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“Libre te quiero”, de Agustín García Calvo

Esta mañana me he topado con este poema en el metro (por las dudas, lo aclaro: muchos de los vagones del metro de Madrid están plagados de carteles en las paredes con fragmentos de libros y poemas) y me ha parecido tan fantástico en su sencillez y belleza que quería compartirlo con vosotros.

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo.

amor

Un homenaje precioso hacia el amor en libertad, el amor más puro que puede existir. Sin ataduras, sin compromisos, sin celos, sin rencores, sin ansias de posesión. El amor más humilde y auténtico. El que cada vez resulta más difícil de ver a nuestro alrededor.

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El tantra blanco

tantra equilibrio emocionalEl domingo pasado tuve el placer de asistir a una charla sobre el tantra, y en concreto sobre el tantra blanco. Previamente, una servidora ni siquiera era consciente de que existieran varias modalidades, estaba bastante pez en el tema, pero aquella mujer en edad madura y de sonrisa permanente se hizo cargo de posicionarnos de principio a fin (teóricamente) en cuanto al tema, aunque por supuesto os invito a documentaros mucho más, ya que aquí sólo postraré lo más básico.

Antes de nada, aclaro que la velada se transformó en prácticamente una revelación existencial para mí. Sé que no todo el mundo alberga la misma capacidad de credibilidad (que no es ni malo ni bueno) en este tipo de cosas pero precisamente lo que me maravilló del tantra es que no se trata de una religión, que por definición suelen incluir sus reglas e imposiciones propias (y desventajas hacia la mujer, dicho sea de paso), sino que consiste en una forma de vida tan respetuosa y espiritual como lógica y empírica en todos sus aspectos y a la cual cada persona es plenamente libre de acogerse. Así pues, resulta que, dentro de mi gran escepticismo hacia las cosas que no veo, esta filosofía me pareció extremadamente acertada en sus argumentos.

Iremos por partes. La ambientación, sin duda, era perfecta, puesto que el encuentro tuvo lugar en el Bar Café la luna de Madrid (Calle Monteleón, 17, Metro San Bernardo), un rincón de lo más acogedor y con un amplio surtido de tés entre los que perderse más de una tarde. Luego, no le faltaban cualidades a la conferenciante para atrapar a todos los oyentes a través de una voz estudiadamente proyectada, unas pausas metódicas entre frase y frase y una lentitud genérica que permitía asimilar cada concepto sin a la vez perder la atención ni un segundo.

Yendo al meollo: esta mujer, de nombre María Ángeles, nos comentó para empezar lo dicho en el primer párrafo, que no hay un único tantra. Están, por ejemplo, el budista, el blanco, el rojo… Ella se centró en el blanco, que pertenece al espíritu y precede al rojo, el de la sexualidad. En la siguiente imagen podéis ver los siete chakras que componen el tantra blanco y cuya explicación se os ofrece posteriormente. No sentiréis tan intensamente la aplastante conexión entre ellos y la vida como la experimentamos los asistentes a aquel embrujo social pero al menos os haréis una idea y creo que le veréis sentido también.

Chakras tantra

Comenzamos por la base, por el punto rojo: el chakra de la madre tierra, situado entre el ano y los órganos sexuales. ¿Por qué? Os lo muestro con un ejemplo muy sencillo e ilustrativo: cuando nos escapamos de la civilización para disfrutar de la playa o el campo, nos sentimos mucho más relajados, ¿verdad? No es difícil que se nos vengan estos espacios a la mente en momentos de estrés o de ansiedad como los recursos ideales para despejarse y reponer energías. De esta manera, nuestros momentos de paz y de desconexión se dan en dos escenarios maravillosos en los que a menudo nos sentamos… con las piernas cruzadas, entrando en contacto así con la mencionada madre tierra. He aquí el vínculo entre este chakra y su razón de ser.

