Inicio > Mundo > La mujer de los tres vestidos

La mujer de los tres vestidos


vestidosSus tres vestidos (uno amarillo, uno rojo y uno verde) se turnaban día a día para aparecer con ella por la oficina. Siempre los mismos tres vestidos, invariablemente. Su pelo era prácticamente una fregona. Su presencia entera dentro de este conjunto suponía la motivación para que por la empresa corrieran risas malignas, comentarios desdeñosos y malintencionadas elucubraciones de todo tipo en cuanto a su vida, su falta de cuidados hacia sí misma y su falta de buen gusto.

Resultó que aquella mujer era una sin techo. Una persona sin hogar. Sin casa. Sin un lugar del que salir y al que llegar tras la jornada laboral, sin un espacio que sentir como suyo, privado, propio. Sin esa guarida donde ejercemos gran parte de nuestras actividades diarias, donde nos sentimos seguros, protegidos, a salvo. Donde preparamos nuestras comidas, donde nos acostamos en una cómoda cama bajo un techo y donde al despertarnos corremos las cortinas o la persiana para ver qué día hace.

Aquella mujer estaba privada de todo esto. El divorcio con su marido le había dejado sin nada. Dormía en su coche. Recalco: pasaba cada noche durmiendo, como se pueda dormir, en un coche. Y cada mañana, antes de ir al trabajo, se duchaba y ponía uno de sus vestidos en el gimnasio del que era miembro. Un recurso inteligente dentro de la tremenda tristeza situacional. Y la gente, en su ignorancia y fácil crueldad, de la que todos somos víctimas y culpables, se burlaba de ella. Las personas a su alrededor, inmersas en prejuicios y estrechez de miras, de los que desgraciadamente tampoco ninguno nos libramos, daban rienda suelta a sus mofas, ausentes de toda posibilidad más profunda y trágica.

Esta pequeña, terrorífica y verídica historia, que me he permitido relatar con el dramatismo que se merece, nos la contó esta semana en clase mi profesor de Dirección de Proyectos. Quería darnos a entender, y bien que lo consiguió, que nunca sabemos en qué circunstancias pueden vivir nuestros empleados o compañeros. Nunca conviene prejuzgar sin saber. Nunca nos imaginaríamos en muchas ocasiones lo que esas personas están viviendo.

Estadísticamente, nos comentó, de 100 personas, 8 se plantean el suicidio. 12 tienen grandes problemas económicos (o veintipico, no me acuerdo, probablemente en España más bien esta cifra). Y trabajan ahí, a tu lado, sin que tengas la menor idea de lo que sufren.

Recordadlo: no conocemos a nadie.

Anuncios
Categorías:Mundo Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: