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Posts Tagged ‘amistad’

Los hombres son muy complicados (I)

¡Muy buenas! Hoy, 23 de diciembre de 2011, he venido a desmitificar la famosa frase, aceptada ya en la sociedad prácticamente como un dicho, que dice: “las mujeres son muy complicadas.” ¡Y no lo voy a negar! Matizaría más de un aspecto de tal afirmación pero no he venido a defender al género femenino, del que sé perfectamente que también tenemos lo nuestro, sino a poner de manifiesto que tratar con los hombres tampoco es moco de pavo.

Desde el más profundo respeto hacia la población masculina y la experiencia que me ha ido dando tanto mi vida como vidas ajenas, vidas de amigas y de desconocidas, vidas de mujeres en general, aquí os cedo una pequeña parte del pensamiento que creo que habrá rondado por muchos de nuestros “complicados” cerebros en cuanto al comportamiento de estos “simples” seres (véase la ironía).

He de confesar que me ha salido un post tan largo que me he visto obligada a dividirlo en dos, que sé que ver demasiada letra cansa. Por ello, a continuación tenéis Los hombres son muy complicados (I) y en el siguiente post está Los hombres son muy complicados (II), algo más enfocado a la parte erótico-festiva del asunto. Comencemos, pues, con los casos:

  • Esa decisión de ignorarte brutalmente por un periodo superior a tres días esperando a que vayas tú a por ellos cuando ya lo has hecho repetidas veces anteriormente, para luego pretender, ante tu pasividad mezclada con la indignación, volver a por ti y que les hagas caso. Eso sí, antes de ignorarte, te dejan de recuerdo su cepillo de dientes en el baño. Y una toalla.
  • Esos saludos que te llegan virtualmente cada dos o tres meses cuando ya está toda relación más que perdida para recordarte la existencia del elemento que los escribe y con la intención de… aún no se sabe.
  • Enamoramientos instantáneos. Nada más verte. Declaraciones de amor sin palabras (o, peor, con ellas). Joder, así no se empieza, sobre todo si no estás completamente seguro de que es recíproco. Los flechazos existen pero lo suyo es que tengan lugar en pareja, no sólo en tu cabeza. Otra variante son los que viven permanentemente en un cuento de hadas. Algunos siguen vírgenes.
  • Intentos de dejar la relación como una amistad. Mmm… Sobre todo si no empezasteis como tal, complicado. Y no, no apetece contar las intimidades (ni saber las vuestras), para eso ya tenemos a nuestros propios amigos.
  • Hombres que cortan contigo porque se sienten agobiados, necesitan su propio espacio y quieren acabar de una vez con tus “niñerías”. Y a los que te encuentras poco después de la mano de una menor de edad. Y no necesariamente de 17.
  • “No es por ti, es por mí, no te merezco, tú necesitas a alguien mejor”. Más visto que el tebeo. Dejad de mentir. Decidnos que no nos queréis y punto.
  • Imposición desarrollada por sus propias mentes de que mejor acabar con la relación, derivando en arrepentimiento y en el consecuente anhelo de volver al estado anterior (esto puede suceder tanto en unas semanas como varios meses después). En cualquier caso, demasiado tarde. “No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde”. Más certera la cita, imposible.
  • Individuos que te prometen cielo y tierra, mares y océanos, atardeceres y puestas de sol, pétalos y flautas. Y que desaparecen a la tercera cita. Esto es un mierda en toda regla.
  • Celos “no por ti, sino hacia los demás”. A esto se le puede añadir comentarios del tipo “qué corta esa falda, ¿no?”. Qué más puedo decir de este tema sin insultar…
  • Personajes que invierten en las primeras citas unas cantidades ingentes de dinero creando atmósferas maravillosas de príncipes azules y princesas. Para huir en cuanto menos te lo esperas. ¿Inseguridad, derroche, aburrimiento, hijoputez…?

Prosigan con Los hombres son muy complicados (II) aquí.

Primera despedida

Quiero inmortalizar este momento. Quiero plasmarlo, aunque duela, porque precisamente es cuando más necesidad tengo de soltarlo, comunicarlo, expandirlo al universo y que se reparta y solidarice con otros tantos millones de almas que se hallen en una situación parecida.

Me quedan 10 días en Madrid. 10 días. 240 horas (aprox). 14.400 minutos. Y los segundos ya dan igual. Las circunstancias (laborales, cómo no) me obligan a abandonar esta ciudad, mi segunda casa después de Jerez, aunque a este paso habría llegado a convertirse en la primera. Pero no. Tras unos cuatro años y medio deambulando por la capital, toca retirarse. Bueno, en realidad el periodo de la carrera se corresponde más con la localidad de Villaviciosa de Odón, por lo que buena parte de mi cariño proviene de los últimos cinco meses vividos, experimentados y explotados en pleno centro madrileño.

Pero, ¿qué ocurre? Pues que no se puede, o no creo que se deba, estar pagando un alquiler una vez finalice la ocupación que se esté acometiendo (y no haya salido nada en tres meses de envío del CV, dicho sea de paso). Mi prórroga ha tocado fondo, no hay de dónde sacar provecho por aquí, así que vuelta al nido y a buscar otras opciones, a ser posible fuera de este país.

Por tanto, remitiéndonos al título de este post, que para algo lo he elegido, se abren unos días de reflexión. Unos días de recuerdos, de planes, de confesiones, de maletas, de lágrimas, de risas. Y de despedidas. Esta noche, tan solo hace un par de horas, pasé por la primera y… Joder, qué mal. En el momento no era consciente, no pensaba que no volvería a ver en bastante tiempo, a mirar a los ojos, a escuchar presencialmente a esta bella personita, cuyos ojos se han humedecido durante el instante anterior al último abrazo. Me ha pillado por sorpresa. Me sentía casi insensible porque a mí no me saliera absolutamente nada de los lacrimales.

Sin embargo, tras El Intermedio y el capítulo (bastante deprimente hoy) de Cuéntame, mi pecho se ha tomado la revancha y ha empezado a hundirse repentina y profundamente. Maldito seas, a buena hora, justo antes de dormir. Lo incómodo es que no puedo llorar. Me apetece, bastante, pero no me salen las lágrimas.

No quiero pensar en el último adiós…

Relaciones: de la etapa de la iluminación a la del conocimiento

Cuando empiezas una relación amorosa/con feeling, o incluso, en ocasiones, de amistad, albergas unas ganas permanentes de beberte a la otra persona. De estar todo el tiempo con ella, de exprimirla todo lo posible, de consumir las horas haciendo lo que sea, pero con ella. Es como una droga de la que tienes mono constantemente.

¿En qué momento exactamente te vas acostumbrando al estado que sigue a esta inicial excitación? Ese que consiste en volverse una persona normal. Amigo o enamorado, pero normal, confiado. Desaparecen las ansias de aparentar, de intentar asombrar, sale la bestia que llevas dentro y muestras tu verdadero ser. Dicen que ahí se enfría el amor. Me parece muy relativo. Debe de ser agotador mantenerse mucho tiempo en un plan adictivo hacia el otro. Y, efectivamente, seguro que para muchos, por experiencia, lo acaba siendo, ya que se vuelve tan obsesivo que termina resultando nocivo y completamente autodestructivo (una de mis palabras favoritas).

Pues, a veces, las necesidades se trasladan a otros campos. Como esos domingos “improductivos”. ¿Por qué? ¿Porque no has hecho ni el huevo? Pues mira, igual lo que mejor sienta en este momento y de aquí a los siguientes 40 minutos (por ejemplo) se limita a mirar embobado esos árboles que tienes delante. Ese jardín que ves una vez cada dos o tres meses, con sus tonos verdes y amarillos, aquellas florecillas que despuntan con la primavera, y el ciruelo en medio de este panorama natural, con sus hojillas violáceas por fuera y rojizas por dentro, que se balancean con el viento produciendo un intenso mar de colores brillantes.

Hasta que llega tu verdadero yo y te dice: ya es hora de ponerse a hacer algo útil. ¡Como merendar! Sé que a mucha gente le da lo mismo pero yo soy una de esas personas que disfruta comiendo. No me hace falta disponer de un caviar en mis manos cuando cualquier alimento supera su sabor y con creces (opinión personal, claro, a mí no me gusta el caviar). Tampoco creo que compense gastarse una pasta en comida, aunque hay cosas en las que sí que se distingue, y se agradece, la calidad.

Volviendo al tema por el que empecé… Eso, la etapa del “enfriamiento”. Primero viene la de la “iluminación”, donde todo es luz, color, belleza, pájaros piando y lunas llenas y enormes. Luego viene la del “conocimiento”, que lleva a menudo intrínseco dicho enfriamiento. Ignoro si será un concepto muy actual. Quizá sí, porque con la modernización de la sociedad, la independencia de la mujer y el fomento del “quererse a sí mismo” y procurar alcanzar los mejores niveles posibles en todos los ámbitos vitales, nos volvemos más exigentes, selectivos. Aunque quizá no tanto, vistos los índices de divorcios. O tal vez sí, pero nos dejamos llevar, y luego nos encontramos con lo inevitable.

¿Entonces qué? Pues nada, solo un pequeño paseo en torno a esas decepciones, mayormente ficticias, esa etapa bella y complicada del conocimiento, tras la apasionada y frenética etapa de la iluminación, cada una con sus ventajas y sus inconvenientes. Puede que disminuyan los mensajitos al móvil y los detallitos, flores y bombones (que en muchísimos casos no es así), pero no hay nada como conocer a una persona tal y como es, cosa que no te brindan los primeros maravillosos tres meses, sino el transcurso de los posteriores, cuyo destino ya queda en manos de los participantes.

Antiguallas

Este fin de semana jerezano le eché un vistazo a los rincones de mi armario, como hago de vez en cuando al aburrirme en casa de leer, ver series y hacer lo típico. Hallé una caja, la abrí, y esto es lo que contenía:

Aparatitos de mi adolescencia más temprana que ya no mis hijos, sino mis primos pequeños nunca llegarán a conocer.

El mitiquísimo discman, donde reproducía mis cds originales de La Oreja de Van Gogh. El discman que metía en el bolsillo de fuera de la mochila para los 15 minutos de ida y los 15 de vuelta del colegio o de las clases de inglés.

Mi primer móvil, armatoste de gran tamaño que pasó de mi padre a mi hermano mayor y de este a mí. Cuánto lo exploté a los 12 años, tanto que me lo quitaron por enganchada y no lo recuperé hasta los 13, pero le faltaba poco para morir definitivamente.

Luego vinieron los mp3 y los iPods, y los móviles a color y finalmente táctiles, pero estoy segura de que aquellos vejestorios permanecerán guardados con cariño en algún punto de la memoria para visualizar de nuevo aquellos paseos con banda sonora y aquellos primeros mensajitos mandados por mandar de enana iniciada en la pubertad.

Desde el Talgo.

Hablando de recuerdos… Hoy me he escrito con un chico que conocí hace bastante tiempo. Nos caímos bien enseguida y trazamos una amistad con la rapidez, confianza y alegría más características de los 14-15 años que posteriormente. Nuestro primer encuentro se sucedió en el autobús de Jerez a Madrid que nos llevaría al aeropuerto para volar a Irlanda, el verano de… 2003 (soy malísima para los números, a ver si empiezo a hacer sudokus porque esta limitación matemática ya no es normal…). Intuyo que no fue en 2002, el primer año que fui a Irlanda, porque este iba con mi hermano y no recuerdo tenerlo presente cuando conocí a este chico. Total, que nos hicimos amigos en las ocho horas de charla incombustible en autobús.