Proseguimos con el punto naranja: el chakra de la creatividad y de la sexualidad. El núcleo creador de vida, de ilusiones, de esperanza, de proyectos. ¿No nos entra en ocasiones cierto hormigueo en el vientre cuando nos hallamos al acecho de nuevas aventuras, viajes, planes? ¿Y qué me decís de esas “mariposas en el estómago” en vísperas de encontrarse con el objeto de amor o de deseo? Ahí lo tenéis.

Punto amarillo: el chakra de la confianza en ti mismo, situado en la boca del estómago, ese componente físico que se encoge con todas sus fuerzas en momentos de inseguridad, de confusión, de perdición, de no saber muy bien quién eres o por qué estás actuando de tal manera. Ese pellizco que, cuando no se dan dichas sensaciones, se volatiliza al estar convencido de que vas por buen camino, de que estás tomando las decisiones adecuadas y te sientes satisfecho con tu personalidad, con tu vida, contigo mismo.

tantra amorPunto verde: el chakra del amor y de la compasión. Cómo no, situado a la altura del pecho, cerca del corazón, del que desprender el amor hacia los demás, porque esta es la base del tantra: el amor. El tantra es amor y la consideración de toda experiencia como la proyección del amor que viene y va, que das y que automáticamente recibes. Hacia los que te tratan bien y hacia los que te tratan mal, porque de ellos adquirirás otras tantas enseñanzas. Cuando hacemos daño a alguien, nos lo hacemos a nosotros mismos también, porque la conciencia nos devuelve el malestar que estamos provocando, no nos sentimos bien con respecto a nuestra propia maldad.

Punto azul: el chakra de la voz, de la proyección. Cuanto más repita una persona: “esto me va a salir mal”, “no lo voy a conseguir” y demás, tened por seguro que así será. Atraemos lo que evocamos hacia el exterior. Si nos dedicamos a proclamar desdichas, efectivamente sucederán, porque nos predisponemos automáticamente a que así ocurra. No obstante, si decimos que vamos a lograr lo que nos propongamos, que podemos abarcar esta situación, que por qué no íbamos a ser capaces de hacer aquello; claramente nuestros esfuerzos se encaminarán en línea recta a la consecución de nuestros objetivos, generando unas elevadas probabilidades de éxito.

Punto morado: el chakra de la mente y de la interpretación. El tercer ojo que nos ayuda a ver más allá de lo que nuestras pupilas nos permiten, que desarrolla nuestra intuición y da sentido e identidad propia a lo que perciben los sentidos, a menudo de manera inconsciente. ¿Qué ocurre cuando nos duele la cabeza? Que nuestra capacidad de comprensión e imaginativa se ve tremendamente mermada, anulando la habilidad que tenemos de absorber y visualizar la realidad en todo su esplendor gracias a este sexto sentido.

Finalmente, el punto lila se corresponde con el chakra del dios padre o de la divinidad, pero no en relación a una entidad determinada ni un ser superior como se pueda pensar, sino a nuestra capacidad espiritual y de conexión con el universo. Nuestra, llamémoslo, empatía hacia el resto de átomos que nos rodean, la conciencia sobre todo ello y sobre nosotros mismos en constante intercambio energético. Cuanto más capaz es una persona de abarcar la sabiduría, el amor, la belleza de alrededor, más completa y dichosa se sentirá. En cambio, aquellos que permanezcan encerrados en sí mismos se privarán de toda esta riqueza y focalizarán tanto sus tragedias como sus alegrías exclusivamente en sus actos mundanos y su limitada interpretación de los mismos.

tantra

Por tanto, el objetivo es desbloquear los siete chakras para que actúen en consonancia y a tu favor; trabajarlos para que cada uno se encuentre en armonía y conecten todos entre sí, dando lugar al equilibrio emocional, a la paz interior, a la felicidad y al amor. El método para lograrlo, al que naturalmente hay que dedicarle tiempo y esfuerzo, es la meditación. No exige una hora al día, basta con unos diez minutos durante los cuales cuerpo y mente han de relajarse por completo. Se recomienda concentrarse en la respiración, o en una música pausada si os resulta más fácil (se puede buscar en Youtube), para proceder a abstraerse profundamente en cada uno de estos puntos y percibir si hay alguno o varios que provoquen cierto dolor, cierto malestar que habrá de analizar y solucionar.

