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Archive for 27 febrero 2014

Las personas tóxicas y las luciérnagas

negatividadLas personas tóxicas son aquellas que te aportan tristeza, pesar, desequilibrio. Negatividad en general. Corresponden a ese determinado porcentaje de seres humanos que, de manera consciente o inconsciente, extienden a su alrededor un halo de vibraciones que alteran tu estado de ánimo si no tienes la suficiente fuerza mental como para rechazarlas, tanto desde el principio si las ves venir como una vez habiendo irrumpido en tu camino de manera inesperada ante tu falta de capacidad para afrontarlo bajo el raciocinio y una perspectiva crítica y analítica.

El problema es que somos salvajemente emocionales. Nos creemos dueños de nuestras vidas cuando en realidad nos hallamos sumidos en un estado de permanente afectación con respecto a lo que nos rodea. Y, dependiendo de nuestra capacidad racional, aquella que se manifiesta cuando las emociones ya han jugado previamente contigo, asumimos los acontecimientos de manera muy distinta. Por eso, personas de la misma condición social, cultural, económica, política, etc., reaccionan de muy distinta forma frente a los mismos problemas o adversidades.

Así pues, volviendo a las personas tóxicas, se recomienda alejarse de ellas rápidamente. Si se encuentran en tus círculos más cercanos, hay dos pasos: el primero, comprobar si es posible alejarse o no de ese ambiente (los más típicos son el laboral, más comprometido, y el amistoso, más doloroso). En caso de no poder evitarlo, puesto que se trate de un ambiente integrado entre tus hábitos cotidianos, entonces habrás de decidir cómo sentirte. ¿Molesto, amargado por tener a esas personas cerca o simplemente indiferente, permitiéndote disfrutar de todo lo demás que no está contaminado? Complicado pero crucial para vivir con dignidad. Tenemos que aprender a inmunizarnos, y esto requiere mucho, muchísimo tiempo y esfuerzo, pero la recompensa emocional no tiene precio.

boomerangEs más, tengo la teoría de que no vale la pena en absoluto sentirse más afectado de lo necesario, ya que podéis tener por seguro que dichas personas recibirán su toxicidad de vuelta cual boomerang. Ya lo indica la filosofía tántrica: cuando tratamos a alguien mal, injustamente, o simplemente cuando desprendemos negatividad hacia otras personas en forma de quejas y críticas destructivas constantes, no nos sentimos bien. Por regla general, el ser humano no disfruta haciendo sufrir a los demás (aunque las noticias televisivas nos hagan pensar que sí) ni exteriorizando sus desgracias gratuitamente a troche y moche (de hecho, esta actitud les engancha, es importantísimo cortarles de raíz), de manera que, cuando proyectamos este comportamiento nocivo, el malestar rebota inevitable y exponencialmente hacia nosotros.

Lo mismo ocurre con el positivismo. ¿No os sentís felices en compañía de personas que sonríen constantemente y que destacan por su amabilidad? Haced memoria. ¿Recordáis qué fácil os contagian su alegría y os sentís agradecidos por el agradable rato que os hacen pasar? Tengo una amiga que es así. La veo con menor frecuencia que a otras amistades pero siempre está ahí, cual luciérnaga en plena noche, ocupando un lugar especialmente iluminado en mi cerebro. De hecho, voy a hablar de ella, porque me apetece y me hace sentir bien pensar en que existan personas tan maravillosas:

Esta chica acaba de mudarse a Madrid para buscar trabajo. Tomó una decisión, se organizó y se tiró a la piscina con un entusiasmo precioso. Al reunirnos la última vez, me comentó que se le pasaba el tiempo volando, que no paraba de hacer cosas y que tenía mucha suerte de toda la gente buena que estaba conociendo. Ahí me permití decirle sinceramente: “no se trata de que estés conociendo gente buena, sino de que tú la estás atrayendo”. En su adorable humildad, no se quedó muy convencida, parece que continuó atribuyéndoselo a la suerte, pero una servidora está absolutamente convencida de ello.

Ypositivismo no hablo de que por desprender energía positiva constantemente a uno nunca le pase nada malo, en absoluto, afirmar eso sería profundamente surrealista porque así de puñetero es este mundo y esta vida; pero sí que tenéis que saber que, en gran medida, sois dueños de vuestro destino. Un ejemplo simple es que precisamente esta amiga mía, a su llegada a Madrid, trabajó una primera vez como freelance en una empresa cuya jefa resultó harto desagradable. Una persona a todas luces tóxica. Sin embargo, mi amiga decidió darle una segunda oportunidad, no fuera a ser que hubiera tenido un mal día. La experiencia negativa se repitió, lo que confirmó oficialmente su carácter tóxico. ¿Qué pasó? Que en lugar de seguir tragando, mi amiga decidió no volver más.

Parece fácil, ¿no? Pues qué difícil nos resulta cambiar normalmente… Reconozco que a menudo se sufren ciertas ataduras, como una hipoteca o una familia que mantener, pero a menudo estos factores se convierten en las excusas perfectas para soportar una vida espantosa que probablemente sería distinta de tratar de arriesgarse y buscar una posición mejor, siempre desde el análisis concienzudo de las posibilidades, por supuesto. Aparte, este recorrido existencial (estudio/aprendo un oficio, trabajo, me caso, compro una casa y tengo hijos) está siendo destruido a grandes zancadas en nuestro país a raíz de la situación económica, momento en que quizá debamos pensar más que nunca en lo que nos gustaría hacer y cómo conseguirlo o encaminarnos mínimamente hacia ello, aprovechando el despertar que ha supuesto este drama en medio de una sociedad que cada vez se siente más inquieta y más predispuesta a perseguir sus sueños. O eso creo notar en torno a mi generación.

Total, me estoy yendo por las ramas, así que regreso a las personas tóxicas y las luciérnagas. Lo dicho: huid de las primeras. Ya que en un principio os pueden pillar de sorpresa, proceded lo más rápidamente posible a eliminarlas de vuestra mente junto con la influencia que puedan ejercer. No tiene sentido alimentarlas sin rumbo psicoanalítico ni serán en absoluto relevantes dentro de una temporada más corta o larga de todas formas. Ni siquiera la venganza es necesaria porque, además de que os enveneraría el espíritu y agraviaría vuestro humor, la podredumbre ya está en su interior, esas semillas que ellos mismos siembran y abonan exteriorizando su contaminación hacia los demás y volviéndose cada vez más nauseabundas. ¿Para qué desearles siquiera mal alguno si ya tienen suficiente con el suyo propio? Tú estás por encima, estás en otro nivel en el que no solo responder sería rebajarse, sino también aportarse aún más negatividad de vuelta. No querrás esas semillas podridas en ti mismo, ¿verdad?

positivismo y negatividadAcercaros a las luciérnagas. Ellas os elevarán hacia lo que más os gusta de las personas, os harán recuperar la confianza en el ser humano, os darán ganas de vivir, de reír, de disfrutar, de alejaros de lo que os desestabiliza y de lo que os encoge el corazón en un incordio de pellizco innecesario e inútil, de nulo uso.

Amistades que se tuercen, jefes insufribles, parejas tortuosas, compañeros insoportables… Incluso el mero hecho de definirlos ya les da nombre y fuerza, ya les da importancia. ¿Para qué empañar tu tiempo y tu mente de tales vulgaridades? ¡Habrá cosas en las que pensar, sobre las que reflexionar y que disfrutar! No solo pertenecientes a las situaciones mundanas sino a otros universos reflexivo-filosóficos, poco apreciados a menudo a causa de nuestro egocentrismo natural (qué se le va a hacer, somos así). Además, solo tienes que preguntarte si acaso te mereces sentirte mal. ¿No? Entonces no te permitas auto-castigarte.

Por otra parte, también existe la posibilidad de que se haya producido un malentendido o efectivamente hayas tenido la culpa de algo, en cuyo caso no hay nada más sano que hablar las cosas con educación para disculparse y arreglarlo. Si eres demasiado orgulloso como para esto, la negatividad brotará de ti mismo; si lo intentas y la otra persona no es receptiva o incluso no hace el menor esfuerzo por contribuir, caso perdido. Y, por suerte, nadie es imprescindible en esta vida, así que ya sabes lo que hacer.

Dedicado a todas las luciérnagas de este mundo.

Repaso de los principales errores de los emprendedores

Esta semana tuve el placer de asistir en el Palacio de Deportes de Madrid a una serie de conferencias, debates y presentaciones que se dieron con motivo del evento para emprendedores y PYMES Salón MiEmpresa, cuyos contenidos me han parecido muy interesantes y tanto motivadores como concienciadores.

errorMe gustaría publicar algunos posts que muestren varios de los consejos, ventajas, problemas y demás cuestiones expuestos por diferentes ponentes a los que pude escuchar y este, el primero de ellos, he decidido dedicarlo a una serie de errores típicos cometidos por los emprendedores y contados por Carlos Blanco, socio fundador de IT Net y fundador de Akamon Entertainment. Aquí os los pongo, sin dejar de recordaros previamente a su lectura que las palabras de los conferenciantes a menudo tienen tintes subjetivos, por lo que no hay que tomarse todo comentario como regla absoluta. Ahí van esos errores típicos de los emprendedores según Carlos Blanco:

