Archivo

Posts Tagged ‘armonía’

El tantra blanco

tantra equilibrio emocionalEl domingo pasado tuve el placer de asistir a una charla sobre el tantra, y en concreto sobre el tantra blanco. Previamente, una servidora ni siquiera era consciente de que existieran varias modalidades, estaba bastante pez en el tema, pero aquella mujer en edad madura y de sonrisa permanente se hizo cargo de posicionarnos de principio a fin (teóricamente) en cuanto al tema, aunque por supuesto os invito a documentaros mucho más, ya que aquí sólo postraré lo más básico.

Antes de nada, aclaro que la velada se transformó en prácticamente una revelación existencial para mí. Sé que no todo el mundo alberga la misma capacidad de credibilidad (que no es ni malo ni bueno) en este tipo de cosas pero precisamente lo que me maravilló del tantra es que no se trata de una religión, que por definición suelen incluir sus reglas e imposiciones propias (y desventajas hacia la mujer, dicho sea de paso), sino que consiste en una forma de vida tan respetuosa y espiritual como lógica y empírica en todos sus aspectos y a la cual cada persona es plenamente libre de acogerse. Así pues, resulta que, dentro de mi gran escepticismo hacia las cosas que no veo, esta filosofía me pareció extremadamente acertada en sus argumentos.

Iremos por partes. La ambientación, sin duda, era perfecta, puesto que el encuentro tuvo lugar en el Bar Café la luna de Madrid (Calle Monteleón, 17, Metro San Bernardo), un rincón de lo más acogedor y con un amplio surtido de tés entre los que perderse más de una tarde. Luego, no le faltaban cualidades a la conferenciante para atrapar a todos los oyentes a través de una voz estudiadamente proyectada, unas pausas metódicas entre frase y frase y una lentitud genérica que permitía asimilar cada concepto sin a la vez perder la atención ni un segundo.

Yendo al meollo: esta mujer, de nombre María Ángeles, nos comentó para empezar lo dicho en el primer párrafo, que no hay un único tantra. Están, por ejemplo, el budista, el blanco, el rojo… Ella se centró en el blanco, que pertenece al espíritu y precede al rojo, el de la sexualidad. En la siguiente imagen podéis ver los siete chakras que componen el tantra blanco y cuya explicación se os ofrece posteriormente. No sentiréis tan intensamente la aplastante conexión entre ellos y la vida como la experimentamos los asistentes a aquel embrujo social pero al menos os haréis una idea y creo que le veréis sentido también.

Chakras tantra

Comenzamos por la base, por el punto rojo: el chakra de la madre tierra, situado entre el ano y los órganos sexuales. ¿Por qué? Os lo muestro con un ejemplo muy sencillo e ilustrativo: cuando nos escapamos de la civilización para disfrutar de la playa o el campo, nos sentimos mucho más relajados, ¿verdad? No es difícil que se nos vengan estos espacios a la mente en momentos de estrés o de ansiedad como los recursos ideales para despejarse y reponer energías. De esta manera, nuestros momentos de paz y de desconexión se dan en dos escenarios maravillosos en los que a menudo nos sentamos… con las piernas cruzadas, entrando en contacto así con la mencionada madre tierra. He aquí el vínculo entre este chakra y su razón de ser.

Proseguimos con el punto naranja: el chakra de la creatividad y de la sexualidad. El núcleo creador de vida, de ilusiones, de esperanza, de proyectos. ¿No nos entra en ocasiones cierto hormigueo en el vientre cuando nos hallamos al acecho de nuevas aventuras, viajes, planes? ¿Y qué me decís de esas “mariposas en el estómago” en vísperas de encontrarse con el objeto de amor o de deseo? Ahí lo tenéis.

Punto amarillo: el chakra de la confianza en ti mismo, situado en la boca del estómago, ese componente físico que se encoge con todas sus fuerzas en momentos de inseguridad, de confusión, de perdición, de no saber muy bien quién eres o por qué estás actuando de tal manera. Ese pellizco que, cuando no se dan dichas sensaciones, se volatiliza al estar convencido de que vas por buen camino, de que estás tomando las decisiones adecuadas y te sientes satisfecho con tu personalidad, con tu vida, contigo mismo.

tantra amorPunto verde: el chakra del amor y de la compasión. Cómo no, situado a la altura del pecho, cerca del corazón, del que desprender el amor hacia los demás, porque esta es la base del tantra: el amor. El tantra es amor y la consideración de toda experiencia como la proyección del amor que viene y va, que das y que automáticamente recibes. Hacia los que te tratan bien y hacia los que te tratan mal, porque de ellos adquirirás otras tantas enseñanzas. Cuando hacemos daño a alguien, nos lo hacemos a nosotros mismos también, porque la conciencia nos devuelve el malestar que estamos provocando, no nos sentimos bien con respecto a nuestra propia maldad.