Hasta aquí han llegado mis escasos conocimientos sobre el tantra blanco. Para saber más, habréis de recurrir a otras fuentes. Si os interesa contactar con la persona de la charla, su correo es tantraconangeles@gmail.com. Ofrece talleres y sesiones variadas pero los precios os podrían resultar elevados (como a mí), por lo que podéis tomarla como referencia para preguntarle libros que os recomiende, ya que habrá tropecientos sobre la materia. Por otra parte, si no recuerdo mal, es posible que de charlas gratuitas como esta periódicamente, lo cual sería un buen paso para comenzar.

Y si no, siempre queda el espíritu autodidacta :).

El amor obsesivo compulsivo / The obsessive compulsive love

Hoy, os traigo otro vídeo. Sé que da pereza verlos y que resulta lo más cómodo por mi parte en vez de escribir pero si lo cuelgo es porque lo considero digno de difusión.

Este fantástico discurso de amor lo recita un hombre que efectivamente sufre el trastorno citado.

Today, I’m showing you another video. I know you might feel lazy to see it and that it’s the easiest way for me to not write but I’m publishing it because I really believe that it should be spread.

This amazing love speech is indeed recited by a man who suffers the mentioned disorder.

Esto me lleva a cierta reflexión, o más bien a unas cuantas preguntas, como todo lo que nos toca un poco la fibra sensible en esta vida.

¿Hasta qué punto se manifiesta el amor de manera obsesiva y sigue siendo sano? ¿En qué momento se convierte en una tortura aquella que tan romántico te estaba resultando? ¿Cuántos aguantamos nuestros impulsos para que no nos llamen eso: obsesos, fanáticos, locos, agobiantes, absorbentes? ¿Por qué se esfuma la chispa, por qué el aburrimiento se adhiere a la longevidad parejil cual parásito? ¿La sociedad ha mejorado realmente en cuanto al amor, las relaciones, el respeto, la libertad de expresión? ¿Por qué nos acomodamos en una relación mediocre en vez de cortar por lo sano y continuar buscando mariposas en el estómago? ¿Tanto miedo nos da la soledad? ¿De qué sirve aprender historia, biología, matemáticas e inglés en el colegio si no te enseñan a tanto enfrentarte como a quererte a ti mismo?

Y preguntas y preguntas y preguntas…

amor obsesivo obsessed love

Like everything that hits a nerve a little bit in this life, this takes me to a certain reflection, or to some questions to be more specific.

Til when is love still healthy when being expressed in an obsessive way? How comes that moment in which what before was so romantic becomes a torture? How many of us keep our impulses for ourselves to not be called obsessed, fanatic, crazy, overwhelming, demanding people? Why do the sparks disappear, why boredom finds its place so easily within a long relationship like a leech? Has our society really progressed with regards to love, relationships, respect, speech freedom? Why do we stay in a poor relationship instead of making a clean break and keep looking for our butterflies in the stomach? Is loneliness that scary? What’s the point of studying history, biology, maths and english at school if you’re not taught to both face and love youself?

And more and more questions…

Los dos pilares de la vida: el trabajo y el amor / The two pillars in life: work and love

(English version below)

Y no sé en qué orden. De verdad, que no lo sé. El amor parece cubrirlo todo de un aura maravillosa, de manera que sí que podría engañar a la mente al aportar una gran felicidad… temporal. Del amor no se vive ni se siente uno auto-realizado consigo mismo intelectualmente. Acaba uno explotando ante la falta de esa ocupación ideal (o no tan ideal, a la que se pueda uno agarrar) en su vida. Queramos o no, somos animales de costumbres. Necesitamos un ritmo determinado para mantener el equilibrio. Una cosa es que a alguien no le guste estar sentado delante del ordenador en una oficina durante ocho horas al día y cinco días de la semana sino que le interese estar de aquí para allá, y otra que estas personas ansíen cambios constantemente como tal, no tiene nada que ver.

Sin embargo, podrías estar durante meses en una situación de inestabilidad. Y te creerías incluso que has llegado a acostumbrarte, cuando si aguantas es porque en algún rincón de tu subconsciente sabes que eso parará en algún momento para transformarse, para mutar en otra persona. Más calmada, con mayor perspectiva hacia el futuro.

Total, que me voy por las ramas: que el amor no da de comer ni alimenta el espíritu, al menos en su plenitud y a todo aquel que tenga un mínimo de inquietudes personales. No obstante, si lo miramos al contrario, ¿qué hay de esa satisfacción al contar con un trabajo, que pongamos que incluso te gusta, pero no disponer de una pareja, alguien a quien querer, con el que contar y que tener a nuestro lado?

amor love

Una ocupación también nos mantiene en cierto estado de embriaguez. Nos concentramos en nuestras tareas, damos lo mejor de nosotros, nos sentimos bien porque estamos volcados en una actividad intelectual (que además nos da pasta e independencia)… temporalmente. Otra vez. Porque el vacío sentimental te atrapa como el que más. Porque nacemos y crecemos con la idea de emparejarnos, amarnos, reproducirnos y envejecer acompañados. Porque, por mucho que se quiera uno convencer de que hay que ser feliz aunque se esté solo, nadie quiere estar solo y rara es la persona que se siente completamente feliz sin alguien a quien amar.

Entonces, cuando resulta que los dos pilares se tambalean brutalmente a la vez… ¿Qué te queda? Las amistades, las películas, los libros. Las historias ajenas, la búsqueda de comprensión y consuelo. Fantasmas para despistarnos. Momentáneamente. Hasta que uno o los dos pilares vuelvan al sitio que les corresponde en nuestra mente. El sitio en el que nos sentimos plenos y no necesitamos nada más.

Y esto, en estos tiempos, se está volviendo tela, pero tela de complicado.

work trabajo

Escribí lo de arriba hace unos días (o quizá semanas, a saber) y ahí se quedó, no me convencía para publicarlo. Un poco caótico, ¿no? Pero no sabía, o no quería, modelarlo de manera que quedara más claro, porque es así como lo sentía desde lo más profundo. Definámoslo como la necesidad de lo que personalmente veo como los dos pilares fundamentales de la vida y la relación entre ambos.

Sin embargo, hoy pretendía empezar un post con este mismo título pero contando lo que voy a contar a continuación… Hasta que me di cuenta de toda la parrafada que ya había escrito y digo, bueno, pues para no tirar palabras a la basura, los fusiono. Hoy, viene una visión más positiva de estos dos pilares, una versión aparte e independiente, aunque relacionada. Curiosa la mente, ¿no? Un día te rebelas contra el universo y otro te pones de su parte. No me deja de resultar divertido comprobarlo conmigo misma.

El caso: durante esta semana, he tenido el placer de participar activamente en un par de conversaciones sobre estos dos temas. En la que hablábamos del trabajo, había opiniones divididas, como es natural. Hay personas que, con tal de recibir su salario a final de mes, no les importa qué labor desempeñar. Hay otras que, aunque se ven a sí mismas y saben que no están satisfechas del todo, se dejan llevar por la comodidad de su puesto de trabajo actual y deciden tomarse un tiempo, muchas veces eterno, para decidir qué hacer.

conformismo conformism conformity

Y luego hay un tercer grupo de individuos que confían plenamente en encontrar una ocupación que les llene. Yo pertenezco a estos. Más allá de esa idea tan extendida de que “tu trabajo es tu trabajo y no se puede disfrutar porque entonces no sería un trabajo”. Puntualicemos: naturalmente, no siempre te va a encantar todo, eso no pasa ni en las películas Disney, pero sí estoy totalmente convencida de que ahí fuera hay una ocupación que me está esperando y que me hará sentir una tercera parte de mi tiempo vital realmente aprovechada, que me hará levantarme cada mañana con ganas de asumirla y no con la mera aceptación de la misma cual robot.

¿Idealista? No lo tengo muy claro. Me considero altamente realista con un toque positivo. No sé qué haría sin aplicar cierto humor a la realidad, ¡qué menos, para ridiculizarla como se merece! Así pues, lo mismo siento hacia el amor. Y aquí entra la otra conversación que he mantenido con otro grupo de personas esta semana. Esa lucha por alguien…

¿Lucha? ¿Perdona? El amor es todo lo complicado que te dé la gana, porque cuando algo no funciona se ve a la legua, otra cosa es tu miedo, tu neura hacia quedarte solo, o hacia arriesgarte a “perder del todo” a esa persona que tanto ha supuesto para ti (adviértase el tiempo pasado del verbo) o esa (errónea) esperanza hacia que en el futuro “quizá cambie, tal vez mejore, si hacemos esto y lo otro”. Pajas mentales. Te estás engañando. Cuanta más gente se conoce en esta vida, más rápido te das cuenta de cuándo no se va a congeniar con alguien.

love amor

Porque, señores, llega un momento en el que no vale con limitarse a divertirse o con convencerse a uno mismo de que tiene que “seguir intentándolo”. No. Cuando ya tengo mi trabajo, mi gimnasio, mis amigos y mis propias actividades individuales, si he de ocupar cierto tiempo de vida en alguien, al menos que sea mínimamente prometedor, y sin romperme los cascos para que funcione. Que no, que no es tan difícil. Creo en el amor idóneo, en la compenetración emocional y el entendimiento mutuo de por vida.

Creo en ello porque he nacido y crecido con ello en mi casa, y a eso aspiro con todo el realismo que me caracteriza. Creo en encontrar a alguien espontáneamente y que todo sea perfecto con sus defectos y dificultades incluidos. Si algo se acaba, si me dan puerta, si yo decido cerrar la puerta a alguien por los motivos que sea, dejarla encajada no tiene ningún sentido. Porque si tiene que resurgir la chispa con esa persona, ocurrirá de manera natural, no hay necesidad de buscarlo desesperadamente ni estar pendiente de ello. Si tiene que pasar, tranquis, os volveréis a encontrar, renacerá el amor.

No obstante, no creo en el “reciclaje”, la verdad. Es bonito pensar en reencuentros maravillosos pero soy más de tirar para adelante y explorar nuevas posibilidades. El pasado siempre guarda trampas susceptibles de asaltarte sin esperarlo, los recuerdos son muy traicioneros; el dolor, fácil de regresar, mientras que el futuro te espera vacío y límpido para rellenarlo con todas las experiencias nuevas posibles.

En resumidas cuentas, creo en el amor y en el trabajo perfectos, así que tengo entretenimiento para rato.

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And I don’t know the order. Seriously, I don’t know. Love seems like covering everything with a wonderful aura in a way that it could deceive your mind by providing a big happiness… for some time. You can’t live or feel intellectually satisfied with yourself through love. You finally explode without that ideal job (or at least the one that you can get) in your life. We are creatures of habit whether we like it or not. We need a certain rhythm to keep our balance. One thing is that somebody doesn’t like spending eight hours per day and five days per week in front of a computer in an office but he/she would like to be here and there, and another thing is that these people yearn for changes constantly, it has nothing to do.

However, you could be within an unstable situation for months, even for years. And you would even think that you got used to it when if you are coping with it it’s because somewhere in your mind you know that it will stop one day to get transformed, to mutate into another person. A calmer one, with a more promising perspective of future.

Sorry, I’m beating about the bush: love doesn’t feed yourself or your spirit, at least it doesn’t totally do it, above all for people with a minimum of personal inquisitiveness. Nevertheless, on the other hand, ¿what about that satisfaction when you have a job that you do like but you don’t have a partner, somebody to love, count on and have next to you?

amor love

An occupation also keeps us within a certain state of inebriation. We focus on our tasks, we try our best, we feel good because we are getting involved within an intellectual activity (that gives us money and independence as well)… for some time. Again. Because the emotional emptiness strongly catches you. Because we are born and grow up with the idea of matching up, loving each other, having children and getting older in company. Because, as much as you would like to convince yourself about being happy alone, nobody wants to be alone and a person who feels completely happy without somebody to love is pretty difficult to find.

Then, when both pillars get violently tottered at the same time… ¿What else do you have? Friendship, movies, books. External stories, the search for understanding and consolation. Ghosts to get distracted. For a moment. Until one pillar or both come back to their particular place in our mind, the place where we feel full and we don’t need anything else.

And nowadays this is getting really, really complicated.

work trabajo

I wrote the above some days (or weeks, who knows) ago and it stayed like that, I wasn’t convinced enough to publish it. A bit chaotic, isn’t it? But I didn’t know, or didn’t want, to modify it in a way it got clearer, because I felt it like that from deep inside. Let’s define it as the necessity of what I personally see as the two essential pillars in life and the relation between them.

However, today I had the intention of starting a post with the same title but telling what I’m going to tell you below… When I realized that I had already written the Riot Act and I thought, well, I’ll mix them to not throw words into the bin. A more positive point of view about these two pillars is coming today, an independent and apart version although related to the previous one. Mind is curious, isn’t it? One day you are rebelling against the universe and another day you are on its side. Checking it with myself can’t stop making me have fun.

The thing is that I’ve had the pleasure of taking part in a couple of conversations about these two topics during this week. In the one about work, there were different opinions of course. There are people who don’t mind what tasks to do while they receive their salary at the end of each month. There are other people that look at themselves and know that they are not totally satisfied but they stay in a comfortable position regarding their current jobs and decide to take some time, very often a never ending time, to figure out what to do.

conformismo conformism conformity

And finally there’s a third group of individuals who completely trust finding a job that makes them feel full. I belong to these ones, beyond the typical idea that says that “your job is your job and you can’t enjoy it because then it wouldn’t be a job”. Let’s be clear: obviously you are never going to love everything, this doesn’t even happen in Disney movies, but I’m totally sure that there’s a job out there waiting for me and that will make me feel a third part of my life time really well used, that will make me get up every morning motivated to assume it and not under the mere acceptation of it like if I was a robot.

Idealistic? Not too sure. I consider myself highly realistic with a positive touch. I don’t know what I would do without applying a bit of humor to the reality, that’s the least I could do to mock it as much as it deserves! Therefore, I have the same feeling for love. And the other conversation that I had with other people this week is coming now. That fight for somebody…

Fight? Excuse me? Love is as much complicated as you want, because you can tell when something is not working a mile away, another thing is your fear’s influence, your neurosis to be alone or to take the risk of “totally losing” that person that was so important for you (mind the verb in past) or that wrong hope for future to “change, get better if we do this and that”. Mental crap. You are fooling yourself. The more people you meet in this life, the quicker you realize that you are not going to get on well with somebody.

love amor

Ladies and gentlemen, there’s a moment in life when having fun or convincing oneself that you have to keep trying it is not enough. No. When I already have my job, my gym, my friends and my own individual activities, if I have to leave some time for a person, at least he has to be promising without making me break my brain to make it work. No, it’s not that complicated. I believe in ideal love, in emotional harmony and mutual understanding forever.

