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La frontera de los 30


Esa edad tan significativa a la que, por muy modernos que nos creamos, se le sigue atribuyendo el título de “soltero de oro” o “solterona” según el sexo. La presión social hacia esos años en los que deberías “sentar la cabeza, casarte y tener hijos”. Esas miradas y esos prejuicios hacia los que no siguen las normas, los que perduran en su ansia de libertad y/o no han hallado su media naranja, los que necesitan más tiempo, los que miran más por sí mismos. Los que cada día son más soñadores y bohemios. Los que cada día son menos conformistas. Los que cada día vamos creciendo en número.

Paula Schargorodsky ha venido para defender este modo de vida, para explicarlo, para hacer entender al mundo que ya no es todo blanco o negro.

Para contarnos que la felicidad es una elección.

Traducción (de cosecha propia, se aceptan correcciones si me he columpiado en algo):

35 y soltera

Esta soy yo. En este momento, debería estar en la boda de mi última amiga soltera. Pero por algún motivo, me he quedado dormida. Obviamente, hay algo que no quiero afrontar. No soy una de esas chicas que siempre está soñando con vestidos blancos y bebés. Pero en los últimos años he visto a todos mis amigos casarse. Uno por uno. Se mudan con los novios, se casan y tienen niños. Pero yo… Yo solo estoy ahí como testigo. Al contrario que mis amigos, resulta que tengo una vida nómada. Como asistente de dirección, viajo de rodaje en rodaje. Por unas semanas, ese equipo cinematográfico se convierte en una familia. Pero cuando la película termina, lo mismo ocurre con la familia.

Ahora soy la única soltera que queda.

–          Se casa todo el mundo, abuela.

–          Se casa todo el mundo y vos no sé, estás ahí, papando moscas. Es muy feo quedarse sola.

En tus veinte, eres libre de hacer lo que quieras: tener novios, amantes, aventuras de una noche, trabajo, estudio… Exactamente como los hombres. Pero la libertad femenina tiene fecha de caducidad. Cuando cumples los treinta, cae una cortina conservadora. En cada reunión social, se te enfrenta a una pregunta: ¿cuándo sentarás cabeza?

Después de todo, se me educó de manera tradicional y seguí las normas a la carta hasta que llegó el momento de elegir novio. Estuve buscando una intensa y pasional historia de amor, y encontré muchas. Cada uno de ellos era el amor de mi vida. Amor a primera vista. Ninguno duró más de dos años. Nunca imaginé que todos ellos acabarían juntos en una caja de cintas. Mamá se divorció después de 33 años de matrimonio.

–          ¿Y vos qué pensabas, mami, que iba a pasar?

–          Me imagino que a lo mejor vas a ir madurando y vas a valorar estar en pareja y vas a hacer un esfuerzo porque hay que hacer un esfuerzo para poder convivir con otra persona. Hay que hacer un gran esfuerzo, no es fácil.

Papá se volvió a casar.

–          Parte del ser humano es procrear, tener hijos, tratar de armar algo. Después, bueno, lo que dura, dura. Ojalá que dure mucho tiempo. Pero si buscas la perfección, no vas a encontrarla nunca.

Por una vez, decidí buscar un buen chico. Y tuve a Fernando, el novio perfecto, sobre todo para mi familia. Finalmente me volví la buena chica que todo el mundo quería que fuera. Durante nuestra relación, asistimos a dieciocho bodas. Pero cuando llegó el momento de planear la nuestra, me di cuenta de que no estaba siendo sincera conmigo misma. No puedo ser esa novia perfecta.

35 y soltera

Un 25% de mí se quiere casar, un 27% quiere ser libre, un 26% anhela una vida espiritual, un 22% quiere hijos.

Todavía no sé cómo resolver esta ecuación. Pero al menos he aprendido unas pocas cosas sobre mí. No quiero esas intensas e imposibles relaciones de mis veinte, ni quiero un marido perfecto con un montón de fans detrás, y claramente no planeo pasar el resto de mi vida sola.

Ahora me doy cuenta de que todo lo que estaba buscando estaba mucho más cerca de lo que pensaba. Sea con alguien o sola, en esos momentos en los que no te aceptas del todo a ti misma, el mundo cambia alrededor de ti. Al fin y al cabo, la felicidad es una elección, ¿no es así?

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