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Posts Tagged ‘caras pentagonales’

Desde Madrid City

Me encanta. Qué puedo decir. En pleno centro. Salir a la calle y ver un porrón de gente de todos los colores, bares, comercios, callecitas que te llevan a cualquier parte (a medida que me las vaya conociendo mejor, claro, ahora mismo me sueltan por ahí y a saber dónde acabo con mi orientación).

Pero hoy, en realidad, he venido a hablar de otra “primera vez” en mi vida. Porque todos tenemos muchísimas “primeras veces”, todo es cuestión de advertir cuándo te ha sucedido una. En mi caso, como ha ocurrido ya en varias ocasiones, ha tenido lugar en el metro, ese universo de posibilidades por excelencia para quedarse encandilado ante lo más simple, inesperado y encantador. La siguiente imagen ayudará a aclarar esta concreta primera vez.

¡Un vagón de metro vacío y entero solo para mí! ¡Alucinante! (La mochila y el libro que se ven a la derecha son míos). Probablemente, a la mayoría de vosotros esto os tocará un pie (expresión maravillosa que suele decir una apreciada amiga mía), pero cuando yo me vi, de repente, allí sentada entre la nada, entre todos los fantasmas imaginarios que me diera la gana y en medio de una libertad tan despampanantemente absoluta para saltar, gritar, cantar y hacer cualquier cosa sin que nadie fuera a saberlo… Impresionante (me limité solo a sacar la fotografía, por las dudas).

En este mundo frenético y en esta ciudad sin pausa, un vagón de metro completamente vacío, a excepción de mi presencia obviamente, para mí sí supuso toda una “primera vez” en condiciones como para que se me quedara incrustado en la mente, la disfrutara en su preciso momento y me apeteciera contároslo.

Pero no solo me voy a quedar aquí. Hace unos días, iba en el susodicho medio de transporte (que cojo a diario, por cierto), cuando me encontré con la siguiente escena:

Está tela de borrosa (encima de que me salió el flash sin querer) pero algo se intuye. Pues no, no se trata de un cubo de Rubik, sino de un esperpento de Rubik. No logré deducir cuántas caras PENTAGONALES tenía esa cosa, movida a toda velocidad por las manos del muchacho. De hecho, creo que lo solucionó y, sin que me diera tiempo a apreciarlo, lo volvió a desmontar exageradamente para ponerse de nuevo.

Igual parezco un tanto de pueblo exponiendo mi semi-fascinación ante el aparatito, pero afirmo que nunca lo había visto (el cubo sí, aquello no) y que no era yo la única que me tiré un rato observándolo. ¿Quién permanece con la mirada perdida sin dedicarle ni una ojeada a una de esas torturas coloridas cuando están cerca? Y lo defino así tanto por admiración como por desentendimiento, porque mi paciencia no llegaría ni para completar una de las caras.

Por último, os dejo con un panel (también visto bajo tierra pero esta vez esperando al cercanías) del que no acabo de discernir qué opinión me supone. ¿Emotividad? ¿Nulas aspiraciones? ¿Sentimentalismo? ¿Falsedad?

Mentes cuestionadoras (sí, quizás me he inventado la palabra), ¿de qué creéis que va esto?

Próximamente, más y mejor desde Madrid City :).

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