I believe in it because I was born and grew up with it at home, and I aspire to get it in spite of my realism level. I believe in finding somebody spontaneously and in everything being perfect including defects and difficulties. If something finishes, if somebody leaves me, if I decide to leave somebody for whatever reasons, leaving that door opened doesn’t make any sense, because if the feeling for that person has to come back, it will in a natural way, there’s no need to desperately look for it or being waiting for it. If it has to happen, take it easy, you will meet each other again, love will come back.

Nevertheless, I don’t believe in “recycling” to be honest. Thinking about wonderful reencounters is nice but I prefer to move forward and explore new possibilities. Past always hides traps that can strike you without expecting it, memories are very treacherous; pain is easy to come back, while an empty and clean future is waiting for you to be filled with all the new experiences possible.

To summarize, I believe in perfect love and job, so I have work to do.

Poema a los amigos, de Jorge Luis Borges

Pocas palabras plasmadas por aquí a lo largo de la última semana. Unos días difíciles, días de adaptación, de tensión, de levantarse, de luchar, de recibir malas noticias. Semanas especialmente intensas las seis últimas, y parece que la agitación no tiene fin. Obviamente sé que sí, pero no cuándo. Por ahora la angustia a mi alrededor no hace más que crecer. Lo noto, lo detecto, lo veo (también me cuentan parte de ella, claro), se abre hacia mí toda una retahíla huracanada de insatisfacción, incomprensión, desesperación, desde el exterior y desde mi interior a partes iguales.

El equilibrio emocional se encuentra definitivamente aplastado entre tanta hostia mental (alguna expresión más directa tenía que soltar, que sigo siendo yo la que escribe). Siempre he sabido que el principal motivo de nuestra inestabilidad somos nosotros mismos, pero últimamente se me está escurriendo este argumento entre los dedos, entre las lágrimas semi-injustificadas, entre el dolor ajeno, entre las miles de diminutas aflicciones que, al unirse todas en una, explotan y desmoralizan hasta al más fuerte.

Basta. Se acabó el buscar el bienestar, se terminó el luchar contra uno mismo, culminó esta incesante reflexión sin comienzo ni final. Toca dejarse llevar. Experimentar, sufrir, sonreír, confesar, callar, escuchar y, por fin, dejar de agotarse por querer estar siempre por encima de las circunstancias. Unirse a ellas, compincharse, saberse cómplice, asimilar que a veces deciden darte por saco un tiempo y punto.

Hoy, no toca contar maravillas de Londres. Tampoco desgracias, que para eso tengo a mis seres queridos y a mi diario (si es que lo actualizo un día de estos…). Después del tocho que acabáis de zamparos, solo voy a colgar dos presentaciones que he recibido esta semana de una de las personas a las que más quiero y querré nunca en este mundo, sin ninguna duda (sí que me pilla sensible, cuando publique esto me pondré colorada yo sola al releerlo).

Ahí va, en primer lugar, el Poema a los amigos de Jorge Luis Borges. Corto pero conciso. Lo malo es que al subir el powerpoint a la plataforma de documentos nos podemos ir despidiendo de la musiquita que acompañaba a las imágenes y textos pero bueno, os propongo ver la presentación mientras escucháis la melodía del vídeo que he colgado justo debajo. Es puramente funcional, para acompañar acústicamente a las palabras de Borges, aunque quien quiera luego tragarse los 10 minutos de paisajitos cuenta con todo mi apoyo, por supuesto.

De hecho, no estaría mal que dejárais este vídeo funcionando para ver la siguiente presentación igual de bien ambientada. Una sucesión de escenarios distinta, ausente de mensajes, todo visual, color, naturaleza. Reconozcámoslo: el Photoshop hace maravillas. Con esto me despido, sin confiar en las sorpresas que me deparen los próximos días, sin pensar en que mañana abriré los ojos albergando una felicidad radiante, sin creer que dentro de dos días todo volverá a la normalidad dentro y fuera de mi cabeza.

Solo esperaré a que en esta ciudad, la British City por excelencia, haga otro día tan espectacular como lleva haciendo desde el lunes. Ni una sola nube. Almuerzos bajo el sol en un banco cualquiera de la calle hablando en spanglish (más English que Spanish, que conste) con mi compañera más cercana del curro, alias “la suiza”. Fácil de adivinar el porqué.

Y si me levanto y está lloviendo (que ya sería mala suerte porque no me ha caído casi nada encima en el mes y medio que llevo aquí) pues nada, me ahorro alisarme el pelo.

Pd: yo también he visto tropecientos powerpoints de este estilo a lo largo de mi vida, pero tengo que reconocer que en un mínimo de diez ocasiones (que mi vida ya son 23 años) en las que he contado con alguno de estos adorables archivos delante de mis ojos, me han llegado brutalmente al alma, ya sea por mi situación personal, el emisor del email o ambos. Y esta semana, ha sido así.

Gracias por dejarme ser libre

Gracias por encontrarme.

Gracias por tu sinceridad.

Gracias por tu confianza.

Gracias por aceptarme y respetar mis ideas.

Gracias por interesarte por mis amigos.

Gracias por apreciar a mis seres queridos.

Gracias por no invadir mi espacio.

Gracias por permitirme respirar.

Gracias por distinguir entre tu círculo y el mío.

Gracias por no juzgarme.

Gracias por hacerme reír.

Gracias por emocionarme.

Gracias por tu transparencia.

Gracias por tus silencios.

Gracias por tu mirada.

Gracias por tu ambición.

Gracias por apostar y luchar por mí.

Gracias por iluminarme el camino.

Gracias por hacerme sentir viva.

Gracias por abrumarme de felicidad.

Gracias por no sólo quererme, sino amarme tal y como soy.

Gracias por escucharme y entenderme, o como mínimo intentarlo.

Gracias por abrirme la puerta de tus sentimientos desde el primer momento. De par en par.

Gracias por dejarme ser libre dentro de una sociedad repleta de manipulación y de un sentido de la posesión extremadamente enfermizo.

Gracias… por ser así. Como tú.

En un mundo en el que virtudes como la confianza, el respeto, la comunicación y el amor incondicional se hallan tan deterioradas, no es tan raro sentir unas ganas inmensas de agradecerlas.

Atracción Fatal

Impresionante. Pasión, miedo, ternura, amor, impotencia y un sinfín de sensaciones confluyen en esta película, cuya base se podría situar sobre dos pilares: las responsabilidades y las consecuencias de nuestros actos.

En realidad, el desarrollo de la historia resulta bastante predecible, pero aún así te sorprende, te asusta, te encandila, te introduce en la trama con una capacidad tal de absorción que la vives, que te identificas con cada personaje, que prácticamente experimentas en tus carnes el placer, el suspense, el pánico y el alivio que transitan por las propias imágenes. Vamos, que ha habido incluso un instante en el que he tenido que incorporarme de puro nervio.

El director, Adrian Lyne, no ha escatimado en recursos interpretativos desde luego, contando con un reparto protagonista espectacular. Michael Douglas asume el papel de Dan Gallegher, un hombre cuya vida es perfecta y nada le falta: casa, dinero, familia… hasta que cae en la tentación ante los encantos de Alex, representada por una fantástica Glenn Close (bien merecido su Premio Donostia en el Festival Internacional de San Sebastián).

Así, la tranquila existencia de Dan se ve truncada por la serie de circunstancias derivadas de aquel desliz. Mientras que el peligro impregna cada vez con más fuerza una escena tras otra, el arrepentimiento y el temor a perderlo todo se ciernen sobre el protagonista, transformando una decisión mal tomada en una terrible lección vital.

De ritmo imparable, profunda y entretenida, y pronosticable pero sobrecogedora, Atracción Fatal pone sobre la mesa un gran drama con su dosis de suspense asegurada y un desenlace precedido de un elevado nivel de tensión, seguido del soberano impacto que produce el final y culminado en una merecida reflexión general.

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