Tras el mes pasado en Irlanda, donde también hicimos otras amistades, no tanto en común como por separado a raíz de los niveles de inglés a los que pertenecía cada uno, quedamos unas pocas veces más a lo largo del tiempo, pero actualmente ya hacía casi tres años durante los cuales no habíamos establecido el más mínimo contacto.

Esta tarde solo hemos intercambiado un par de frases pero en la despedida del último mensaje me ha dicho “besos, hermanita“… tal y como me llamaba por aquel entonces. No puedo describir lo que he sentido, ha sido increíblemente bonito leerlo y volver atrás en el tiempo para rememorarlo.

Obsesión celestial viajando en tren ON, para no variar.

Buf, empiezo a alucinar un poco con tantas añoranzas, ¿me estaré haciendo mayor? Bueno, en tiempo puede, pero en espíritu trataré de seguir alternando con la niña que llevo dentro y que la mayoría de la gente liquida tristemente al crecer. Espero que me dure :).

PD: creo que va a caer una noche de mojitos (media hora más tarde: no, al final no, se sale normal y corriente). Saludos desde aquí a la mejor canaria que conozco, a la cual garantizo cercioradamente un fin de semana que da comienzo en breves horas (sí, finde largo, como siempre) y que va a estar más que conforme a sus expectativas, ¡al menos por mi parte! Un beso enorme, preciosa ;).

Hala, ¡que lo paséis bien el resto del día! Yo me largo ya del blog, que esto no es normal. Hoy iba por en medio de la capital y por un momento me he parado varias veces para escribir las ideas en el móvil y que no se me fueran, necesito un cuaderno… Y un chute anti-dependiente de la escritura virtual.

Próximamente: exposiciones Infancia, de Isabel Muñoz, y Todo o nada, de Mario Testino (vergonzosamente atrasada, la vi hace semanas), y la subida al Picacho (Alcalá de los Gazules-Ubrique) el lunes de esta semana, día 11.

El género humano me toca los cojones

Porque si no existiera, no me pasaría absolutamente nada por la cabeza.

No me desestabilizaría.

No reiría, no lloraría. Mi alma descansaría tanto que no sé ni cómo seguir describiendo lo que intento transmitir, ni siquiera sé si abarco la idea realmente o se me va la olla.

A veces a una le apetece sentirse más vacía para despejarse, en vez de tener el cerebro en constante movimiento. Y no me veo capacitada ahora como para ponerme en plan Buda a meditar y dejar la mente en blanco. Tampoco creo que quisiera, me aburriría, es más divertido dejar correr los pensamientos. Aunque en ocasiones acabe hasta las narices de ellos y de las sensaciones que me provocan, tan difíciles de controlar.

Son tan fuertes que pueden hacerte sentir eufórico a pesar de llevar 24 horas sin dormir o hecho un guiñapo, cansado, enfermo, a pesar de justo acabar de levantarte después de varias horas de sueño profundo.

Vamos, que Madrid me satura. Menos mal que cada vez que me voy cansando de algo enseguida se aproxima un cambio, como ir a mi tierra el sábado. A mi Comedia, mis futbolines, mis amigos, mi ambiente jerezano, mis cenas en restaurantes con mis padres… Mira que me da igual estar a tomar por culo durante el tiempo que sea, pero no veas si se acaba notando.

Domingo de sensación amarga tras un disgustazo innecesario. Pensativa. Confusa. Rallada. ¿Decepcionada? ¿Conmigo misma o con el mundo? No lo sé. Hacía como medio año que no lloraba tanto y tan fuerte. Me ha sentado de puta madre. No entiendo por qué la gente se contiene las ganas de romper a llorar, no lo veo una muestra de debilidad, más bien de desahogo. No es plan llorar todos los días, claro, eso es una mierda, pero así de vez en cuando es como vomitar un poco la basura que llevas por dentro. No me parece más valiente ni maduro el que decide no llorar nunca delante de los demás. Vamos, menos mal que ahora estaba más sola que la una. Al principio he pensado en llamar a alguien pero digo ¿para qué? Y lista. Ya pasó lo peor, solo queda reponerse espiritualmente poco a poco.

Al menos llueve. Sienta bien escuchar caer las gotas sobre los cristales de las ventanas. Y cuando para, sienta genial escuchar aquel discazo de Offspring: Americana.

Videoclip chorra donde los haya.

Me encanta la voz de este tío.

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El cumpleaños de NV estuvo muy bien. Hace un año ya que conozco a esta mujercita y espero que nuestra amistad dure muchos más, porque es una de las pocas personas que me ha valido realmente la pena conocer en esta vida. Creo que a ella no será necesario tirarla a la basura :D.

¡Sorpresa! Se puso coloradísima al vernos, no nos esperaba, aunque algo había sospechado pero ¡bah! Regalitos, cena del chino (al que habíamos retenido abajo en espera de una persona que faltaba, qué surrealista que nos fiara la comida así porque sí… bueno, le dijimos el nombre y el piso pero vamos, me da que no se enteró y prefirió dárnosla y largarse antes de seguir obligado a comunicarse, vaya trabajito les cuesta), chistes, risas, beber, huir de la policía y Copérnico. Me lo pasé bastante bien pero estoy hasta los mismísimos huevos de esa discoteca.

Creo que no podíamos ser un grupo más variopinto. Es fantástico ver cómo seis personas completamente diferentes se pueden llevar tan bien en un momento dado.

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Entonces, de repente y sin venir a cuento, te sientes más iluminada. Te das cuenta de que la vida no consiste en estar pendiente de una sola persona, amargada, triste o agobiada. Miras hacia otro lado, no, mejor hacia delante. Te desvías, vuelves, observas la inmensidad de tus posibilidades. Piensas en aquel encanto de hombre argentino de la papelería, en tus increíbles y auténticos padres, en tu profesor favorito de este año, en la compenetración tan grande que crees estar cobrando con una buena amiga, en los próximos viajes, en el amigo de Jerez que siempre te hace reír, en la carcajada que has soltado hace un rato por un estado de facebook (Estoy enfermo. El otro día estaba en la calle escuchando el mp3 y en un silencio entre tema y tema creí que saltaría un anuncio de Spotify), en lo alucinantemente afortunada que eres por todo, en el verano que has pasado, en lo que te queda por vivir, en el primer pescado que te has hecho sola y ha salido bueno, en poder levantarte ahora y comerte un pan con Philadelphia (me ha entrado hambre, ¿se nota?)…

En tantas cosas que te hacen feliz. Bueno, o que al menos te despiertan interés por esta existencia tan inconformista.

Proceso de liberación: ON (ralentizado).

Por la amistad

Tarde del viernes 10. Quedada en el Brothers para tomar algo y pasar un rato con mi amiga BC, de Jerez, la chica con más arte, más adorable, más encantadora y más agradable que se pueda echar nadie a la cara. Nunca faltan las risas y los testimonios escabrosos en esas reuniones, entre todo tipo de intercambio de información. Es un lujazo poder compartir eso con alguien, aunque sea una vez al mes o cada dos. De hecho, así es como más se disfruta, en pequeñas dosis, como todo. Un besazo desde aquí, porque gracias a ella aún se puede confiar en el verdadero sentido de la palabra amistad.

Domingo 5 de septiembre.

Anda que no es listo el gato ni ná.

Por cierto, la noche del sábado (que se me ha olvidado decirlo en el post anterior) acabó con una sesión gratuita y muy interesante de media hora, entre las 7 y las 7:30 de la mañana, sobre política, todo desde la opinión de un antiguo compañero de colegio que habrá que ir investigando. Un original, agradable y reflexivo final de las vacaciones en mi tierra.

¡Si es que cada día es jodidamente impredecible en realidad, dentro de lo monótonos que son! Porque sí te puedes llevar algo, siempre, a la almohada. Aunque solo sea, como en este momento, un beso bien fuerte.

Pd: necesito amigos futbolineros para este curso, por favoooooooor… y de paso, cinéfilos, que es de vergüenza vivir en Madrid y no haber ido todavía al Kinépolis.

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