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Archive for 26 abril 2015

Primera parada: Los Ángeles City

A mis amigos con los que vine desde Madrid, a los nuevos que hicimos durante los primeros días en California y a mí nos faltó tiempo para plantarnos en esta inmensa, gigantesca ciudad. Llegamos al país el 19 de septiembre de 2014 y el finde del 26-28 ya lo dedicamos a visitar Los Ángeles.

Lo primero que he de deciros es que el turismo por estos lares es absolutamente distinto. En lugar de empezar a caminar desde un punto determinado e ir recorriendo la ciudad, necesitas desesperadamente un coche para ir moviéndote de un punto a otro, como ya habréis leído (y si no, os lo recomiendo) en mi post Estados Unidos vs España. US is different! Te acabas acostumbrando: coche, bajo y veo lo que haya, coche, aparco (si puedo) y me doy un paseíto, coche, aquí no hay Dios que aparque, así que al siguiente destino, coche… Y así. Normalmente hay algún parking cerca, los hay por todas partes. Recomiendo dar alguna vuelta de más por la zona antes de decidirse, puesto que bien puedes dejar el coche en un parking de 15 dólares el día y encontrarte a pocos pasos otro a 10, por poner un ejemplo.

Sin más dilación, procedo a enseñaros lo que vimos. El orden no será exactamente en el que se sucedió pero, si se organiza en condiciones, todo esto se puede disfrutar sin prisa durante unas 48 horas, además de una noche de cena y discoteca de la que no cuento con recursos visuales pero no difiere gran cosa de las fiestas españolas, a excepción de que la música en el local en el que estuvimos fue fundamentalmente hip hop comercial, y que cerraba a las 2 de la mañana.

Así pues, comenzamos con una parada obligatoria: el Griffith Observatory, desde donde por un lado se goza de una impresionante perspectiva de la ciudad…

Griffith Observatory Los Angeles

La ciudad de Los Ángeles desde el Griffith Observatory

…Y por el otro lado, del mítico cartel de Hollywood.

Hollywood

Hollywood desde el Griffith Observatory

Aprovecharíamos para volver por la noche para contemplar de nuevo un Los Ángeles, esta vez, nocturno. Tendréis que comprobar por vosotros mismos lo embaucadora que resulta la imagen, ya que me parece un poco inútil que plante una fotografía súper oscura para que intentéis imaginarlo. Ya sabéis a dónde ir cuando vengáis.

Luego, Santa Mónica. Apañada, con su paseo a lo largo de la playa y algún que otro símbolo que te hace darte cuenta de que estás en Estados Unidos (porque sigo pensando que las playas de España no tienen nada que envidiarle a las californianas).

Santa Mónica Los Ángeles

Santa Monica Beach, California

En Santa Mónica podéis ver un muelle considerablemente metido hacia el mar en el que han construido una pequeña feria con una noria y demás atracciones típicas. Aquí, la entrada.

Entrada al muelle de Santa Mónica, Los Ángeles. Foto hecha por Victoria Chacón (http://www.purebch.com/)

Entrada al muelle de Santa Mónica, Los Ángeles. Foto hecha por Victoria Chacón (http://www.purebch.com/)

Me recordó enormemente al muelle de Brighton (Brighton Pier), en Inglaterra. Son parecidísimos, con la diferencia de que en el de yanquilandia nos cruzamos con repetidas menciones a la ruta 66.

Fin de la ruta 66 en Santa Mónica

Fin de la ruta 66 en Santa Mónica

A continuación, un sitio destacable: Venice Beach, donde presenciamos por un rato las acrobacias de un grupo de muchachos que reunieron a bastante público, y que recuerdo como uno de los lugares más bonitos que he visto por tierras americanas.

Venice Beach, California

Venice Beach, California

Imaginaos lo que os podéis encontrar por allí cuando, justo enfrente de donde estábamos desayunando, nos sorprendió aparcado el siguiente vehículo.

coche Venice Beach

El coche de los sábados

No sé si llegáis a apreciar lo que hay situado sobre el coche a la derecha. Os lo muestro con más detalle.

