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Posts Tagged ‘Córdoba’

El reencuentro (II); jerezana a la parrilla

El lunes, ya 2 de agosto, salimos a tomar algo por la mañana bajo un calor digno del más jodido infierno y, después de un pollo con patatas para tirar cohetes, EG se echó una siesta del copón durante la cual aproveché para engancharme al ordenador. Cuando por fin se despertó, nos pasamos la tarde charlando hasta que la acompañé a su chollo-trabajo de verano (muy poco tiempo y bastante pasta), ratillo en el que aproveché para hacer una llamada a la que siempre será mi amiga la vasca, S, pedazo de tía que está redescubriendo el mundo y sus posibilidades de una forma increíblemente optimista y alegre. Personita también que se ha dado un corte de pelo de escándalo a lo chico, todavía estoy en shock porque aprecio mucho las melenas largas pero bueno, un hurra más por ella y su cambio de look :).

Para esta noche decidimos ir a un centro comercial a cenar y al cine. Tras perder el tiempo con nuestra querida amiga la Condescendencia para decidir dónde comer, nos metimos en el Wok. Pensábamos que nos costaría 8 euros pero resultaron ser 11. En fin, el dinero fue lo de menos. Habíamos comprado ya la entrada para ver la nueva de Shrek, que no sé si será la tercera o la cuarta parte, y mientras yo iba cogiendo cosas del buffet y me fundía 2 platos con una mezcolanza bestial de comida, EG esperaba a que le frieran lo que había cogido, misión que llevó casi media hora y tras la cual se pudo sentar al fin, quedando únicamente 5 minutos para que empezara la sesión. No pasa nada, tampoco se va a comer a disgusto por no ver el principio. Mientras tanto, tuve mucho tiempo para observar de reojo a una señora que estaba en la mesa de al lado y cuestionarme seriamente el aprecio que tienen algunas personas por su salud. Aquella mujer estaba Inmensa, pero Enorme, Tremenda, Grande, Colosal, ¿me he explicado bien? ¿Cómo es posible que a alguien de ese tamaño le permitan ir a un buffet? No-me-lo-ex-pli-co. Vamos, que a mí plín, el acceso a los restaurantes es libre, pero joder, qué poco amor propio… Repito que es por salud, ¿eh? Vaya telita. A lo mejor se trata de obesidad mórbida, sí, pero bueno, todo esto fue lo que pensé y así lo transmito.

Total, la película estuvo muy graciosa, me gustó. Taxi de vuelta y a la cama. La mañana del martes, 3 de agosto, se basó en desayunar cereales a las 12 del mediodía y tomar una hamburguesa y un refresco por menos de 2 euros (¿por qué coño no existe eso en Madrid? ¿O sí, y yo soy lerda y lo desconozco?) a las 13:30, para inmediatamente volver a casa antes de caer al suelo fulminadas por los rayos solares cuales fantasmas de la mítica película Cásper.

La tarde transcurrió agradabilísima, terminando de ponernos al día sobre nuestras vidas, con una pausa para almorzar salmorejo y tortilla a las 17 de la tarde. Por la noche salimos a echar un rato en un parque con unos chicos y, sorprendentemente, ¡se estaba bien! Incluso corría algo de aire, bof, alucinante. Bocadillo, cerveza y para casa. Me da la sensación de que nos faltaron algo parecido a las conclusiones del intercambio bestial de información que tuvimos pero bueno, creo que se podrían sacar fácilmente en claro. A ver si no vuelven a pasar otros cuatro años hasta que volvamos a vernos.

Cinco días fantásticos y totalmente imprevistos entre julio y agosto de 2010. Cinco días de recuperación del contacto, recuerdos, risas, testimonios de penas, confesiones de furia, rememoraciones risueñas y planes futuristas. Días de experiencias nuevas. Mi primer festival, que se dice pronto. Alucinante. Todo.

El reencuentro (I); Festival Arenal Sound

Hace poco caí en que se me pasó contar aquel fin de semana largo entre Córdoba y Castellón, con motivo de la invitación de mi amiga cordobesa EG a su casa y al festival Arenal Sound. Por lo visto era el primero que se celebraba y regalaron un montón de entradas, así que un día después de volver del camino y apenas asimilándolo, ya estaba preparando mi viaje al día siguiente hacia Córdoba, donde pasaría la noche y conocería a nuestra otra acompañante para el camino de ida a la Comunidad Valenciana, BP. Allí nos encontraríamos con otras dos chicas. Cabe destacar que hacía como 4 años que no mantenía una conversación en persona con EG, así que, como es lógico, teníamos una gran cantidad de acontecimientos atrasados por contarnos :D.

Paréntesis: iba en el AVE a Córdoba y por un momento una mujer se puso a hablar por el móvil a plena voz. ¿Por qué la gente se cree en el tren que todos los demás pasajeros se quieren enterar de su conversación telefónica? Guapa, salte a la plataforma y deja de molestar, que mira que encima la tienes cerca. Cierra paréntesis.

Así que el viernes 30 de julio salimos temprano para Castellón en coche. Nos habíamos acostado a las 2. Primer pensamiento al tocarme la alarma: 8 de la mañana y sudando, bienvenida a Córdoba. Llegamos en cinco horas y poco, perfecto. Qué calor más horroroso hacía. La putada del siglo, que aún no acabo de comprender su sentido, fue que no dejaban introducir en el camping bebidas de más de medio litro, y las que se metieran habían de estar en botellas de plástico. Agua sí, claro, pero por lo demás nada, ¿qué me estás contando? Eso lo único que hace es obligarnos a ir hasta el coche a beber, caminando 100 metros más allá, con lo cual cumplen muy bien la función de dar por culo. Pues nada, después de comprar provisiones, procedimos a fundirnos las litronas en el aparcamiento y empezaron los conciertos que valían la pena. Se estaba muy a gusto en cuanto a la gente, bastante pero bien repartida entre el camping, la playa y los escenarios, sin agobios. Vimos Marlango, que yo no lo había escuchado nunca ni sabía que Leonor Watling era cantante. El tipo de música no es que me apasionara pero me gustó el estilo de la tía ahí arriba.

Luego cometí el pequeño error de tirar para el coche a beber Almirante (muerte, no lo compréis nunca, yo quería Brugal pero la economía mandaba) pensando que el siguiente grupo, The Cranberries, mitiquísimo de mis 16-17 años, tocaría canciones nuevas y desconocidas para mí, pero cuando escuché de lejos tres canciones de las viejas que me encantaban, tiramos raudas hacia allí, y escuché otras tantas súper emocionada, cantando lo que podía y viendo a Dolores O´Riordan, la vocalista, darlo todo sobre el escenario.

Creo que ha sido el concierto que más he disfrutado hasta ahora :). Cuando acabó, nos fuimos a la playa a charlar un rato y nos acostamos allá por las 3 de la mañana, no muy tarde y con un ruidazo de fondo de los escenarios acojonante. Y así todo el fin de semana, entre los conciertos, el House matutino del otro escenario y las eternas pruebas de sonido (si el tío no dijo “uno, dos, tres, cuatro, hola, eh, sí” cuatrocientos millones de veces, no lo dijo ninguna).

A las 9 de la mañana, desperezándome sudada cual cerdo en aquel infierno de tienda (y mira que había un techo de tela sobre el camping y que nos situamos de manera céntrica entre otras tiendas, pero se ve que el calor quería llegar a todos los rincones, el mamón), fui a desayunar algo con BP y luego tiramos para la playa. No lo he dicho: nos encontramos exactamente en la playa del Arenal, Burriana. De ahí vendrá el nombre del festival, claro, al cual asistimos solo al último fin de semana pero que en realidad dura 10 días. Quizá nos quedamos un poco cortas pero yo allí más de una semana acabo hasta los cojones, me parece a mí.

Total, entretenidas conversaciones en torno a la amistad, libros, películas y demás, baño, almuerzo, tinto (qué bueno está el Sandevid) y las chicas se pusieron a jugar al Jungle Speed, el juego este de las cartas con figuras en el que si coinciden en la forma con otra persona al levantar la carta, tienes que coger el palo antes que ella, así explicándolo mal y pronto. Yo, tumbada sobre la toalla medio sobada, pasé del tema y me puse al ratito a escribir, que no me veía muy allá de reflejos en aquel momento. Me uní después, cuando sacaron las cartas de verdad para jugar a Culo. Fui la presi durante un buen rato :D.