  • Elegir como socio a parejas o compañeros universitarios de la misma carrera: cuanto más distintos a ti sea el resto de integrantes de tu equipo, mayor cantidad de aportaciones diferentes habrá, aparte de los conflictos que pueden surgir en caso de separación o enemistad.
  • Repartir las acciones, el porcentaje de ganancias, a partes iguales: tanto cuando va muy bien como cuando va muy mal, te arrepientes. Hay que tener en cuenta el nivel de trabajo y de cualificación de cada persona.
  • Falta de valores claros previamente al lanzamiento del negocio.
  • No asumir que el riesgo forma parte de emprender.
  • Que no haya un líder claramente definido: siempre ha de haberlo. Queda muy mal visitar a un cliente y pretender que varias personas compartan el papel de portavoz, no queda serio.
  • Tener miedo = no tener perfil para emprender: si tienes miedo, mejor no emprender. Se puede recurrir a un coach profesional en caso de no conocer tus habilidades, virtudes y defectos.
  • El individualismo: normalmente las personas que quieren ser y hacer todo acaban fracasando.
  • La dedicación a medias: si no se está dispuesto a dejar un trabajo cuando no se tienen hijos ni una hipoteca que pagar, no funcionará. Hay que tener clara la plena dedicación que se necesita.
  • Pensar que las ideas ya son algo: las ideas no sirven para nada porque muchos han estado antes de los que han triunfado pero han triunfado los que lo han hecho bien, los que lo han ejecutado.
  • La falta de ambición: los españoles a menudo somos menos ambiciosos que otras nacionalidades.
  • El impacto personal: el emprendedor a menudo no sabe compaginar bien a la pareja y el trabajo. Hay tres opciones: convencer a tu pareja, dejar de emprender o dejar a tu pareja.
  • Idea = enemigo: uno debe de tener en cuenta el sector en el que está junto con la situación del mismo a la hora de formular ideas.
  • La búsqueda imperiosa de capital por encima de la de clientes: hay negocios viables pero no invertibles, es decir, que pueden funcionar pero no van a crecer exponencialmente, y esto no le gusta a los inversores, cuyo objetivo siempre es ganar dinero.
  • No tener indicadores de negocio: tema matemático.
  • No conocer el mercado: hay muchos medios que se pueden usar para investigar (Google, etc.), y también hay que triunfar primero en tu mercado y ver dónde puede funcionar antes de ir a otros.
  • La falta de gente buena en cuestiones de marketing y de ventas: fundamental contar con profesionales en nuestro equipo de estos campos a la hora de hacer el plan de marketing y de ventas.
  • El gasto excesivo en los inicios: te das cuenta tarde de que has invertido mal y cuando toca sacar el producto al mercado ya no queda dinero. La ejecución es lo más importante.
  • El no vender: la gente se arrepiente en un 99% de no haber vendido su compañía porque nunca le ofrecerían tanto por ella. Se recomienda vender.
  • El tema de la autoestima: el lanzamiento de la empresa suele coincidir con momentos felices (bodas, nacimientos de hijos…) o sustitutos del amor, por lo que la autoestima es muy importante para tener éxito. Mucha gente emprende en el mal momento y se genera energía negativa, desembocando en el fracaso.

“Libre te quiero”, de Agustín García Calvo

Esta mañana me he topado con este poema en el metro (por las dudas, lo aclaro: muchos de los vagones del metro de Madrid están plagados de carteles en las paredes con fragmentos de libros y poemas) y me ha parecido tan fantástico en su sencillez y belleza que quería compartirlo con vosotros.

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo.

amor

Un homenaje precioso hacia el amor en libertad, el amor más puro que puede existir. Sin ataduras, sin compromisos, sin celos, sin rencores, sin ansias de posesión. El amor más humilde y auténtico. El que cada vez resulta más difícil de ver a nuestro alrededor.

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¿Un día cualquiera? El poder de las marcas

Hace poco me dio por preguntarme acerca de la cantidad de marcas que nos rodean. Y luego sobre las que usamos. Y, finalmente, la cantidad de ellas que nos pueden acompañar durante un solo día. Y vaya tela… Desde luego no voy a poner todas aquí pero estoy segura de que os imaginaréis en líneas generales la jornada que tuve simplemente paseando la mirada a lo largo de las imágenes siguientes.

Colacao Sureñametro MadridMusicamToshibaInternetHoliday GymDomino's Pizza fanta naranja

Y esto sin incluir las marcas de la ropa empleada, de cada alimento, de los electrodomésticos del hogar, de los aparatos electrónicos que manejamos a lo largo del día…

Todo son marcas. Productos, servicios, proyectos, ideas, metas, sueños.

Todo es marketing. Hasta las personas lo somos. Cada uno de nosotros nos vendemos a los demás de una manera determinada, consciente o, con mayor frecuencia, inconscientemente. Da para reflexionar sobre el sistema que hemos creado y cómo funcionamos, ¿no creéis?

Bueno, para terminar y en contraposición a lo recién afirmado, os regalo el amanecer, porque aún quedan cosas que no se pueden vender.

amanecer

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