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Zaidín Rock 2011 (Granada): Mago de Oz y Loquillo

Fin del verano con un fin de semana que se podría calificar de totalmente espontáneo y espectacular. En cuestión de una semana se comentó, se propuso, se aceptó, se planeó y acabamos yendo tres amigos y yo al Zaidín Rock de este año, un festival que ha tenido lugar del jueves 8 al sábado 10 de septiembre en una de las mejores ciudades de España: Granada. Evidentemente, esta es mi opinión, pero creo que muchos la compartirían conmigo. Por sus paseos, sus calles, sus miradores, su Alhambra y Museo de las Ciencias y, por supuesto, sus tapas de dos variedades, gracias a las cuales uno termina más que saciado por 4 euros o poco más.

Pero aquí no he venido hoy a hablar de Granada, que ya ha quedado recomendada, sino de la aventura que surgió de la nada para culminar con un decentísimo verano, el cual ya os resumiré en otro post. El caso es que un viernes 9 de septiembre de 2011 por la mañana salimos de Jerez hacia Granada en coche (concretamente en el mío y sin aire acondicionado), y pasaríamos por una tarde tranquila, tirando a muy perezosa, forzándonos a dar un paseo para sentir que aprovechábamos un mínimo el viaje en el sentido turístico, antes de partir a la noche que titularé como Mago de Oz con el subtítulo ALUCINANTE.

Desconozco por completo los discos nuevos, me quedé en el 2004 aproximadamente, pero tener a ese señor grupo ahí delante dándolo todo y rememorando algunos temazos fue mucho más emocionante de lo que yo misma me esperaba. Mis recomendadas para el que le guste su estilo: Molinos de viento, La costa del silencio, Fiesta pagana, Atrapa sueños, Hasta que el cuerpo aguante y Maritormes. Os enlazo a un post escrito hace casi exactamente un año en el que precisamente me levanté una mañana con ganas de escuchar Mago de Oz.

Se ve regular pero bueno, hice lo que pude con la cámara del móvil, como siempre. Así pues, nuestra primera noche de festival transcurrió más que satisfactoria. La intención para el sábado por la mañana era ir a ver la Alhambra. Intento fallido, no era compatible acostarse a las 6 con levantarse a las 7:30 y patearse aquello durante horas, mejor dejarlo para otro momento. Total, yo ya la he visitado.

Almuerzo de tapeo granadino seguido de siesta y visita al mirador de San Nicolás, en el que también había estado anteriormente pero nunca me cansaría de postrarme allí a mirar la ciudad, la lejanía. No obstante, había que recogerse a buena hora para llegar bien al Zaidín Rock, ya que estaba un pelín a tomar por saco, y esta noche tampoco nos decepcionaría. O más bien su artista principal; porque al resto, con todos mis respetos, no le hicimos mucho caso, aunque Chicken Congress, que precedía a Loquillo (plato fuerte del sábado noche), estuvo bastante animado.

Entonces, por fin, a la 1 y poco de la mañana (ya en la madrugada del domingo 12 de septiembre) hizo su entrada estelar en el escenario el cantante de rock español que cumpliría su 30 aniversario con este concierto, uno de los últimos que declaró que daría. Y no defraudó a nadie. El público estaba repleto de personas de todas las edades y estéticas, jamás me habría imaginado tal mezcolanza musical. También hay que admitir que cada día del festival costaba sólo cinco euros pero bueno, aún así el panorama llamaba bastante la atención.

Loquillo actuó, cantó, bailó, conmovió y entusiasmó a su público. Sinceramente, yo nunca le había escuchado pero aquellas poses señoriales, recorridos por el escenario, gestos con las manos y sonrisas solo se pueden reunir en una palabra de lo más idónea para este artista: clase. Le sobra clase, estilo y personalidad por todos los poros, y no fue para menos el resto del equipo instrumental que le acompañaba.

Total, que con aquellos movimientos de piernas, aquella voz, aquellos solos de guitarra y aquella batería que destacó especialmente al final del concierto, cogimos rumbo al hostal, que el domingo tocaba rehacer la mochila para volver a casa.

Un camino de vuelta de frenética charla hasta Sevilla. Posteriormente, aquella hora hasta Jerez se tornaría considerablemente infernal a causa del calor, el cansancio y la somnolencia pos-McDonald’s. Vamos, unas ganas de llegar y darse una ducha…

Con tantas emociones, una vez dejé a cada uno en su casa, el pequeño tramo hasta la mía me resultó extraño. No desolador pero chocante, como desacostumbrado tras pasar casi 55 horas acompañada en todo momento. Por suerte, se me pasó en cuanto tomé contacto con la maravillosa nube de aire acondicionado casero.