Así van las mascotas por Venice Beach

Así van las mascotas por Venice Beach

Como no parecía suficiente, a pocos pasos de lo anterior nos cruzamos con esto:

Kitty car

Kitty car hell yeah

¡¡Un coche plagado de Kitties!!

kitty car

Otra cosa que llama la atención en este país es que te topas constantemente con fantásticos y enormes graffities o pinturas. La siguiente me pareció alucinante. Os sonará.

Una pared cualquiera por Venice Beach

Una pared cualquiera por Venice Beach

Para acabar con Venice Beach, consta de un canal a lo largo del cual se ven casas muy cucas y varios pequeños puentes, cual canal veneciano.

Canal de Venice

Canal de Venice

Ahora, apuesto a que varios estábais esperando este momento: ¡por supuesto que fuimos al Paseo de la Fama! Que, aparte de sus estrelitas, que te hacen caminar mirando el suelo durante horas, y mogollón de tiendas, no tiene más. En eso consiste: en una invitación al consumismo y al espectáculo. Desde ese día, puedo decir que Batman me pidió el teléfono. Vamos, un tipo disfrazado de Batman, que ya me contaréis qué cara podía tener el colega debajo de la máscara. Pero bueno, la situación bien se ganó las risas de mis queridos amigos.

Walk of Fame

Walk of Fame

He aquí un gran artista y yo misma. No puedo negar que tenga fotos en plan amor infinito e incondicional con las estrellas de otros personajes como James Franco o Mark Wahlberg pero me he decantado por esta para el post. Queda más hipster.

Con Alfred Hitchcock

Con Alfred Hitchcock

Y ya vamos cerrando con un pedazo de centro comercial, que contenía dentro sus propias calles peatonales, un tranvía, música en vivo, etc., llamado The Groove, del que me limitaré a ofrecer una elevada y amplia perspectiva…

Vistas nocturnas a falta de otras

Vistas nocturnas a falta de otras

… La señal de Rodeo Drive, una calle que, como se puede observar por el cartelón de Louis Vuitton, no le faltaban comercios caros y glamour…

Rodeo Drive, foto hecha por Victoria Chacón (http://www.purebch.com/)

Rodeo Drive, foto hecha por Victoria Chacón (http://www.purebch.com/)

…Y el estupendo panel de Beverly Hills, área conocida por albergar una gran cantidad de mansiones de famosos adonde llegamos, nos hicimos la foto y, tal como nos vimos guapos, nos largamos, en vistas de que ponernos a conducir a lo paparazzi por las calles intentando ver caserones entre los muros de vegetación que cubren a muchos de ellos no nos convencía.

Beverly Hills, así como quien no quiere la cosa

Beverly Hills, así como quien no quiere la cosa

Saqué muchas conclusiones de este viaje. Fue el primero en este país y el más revelador en cuanto al choque turístico entre Estados Unidos y Europa. En esta, las ciudades se pasean ante los ojos impregnadas de historia. Aquí, el espectáculo visual y callejero manda, por llamarlo de alguna manera. This is America!

Pronto, ¡San Diego y Las Vegas!

Un saludo y hasta la próxima ^.^

Últimas noticias: Jerez de la Frontera le da una patada al clima californiano

No es por meter el dedo en la llaga, mi querida California, pero levantarse y encontrarse con la siguiente imagen da que pensar. Ya digo yo siempre que mucho paraíso, mucho “las mejores playas del mundo”, etc. etc., pero mi tierra natal no tiene nada que envidiarle. Total, teniendo que coger el coche en este país para llegar a todos lados, ya ves tú qué problema porque Jerez no tenga playa.

clima España California

Y me diréis: ¡pero allí te acabas te levantar y en España son las 5 de la tarde! Pues aquí abajo os pongo la situacion con más detalle:

clima Jerez California

Nunca está de más apreciar las cosas buenas, a menudo más propensas a echarse de menos cuando no se tienen cerca, por suerte o por desgracia.

Es cierto que llevo desde los 18 años fuera de casa porque elegí con toda mi voluntad estudiar en Madrid para cambiar de aires. Que Jerez se me hace pequeño, que encuentro mucho más atractivas las ciudades de mayor tamaño, con sus amplias posibilidades sociales y de ocio; que no siempre me agrada la posibilidad de encontrarme con gente que conozco por la calle (de hecho, disfruto enormemente de la libertad de caminar sabiendo que nadie se interpondrá en la línea de mis pensamientos), que Cádiz es la provincia con el mayor índice de paro del país, que en verano hace un calor espantoso.

No obstante, cada vez que tengo la oportunidad de regresar, anhelo esa escapada como agua de mayo. Tras todos estos años más fuera que dentro, Jerez de la Frontera se ha convertido en mi santuario mental, mi burbuja personal, un refugio inigualable, el único lugar en el que decido enteramente y en cada momento lo que quiero o no quiero hacer, cuándo, cómo y con quién. Opino que esta es la esencia de unas auténticas vacaciones.

La primavera asomando por el jardín de mi casa

La primavera asomando por el jardín de la casa de mis padres

La riqueza de Jerez en mi caso particular está en que los días allí se suceden entre pequeños placeres que no solo me demuestran constantemente, como dijo Mahoma, “la verdadera riqueza no proviene de la abundancia de bienes materiales, sino de una mente serena”; sino que satisfacen al 100 por 100 el nivel de desconexión del mundo real que mi mente necesita de vez en cuando, aún cuando no suelo albergar queja alguna hacia mi cotidianeidad.

Dar paseos de una hora y pico con mi madre, leer un libro de papel (no el ebook) junto a mi padre aunque no crucemos palabra, simplemente sintiendo la presencia del otro al lado; hacer un sándwich humano con mis hermanos sobre la cama (procurando evitar estar yo debajo para no asfixiarme), reírme y compartir confidencias y reflexiones (y silencios) con mis amigos más cercanos, comer buen pescado (maldita sea, ¡cómo lo echo de menos!), ser arrastrada a la playa para permanecer bajo la sombrilla pero echar un rato agradable, no tener que pensar en los miles de pelos que dejo por la casa (se siente, mamá), visitar a mi abuela por sorpresa (con sus consecuentes lagrimillas), tomar un decente cubata de ron Legendario en casa o cualquier tipo de consumición (tapa+cerveza, desayuno, merienda…) por un par de euros, a veces menos; sentarme en el porche de mi casa y perder la mirada entre la vegetación del jardín…

En fin, como todo en la vida, lo valoro a este nivel porque, digámoslo así, su consumo es mesurado. Nada como no excederse para disfrutar de las cosas tal y como se merecen ^_^.

Estados Unidos vs España. US is different!

He aquí las diferencias o aspectos a destacar que he percibido desde mi experiencia personal entre mi país natal y la universalmente tan idolatrada como criticada USA, o más bien California, que es donde me hallo. Probablemente ya conozcáis algunas de ellas, las cuales, por lo tanto, quedarán confirmadas. ¡Allá vamos!

  • Todo es enorme aquí: las autopistas, los coches, las comidas, el contorno de un considerable porcentaje de la población. Principalmente quiero destacar aquí que es totalmente corriente encontrarse de repente en carreteras de cuatro, cinco y más carriles. El máximo sobre el que he estado conduciendo ha sido de 9 carriles. Siguiendo con la lista, más adelante especifico el tipo de menú más típico por aquí. Y no es que vaya esquivando gordos pero se nota la diferencia con España. Se ve bastante más gente grande por aquí… y tela, telita, de grande.

autopista Estados Unidos

  • La dependencia de un medio de transporte personal es absoluta e irremediable: este país se ha construido sobre carreteras. No puedes moverte sin coche. Bueno, puedes probar a buscar conexiones de autobuses y trenes. Si no estás en una “gran ciudad”, no las encontrarás, y las que haya, tanto en ciudades menores como mayores, te consumirán media vida. Y el tráfico es espantoso. Nunca olvidaré una de las veces que regresaba de Los Ángeles a Riverside, un recorrido de aproximadamente una hora en condiciones normales. Tardé la friolera de tres horas y media a causa de la inmensa cantidad de vehículos. Ahí lo dejo. Jamás vengáis con una idea predeterminada del tiempo que estaréis en carretera: siempre será más.
  • El clima: para ser sincera, considero que este invierno ha llovido mucho más de lo que me esperaba (una o dos semanas en conjunto) según cómo se describe al estado de California, o al menos en la región de Riverside. Pero en general efectivamente hace bastante calor y sol (gafas de sol obligadas), con una bajada, no obstante, de cerca de 20 grados por las noches en la mitad del año más “fresca”. O sea que mejor llevar una chaquetita tras la caída del sol. Ya os contaré cómo sobrevivo al verano, aunque en San Diego es otra historia. Debido a la cercanía al mar, las tempraturas se presentan mucho más estables, manteniéndose entre los 13 ó 14 grados y los veintipoco en líneas generales. Y con un viento a menudo hacia el que no experimento ningún cariño. Eso sí, algo que me llama la atención desde siempre es el cambio brutal de sensación entre sol y sombra, que no me parece tan exagerado en España.
San Clemente, California

San Clemente, California

  • Los semáforos están al otro lado del cruce, no en tu lado: como estaréis comprobando, buena parte de estas características se centran en la conducción. Y es que este es un temita bien candente. Con lo apañados que se me han hecho anteriormente un autobús, un metro o mis propias piernas… ¡Ah! La siguiente diferencia vendrá a raíz de esto último. Pero para cerrar este punto, he de confesaros que al principio despistaba bastante ver los semáforos al otro lado y era tentador dejarse engañar por los de los lados o avanzar hasta su pie, pero te acostumbras rápido.
  • La gente no camina. La última vez que dejé un coche alquilado, un empleado de la oficina me llevó a casa, la cual estaba a unos veinte minutos a pie. Les parecía lejos. Unas caras de: “uy, ¿hasta allí andando?”, como si me pudiera dar un jamacuco por el camino. Ya que estaba y al hacer cierto calor, naturalmente acepté, pero para que os imaginéis lo raro que consideran el que alguien tenga verdadero interés y placer por caminar, a menos que se tenga un parque cerca o algo parecido.
  • Las hamburguesas y sándwiches de no menos de cinco elementos gozan de una supremacía estelar como oferta gastronómica, así como los anuncios de ellos en los medios de comunicación, carteles de paredes de autobús y de calles, etc. Mientras que en España te tropiezas con un bar de tapas cada pocos pasos, aquí los “restaurantes” fundamentalmente ofrecen un menú de consistentes hamburguesas y sándwiches, atención: ¡con sus calorías incluídas! Gracias, necesitaba saberlo. Eso sí, a poco que te permitas una pequeña subida en el gasto, puedes encontrar perfectamente otras cosas… Si tienes la suerte de que se ofrezcan por tu barrio o cuentas con un coche para llegar a ellas, claro. Gran perdición la siguiente cadena, entre tantas otras. Y que no falte nunca una copiosa ración de patatas fritas.

