Inicio > Literarte, Mundo > Billie y sus últimos cuatro años

Billie y sus últimos cuatro años


Billie Anna Gavalda¿Os habéis parado a reflexionar un segundo sobre vuestros últimos cuatro años? ¿Sobre cuánto los habéis aprovechado, qué habéis hecho, qué podríais haber hecho mejor (o peor), a cuánta gente habéis conocido, cuántos de ellos siguen en vuestras vidas…?

¿Y por qué hablo de cuatro años? Supongo que porque es una cifra simbólica, representativa de ciertos periodos de reflexión, como ocurre con las elecciones. Y por el siguiente fragmento, extraído de la particular novela Billie, escrita por Anna Gavalda:

Cuatro años.
¿Qué había hecho yo en esos cuatro años?
Nada.
Mamadas a mansalva y recolectar patatas…

Estaba calcada en tristeza.

Billie es una chica psicológicamente atolondrada, un torbellino, la consecuencia de una educación tortuosa. Y como el tornado humano que es, con sus momentos de calma, el relato de su vida es contado como tal. Con muchos tacos y espontaneidad, con dudas, omisiones de detalles a mitad de frase, puntos suspensivos, exclamaciones y paréntesis. Con la simplicidad y pocos pelos en la lengua de una muchacha de barrio. Con la transparencia que hace de ella una joven hacia la que broten los sentimientos de todo tipo y, sobre todo, de cariño, de apoyo, e incluso de admiración en ocasiones.

Esta novela muestra una relación entre dos personas muy especial y original; una evolución narrativa considerablemente diferenciada de lo que he leído hasta ahora, muy actual en sus personalidades y situaciones familiares, realista en sus emociones y frustraciones, y sorprendente en su final, el cual llega de pronto para dejar al lector reflexionando sobre esta cosa tan compleja que llamamos “amor”.

Y, por esto y la mezcla de esto conmigo misma y mis conexiones cerebrales, me he preguntado por mis últimos cuatro años y por cuántos de los que me rodean se preguntarán por sus últimos cuatro años. ¿Hemos aprovechado las oportunidades que se nos han presentado? ¿Hemos estado estancados? ¿Hemos reaccionado? ¿Cuánto amor hemos dado y recibido? No hablo del sentimental sino del que lo inunda todo, del que aparece automáticamente porque viene desde lo más profundo del alma, ese que crea uno mismo y lo expande en forma de sonrisas, de generosidad, de disfrute de las cosas pequeñas, sin importar cuáles sean las circunstancias. Ese amor que puedes dar y recibir cuando te sientes pleno sin significar que tengas de todo, sino que sencillamente no necesitas nada más.

Uf.

Ha quedado un poco cursi el último parrafote, aunque naturalmente esté de acuerdo con él (por algo lo he escrito) y plasme, de alguna manera, uno de mis objetivos (o más bien luchas) existenciales. Pero bueno, cuando se os baje la subida de azúcar, creo que bastará con que analicéis si estáis satisfechos con el camino recorrido y sus decisiones correspondientes. Si lo estáis, lo demás sale solo. Si no, hora de cambiar el rumbo.

Y una servidora, afortunadamente, está contenta con su camino por el momento.

Gracias, Billie.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: