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Archive for the ‘Telecosquillas’ Category

Ambiciones y reflexiones… de Belén Esteban

De esto que va una tan tranquila por la calle y advierte la presencia cercana del escaparate de una librería (imagen siempre grata de ver) cuando ¡ZAS! En todo el medio de la armónica composición de los tomos colocados en posiciones variadas, la mirada se topa con lo siguiente de cara bien al frente:

Ambiciones y reflexiones Belén Esteban

Escalofríos es poco. Me parece verdaderamente fantástica la opción de que cualquier ser humano pueda hoy en día lanzar sus pensamientos e historias a los cuatro vientos, sobre todo gracias a las nuevas tecnologías y soportes en red que tantas ventajas brindan a los que no tienen tantos medios para hacerse oír (y a los que sí también, porque si no se apuntan al carro, mal les va a ir) pero… ¿En serio? ¿Un libro escrito por esta mujer? No puedo imaginar mayor contradicción que las palabras “libro” y “Belén Esteban” en la misma frase.

De ser cierto que las palabras vienen de su propia pluma (cosa que dudo), debe de haber llevado más tiempo la corrección ortográfica, gramatical y semántica posterior por parte ajena que su redacción inicial. ¿No bastaba con escucharla por televisión a través de los programas a los que los propios interesados acudían voluntariamente mientras que los demás permanecíamos felices en nuestros limbos de ignorancia hacia su persona? Desde luego, hay que reconocer que es de materia incombustible. Evítala en la pantalla y te la toparás de bruces por la calle.

Analizando con perspectiva, en cierto modo esto no es grave. Como he comentado, cualquiera puede lanzar el contenido que desee al universo, sobre todo aprovechando el hallarnos en una sociedad defensora del libre pensamiento (jé) y de la libertad de expresión (JÁ). El problema, el auténtico problema aquí implícito, se basa sencillamente en que, a pesar del pavor que tal obra provocará a una cantidad importante de gente, mucha otra la adquirirá. Probablemente más personas de las que me imagino. Y de las cuales un elevado porcentaje no se atreverá a admitir que lo ha hecho, pero procederá a la compra (o pirateo) clandestinamente.

Mira que me importa poco lo que hagan los demás mientras que no me afecte a mí o a quien no lo merezca negativamente, pero el impacto me lo he comido con papas.

Cómo no va a haber una fuga de cerebros en España bajo estas condiciones.

Canciones pegadizas y martes que no son martes

Hoy me apetecía comentar la alegría que me provoca la siguiente canción del grupo Efecto Pasillo: No importa que llueva. Pegadiza como ella sola, de videoclip ameno y tierno, voz agradable y ritmo simpático.

La conocí a través de la serie Vive Cantando, cuya primera temporada finalizó hace poco. No suelo engancharme a series, la verdad. De hecho, veo mucho menos contenido audiovisual del que me gustaría, pero por alguna razón le vi encanto a esta trama y, una vez quedaron en mi mente grabados el día y la hora que le correspondían, ahí estaba yo cada martes llegando a casa por la noche para sentarme en el sofá y disfrutar de las movidas entre los personajes, sus particularidades, tan humanas al fin y al cabo; sus giros radicales, sus lágrimas, sus risas, sus canciones y sus coreografías.

El formato actual de la televisión, débilmente sustentado aún por las reuniones familiares y unos cuantos románticos/reticentes hacia las nuevas tecnologías, está claramente destinado a morir. Por eso no existe medio ni programa que se precie sin página web propia y perfiles en las redes sociales. ¿Qué me parece esto? Ni bueno ni malo, pura evolución. O te adaptas o te quedas fuera.

Sin embargo, me gusta contar aún con la posibilidad de llegar a casa un día a la semana portando esa ilusión, ese interés por encima de lo normal hacia una historia tan ficticia y tan real como cualquier otra pero que convierte mis martes (o mis lunes, mis miércoles, mis jueves…) en una jornada distinta gracias a ese producto emanador de “felicidad” que dota a ese día de identidad propia. Básicamente, es la diferencia entre decir “hoy es martes” y “hoy toca Vive Cantando“. Nada que ver. Y ahí está, a su vez, la base de su éxito.

Además, en este caso, opino que el mensaje que emite, aunque se hinchen de llorar en la mayoría de los capítulos, es especialmente bonito si te paras a pensarlo.

Vive cantando

La frontera de los 30

Esa edad tan significativa a la que, por muy modernos que nos creamos, se le sigue atribuyendo el título de “soltero de oro” o “solterona” según el sexo. La presión social hacia esos años en los que deberías “sentar la cabeza, casarte y tener hijos”. Esas miradas y esos prejuicios hacia los que no siguen las normas, los que perduran en su ansia de libertad y/o no han hallado su media naranja, los que necesitan más tiempo, los que miran más por sí mismos. Los que cada día son más soñadores y bohemios. Los que cada día son menos conformistas. Los que cada día vamos creciendo en número.

Paula Schargorodsky ha venido para defender este modo de vida, para explicarlo, para hacer entender al mundo que ya no es todo blanco o negro.

Para contarnos que la felicidad es una elección.

Traducción (de cosecha propia, se aceptan correcciones si me he columpiado en algo):

35 y soltera

Esta soy yo. En este momento, debería estar en la boda de mi última amiga soltera. Pero por algún motivo, me he quedado dormida. Obviamente, hay algo que no quiero afrontar. No soy una de esas chicas que siempre está soñando con vestidos blancos y bebés. Pero en los últimos años he visto a todos mis amigos casarse. Uno por uno. Se mudan con los novios, se casan y tienen niños. Pero yo… Yo solo estoy ahí como testigo. Al contrario que mis amigos, resulta que tengo una vida nómada. Como asistente de dirección, viajo de rodaje en rodaje. Por unas semanas, ese equipo cinematográfico se convierte en una familia. Pero cuando la película termina, lo mismo ocurre con la familia.

Ahora soy la única soltera que queda.

–          Se casa todo el mundo, abuela.

–          Se casa todo el mundo y vos no sé, estás ahí, papando moscas. Es muy feo quedarse sola.

En tus veinte, eres libre de hacer lo que quieras: tener novios, amantes, aventuras de una noche, trabajo, estudio… Exactamente como los hombres. Pero la libertad femenina tiene fecha de caducidad. Cuando cumples los treinta, cae una cortina conservadora. En cada reunión social, se te enfrenta a una pregunta: ¿cuándo sentarás cabeza?

Después de todo, se me educó de manera tradicional y seguí las normas a la carta hasta que llegó el momento de elegir novio. Estuve buscando una intensa y pasional historia de amor, y encontré muchas. Cada uno de ellos era el amor de mi vida. Amor a primera vista. Ninguno duró más de dos años. Nunca imaginé que todos ellos acabarían juntos en una caja de cintas. Mamá se divorció después de 33 años de matrimonio.

–          ¿Y vos qué pensabas, mami, que iba a pasar?

–          Me imagino que a lo mejor vas a ir madurando y vas a valorar estar en pareja y vas a hacer un esfuerzo porque hay que hacer un esfuerzo para poder convivir con otra persona. Hay que hacer un gran esfuerzo, no es fácil.

Papá se volvió a casar.

–          Parte del ser humano es procrear, tener hijos, tratar de armar algo. Después, bueno, lo que dura, dura. Ojalá que dure mucho tiempo. Pero si buscas la perfección, no vas a encontrarla nunca.

Por una vez, decidí buscar un buen chico. Y tuve a Fernando, el novio perfecto, sobre todo para mi familia. Finalmente me volví la buena chica que todo el mundo quería que fuera. Durante nuestra relación, asistimos a dieciocho bodas. Pero cuando llegó el momento de planear la nuestra, me di cuenta de que no estaba siendo sincera conmigo misma. No puedo ser esa novia perfecta.

35 y soltera

Un 25% de mí se quiere casar, un 27% quiere ser libre, un 26% anhela una vida espiritual, un 22% quiere hijos.

Todavía no sé cómo resolver esta ecuación. Pero al menos he aprendido unas pocas cosas sobre mí. No quiero esas intensas e imposibles relaciones de mis veinte, ni quiero un marido perfecto con un montón de fans detrás, y claramente no planeo pasar el resto de mi vida sola.

Ahora me doy cuenta de que todo lo que estaba buscando estaba mucho más cerca de lo que pensaba. Sea con alguien o sola, en esos momentos en los que no te aceptas del todo a ti misma, el mundo cambia alrededor de ti. Al fin y al cabo, la felicidad es una elección, ¿no es así?

“Desconectar para conectar”, fantástico anuncio tailandés

Sobran las palabras.

Anuncio del Volkswagen Passat con el pequeño Darth Vader

Sencillamente, me parece graciosísimo el papel del niño. Un anuncio original y simpático.

 

Spot Citroën DS3 de las gemelas

No sé por qué, pero no me canso de este anuncio. ¿Será bueno, entendiéndolo como efectivo desde el punto de vista comercial? ¿O simplemente llamativo visualmente? Probablemente más esto último, pero basta con captar la atención del espectador a partir de un punto fuerte del vídeo para que el producto tenga asegurada su presencia en nuestro subconsciente y vea incrementadas, por tanto, sus posibilidades en el mercado.

Entonces, ¿qué tiene? Ritmo, música, velocidad, seducción, belleza, modernidad, transgresión. ¿De qué nos acordamos más, de las gemelas o del coche? Da igual, el spot ya ha conseguido lo que quería: atraer miradas, críticas y alabanzas, dando de hablar por toda la red.

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Reencuentro entre un león y sus antiguos dueños

Sí, me emociona un montón este vídeo. Cabe destacar la importancia fundamental de la música empleada, técnica comercial más que explotada en el mundo publicitario, cinéfilo y audiovisual en general.

Tocando la vena sensible. Que no se iba a acordar, ¿eh?

Vaya pelambreras, por cierto. Seguro que son unos personajes interesantes.

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