Un desenlace magnífico para un verano aún más sensacional que pronto me entretendré en postear sintetizadamente, que ya he estado bastante perdida durante estos meses vacacionales alternando prácticas y ocio como para seguir manteniendo esa excusa ahora que vuelvo a estar en el punto de partida. ¿Que cuál es? Pues buscando ocupación de nuevo, pero eso es otra historia.

A continuación, Cadillac Solitario.

Mudanza, calor y Björk – Crystalline

¡Las dos primeras palabras de este título son la historia de mi vida actualmente! Y madrugar pero bueno, por suerte, eso no me cuesta demasiado trabajo, aunque ahora menos porque… ¡Ya he cambiado de vivienda! Adiós a la etapa universitaria en Villaviciosa de Odón (mucho gusto, pero qué ganas tenía de huir), ¡hola, centro de Madrid!

Hace un momento, estaba tumbada y de repente empiezo a escuchar a Björk a través de la ventana. ¡A Björk! Con toda su peculiaridad y su pedazo de voz, a mis oídos ha tenido que llegar de casualidad esta cantante y compositora islandesa.

También he oído la discusión entre dos vecinos porque una pone el despertador a las 6 de la mañana y no lo quita, despertando a toda la planta, pero bueno, no todo puede ser glamour.

Anoche, cuando casi terminé de dejar las cosas en casa (en ESTA casa), fue salir a la calle, ver el ambientazo que había y emocionarme. Los bares llenos, la gente de aquí para allá un jueves cualquiera…

Pretendía inaugurar esta noche el cambio con una cena, pero me temo que la casa está hecha un auténtico pifostio entre mi mudanza y la de la chica que deja mi habitación, así que tendrá que dejarse para más adelante, cuando se pueda caminar por el piso :). Y, de paso, con un ventilador a mano.

Así que nada, una vez habiéndoos informado del plan que llevo (que impide en parte, por tanto, dedicarme al blog en condiciones, ¡pero por poco tiempo!) me despido entre maletas, cajas y bolsas, y os cuelgo una canción de Björk para que la conozcáis.

¡Un saludo y feliz fin de semana!

Underneath our feet
Crystals grow like plants
(listen how they grow)
I’m blinded by the lights
(listen how they grow)
In the core of the earth
(listen how they grow)

Chorus
Crystalline
Internal Nebula
(Crystalline)
Rocks growing slowmo
(Crystalline)
I conquer claustrophobia
(Crystalline)
And demand the light

We mimic the openness
Of the warmth we love
Doth till our generosity equalize the flow
With our hearts
We kiss all quartz
To reach love

Chorus

Octagon, polygon
Pipes up an organ
Sonic branches
Murmuring drone
Crystallizing galaxies
Spread out like my fingers

Chorus x 2

It’s the sparkle you become
Conquer anxiety
Sparkle you become
Conquer anxiety

Sparkle you become
When you conquer anxiety
It’s the sparkle you become
When you conquer anxiety

El reencuentro (I); Festival Arenal Sound

Hace poco caí en que se me pasó contar aquel fin de semana largo entre Córdoba y Castellón, con motivo de la invitación de mi amiga cordobesa EG a su casa y al festival Arenal Sound. Por lo visto era el primero que se celebraba y regalaron un montón de entradas, así que un día después de volver del camino y apenas asimilándolo, ya estaba preparando mi viaje al día siguiente hacia Córdoba, donde pasaría la noche y conocería a nuestra otra acompañante para el camino de ida a la Comunidad Valenciana, BP. Allí nos encontraríamos con otras dos chicas. Cabe destacar que hacía como 4 años que no mantenía una conversación en persona con EG, así que, como es lógico, teníamos una gran cantidad de acontecimientos atrasados por contarnos :D.

Paréntesis: iba en el AVE a Córdoba y por un momento una mujer se puso a hablar por el móvil a plena voz. ¿Por qué la gente se cree en el tren que todos los demás pasajeros se quieren enterar de su conversación telefónica? Guapa, salte a la plataforma y deja de molestar, que mira que encima la tienes cerca. Cierra paréntesis.

Así que el viernes 30 de julio salimos temprano para Castellón en coche. Nos habíamos acostado a las 2. Primer pensamiento al tocarme la alarma: 8 de la mañana y sudando, bienvenida a Córdoba. Llegamos en cinco horas y poco, perfecto. Qué calor más horroroso hacía. La putada del siglo, que aún no acabo de comprender su sentido, fue que no dejaban introducir en el camping bebidas de más de medio litro, y las que se metieran habían de estar en botellas de plástico. Agua sí, claro, pero por lo demás nada, ¿qué me estás contando? Eso lo único que hace es obligarnos a ir hasta el coche a beber, caminando 100 metros más allá, con lo cual cumplen muy bien la función de dar por culo. Pues nada, después de comprar provisiones, procedimos a fundirnos las litronas en el aparcamiento y empezaron los conciertos que valían la pena. Se estaba muy a gusto en cuanto a la gente, bastante pero bien repartida entre el camping, la playa y los escenarios, sin agobios. Vimos Marlango, que yo no lo había escuchado nunca ni sabía que Leonor Watling era cantante. El tipo de música no es que me apasionara pero me gustó el estilo de la tía ahí arriba.

Luego cometí el pequeño error de tirar para el coche a beber Almirante (muerte, no lo compréis nunca, yo quería Brugal pero la economía mandaba) pensando que el siguiente grupo, The Cranberries, mitiquísimo de mis 16-17 años, tocaría canciones nuevas y desconocidas para mí, pero cuando escuché de lejos tres canciones de las viejas que me encantaban, tiramos raudas hacia allí, y escuché otras tantas súper emocionada, cantando lo que podía y viendo a Dolores O´Riordan, la vocalista, darlo todo sobre el escenario.

Creo que ha sido el concierto que más he disfrutado hasta ahora :). Cuando acabó, nos fuimos a la playa a charlar un rato y nos acostamos allá por las 3 de la mañana, no muy tarde y con un ruidazo de fondo de los escenarios acojonante. Y así todo el fin de semana, entre los conciertos, el House matutino del otro escenario y las eternas pruebas de sonido (si el tío no dijo “uno, dos, tres, cuatro, hola, eh, sí” cuatrocientos millones de veces, no lo dijo ninguna).

A las 9 de la mañana, desperezándome sudada cual cerdo en aquel infierno de tienda (y mira que había un techo de tela sobre el camping y que nos situamos de manera céntrica entre otras tiendas, pero se ve que el calor quería llegar a todos los rincones, el mamón), fui a desayunar algo con BP y luego tiramos para la playa. No lo he dicho: nos encontramos exactamente en la playa del Arenal, Burriana. De ahí vendrá el nombre del festival, claro, al cual asistimos solo al último fin de semana pero que en realidad dura 10 días. Quizá nos quedamos un poco cortas pero yo allí más de una semana acabo hasta los cojones, me parece a mí.

Total, entretenidas conversaciones en torno a la amistad, libros, películas y demás, baño, almuerzo, tinto (qué bueno está el Sandevid) y las chicas se pusieron a jugar al Jungle Speed, el juego este de las cartas con figuras en el que si coinciden en la forma con otra persona al levantar la carta, tienes que coger el palo antes que ella, así explicándolo mal y pronto. Yo, tumbada sobre la toalla medio sobada, pasé del tema y me puse al ratito a escribir, que no me veía muy allá de reflejos en aquel momento. Me uní después, cuando sacaron las cartas de verdad para jugar a Culo. Fui la presi durante un buen rato :D.

A las 18:00 se fueron a ver a Lori Meyers las tres chicas y nos quedamos charlando EG y yo, prosiguiendo con el maravilloso relato de nuestros últimos años. A las 20:00 tiramos para el escenario pensando que tocaba Maldita Nerea, pero este grupo no salía hasta las 22:00. Dimos una vuelta, nos compramos una chapita de Amelie y un timo-chupachús de hachís, no encontramos a las otras niñas y nos dirigimos a los puestos para cenar. En mi caso, adquirí un kebab; EG, una hamburguesa, y admiramos alguna que otra naturaleza masculina en la cola. Volvimos al concierto y escuché la última canción de Maldita Nerea, El secreto de las tortugas, está chula, es la única que conozco de ellos. Almirante, fotos, Iván Ferreiro (al final el pobre tuvo que cantar la canción de cuando estaba con Los Piratas que le pedía el público, que yo no conocía pero vamos, debió de tocarle los huevos porque dijo: ya no soy de Los Piratas, aunque acabó cediendo, ¡gajes del oficio!), conversaciones con chicos de por allí, monumentos humanos por doquier (nunca había visto tantos hombres atractivos juntos), paseo por la playa, puerto y calles del pueblo.

Ni guapa la foto, vamos, se ve que Iván estuvo en Borneo hace un tiempo. Me ha encantado la imagen, así que para qué buscar otra.

A las 8:55 de la mañana, con una cara de derrotada brutal que menos mal que no tenía ni espejo donde mirarme, entré por fin en un bar para tomar el colacao que precedería a unas pocas horas de sueño. Creo que todavía ni habían abierto, estaban llegando los camareros, pero supongo que les di la lástima suficiente como para atenderme xD. Sobre las 12 me despertaron para recogerlo todo y el resto del domingo consistió en volver a Córdoba, porque nos perdimos y tardamos 3 horas más por lo menos. Por el camino almorzamos en un pueblo fantasma. Ni Dios por las tres calles que había, aquel restaurante carísimo y algún quinqui en una esquina, fin. Me tiré todo el viaje con los ojos cerrados, no podía mantenerlos abiertos, qué mal. Excepto la última media hora, más animada ante la perspectiva de llegar de una puñetera vez, siendo ya las 21 de la noche. Hala, a hartarme de dormir.

Buscando la sombra

Este calor es infernal. Llevo dos días saliendo a la calle al mediodía (como buena subnormal), y es llegar a casa y no parar de sudar en un rato, como si el cuerpo tuviera que expulsar todo lo que ha sufrido durante ese rato en el exterior.

El plan de esta mañana de dormir hasta las tantas se me ha fastidiado debido a la (puta) máquina corta-césped, así que me levanté y, ante la perspectiva de tirarme al sofá una vez más, decidí encaminarme a algún centro comercial para mirar agendas. Pues bien, asomo la nariz, hostia,  vaya flama, bueno, da igual… A ratos se está mejor, cuando no da el sol de canto, claro. Venga, nuevo juego: no estar más de un minuto sin pasar por alguna sombra.

Premio para la calle más a cubierto del camino de hoy: Pintor González Agreda.

Comentario de un amigo: no te puedo entender nunca, de verdad, qué poco aprecio tienes por tu integridad física.

El motivo de salida matutina de ayer fue ir a sacarme el pasaporte. No es que me vaya a ningún sitio fuera del continente pero nunca se sabe cuándo puede hacer falta. ¡20,20 euracos! Los llevaba por los pelos, no pensaba que costaría tanto. Pues dio la casualidad de que el día que tiro para la comisaría, se les va la luz, al carajo ordenadores, ¡fantástico! Pero bueno, tenía hora a las 12:00 y me atendieron a las 12:40, no está mal del todo…

Total… ¡y hoy! a raíz de la caminata de ayer hasta el centro y vuelta, también toca una triste despedida… Uno de tantos hechos que hay que afrontar en la vida y que me jode soberanamente consiste en dejar atrás unos zapatos. En mi caso, unas Zooyork anchas que me han acompañado durante no sé cuánto (siempre menos de lo que me gustaría, un par de años como mucho supongo) y a las cuales se les ha fastidiado ya considerablemente la parte del talón. He intentado alargarles la vida lo máximo posible, hasta que incluso la planta del calzado izquierdo ha comenzado a casi hacerme estragos en el pie, marcando su finiquito. Así pues…

¡Adiós, Zooyorks! Y…

¡¡¡Hola, DCs!!!

Aún están por estrenar :D, hacía tiempo que no tenía unas tan oscuras. Allá por 4º de ESO, hace ya sus añitos, tenía unos de no sé qué marca también negros… Creo que fue el derecho el que acabó en una ocasión, y por culpa de un graciosillo, flotando en la fuente del Mamelón (Jerez). Aún me resulta raro que no mutara en alguna criatura terrible y maquiavélica, tal como se ven las condiciones de esa agua… Han sido las zapatillas de las que más me he enamorado, ¡eran enormes! ¡inmensas! Desde aquí les rindo el tributo que se merecen, y que sepan que no las he olvidado :).

