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Archive for 20 abril 2014

lastvacaciones abre paso a mariamarillo

Buenos días desde un Jerez de la Frontera (Cádiz, España) de mañana lluviosa. Me da que Jesucristo va a tenerlo difícil para resucitar este año por aquí.

El caso: como podréis observar desde este preciso momento en que me leéis, la dirección de mi blog, de Maria dixit, se presenta como “mariamarillo.wordpress.com”. ¿Por qué? Hombre, porque después de casi cuatro años de blogueo, el “lastvacaciones” se quedó algo anticuado.

No sé si lo he explicado alguna vez, y si me repito tampoco creo que pase nada, pero si le puse aquella dirección, naturalmente sin conocimiento ninguno por aquel entonces de cómo elegir una URL más o menos adecuada para favorecer al SEO este que nos tiene a todo el mundo de cabeza, fue porque una servidora contempló varios factores o condicionantes:

1. Que este blog solo le duraría un verano. Error.

2. Que aquel verano, el de 2010, encarnaría mis últimas vacaciones largas, ya que suponía el nexo entre el fin de la carrera y el comienzo de mi hipotética vida profesional. Error se queda corto para lo que me esperaba a mí, a toda mi generación y a unas pocas más por delante y por detrás. Ya la situación pintaba fea pero claro, uno se muestra optimista hasta que lo evidente se planta ante sus narices.

Así que por fin, y gracias a la colaboración de mi hermano mayor, lastvacaciones ha quedado sepultado por una identidad propia formada por mi nombre y mi segundo apellido. Me habría gustado poner “mariagamarillo” como dicta mi twitter y para no renegar del todo de mi primer apellido (González) pero una en su torpeza ya creó ese dominio en un intento de forjar un portfolio que acabó en abandono a causa de no convencerme WordPress para ello, y como no quería jugármela a perder Maria dixit por jugar al bloguero profesional, he decidido dejarlo como mariamarillo.

De hecho, ya que estamos, os invito a visitar mi portfolio real en http://www.clippings.me/mariagamarillo. Se aceptan opiniones, críticas, recomendaciones y comentarios de todo tipo. No es la plataforma de un fotógrafo, un diseñador gráfico o un arquitecto pero bueno, es mi portfolio :).

Nada más por hoy. Espero que hayáis disfrutado de la Semana Santa y que retoméis la rutina con el menor síndrome post-vacacional posible. Os dejo con las vistas de La Señora Foto de mis vacaciones, tomada en Puerto Sherry.

playa Puerto Sherry Cádiz

Billie y sus últimos cuatro años

Billie Anna Gavalda¿Os habéis parado a reflexionar un segundo sobre vuestros últimos cuatro años? ¿Sobre cuánto los habéis aprovechado, qué habéis hecho, qué podríais haber hecho mejor (o peor), a cuánta gente habéis conocido, cuántos de ellos siguen en vuestras vidas…?

¿Y por qué hablo de cuatro años? Supongo que porque es una cifra simbólica, representativa de ciertos periodos de reflexión, como ocurre con las elecciones. Y por el siguiente fragmento, extraído de la particular novela Billie, escrita por Anna Gavalda:

Cuatro años.
¿Qué había hecho yo en esos cuatro años?
Nada.
Mamadas a mansalva y recolectar patatas…

Estaba calcada en tristeza.

Billie es una chica psicológicamente atolondrada, un torbellino, la consecuencia de una educación tortuosa. Y como el tornado humano que es, con sus momentos de calma, el relato de su vida es contado como tal. Con muchos tacos y espontaneidad, con dudas, omisiones de detalles a mitad de frase, puntos suspensivos, exclamaciones y paréntesis. Con la simplicidad y pocos pelos en la lengua de una muchacha de barrio. Con la transparencia que hace de ella una joven hacia la que broten los sentimientos de todo tipo y, sobre todo, de cariño, de apoyo, e incluso de admiración en ocasiones.

Esta novela muestra una relación entre dos personas muy especial y original; una evolución narrativa considerablemente diferenciada de lo que he leído hasta ahora, muy actual en sus personalidades y situaciones familiares, realista en sus emociones y frustraciones, y sorprendente en su final, el cual llega de pronto para dejar al lector reflexionando sobre esta cosa tan compleja que llamamos “amor”.

Y, por esto y la mezcla de esto conmigo misma y mis conexiones cerebrales, me he preguntado por mis últimos cuatro años y por cuántos de los que me rodean se preguntarán por sus últimos cuatro años. ¿Hemos aprovechado las oportunidades que se nos han presentado? ¿Hemos estado estancados? ¿Hemos reaccionado? ¿Cuánto amor hemos dado y recibido? No hablo del sentimental sino del que lo inunda todo, del que aparece automáticamente porque viene desde lo más profundo del alma, ese que crea uno mismo y lo expande en forma de sonrisas, de generosidad, de disfrute de las cosas pequeñas, sin importar cuáles sean las circunstancias. Ese amor que puedes dar y recibir cuando te sientes pleno sin significar que tengas de todo, sino que sencillamente no necesitas nada más.

Uf.

Ha quedado un poco cursi el último parrafote, aunque naturalmente esté de acuerdo con él (por algo lo he escrito) y plasme, de alguna manera, uno de mis objetivos (o más bien luchas) existenciales. Pero bueno, cuando se os baje la subida de azúcar, creo que bastará con que analicéis si estáis satisfechos con el camino recorrido y sus decisiones correspondientes. Si lo estáis, lo demás sale solo. Si no, hora de cambiar el rumbo.

Y una servidora, afortunadamente, está contenta con su camino por el momento.

Gracias, Billie.

Las paradas de metro y sus historias

Metro la LatinaEs curioso cómo el metro le da una personalidad especial a las ciudades que lo tienen. Y no solo por facilitar (o dificultar a veces) los desplazamientos, sino por el hecho de identificar algunas de las paradas con ciertas personas, anécdotas o vivencias, trayéndote a la memoria recuerdos, sonrisas, melancolías y todo tipo de sentimientos cuando menos te lo esperas. De esta forma:

Príncipe Pío son docenas de cenas confidentes.

Lavapiés es mi verano posterior a la carrera.

Delicias es la llegada de una gran amiga de Jerez.

Ibiza es aquella fiesta en un catamarán.

Retiro es el hombre que vi en monociclo mientras escuchaba la BSO de Amelie tumbada en el césped.

Carabanchel Alto es la persona más romántica que he conocido nunca.

Puente de Vallecas son abrazos y cachimbas.

Fuencarral son mis camisetas de Taxi Driver y Trainspotting, y la de El Club de la Lucha para mi hermano.

Manuel Becerra son proyectos de amistades.

Puerta de Arganda son Los pilares de la tierraEl pantano de las mariposas. Y, para bien o para mal, apuntes de SEM.

Moncloa es el paso de los tempranos veinte a los “definitivamente-se-me-acabó-mi-tiempo-por-esta-zona”.

La Latina son cuatro personas conociéndose, vino en mesa.

San Bernardo es un estupendo buffet libre con la mejor de las compañías.

Gran Vía es un paseo de la mano y miles de besos.

Atocha son las ganas de ver a mis padres.

Méndez-Álvaro es la despedida en la que mi visitante perdió el autobús por no habernos dado cuenta del cambio de hora durante aquel fin de semana.

Rivas Futura son mis últimas prácticas en España. Espero.

Santiago Bernabeu es aquella caminata eterna por no ser consciente de lo larga que era la Castellana.

Bilbao son muchas, muchísimas noches de risas.

Diego de León será la casa que compartí con mi hermano mayor, junto con sus correspondientes charlas y carcajadas y la confianza que ninguna otra persona me da en este mundo para hacer el tonto de una manera acojonante. Aparte de mi hermano menor.

Y para vosotros, ¿qué paradas de metro tienen su historia?

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