Denny's

  • Los americanos te hablan. Mucho y en cualquier parte y contexto. Recuerdo unas cuantas situaciones: una yendo en un autobús, durante la cual un simpático señor con pinta andrajosilla y falto de algunos dientes se dedicó a hablarnos de cosas varias, destacando bromas que tardaba en pillar (o no pillaba) y consejos sobre cómo ganar apostando en las Vegas; otra ocasión en la que una señora de unos mil millones de años me cogió por banda en un supermercado y me contó su vida entera (cuando digo entera, es ENTERA), partiendo de base de la cara de buena persona que me vio y el hecho de que físicamente le recordaba a su madre; y una más en una pizzería en la que un señor o empleado (no tengo claro que estuviera trabajando allí en vistas de la chapa que me dió) de origen árabe se dedicó a decirme que tenía que casarme y hacer todo lo que mi marido me dijera mientras me cerraba rápidamente en un par de ocasiones el cuello de la camisa. Ojo al dato: normalmente no me molesta que la gente me hable, me he hecho a la idea, pero que me digan lo que tengo que hacer es algo que me revienta. Desde entonces, he evitado ir a esa pizzería. Oh, también recuerdo una situación que se me antojó tan bonita como confusa: al terminar de cruzar un paso de cebra, una mujer que estaba en el primer coche del carril me dijo: “Excuse me, Miss. I just wanted to tell you that I think you are beautiful and that I wish you a wonderful day” (perdone, señorita, solo quería decirle que pienso que es preciosa y que le deseo un día maravilloso). This is America!
  • Los apartamentos de alquiler no suelen estar amueblados. He tenido la inmensa suerte de tener uno de los pocos Ikeas del país a menos de diez minutos de mi casa en coche. Pura felicidad. ¡Y muchos de ellos son como en las pelis! A lo motel, con sus puertas alineadas a lo largo de un par de pisos. Incluyo mi casa, con la que estoy contentísima. No sé deciros con seguridad de momento si la tendencia es mayor hacia comprar que hacia alquilar. Tengo un pálpito hacia lo segundo. Lo comprobaré pronto.
apartamentos Estados Unidos

Mi urbanización

  • La sanidad y la educación, los dos servicios que considero más importantes, son extremadamente caros. A pesar de pagar un seguro, cada consulta te sigue costando un dinero. Un ejemplo cercano de la pasta que se lleva esta industria es una amiga americana que se rompió la columna vertebral en un brutal accidente de coche del que tuvo suerte de sobrevivir. El tratamiento, operaciones, rehabilitación y demás sumaron un total de dos millones de dólares. Afortunadamente el seguro pagó el 80%, pero aún había de pagar 400.000 dólares. Luego, es muy corriente trabajar para pagarse los estudios, y en algo que no tiene nada que ver con ellos. Un día fui a ver a un notario público (que, por cierto, podía ejercer como tal tras un cursillo de dos horas…) y resulta que el chico estaba estudiando biología. Allí se encontraba para poder costeárselo.
  • La mezcla de culturas es espectacular: muchísima gente que ha nacido aquí es de origen no estadounidense en cuanto a generaciones previas, dando lugar a un cuadro físico de lo más variado a tu alrededor cuando en España somos fundamentalmente blancos y de familias de origen español. Yo ya viví un gran choque cultural durante mi año y medio largo en Londres (UK), pero allí la gente era mucho más a menudo inmigrante como tal que propiamente nacida allí como ocurre aquí continuamente.
  • El salario se aplica por horas o años, no por meses, siendo el salario mínimo de 9 dólares a la hora. Cabe destacar en este apartado que visualizo a los americanos especialmente obsesionados con el trabajo. O subconscientemente programados para aportar una extremada importancia al dinero, llamadlo como queráis. En España cedemos una consideración mucho mayor a nuestro tiempo libre, cervezas de vez en cuando, vacaciones y tiempo con la familia y los amigos. Diez días de vacaciones de media es lo que tienen los americanos, y tengo entendido que parte de ellos ni se los piden todos. Aunque con lo que cuestan aquí las susodichas educación y la salud, y creo que también las viviendas compradas, acaba por no extrañarme esta fijación…
Casa de mi calle. A menudo son cada una de su padre y de su madre a pesar de estar en línea.

Casa de mi calle. A menudo son cada una de su padre y de su madre a pesar de estar en línea.