En La Pineda (II); playa, salir, dormir y vuelta a empezar

Miércoles 25/08/2010, 13:01

Definitivamente y sin la menor duda, la vida de soltera es la mejor que existe, o al menos a estas edades. Ni compromisos ni complicaciones ni comecocos ni celos ni paranoias ni compartir la toma de decisiones, sino llevar las riendas de tu propia vida hasta que llegue tranquila y espontáneamente el momento en el que no te importe hacerlo, pero mientras tanto todo el mundo debería disfrutar a tope de esta situación.

Total, ayer, martes 24 de agosto de 2010, muy bien. El día se pasó en un suspiro entre levantarse tampoco muy tarde para habernos acostado a las 7:30. Sobre las 11:30 me desperté y me quedé un rato medio grogui pero al ser consciente de que no me iba a volver a dormir y con el horrible y ultra agudo grito de un niño por la urbanización, a las 12:20 ya me levanté. Fuimos a comprar, pasando un calor horroroso, yo no sé la afición que le hemos cogido a salir de casa al mediodía en las peores horas del verano, y nada, comimos, escribí y siestón del quince, me acosté a las 16:00 y a las 18:00 me tocó la alarma pero pasé de ella y me quedé en la cama hasta las 18:45, momento en el que ya decidí levantarme por el bien de mi integridad física y para ver qué andaba haciendo RM y por si nos íbamos a la playa. Ella al final no había dormido y había estado dos horas tomando el sol en la terraza, hay que tener valor. Evidentemente se duchó, no me quiero ni imaginar los sudores que llevaría antes. Y hala, a dar el paseo de viejas por la orilla de nuevo, a charlar luego un último rato tiradas en las toallas y a prepararse para la noche. Yo me estaba duchando cuando RM, más maja ella, me dijo que iba a hacer el pescado, pero resultó que estaba congelado, así que me preguntó si quería un filete de ternera y me lo hizo, y cuando yo ya estaba seca y vestida (todavía de casa), ya estaba la mesa puesta, mi carne y un plato de ensalada pa cagarse de bueno todo, ¡cómo me cuida!

Vista al frente desde la terraza.

A las 23:00 ya llegó NV y procedimos a beber en la terraza. Otra vez la hermosísima luna, más llena todavía, mirándonos, la oscuridad, carcajadas, comentarios, críticas, no parábamos de hablar como cotorras. Casi nos iban a dar las 2 de la mañana cuando ya nos largamos o se nos iba a hacer muy tarde, y cogimos un taxi para Salou. Primero entramos en una discoteca, llamada Flashback, donde, por fin, la música me gustaba de verdad y era mucho más de mi estilo que el House, y nada, consumición y un rato allí bailando y siguiendo con la mirada cada vez que se cruzaba al camarero más guapo del universo, vaya tela.

El segundo destino, yendo ya la mar de contenta, fue la Enjoy, donde ya nos quedamos hasta el final y conocí a un logroñés la mar de simpático :). Por lo visto resulta que nos cerraron el local, y yo creía que que nos íbamos antes porque a RM y a NV les dolían los pies de los tacones. Es increíble lo que hacen esas cosas, iban casi tan altas como yo, y súper orgullosas y estilosas ellas. Y mira que yo llevaba algo de plataforma también con las sandalias pero paso de los tacones, que ya soy bastante alta. Vamos, en realidad a veces sienta muy bien poder observar desde mi posición a la gente, pero en general prefiero no alargarme (físicamente) tanto. Me acabo de acordar de cuando a final de curso en Madrid salí con NV y con su compañera de trabajo, AAS (un encanto de persona), se nos juntaron en el parque cuando estábamos bebiendo un porrón de tíos y yo estaba sentada en un banco cuando de repente me puse de pie y claro, después de haberme visto sentada todo el rato, se quedaron flipando al ver que les llegaba a su altura, incluso a uno le pasaba media cabeza. Uno que, por cierto, no sé cómo pero en menos de media hora se sacó el miembro viril dos veces y lo enseñó a los cuatro vientos aprovechando que meaba… Todavía es un misterio sin resolver, no entendemos ese tipo de comportamiento.

Puesta de sol en Salou el jueves.

En fin, taxi de vuelta y a la cama, aunque otra vez no he podido echar todas las horas que pretendía, no sé por qué, yo creo que antes no me costaba tanto dormir durante el día pero en las últimas semanas no veas…

He descubierto, gracias al primer día que salimos, es decir, el lunes, que mis lagunas mentales son mías, no producto del alcohol, ya que aquella noche solo me tomé un cubata y medio (en dos horas y pico) y al día siguiente me costaba acordarme de algunas cosas. Mi teoría es que sucede todo tan rápido y tan compacto y que si una cosa detrás de otra que claro, se me van de la cabeza como les da la gana. Me ha supuesto un gran alivio porque últimamente me estaba preocupando un pelín ese tema.

————

Buf, escribir aquí es increíble. Me siento como una periodista de verdad. Todo un paisaje de ensueño delante de mí, la brisa que permite no pasar frío ni calor, mis manos deseosas de teclear y el portátil. Si hubiera internet ya sería la repanocha pero me temo que no llega a pillar el wifi del hotel de enfrente así que nada, ¡mejor! Además, cuando la gente no se mete a las redes sociales durante más tiempo de lo normal, suele significar que está haciendo algo más interesante en su vida (o que no está enganchado a las mierdas esas, como debería ser más normal, común y corriente).

Ya es miércoles. Estoy alucinando. Parece que fue ayer cuando cogí medio sobada el AVE de Sevilla a Zaragoza… El plan de hoy se supone que es ir a un parque acuático que está a cinco minutos andando pero RM sigue durmiendo así que a ver.

Coño, acabo de ver mi reflejo en la puerta de cristal y me he acojonado. No por mi cara en sí pero claro, me ha dado la sensación de que alguien me miraba fijamente desde dentro. Joder con el subconsciente.

Desde la ciudad de Violadores del Verso

O casi. Me hallo en Zuera, pueblo de mi amiga zaragozana RM, a 25 kilómetros de la capital (no 100, como yo pensaba por error, y menudo error). Llegué ayer, 21 de agosto de 2010, pasando por un viaje en tren regional Jerez-Sevilla y en AVE Sevilla-Zaragoza (una hora el primer trayecto y tan solo 3 horas y media el segundo, vaya maravilla de alta velocidad, es alucinante), después de haber salido a tomar algo la noche anterior en el ya más que frecuentado Rubio, bar de Jerez amado y venerado por mis chicos de la PTP. Echando un último rato en los pedales y volantes de viejos del parque del telepizza, pasando un calor del copón y siendo dejada en casa cual princesa (cómo se nota cuando una se junta con un porrón de gente que siempre va con coche) sobre las 3 de la mañana, el viaje lo pasé medio sobada y nada más salir a la estación ya estaba allí esperándome RM.

A las 12:30 me bajé del tren y acto seguido procedimos a buscar un aparcamiento por el centro de la ciudad, a ser posible que no fuera en zona azul, y tras dar miles de vueltas lo acabamos dejando, efectivamente, en zona de pago, pero vaya la sorpresa que nos llevamos cuando al ir a pagar en el aparato ese ponía “excepto sábados, domingos y festivos”. ¡Oh! ¡Muchas gracias y a buena hora! Vamos, que no había que pagar y habíamos estado haciendo el mongolo un buen rato.

En fin, y claro, no se nos ocurrió nada mejor que ir a hacer turismo en la franja horaria más calurosa del día.

Esa falda tuvo gran éxito la noche anterior de venir, dicho sea de paso ^^.

Almorzamos en un Vips. Por mi parte, me puse púa entre el Fundy O´clock, los nachos con esa buenísima salsa y las patatas que acompañaban al sándwich. Tan llena que iba que no se me pasó la (muy desagradable) sensación de estar preñada de sixtillizos hasta por lo menos tres horas después.

Eso estaba al lado de la basílica del Pilar. Vaya mal rato pasó RM al saber que yo desconocía, pero por completo, la (al parecer) brutal popularidad de la catedral principal de Zaragoza, que además de esa tiene otra bastante próxima, llamada la iglesia de La Seo. Pensaba que se le iba a desencajar la mandíbula de su sorpresa ante mi ignorancia. Yo qué coño sabía, mujer, no lo veo para tanto, sinceramente. Vale que la fiesta de Los Pilares sea famosísima aquí, incluso que vaya tela de gente de todas partes, pero yo en Jerez no había oído hablar de ellos en la vida…

El interior de la basílica. Muy bonita, la verdad, cargadita de frescos y figuras, y con “la virgen” en un rincón para arrodillarte delante de ella y besarla (en verdad era un hueco con un círculo a la altura de la cabeza en piedra pero bueno).