Punto azul: el chakra de la voz, de la proyección. Cuanto más repita una persona: “esto me va a salir mal”, “no lo voy a conseguir” y demás, tened por seguro que así será. Atraemos lo que evocamos hacia el exterior. Si nos dedicamos a proclamar desdichas, efectivamente sucederán, porque nos predisponemos automáticamente a que así ocurra. No obstante, si decimos que vamos a lograr lo que nos propongamos, que podemos abarcar esta situación, que por qué no íbamos a ser capaces de hacer aquello; claramente nuestros esfuerzos se encaminarán en línea recta a la consecución de nuestros objetivos, generando unas elevadas probabilidades de éxito.

Punto morado: el chakra de la mente y de la interpretación. El tercer ojo que nos ayuda a ver más allá de lo que nuestras pupilas nos permiten, que desarrolla nuestra intuición y da sentido e identidad propia a lo que perciben los sentidos, a menudo de manera inconsciente. ¿Qué ocurre cuando nos duele la cabeza? Que nuestra capacidad de comprensión e imaginativa se ve tremendamente mermada, anulando la habilidad que tenemos de absorber y visualizar la realidad en todo su esplendor gracias a este sexto sentido.

Finalmente, el punto lila se corresponde con el chakra del dios padre o de la divinidad, pero no en relación a una entidad determinada ni un ser superior como se pueda pensar, sino a nuestra capacidad espiritual y de conexión con el universo. Nuestra, llamémoslo, empatía hacia el resto de átomos que nos rodean, la conciencia sobre todo ello y sobre nosotros mismos en constante intercambio energético. Cuanto más capaz es una persona de abarcar la sabiduría, el amor, la belleza de alrededor, más completa y dichosa se sentirá. En cambio, aquellos que permanezcan encerrados en sí mismos se privarán de toda esta riqueza y focalizarán tanto sus tragedias como sus alegrías exclusivamente en sus actos mundanos y su limitada interpretación de los mismos.

tantra

Por tanto, el objetivo es desbloquear los siete chakras para que actúen en consonancia y a tu favor; trabajarlos para que cada uno se encuentre en armonía y conecten todos entre sí, dando lugar al equilibrio emocional, a la paz interior, a la felicidad y al amor. El método para lograrlo, al que naturalmente hay que dedicarle tiempo y esfuerzo, es la meditación. No exige una hora al día, basta con unos diez minutos durante los cuales cuerpo y mente han de relajarse por completo. Se recomienda concentrarse en la respiración, o en una música pausada si os resulta más fácil (se puede buscar en Youtube), para proceder a abstraerse profundamente en cada uno de estos puntos y percibir si hay alguno o varios que provoquen cierto dolor, cierto malestar que habrá de analizar y solucionar.

Hasta aquí han llegado mis escasos conocimientos sobre el tantra blanco. Para saber más, habréis de recurrir a otras fuentes. Si os interesa contactar con la persona de la charla, su correo es tantraconangeles@gmail.com. Ofrece talleres y sesiones variadas pero los precios os podrían resultar elevados (como a mí), por lo que podéis tomarla como referencia para preguntarle libros que os recomiende, ya que habrá tropecientos sobre la materia. Por otra parte, si no recuerdo mal, es posible que de charlas gratuitas como esta periódicamente, lo cual sería un buen paso para comenzar.

Y si no, siempre queda el espíritu autodidacta :).

Sentimiento de pertenencia

A algún sitio. A alguna parte. A algún pueblo, ciudad, zona, barrio.

A un grupo, a unas amistades, a un estatus, a una lengua.

A un espacio, a una cultura, a una sociedad.

Un sentimiento necesario como ser humano, una sensación intrínseca al hombre, y a la mujer, una ansiedad de integración, de relaciones interpersonales, de “este es mi sitio”, de “allá adonde puedo escaparme”, de ser tú mismo, de no verse obligado a maquillarse, a aparentar.

Relajarse, dejarse llevar, introducirse en esa bola mágica, en esa burbuja temporal. Lo que viene a ser “meterse en su pompa”. Respirar ante la vuelta a casa, echarlo de menos, desearlo.

Para llegar a algo… que se forja en muchísimo tiempo, aunque no nos demos cuenta, y se pierde en mucho menos, de lo que sí nos damos cuenta, estrepitosamente de hecho.

Y entonces, ¿qué?

Volver como si no hubiera pasado el tiempo, actuar como tal, sonreír, sentirse satisfecho, rememorar, ponerse al día. Realmente disfrutar.

Entonces, volver la mirada y, a discreción… hundirse el pecho. Confundirse inexplicablemente, reducirse, encogerse de miedo, plagarse de inseguridad, chocar con la incomprensión. Aquella armonía tan esperada se ve aplastada brutalmente por… ¿por qué? Esa es la duda. La nueva incógnita. Una más para la Lista Eterna de Preguntas Sin Respuesta. Exasperación 1 – Ecuanimidad 0.

¿Dónde estoy? ¿Qué ha cambiado?

Nada. Absolutamente nada. Misma ciudad, misma gente, mismos sitios, mismas costumbres.

¿Y qué pasó pues?

Que cambiaste tú.

De la armonía con el universo a furia misántropa

Hoy ha cambiado totalmente la perspectiva que tengo del mundo.

¿Por qué? Vuelta a la rutina diaria. En realidad tampoco querría seguir el ritmo del fin de semana día tras día, le quitaría todo lo especial, pero la jornada de hoy ha sido una auténtica mierda. Si tuviera fotos para representarla, no serían nada agradables de ver. Es que ni me imagino una imagen lo bastante desagradable como para plasmar la sensación de pérdida de tiempo, de vida y de existencia que he experimentado tan intensísimamente en lo más profundo de mi alma esta tarde, durante prácticamente las 4 horas de Fotoperiodismo.

¿Por qué luego soy tan responsable? ¿Por qué voy a casi todas las clases del mundo mundial cuando todo ser humano falta como le da la gana? RM y yo debemos de ser las más pringadas del universo. Pero esta vez no… Lo digo ahora, a ver qué os cuento a final de curso, pero una ya no está para gilipolleces y para desaprovechar el tiempo. Y si falto, que espero que sea bastantes lunes, será para explotarlo de otra forma, no para quedarme en mi casa tirada en el sofá, no, señor.

La faena empezó de todas formas en la hora y media primera de Gabinetes de Comunicación, que no tiene mala pinta del todo. Tenemos que hacer el Plan de Comunicación de una empresa y currárnoslo mucho porque para eso estamos en el último año de carrera y no queremos quedar a la altura del betún frente a los demás. Pues resulta que la profesora ha elegido los grupos felizmente. ERROR. Me parece FAN-TÁS-TI-CO que nos recomienden alternar de compañeros, acoger a los extranjeros, trabajar con personas con las que no estemos acostumbradas para habituarnos de cara al mundo profesional… Pero como resulta que a mí todavía no me pagan y ya que somos pocos, me gustaría seguir teniendo el pequeño privilegio de elegir a la gente con la que mejor hago las cosas, porque por mucho que nos vayan a tratar como profesionales, a mí me sigue importando la nota y el cómo me llevo con los entes a los cuales tengo que verles la cara día a día, la mayoría de los cuales me resulta indiferente o prefiero no cruzármelos.

Total, quizá se pueda hacer algún cambio de todas formas así que no voy a poner el grito en el cielo por ello, ya lo he hecho bastante durante la clase. ¡Pero todavía queda lo mejor! Llego a casa por fin a las 21 de la noche y el messenger, que no me iba en la facultad, sigue sin funcionar. Ya no es problema del ordenador, porque este es otro, sino de mi cuenta, ¿hola? Gracias por terminar de joderme el día.

Menos mal que entre una llamada a mi hermano mayor, un capítulo de The Big Bang Theory, algunas previsiones interesantes para los próximos días y el recuerdo de una frase de mi madre: si tienes un problema, ponle solución, se me ha ido pasando.

Aparte, sin duda, de los múltiples mensajes privados por tuenti con RM humillándonos como mujeres y personajes que estamos hechas pero descojonándonos a gusto a raíz de ello. Por no hablar de algún que otro vídeo absurdo que aparece a veces según las fiebres que le entren a LP.

Al menos me he reído ampliamente de mi misma durante la última media hora de este lunes, que también hay que saber hacerlo de vez en cuando :).

A %d blogueros les gusta esto: