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Inconformismo perfecto

Ya no sé si las relaciones son complicadas o las complicamos nosotros.

Me rallo con lo más fácil. El tiempo libre, será lo que tiene xD. No me rallo, sino que pienso, reflexiono, me viene flashes raros a la cabeza de lucidez aún por clarificar en palabras, o al menos sensaciones concretas y no retazos de “oh, creo que ya lo entiendo… um, bueno, va a ser que no, o casi, se ha quedado a medias”. Y se esfuma de repente, como si nunca hubiera pasado por aquí, como si nunca hubiera existido, como si solo fuera producto de mi mente, que en realidad es efectivamente de lo que se trata aunque con capacidad para materializarse, si es que llegara a aclararse en algún momento. Pero ya si se dislumbrara, daría lo mismo esta pequeñez, porque se habría olvidado de tan diminuta y fugaz que fue en su momento.

Finisterre personal. En francés: “fin de la tierra”; en bretón: “comienzo del mundo”. Vaya dos perspectivas más contradictorias. ¿Mentalidad de cada cultura?

Es una paranoia sana, curiosa, profunda, maravillosa. O una gilipollez inútil de la que me sirvo para regodearme, soltar palabras, escupir frases que me suenan guay (o al menos, rallantemente profundas, o profundamente rallantes) y quedarme la mar de a gusto mientras hago tiempo para acostarme más tarde, siguiendo la tradición del verano, de un verano, de casi todos los veranos, por ahora, quizá el último. El último en estas circunstancias, claro, que solo me queda un año de carrera y ya irá tocando aprovechar el tiempo. De otra forma, claro, porque más ancha que ahora tirá en el sofá escribiendo no se puede estar, casi sería feliz así el resto de mi vida. O no, qué coño, pero en este momento me resulta la rehostia de placentero.

– Ser humano es una mierda :(.

– Yo creo que es maravilloso, con sus más y sus menos :).

Entonces empiezas a distinguir cuándo hablas demasiado, cuándo conversas muy poco, cuándo te has pasado de listo o de confianza, cuándo te has quedado corto de desparpajo y simpatía. También aprecias cuándo has cumplido con tus requisitos de armonía y serenidad, cuándo el desfase y la diversión se han sucedido controladas en todo su bestial esplendor, vamos, cuándo has hecho algo de puta madre o ha ido algo perfecto.

Y luego vuelves a ver que solo podían haber salido las cosas así. Que pensar en que podía haber hecho esto o podía haber hecho lo otro es una chorrada, porque nunca sabrás la fatalidad o grandiosidad de las consecuencias hacia las que te habría llevado. En cualquier caso, seguro que habrían sido igual de cansinas.

Ves que te contienes, que se te escapa, quieres aquello pero no va a pasar, no te apetece eso pero tienes que aguantarte. Inconformismo puro y duro. O ganas de quejarse, según se mire.

De cualquier forma, es perfecto así. Ni más ni menos, ni mucho ni poco, ni blanco ni negro, ni feo ni guapo. Aparentemente.

Inmaculado, uniforme, liso, rugoso, puro.

Te olvidas de lo que tienes delante hasta que te lo recuerdan. Porque normalmente no vas a reconocerlo por ti mismo, necesitas una ayudita como ser humano, una palmadita, una hostia bien dada ;). Y luego, en casa, sigues pensando, reflexionando y sonriendo, llorando o ambos solo, tú solo, porque al fin y al cabo es lo único que tienes. Y es lo más poderoso que tendrás jamás.

Cállate pero sigue. Podría ser el título de una peli porno/erótico-festiva, así que no lo pondré para este post, aunque haya sido, en principio, una inocente posibilidad hasta que un atisbo de pensamientos perversos se han encargado de corromperla. Esto no le pasaría a un niño de 9 años. Pero tampoco se comería tanto la cabeza. Por eso son más felices. Y mucho más ignorantes. Yo prefiero conocer y fastidiarme, o resignarme, o aceptar, antes que ignorar e ir de “happy” por la vida. Me encanta el realismo. La realidad. La más pura y dura realidad, donde más duela, donde más alegría te produzca, donde más claramente te llegue todo aunque sea como la más amarga resaca de cerveza (para mí, muy desagradable), y donde lo que te guste sea lo más parecido a un orgasmo.

Masoca enamorada del realismo, feliz esclava de la verdad. Esa soy yo. ¡O no! Que sí, hombre, más o menos. Uf… definirse es limitar. Qué gran coñazo de afirmación.

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