La iglesia de La Seo, repleta de motivos mozárabes, me encantó la fachada. En esta ya no entramos porque costaba 4 euros y tampoco nos llegaba el fanatismo turístico para tanto.

RM es una friki de Goya. Sí, sí, hay frikis de Star Wars, frikis de Naruto… pues ella lo es de Goya, así se definió a si misma, vamos, no es cosa mía. No veas cómo me quemé durante la milésima que me senté ahí para hacerme la foto, por eso decidí limitarme a apoyar el pie, claro.

Así que nada, paseo por el casco histórico, aquí tenéis el Ebro, que cruza la ciudad y la divide en la zona norte y la zona sur, y vuelta para el coche antes de que nos diera un soponcio del calorazo que hacía, porque a quién se le ocurre ponerse a hacer turismo a esas horas…

Siesta, cena “ligera” y hala, a beber. Personalmente, lo pasé genial jugando al Ocalimocho y al Señor del Tres, mejor que cuando luego tiramos para la carpa que habían puesto por las fiestas de Zuera, que tampoco estuvo mal pero me reí más antes. La música era un “pum pum pum” eterno, menos mal que a ratos lo mezclaban con canciones conocidas porque si no…

Nos acostamos a las 7 de la mañana y para almorzar hemos tomado una pizza casera hecha por la madre de RM que no estaba deliciosa sino lo siguiente, qué manejo de la masa, chiquillo. Ahora vamos a la piscinilla un rato porque hace un calor de tres pares de cojones. De hecho, si no dormí más este mediodía fue porque el nivel de sudor empezaba a superar el de cansancio.

¡Nos vemos en Salou!

Guerra veraniega

En medio de una guerra personal contra mi propio cuerpo (que últimamente se queja por tó) y contra la humanidad en general (eso ya es permanente, aunque ahora estoy muy calmada, y animada ante la perspectiva del fin de semana, como siempre :D), se suma ahora la guerra contra el calor.

Yo pensaba que prefería el calor al frío pero, una vez más, ya no sé cómo asimilarlo. Sé que pasando frío me pongo de una mala leche acojonante, pero ayer pasé una tarde épica de agosto. No había ni Dios por la calle, como es lógico, y a mí me dio por salir a las 6 de la tarde, ya que se me había jodido el plan de cine (una sala con aire acondicionado y una buena película me parecía una mezcla de puta madre pero nada, al carajo se tuvo que ir), y encaminarme para la piscina del Club Nazaret, hacia donde nadie me quitaba sus 40 minutos de pateo desde mi casa.

Hasta ahí bien porque aunque llegara sudando como una auténtica piara de cerdos, me pensaba bañar en la piscina. ¿Qué pasó? Que nada más entrar al recinto me vi tal cantidad de gente de todos los tamaños y edades pasando por delante de mis ojos que me asusté. Di una vuelta, ojeé por unos minutos a un muchacho cuya cara me sonaba y volví por donde había venido con una tremenda desmotivación. Pero ¿cómo me iba a meter ahí, si ya me agobiaba solo de asomarme a la zona de baño? Niños, padres, jóvenes, familias enteras, amigos, adolescentes en grupo, la piscina cuadrada repleta, la olímpica tres cuartos de lo mismo, todos los bordes con un puñao de gente apoyada casi con los codos tocándose, la zona de césped cubierta de toallas al completo, las decenas de bancos ocupados, ¿esto qué coño es?

Nunca más al Club Nazaret por la tarde. Y ya por la mañana tampoco porque antes al menos iba caminando y me recogían en coche para volver después del baño pero ya en agosto y en vacaciones no, y no quiero ni pensar tampoco en cómo estará ahora la piscina por las mañanas. Menos mal que en semana y pico me voy otra vez por ahí porque vamos, si me tuviera que quedar el resto del mes metida en casa no sé si me tendría que enganchar brutalmente a alguna de las 4 series que tengo pendientes (Friends, Lost, The Big Bang Theory y Scrubs) o cambiar radicalmente mi ritmo circadiano, de forma que me moviera por la noche a partir de las 23 y durmiera por el día porque si no no veo otra forma de sacar la nariz, vamos.

Mientras tanto, a ver qué me invento para no seguir aumentando día tras día el diámetro del culo pegado al sofá U_U.

Pd: ¡he descubierto que me gustan los melocotones! ¡Incluso que me apetecen para merendar en vez de meterme en vena un tazonaco de cereales! La dieta (moderada) va bien, por cuarto día consecutivo.

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