  • Efectivamente, dar menos de un 15% de propina se considera de mala educación. Puesto que ya iba avisada sobre ello, esa cantidad he cedido desde siempre. Si bien en los inicios resultaba molesto, también te acabas acostumbrando aunque el servicio no sea nada del otro mundo y teniendo en mente que, de otra forma, el salario de los camareros queda bastante reducido.
  • La estructura de las ciudades es completamente distinta. No son ciudades compactas. Los Ángeles se me hace un conjunto de barrios separados por todas esas inevitables autopistas. Siempre has de coger el coche para moverte dentro de la misma ciudad o condado. San Diego no es tan grande como L. A. y, aún así… Y cuando vives allá por el condado de Riverside y te rodean otros condados, ya ni os cuento la imperiosa necesidad de un coche si es que quieres hacer vida más allá de las paredes de tu casa. Es difícil sentir que se vive en una ciudad. La familia americana de una compañera recorrió en una ocasión unos 45 minutos de carretera para ir a una óptica. ¡A una óptica! Se ve que requerían algo más concreto pero aún así en España contamos con un acceso mucho más inmediato a todo tipo de servicios. Otros 40 minutos recorrimos en otra ocasión para ir a un Comedy Show, otros tantos para ir a un concierto, para ir de viñedos… Vale, justo esto último o lo tienes cerca o no, y también dependerá del concierto, pero los españoles no tenemos tal predisposición a recorrer determinadas distancias en coche a menos que el plan sea fascinante, cosa que aquí se considera totalmente normal para cualquier tipo de actividad.
  • Para consumir alcohol legalmente has de tener 21 años y 16 para conducir. Lo cual no quita los fiestones que se pegan los menores igualmente, o al menos mi anterior compañera de piso americana volvía cada semana fina. Muchas de las fiestas transcurren en casas o apartamentos. No he tenido oportunidad de ir a alguna fiesta de una fraternidad porque a veces son solo de chicas y no aceptan chicos, por lo que el plan no encajaba con mi grupo de amigos. Sí que vi una vez a dicha compañera salir de casa a una de esas fiestas con un maillot y unas orejas y pomponcillo en el trasero en plan conejita. Tomad vuestras propias conclusiones. ¡Ah! Mejor que llevéis el pasaporte si vais de discoteca, suelen pedirlo (incluso cuando es evidente que no se es menor de edad) y el DNI español muchas veces no lo aceptan.

España vs EEUU

  • Finalmente, el turismo es paisajístico y callejero, no monumental. En California, recorres calles de tiendas, vas a zonas concretas, pruebas locales, pero no ves propiamente monumentos o edificios históricos, o en todo caso de manera mucho más reducida (vamos, yo no he visto ninguno). Por ejemplo, en Los Ángeles tenéis el observatorio Griffith, el Paseo de la Fama o el área playera de Santa Mónica. En San Diego, podéis ver una zona llamada La Jolla con focas en los acantilados, vistas preciosas del mar o la ciudad desde algunos puntos, el puerto… Y luego, muchos pueblos playeros con, pues eso, arena y agua. También es típico ir a parques temáticos: Six Flags, con montañas rusas tochas (me lo han contado, mi fácil mareo no me da para acercarme), Disney, etc.

Creo que con esto tenéis suficiente. Espero que os haya gustado y, ¡hasta la próxima!

Relato de una española en California

sunrise road

El Cajon Blvd, San Diego, California

Hoy me parece un buen día para por fin contaros que… ¡Vivo en San Diego! Tras pasar los últimos seis meses estudiando en la UCR (Universidad de Riverside, California), tocaba buscarse unas prácticas de tres meses para completar el máster, y decidí volcarme en esta ciudad para encontrar algo y, de paso, tratar de hallar posteriormente un trabajo para el año de permiso que tengo.

El cambio ha sido abismal en todos los sentidos. Me cuesta encontrar las palabras para expresarlo. Llegué a LAX (Aeropuerto Internacional de Los Ángeles) allá por un 19 de septiembre de 2014 y desde aquel día hasta las navidades volví una vez más a la vida del estudiante con la ventaja de permitirme las escapadas de turno a los principales puntos de interés medianamente a mi alcance: Los Ángeles, San Diego, Laguna Beach, Newport Beach, Las Vegas… Se pasó muy rápido y, a pesar de tener clases de 9 de la mañana a 3 de la tarde de lunes a viernes, exámenes cada dos lunes y tropecientos trabajos y presentaciones en grupo, se puede decir que la sensación era más bien vacacional entre los viajes, el calor y la piscina de la residencia.

Pasar la Navidad en casa se sostuvo en dos argumentos importantes: contar con unas tres semanas de vacaciones y no saber cuándo podría volver a España posteriormente teniendo en cuenta que la media de vacaciones en EEUU es de diez días y que a menudo no te las conceden durante el primer año de trabajo. Así pues, para allá que fui y que disfruté de la compañía familiar y amistosa, el relax y la maravillosa comida casera.

El 7 de enero de 2015 regresé a California. Con un billete exclusivamente de ida y concienciada por completo en cuanto a lo que quería para el trimestre venidero: encontrar unas prácticas a toda costa y recortar radicalmente los gastos. Obviamente no me arrepentía lo más mínimo de lo que había consumido, que para eso es mi primera vez en los Estados Unidos, pero ya cuerpo y mente (y mi sentido de la responsabilidad) me pedían sacarle otro tipo de productividad a mi aventura yanqui.

Riverside California

University Village, Riverside, California

A saco que me puse. Pero la cosa no fluía demasiado. Bastantes solicitudes sin contestar, respuestas negativas, entrevistas en las que no te cogen o no te acaba de interesar el puesto… Hasta que a principios de marzo me dije: quiero mis prácticas y las quiero ya. Y empecé a llamar por teléfono a todas las empresas a las que había escrito desde una de las páginas web de prácticas que utilizaba, consiguiendo una entrevista a los dos días en la que, para mi inmensa felicidad, me cogieron directamente al final de la misma.

Y aquí estoy, después de unas semanas de papeleos, mudanza y asentamiento en proceso que no parecían acabar nunca. Vivo en North Park, una zona bastante bien considerada de la ciudad, cosa de la que no he sido consciente hasta llegar, puesto que mi interés principal estaba en vivir lo más cerca posible de la oficina. Llego en 10 minutos a pie. Y siento que habito en una ciudad un poco más de verdad, no como en Riverside, donde en realidad residía en medio de la nada. Seguramente hayáis oído de la dependencia norteamericana del coche. Doy fe. Ya dedicaré un post a ello más adelante, entre otros tantos temas que se me van quedando en el tintero.

Trabajo en la San Diego Music Foundation (http://sandiegomusicfoundation.org/), una organización sin ánimo de lucro que aboga por la cultura musical en la ciudad. Para ello, provee de guitarras y formación musical a colegios sin recursos. ¿Cómo consigue los fondos? A través de una serie de eventos anuales. Hoy hemos tenido el “Citybeat Festival of Beers”, un festival en el que participan varias decenas de cervecerías, aparte de las empresas patrocinadoras. Un día intenso, de levantarse a las 5 de la mañana y llegar a las 7 de la tarde a casa. Pero fructífero, aún cuando mis labores han sido fundamentalmente cargar con cosas, vender agua y camisetas, y tratar con el dinero recaudado. ¡Qué bien ha sentado cada venta!

San Diego Music Foundation

San Diego Music Foundation

Imagen del día: una señora que acababa de comprar una camiseta cuando, a su lado, aparece un muchacho al que le faltaba un dólar para adquirir otra. Ahí que le larga la mujer el billete en menos que canta un gallo, sin conocerle de nada y sin pensárselo dos veces. Simple pero fantástico desde mi punto de vista. “It’s for a good cause”, aludió. Le aplaudo igualmente.

Podría hablaros de muchas más cosas pero será mejor racionar la información. Posibles futuros posts: diferencias más destacadas entre Estados Unidos y España/Europa (cómo no), el papeleo y la experiencia como extranjero, la búsqueda de trabajo y la necesidad de hacer contactos, el sistema educativo y mis conclusiones personales a partir de mis clases, el diseño de las ciudades y sitios que he visitado; las casas, alquileres y el nivel económico genérico; la gente que he conocido y la actitud de los norteamericanos en general, fechas señaladas en el país y cómo lo celebran (Acción de Gracias, San Valentín, Pascua), la gastronomía y la tendencia culinaria de los locales, más detalles de mi barrio, la mezcla de culturas, el clima… ¡Una lluvia de posibilidades! Además de mi propia evolución personal a raíz de esta experiencia.

Un abrazo desde San Diego, mi nuevo escenario en este año 2015.

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