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Manchester City: dos días intensos


¡Muy buenas!

Hoy he venido a hablar del viaje que hice con mis dos hermanos por Semana Santa. Cabe aclarar de antemano que, teniendo en cuenta la cantidad de blogueros que habrá escrito sobre esta ciudad y Liverpool, he decidido colgar las fotos que me apetezca, elementos que me hayan llamado la atención de alguna manera, en vez de centrarme concienzudamente en mostrar la parte turística. Solo afirmaré que podéis recorrerla felizmente caminando en su mayor parte y ayudados por un buen mapa, fácil de obtener en el centro turístico situado en Piccadilly Gardens. Lo único que se encuentra más alejado son los dos estadios.

Comenzamos pues: en Inglaterra, eran festivos el viernes 29 de marzo y el lunes 1 de abril, así que tras hacerme el apaño de pedirme libre el jueves 28, la tarde-noche del miércoles 27 me hallaba de camino a Mánchester. Dos apacibles horitas en tren (34 aceptables libras comprado un mes antes, poco más tarde se habría colocado en 67 pavos y a saber si más) y para el hotel, cómicamente llamado Walkabout. La comicidad del asunto se basa en que, al decirme mi hermano el nombre, pensé: “¡anda, mira, como dos o tres discotecas de Londres!”.

Walkabout ManchesterEfectivamente, al llegar al sitio (tras desubicarme y tardar más de media hora pero bueno, al menos me vi parte de la ciudad de noche), aquello consistía en una discoteca incrustada en el edificio que era nuestro hotel. Bueno, hostal (muy) cutre más bien. Total, es lo de menos, su función estaba cubierta: emplearlo en dormir y ducharnos.

De bienvenida, un hermoso cartel frente a los ascensores avisando de que, debido a la posición del local, podría haber ruido hasta las tres de la mañana y que “disculpen las molestias”. Más anchos que Pancho se quedaron. Esto no lo ponía al realizar la reserva, aunque afortunadamente mi querida madre triunfó al comprarme tapones para no escuchar los ronquidos de mi hermano. Ni ronquidos ni nada, sorda me quedé durante las cinco noches. He a la derecha la puerta del susodicho club, al hotel se accedía por unas escaleras situadas a un lado.

Los dos días en Mánchester, jueves 28 y viernes 29, se sucederían en modo visita de todo monumento mínimamente relevante: el ayuntamiento, la catedral, el barrio chino, los distintos museos, etc. La siguiente imagen pertenece a la Manchester Art Gallery (Galería de Arte de Mánchester). Curiosa, ¿no os parece?

Museum Modern Art Manchester

Como en todo viaje, la comida jugaría un papel importante. Debimos de consumir el cuádruple de la cantidad dignamente humana pero bueno, ya se sabe que en estas ocasiones el argumento “estamos de vacaciones” lo arregla todo. Sin embargo, puedo afirmar que no nos alimentamos mal en sí. Productos ricos en hidratos de carbono, desde luego, para darnos energías, y bastantes platos británicos. Primera cervecita de los tres hermanos juntos :).

cerveza hermanos

Lamento admitir que no me quedé con el nombre de este pub, en el que nos atendieron estupendamente. La agradabilísima camarera sesentona se sorprendería enormemente de que dedicáramos nuestras vacaciones a visitar Mánchester en vez de ir a España en busca del sol. Cosas de la vida, por suerte el tiempo no sería malo como tal, sólo hizo un frío infernal, especialmente en Mánchester más que en Liverpool. Seguidamente, un maravilloso cartel expuesto en lo alto de la barra. Más claro, agüita.

Be nice or go home

En nuestra visita al estadio del Manchester United, al cual se llega empleando el tranvía que cruza la ciudad y que me acojonaba constantemente al aproximarse sin dar muchas señales de su cercana y aniquiladora (en mi mente) presencia, nos cruzaríamos por el camino con un súper edificio… de Kellogg’s! Dedicado a mi padre, frecuente consumidor de ellos, si no actualmente, con anterioridad.

Kellogg's building Manchester

A unos 10-15 minutos a pie del estadio se encontraría el Imperial War Museum (Museo Imperial de la Guerra). No he visto el de Londres mas ya se sabe que cuando vas de visita a un sitio, te lo acabas viendo bastante más en profundidad que la ciudad en la que vives habitualmente. Miedo me da el día que tenga yo que enseñar Jerez a alguien. Pues me resultaría bastante interesante para el pesar que conllevaba su temática. Resulta que, cada media hora, las luces se apagan y los altavoces abren paso al relato de aquella tragedia, caracterizada por una retahíla de testimonios que nos dejarían con los pelos de punta, y acompañada por fotografías proyectadas en las paredes. Nos despejaríamos finalmente con las atractivas vistas desde lo alto del edificio.

Mánchester from Imperial War Museum

Mientras que el sábado 30 y el domingo 31 de marzo los dedicaríamos a ver Liverpool yendo y volviendo en autobús desde Mánchester (cosa que se decidió por el bajo precio del hostal y de los traslados de una ciudad a otra), aún tendríamos la mañana del lunes 1 de abril para visitar el Museum of Science and Industry (Museo de la Ciencia y de la Industria) en Mánchester.

Esta frase rodeada de tonos cálidos (los cambios que hemos visto a lo largo de los últimos 30 años son pequeños comparados con los que veremos en los próximos 30) ilustraría una gran verdad: apabullante el ritmo al que progresan las nuevas tecnologías e influyen en nuestra forma de vivir y ver la vida, ¿no es así?

cambios épocas changes generations

Un personaje majo el John Dalton para lo que afirmaría sobre sí mismo en relación con el compromiso: mi cabeza está demasiado llena de triángulos, procesos químicos y experimentos eléctricos como para pensar mucho en el matrimonio.

Dalton never married

Y un párrafo que me encandilaría: siento energía a través de todo mi cuerpo, mi aura, chakras, y mi consciencia en expansión; lo que llamo mi “Felt Sense” (llamémoslo en español “experiencia empírica”). Creo que proceso estas sensaciones, en parte, empleando algo del 90% de mi cerebro humano que la ciencia dice que “no usamos” porque no entiende la energía sutil, cómo detectarla, o medirla porque no es electricidad o química. No tiene sentido para mí pensar que tanto de nuestro cerebro es tejido inútil. La naturaleza y la creación no habría desperdiciado ese espacio.

aura chakras

Ahí queda eso.

En conclusión, sinceramente la ciudad es bastante fea en comparación con preciosos pueblos menores como Oxford o Bath, ya que ofrece un permanente tono gris sucio y pesaroso a lo largo de su arquitectura mientras que, por añadidura, la inmensa mayoría de los museos y monumentos se manifiestan como un calco desvirtuado de los de Londres, portando en muchas ocasiones hasta las mismas denominaciones. No obstante, como habéis podido comprobar, no faltaron elementos que se me quedaran grabados y provocaron ciertas emociones en mi espíritu que pertenecen y se identifican con la ciudad de Mánchester, así que doy fe de que, en general, mis hermanos y yo quedamos satisfechos de haberla visto en condiciones y tacharla de la (larga) lista de ciudades pendientes.

Muy pronto, Liverpool City.

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  1. abril 22, 2013 en 12:16 pm

    Doy fe, una ciudad no demasiado bonita pero que en los dos días y pico que estuvimos dio tiempo a verla y dejarse encandilar por ella. A ver si me animo y cuento día a día más en plan turisteo lo que visitamos 🙂

  1. junio 4, 2015 en 11:51 pm
  2. junio 7, 2015 en 4:33 am
  3. junio 7, 2015 en 10:32 pm

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