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He llegado a la conclusión de que tengo que aprender catalán

Sí, sí, sí, sí, no es coña. Creo que estaría bien ponerme un día. Algo me pasa con los catalanes.

Punto número 1: dos de mis mejores amigos son catalanes. Puntualizo: las dos personas con las que más experiencias, aventuras y confidencias he compartido en los últimos tres años pertenecen a esta comunidad autónoma.

Punto número 2: el primer amigo que hice en Londres, al segundo día de llegar de hecho, es decir, el primer español que conocí, también es catalán. Así, zas. Por aquel entonces todavía no me había parado a pensar en esta nueva neura mental (una más en mi cabeza, welcome to my mind!).

Punto número 3: anoche vi el clásico y salí con siete catalanes. Nada más y nada menos. De hecho, conocí a otra más antes de encontrarme con ellos. Fue de camino al pub donde realmente estaban los amigos de cada una. No voy a decir que nos confundimos porque al buscar Walkabout en Google Maps, el primer sitio al que llegamos ambas era otro (C/ Henrietta 11), parece ser que hay unos cuantos, ¡pero fijaos en la tremenda casualidad del encuentro! La verdad es que el Walkabout correcto (pegado a Temple Station, a cinco minutos uno de otro) era bastante más grande, y un ambientazo… Bestialmente español, claro. Total, que esta chica y yo nos aliamos para encontrar el pub donde nuestros amigos ya llevaban vista la primera parte del partido y un buen rato de la segunda. Sí, llegué un poco tarde.

¡Y lo que me queda con este sector geográfico me parece a mí! Están por todas partes, es impresionante. Al menos a partir de mi experiencia durante estos dos meses, creo que puedo afirmar que las plagas humano-extranjeras en esta ciudad (Londres) se basan fundamentalmente en catalanes y colombianos.

A lo que iba: sinceramente os digo que la idea me llama poderosamente la atención, la de aprender el idioma. Al menos para entenderlo, hablarlo ya será otro tema pero bueno, con el trabajo que cuesta que siete catalanes se mentalicen para hablar en castellano entre ellos por haberse colado una gaditana (cosa que entiendo perfectamente), mejor ponerme yo misma, me resulta apetecible.

Por otra parte, me da que tengo tal mono de aprender lenguas que acabaré mezclándolas como me ponga con varias a la vez. Llevo casi desde que llegué a este país brutalmente emperrada con el francés, como si no me quedara todavía recorrido con el inglés…

¡En fin! Vuelvo a irme por las ramas. El caso es que me gusta analizar el porqué de los acontecimientos, y después de la noche de ayer ya dije: esto es para pararse a pensar un rato. A la vista está que todo ser humano canaliza hacia los demás distintos tipos de conexiones interpersonales. Para poner un ejemplo fácil y rápido: ¿cuántos de vosotros sentís empatía, complicidad, entendimiento mutuo hacia los kinkis? (Cada cual que mire el sinónimo que se corresponda haciendo click sobre dicha palabra, pero ya aviso que se trata de la Frikipedia). Yo creo que poquitos, ¿no? Pues este es uno de los mayores puntos de imposibilidad-de-establecer-un-vínculo-relacional. Lo que viene a ser un tú-y-yo-ni-de-coña.

Sin embargo, a lo largo de la vida nos vamos encontrando con otros grupos sociales junto con los cuales nos sentimos a gusto, nos dan confianza, nos agradan al poco de conocerlos, nos interesan más por unas razones u otras y, en general, por lo visto compartimos bastante en común (ya no hablo de los catalanes y yo, este ámbito tengo aún que seguir explorándolo con el tiempo y el azar, tirando a la causa-efecto).

Y no solo tenemos que limitarnos a canis, heavies, pijos, hippies, frikis, “normales” (no creo que haya nadie normal pero bueno, por catalogar a los que no se les nota tanto la tendencia correspondiente), emos, góticos, fachas, comunistas y todo tipo de mezclas entre ellos (ya sabéis: pi-hippies, friki-heavies y demás parafernalia), sino que, al menos para mí, la cuestión de la procedencia también influye considerablemente.

Sobre todo viviendo en un lugar tan extremadamente multicultural como Londres es cuando te das cuenta de esto: con quién vas enlazando, ya sea casualmente o más bien a través de una serie de causalidades; las características más potenciales de cada círculo, los atributos que asimilas en tu propia mente casi más subconsciente que conscientemente y que te hacen sentir mayor simpatía hacia unos desde los inicios comunicativos que hacia otros, etc.

Tengo la sensación de que lo iré comprobando con más claridad a lo largo de los próximos meses. Así es la vida, ¡una aventura detrás de otra! Solo hay que saber verlas.

¡Feliz domingo!

En La Pineda (V), final playero redondo y vuelta a Zaragoza

El jueves (26/08/2010) en Pachá se podría calificar de… exótico, jovial y apocalíptico. Casi desde el comienzo de la noche y hasta el final, un francés rondando a ratos en torno a RM. Por un momento, nos estábamos transmitiendo mensajes gestuales y en clave prácticamente entre cuatro personas: mi amiga, él, un amigo suyo y yo, vaya situación. Destaca también la presencia de un señor pureta que cada vez que podía le daba conversación a RM, y tanto el francés como yo la salvamos en un par de ocasiones, pero el tío seguía volviendo, increíble la forma de pasar de las indirectas, en ocasiones MUY directas.

Bailes, franceses, copas, alemanes… Fiesta de la espuma a las 4 de la mañana, la discoteca se fue vaciando porque salía mucha gente a mojarse y cerraron a las 5, vaya mojón. Estuvimos decidiendo largo rato lo que hacer, hasta que opté por irme a dar un paseo con el adorable alemán con el que había estado intentando comunicarme en inglés durante la última hora y pico (más o menos con éxito, pero una vez más soy consciente de que tengo que mejorar el idioma…). Aquí veis una parte de la discoteca de noche.

Después de caminar un porrón de tiempo y sin saberlo en paralelo a la playa (sin verla) y en dirección contraria de la casa de RM, pregunté por el paseo y me orientaron, y ya comprobé lo a tomar por culo que me había ido, así que hala, para atrás. Poco después, ya prácticamente amaneciendo, llevamos en coche a Salou tanto al francés (de repente muy borracho) como al alemán (que sabía hablar francés también, me cago en la leche) y a la vuelta nos esperaba una sorpresita que nos atormentaba por dentro desde que habíamos salido a llevarles: RM había cerrado la puerta dejándose las llaves metidas.

Llamamos a los vecinos (7:30 de la mañana), no nos abrían, permanecemos un ratillo ensimismadas esperando, nos vamos a desayunar, un carajo para nosotras, en un hotel nos dijeron que no abrían la cafetería hasta las 9 de la mañana (ahora eran las 8), caminamos media Pineda a ver si comíamos algo, nada, volvimos, un rato sentadas en el suelo con una pinta de acabadas de la vida impresionante, hasta que veo abrirse la persiana de los vecinos y se me ilumina brutalmente la mirada ante la esperanza. Le explicamos la situación a una amable mujer (no sé por qué tuvo RM que contarle todo el problema en inglés, si luego resulta que entendía el español pero bueno) y nos dejó entrar, muy maja, para acceder a nuestra casa por la terraza. Menos mal que la puerta de arriba estaba abierta y solo hubo que sujetar la persiana y meterse… que si no, a cambiar la cerradura y pastón del quince.

Vamos, que nos acostamos por fin a las 9:15 de la mañana, me levanté sobre las 16:00, y la tarde del viernes (27/08/2010) consistió en comer, ver un poco de The Big Bang Theory (solo he visto dos o tres capítulos y estoy enamorada de Sheldon, uno de los personajes), ir a la playa a dar el paseo de viejas, cenar, y a las 23:15 larga llegaron NV y su amiga AE, momento justo en el que yo me hallaba en el baño retorciéndome de dolor de barriga. Hasta hace poco pensaba que había sido cosa del calipo de postre (de naranja, espectacular), porque antes solo tomé pechuga de pollo y un sándwich de jamón york y queso, pero mirando ahora hacía atrás he reconsiderado la posibilidad de que la ingesta diaria de alcohol tuviera algo que ver. Me temo que no tengo imágenes para ilustrar estos días así que, ¿por qué no poner a Sheldon?

Y eso, subí, cuando pude, y bebí un cubatilla al rato, por probar, y no pasó nada en mi interior, menos mal. Conocí a AE, una chica la mar de simpática y guapa, y que se cogió un ciego curioso. Salimos a Salou, cogimos un taxi y nos metimos en City Hall, una discoteca donde lo que menos había era niñatos. Más bien puretas. Muchos xDD. Un nuevo universo por descubrir, el de la gente mayor, y bastante alta, normal que toda mujer llevara tacones. Había un hombre que me recordaba a Indiana Jones. Debía de tener treinta y pico años. Acabé hablando con un catalán, un poco sieso al principio, que primero se hizo pasar por gay, incluso con novio (su amigo) y luego nos dijo que no, después de que AE y yo nos hiciéramos pasar por una pareja de lesbianas (se notó descaradamente que lo nuestro fue una improvisación barata para pasar por aquello de manera cómica pero lo de ellos sí que nos lo habíamos creído), y nada, poco más, no había demasiada conversación así que me volví a juntar con las niñas, que ya se habían separado un poco de sus respectivos ligues (aparte de haberse largado ya a casa RM, reventada) y no tardamos mucho en irnos también porque a NV le empezaron a picar los ojos. Despedidas y para fuera. Unos canorrillos vinieron corriendo a por el taxi que acabábamos de coger y discutieron, sobre todo AE, con ellos pero como eran 5 y ese taxi tenía más plazas los acabamos dejando, pero menudas formas de pedirlo… A los pocos segundos, NV sacó de un grito a una tía de otro taxi que justo llegaba al irse el primero, y como para no hacer caso del torrente de voz que me trae.

Sin más, llegamos a La Pineda, me despedí de ellas y a dormir. Y por la mañana-mediodía del sábado (28/08/2010) a comer, limpiar a fondo la casa, a Zaragoza en el coche y nada más llegar, las dos a los ordenadores, cómo se nota que llevábamos unos días sin internet xD. La noche fue distinta de las demás. Por lo visto, en Zaragoza no se lleva la mentalidad de ir a saco a ligar ni nada, sino que la gente se te acerca para conversar sin intención de nada más. Junto con otra chica más, salimos a las playas artificiales de la ciudad (no las puedo describir, no las veía bien de noche, pero creo que son una bazofia), pasé un frío del carajo con el cierzo (el viento que corre por allí, con su puñetera madre) y vimos al Dj Wally López metidas en una carpa que, según me dijeron, normalmente no ponen, y bajo la cual había más quinquis que en medio Jerez, cosa que yo veía totalmente imposible. Y al rato se nos sentó un chaval to enrollado a charlarnos, y luego sus dos amigos. Estuvo genial la experiencia (más relajada que todo lo que se pueda imaginar después de una semana frenética) de hablar tranquilamente con entes del sexo opuesto cuyo objetivo no tuviera nada que ver con echar un polvo, o no aparentemente al menos.

La noche culminó pasando por la discoteca Oasis, en la cual había personas de absolutamente TODAS las edades, vaya mix tan impactante, desde adolescentes de 18 años hasta adultos cincuentones. Solo echamos un ratillo, así yo veía el local, que era un antiguo teatro, y nos largábamos ya para casa a descansar, completamente exhaustas.

Semana larga semi-surrealista que llegó a su fin. El domingo 29/08/2010 consistió en dormir, almorzar y volver a Jerez en AVE y regional. Sigo alucinando de las vacaciones que me he tirado. Pero bastante largo ha sido este post, ya caerá otro para las conclusiones veraniegas :).

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