar que no soy una persona gastosa ni experimento esa pasión femenina natural por ir de compras. Ese tipo de temas me dan una pereza brutal, y ya ir a la peluquería ni os cuento, pero esto es otra historia.

Total, que tras una vuelta por el Foot Locker que me sobró para salir por donde mismo había entrado más dos vueltas por el “Trainers” me hicieron decantarme por un único par en esta tienda. De hecho, a medida que observaba las estanterías unos minutos antes pensaba: ¿para qué me voy a comprar unos deportes si nada más que los uso para caminar? Ni mijita de correr. Pegaba encontrar algo informal pero que pudiera también llevar puesto felizmente cualquier día. Hala, en la foto tenéis mi elección.

¡¡Tan monos!! En mi vida anterior, cuando llevaba pantalones anchos y sudaderas hippies (y no veía el momento de tener que renovar todo mi vestuario para que me dejaran entrar primero, en las discotecas madrileñas, y luego, en una oficina londinense), solía pillármelos bastante más anchos pero estas All Star me han llegado. Tampoco había mucho donde elegir para mi gusto.

¡La tentación despertó! Sin embargo, ya saciada, le vuelve a tocar dormir durante otras tantas semanas (tirando a meses, teniendo en cuenta mi vagancia)… O quizás simplemente hasta que me adentre con mayor profundidad en las tenebrosas posibilidades de Camden Town, Oxford Street y demás boquetes económicos paralelos. En fin, lo dicho, conociéndome…

¡Pero de estas zapas me he enamorado por completo!

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  1. Leandro Palma
    mayo 4, 2012 en 12:17 am

    Tu post, querida Maria, me salvo de perecer, quizas inutilmente, en una horrenda y arida charla sobre biologia molecular. Ojala disfrutes tus zapas recorriendo las bellisimas calles britanicas. Un beso enorme a la distancia, y gracias por despertarme una sonrisa cada vez que leo tus lineas.

    • mayo 4, 2012 en 7:20 am

      Jajajaja, me alegro enormemente de que mi post te librara de tal cosa! No te quepa duda de que las disfrutaré, y confío en que puedas verlas algún día en directo, que sé lo mucho que adoras Europa y confío en quedarme aquí un tiempo ;). Otro beso grandísimo de vuelta y mil gracias, como siempre, por tus maravillosas palabras. Tu precioso elogio le ha dado el mejor de los sentidos a la mañana de hoy.

  2. mayo 4, 2012 en 9:51 am

    Pues muy bien que haces, ¡ya era hora! 🙂
    Un tema aparte: he entrado por curiosidad en tu pestaña de About en el blog, y como que no has puesto nada XD Sí, estoy curioso yo hoy, es lo que tiene ver que mi blog necesita un remodelado urgente, que me fijo en otros para coger ideas 😛

  3. rayo de luz
    mayo 4, 2012 en 2:55 pm

    Ya te vale María, Londres para lo único que vale es para ir de compras, es el puto paraiso de las compras. Caulquier subcultura urbana que se precie usa marcas inglesas, y en Londres hay buenos precios. Me molan tus zapas nuevas. 🙂

  1. mayo 29, 2012 en 7:34 pm

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