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Archive for 28 diciembre 2014

¡Atención, amantes de Japón!

Seré directa y clara, que hoy en día la transparencia está en peligro de extinción y no veo la necesidad de andarme con rodeos: mi hermano se ha hecho un canal en Youtube con el objetivo de convertirse en uno de los Youtubers más seguidos del país. Vale que prácticamente acabe de crearlo pero, ¿por qué no? Nada como un proyecto ambicioso para dedicarse a ello en cuerpo y alma, independientemente de los resultados. No olvidemos que a menudo lo que mejor nos sale es lo que nos apasiona, y si algo provoca un tremendo hormigueo de ilusión a mi hermano es el tema que va a exponer para todos vosotros.

Victor Amarillo Japon YoutubeSí, lo habéis adivinado: afortunados seréis los fanáticos (o simplemente interesados, no hace falta volverse loco) de un país tan fascinante y particular como Japón, ya que el susodicho emprendedor virtual, de nombre artístico Víctor Amarillo, se muda a la Tierra del Sol Naciente para el 1 de enero de 2015. Como diríamos en Jerez de la Frontera (Cádiz, España), se va en ná y menos.

Bienvenidos sean los cambios de año para marcarse nuevas metas, ¿verdad? Así que os invito a suscribiros a su canal para seguir sus experiencias de todo tipo, que apuesto a que prometerán. También sois libres de seguirle a través de las redes sociales, aunque lo suyo sería darle al botón de suscribirse en el mismo Youtube para no perderse ningún video, ¡lo dejo caer! Os pongo los enlaces para que lo tengáis más fácil todavía, a golpe de click. Y, si justo a vosotros no os llama nada la atención este tema, ¿quién no tiene algún amigo al que le guste Japón?

Canal de Youtube – VA De Japón

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Twitter

Instagram

Si resulta que a alguno de vosotros también le gustaría verle en plan teatral (literalmente), también podéis seguir sus trabajos, sketches, monólogos y lo que se le ocurra colgar como actor en su canal de Youtube VA de Acting, otra de sus grandes aficiones.

¡Mucho ánimo con vuestros propósitos para el 2015! Si se quiere, se puede ;).

Categorías:Aventuras gráficas, Culturitis, Viajes Etiquetas: ,

Fotos, fotos, fotos

Y más fotos en Facebook, en Instagram, en Flickr, en el ordenador, acumulándose en un bucle infinito de amigos (y no tan amigos), sonrisas, copas, paisajes, reencuentros… Y menos fotos para el recuerdo, para el recuerdo de verdad, el que no se olvida ni queda archivado en la maraña de memoria, el que merece su lugar entre reflexión y reflexión que se cuela por en medio de nuestras vidas cotidianas.

Menos fotos que destacar entre los cientos que sacamos, la mayoría repetidas para corregir cualquier fallo (¿qué habrá de malo en no salir siempre perfecto?). Menos fotos meticulosamente sacadas porque en ese particular momento el ambiente te pedía sacarlas, ¡porque es tan fácil hacer miles de fotos en todo momento! Menos fotos que aguardan para ser vistas en la clandestinidad del carrete analógico a menos que seas un melancólico o un romántico de este tipo de fotografía. Menos fotos que enseñar a tus seres queridos porque tienes tantas que no encuentras ni tiempo para separar las mejores, y enseñarlas en condiciones se hace imposible. Menos fotos pensando en ti mismo, sino en los demás.

cielo rosa

Un día cualquiera en un lugar cualquiera

Menos fotos sin filtros, menos fotos en papel, menos fotos en marcos de fotos, menos álbumes en los que pasar las páginas con emoción, paseando la mirada por ellas, sintiéndolas desde las puntas de los dedos hasta el corazón, notando cómo ese álbum te cuenta miles de historias y anécdotas con fecha de caducidad, porque todo lo bueno y todo lo malo acaba, porque notas con expectación que te quedan menos láminas para llegar a la que culmina el álbum, la que elegiste personalmente para cerrarlo, y no la última de la carpeta virtual de 2007, 2010 o 2013 de tu portátil, cuyo lugar lo ocupa por motivos cronológicos (es la última que sacaste) y con altas probabilidades de estar desenfocada, de no mostrar nada de interés o simplemente de no significar nada al precederle unas cinco imágenes exactamente iguales.

Las nuevas tecnologías presentan unas ventajas fantásticas, no lo niego. Pero también fulminan la esencia de lo artesanal, lo manual, lo que a menudo supone un mayor esfuerzo y, por tanto, una recompensa más satisfactoria, tanto física como emocionalmente. Y, en especial, volviendo a nuestra querida época en la que nunca se han hecho tantas fotos por minuto en el mundo, esta locura visual pública también lleva a equívocos, a creerse capaz de mostrar o de percibir un nivel de dicha y de penas determinado según lo que se exponga al exterior. Cuanta más cantidad, más color y más etiquetas en lugares distintos, mejor persona soy, más sociable, más aventurero, más feliz.

¿No nos estamos pasando un poco? ¿En serio no cabe en ninguna cabeza el ignorar un pelín la tentación de la cámara según qué momento? ¿El anonimato ha perdido su encanto por completo? ¿Hemos de conocer a los amigos, parejas, familiares, mascotas, restaurantes, películas, discotecas, comida, libros (estos no son muy frecuentes, fíjate qué lástima) y estados emocionales de todo tipo de todo el mundo? ¿Hemos de dar a conocer todo lo nuestro para indicar que nuestro mundo (y por tanto el mundo en general, claro) funciona correctamente, todo está en orden, controlado, óptimo, “me gusta”?

resumen año FacebookPues no, querido Facebook, no vas a definir mi año 2014. Te respeto, a ti y a todos los que te hemos convertido en parte de nuestras vidas, pero no me apetece que ahora vengas también a elegir por mí los retazos de mi existencia que te parecen importantes. No tienes derecho ni puñetera idea de lo que durante los últimos doce meses ha sido realmente significativo para mí, por mucho movimiento y jolgorio que haya en mi perfil, así que no me toques la moral, que bastante incrustadito estás ya en la mentalidad contemporánea para que encima decidas mi felicidad y cuándo mostrar tu propia perspectiva de ella.

Vuelta a casa por Navidad

Nunca dejará de sorprenderme gratamente la habilidad del tiempo y del espacio para distribuir mis experiencias a la perfección en su justa medida, durante el periodo y en el lugar que les corresponde, ni más ni menos. O quizá sea mi propia manera de asumir las experiencias la que encaja con positivismo su duración y la intensidad que se merecen, no lo sé. Supongo que la combinación de ambas convierte mi vida en una existencia considerablemente plena y plácida.

Lo cual no siempre es suficiente. Mi espíritu continúa sumido en una especie de espera. Jamás cesa de haber algo pendiente. Tras mis primeros tres meses en los Estados Unidos, concretamente en Riverside (California), me hallo en mi querida burbuja (Jerez de la Frontera, Cádiz, España) con motivo de las navidades para compartirlas con las personas que, esté donde esté, me quieren más que nadie y viceversa, y de paso para desconectar. ¿O no? ¿Alguna vez está el cerebro apagado realmente? ¿Hacen falta escapadas para ello o depende de cómo uno sobreviva al día a día sin importar las circunstancias?

Me doy cada vez más cuenta de que se trata de lo segundo. Llevo tres meses retrasando la búsqueda de prácticas, tres meses bastante locos, aunque a la vez pausados gracias a la rutina establecida por las clases. ¿A qué he ido a los Estados Unidos? A estudiar un máster (sí, otro, después del que hice de marketing en Madrid de octubre del 2013 a junio del 2014) de business management, más conocido como dirección de empresas, en la UCR (Universidad de California, Riverside).

UCR

Universidad de Riverside, California

Mientras que el primer trimestre ha consistido en módulos de dos semanas de duración cada uno en torno a diferentes y genéricas temáticas (estrategia, recursos humanos, marketing, finanzas y nuevas tecnologías), el segundo trimestre será más específico tras la selección de unas asignaturas concretas. No había mil opciones pero puesto que mi pasión vital sigue haciéndose de rogar, me decanté por las siguientes: relaciones públicas, dirección de eventos, comunicación empresarial, comunicación efectiva y dirección de proyectos, aparte de una obligatoria llamada “marketing you”. Ya veremos qué me cuentan.

De cualquier manera, definitivamente he llegado a un punto en mi vida en el que me apetece mucho (muchísimo) trabajar y ganarme el sustento (lo sé, no soy la única). Tras una cantidad determinada de estudios, títulos y clases, el aprendizaje es un sendero difícil de satisfacer. Me explico: no es tan fácil iluminarme con las típicas lecciones unidireccionales de profesor a alumno. Necesito inquietudes de por medio, debates, que me hagan pensar, que me hagan preguntarme cosas y buscar soluciones, sacar conclusiones por mí misma. Desgraciadamente, esto es extremadamente complicado, o eso parece hoy en día, y por ello los profesores que se hacen ganar la admiración de la mayoría de sus pupilos pueden acostarse con una gran sonrisa cada noche. Esta situación es extrapolable a cualquier parte del mundo: la universidad en EEUU no me ha impresionado debido a lo que acabo de explicar. O, mejor dicho, me remito particularmente a mi programa internacional, ausente de americanos y rebosante de españoles, dicho sea de paso. Cosa inesperada pero que tampoco ha supuesto mayor problema, ya superé mis ansias de hablar inglés con nativos en Londres, esta vez tengo otros objetivos prioritarios.

Newport Beach

Newport Beach

A ver, las sesiones tampoco han estado mal, se han disfrutado todo lo posible, pero estoy deseando empezar las prácticas, y eso que aún no me he puesto a buscarlas en condiciones, aunque aún tengo tiempo: no las comienzo hasta abril. El proceso será el mismo que en España: enviar CVs a mansalva. Y eso es lo que me toca durante enero, así que ya estáis actualizados en cuanto a mi estado, aunque muy resumida y fragmentadamente, claro. Reconozco que no sabía ni si volvería al blog (como de costumbre desde hace bastantes meses) pero parece ser que de alguna manera el cuerpo me pide reaparecer.

Obviamente ha sido una experiencia fantástica, he conocido mucha gente y he visitado bastantes sitios, por lo que confío en contaros un poco más en detalle sobre ello en algún post próximo o varios, que este ha sido algo disperso. Por el momento, puedo afirmar (desde mi punto de vista por supuesto) que:

  • Viajar es de las cosas que más te abre la mente en este mundo.
  • Ningún lugar en la Tierra es mejor que otro, sino que siempre influyen una serie de factores externos junto con tu propia percepción de ellos, tu personalidad y tus preferencias.
  • La gente a tu alrededor es todo lo interesante que a menudo tú te permitas conocerlas.
  • El miedo, el reparo, la vergüenza y sucedáneos no hacen más que anularte. Cuanto más lejos, mejor. Y la manera de comenzar a afrontarlos se basa en correr riesgos, lo cual es mucho menos difícil de hacer de lo que parece. Aunque no por ello me apunto a la moda de “¡aventúrate a hacer realidad tu sueño!” porque el mío continúa jugando al escondite y no me apetece preocuparme por ello, el día a día ya me indica por dónde ir pisando. Y cada día tenemos oportunidades en las que hemos de decidir entre lanzarnos o permanecer en nuestra zona de confort. Todos los días. Desde en esa disyuntiva temprana sobre si salir a correr o quedarse en el sofá hasta las personas de nuestro interés que se cruzan en nuestros caminos y optamos por dirigirles la palabra, o no, entre decenas más ejemplos.

Continuará.

¡Ah! Lo olvidaba:

Feliz Navidad Jerez

Jerez de la Frontera

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