A las 18:00 se fueron a ver a Lori Meyers las tres chicas y nos quedamos charlando EG y yo, prosiguiendo con el maravilloso relato de nuestros últimos años. A las 20:00 tiramos para el escenario pensando que tocaba Maldita Nerea, pero este grupo no salía hasta las 22:00. Dimos una vuelta, nos compramos una chapita de Amelie y un timo-chupachús de hachís, no encontramos a las otras niñas y nos dirigimos a los puestos para cenar. En mi caso, adquirí un kebab; EG, una hamburguesa, y admiramos alguna que otra naturaleza masculina en la cola. Volvimos al concierto y escuché la última canción de Maldita Nerea, El secreto de las tortugas, está chula, es la única que conozco de ellos. Almirante, fotos, Iván Ferreiro (al final el pobre tuvo que cantar la canción de cuando estaba con Los Piratas que le pedía el público, que yo no conocía pero vamos, debió de tocarle los huevos porque dijo: ya no soy de Los Piratas, aunque acabó cediendo, ¡gajes del oficio!), conversaciones con chicos de por allí, monumentos humanos por doquier (nunca había visto tantos hombres atractivos juntos), paseo por la playa, puerto y calles del pueblo.

Ni guapa la foto, vamos, se ve que Iván estuvo en Borneo hace un tiempo. Me ha encantado la imagen, así que para qué buscar otra.

A las 8:55 de la mañana, con una cara de derrotada brutal que menos mal que no tenía ni espejo donde mirarme, entré por fin en un bar para tomar el colacao que precedería a unas pocas horas de sueño. Creo que todavía ni habían abierto, estaban llegando los camareros, pero supongo que les di la lástima suficiente como para atenderme xD. Sobre las 12 me despertaron para recogerlo todo y el resto del domingo consistió en volver a Córdoba, porque nos perdimos y tardamos 3 horas más por lo menos. Por el camino almorzamos en un pueblo fantasma. Ni Dios por las tres calles que había, aquel restaurante carísimo y algún quinqui en una esquina, fin. Me tiré todo el viaje con los ojos cerrados, no podía mantenerlos abiertos, qué mal. Excepto la última media hora, más animada ante la perspectiva de llegar de una puñetera vez, siendo ya las 21 de la noche. Hala, a hartarme de dormir.

Desde Córdoba

Hala, ya estoy un poquito más cerca de poneros al día de mis últimas aventuras, en concreto detallaros el camino de Santiago, lo cual creo que dará para más de un post, y relatar una primera vez experimentada este fin de semana: mi Primer Festival. Ha sido este fin de semana, de viernes a domingo, en Castellón, aunque el festival como talduraba 10 días. Entrada gratis. Arenal Sound se llama. Creo que es el primero que hacen y por eso han regalado entradas, para promocionarlo y tal, o eso intuimos. Valiente cantidad de monumentos humanos. Como diría E, la amiga que me ha invitado: madre mía del gran poder, xDDD o algo así.

Ahora me hallo en Córdoba, siendo acogida por dicha amiga, con la que he de ponerme al día acerca de los 4 años que hace que nos conocimos, y os confirmo las altas temperaturas que vemos a diario en la televisión y que vivirán los cordobeses que se atrevan a pasar el verano aquí (aunque en las noticias han puesto a Jaén con 37 como la más sufrida, cuanto este mediodía veíamos aquí unos 42).

El miércoles estaré de vuelta en Jerez, día que celebraremos el cumpleaños de la novia alemana de mi hermano, muy maja ella pero con poca idea de español (aunque probablemente tiene más de la que demuestra), y así tendremos una reunión familiar, gran ocasión para ver a tíos, primos, abuelos y quien venga, ya que durante el resto del año no acostumbro a visitarles entre unas cosas y otras. Y nada, eso, que esta semana sin falta pongo al día el blog, si no es el mismo miércoles, en el que también pretendo llamar por teléfono de una vez a algunas amigas lejanas para comentar las últimas anécdotas (que se alargan por un más de un mes me parece a mí), pues será el jueves y próximos días.

Os dejo con La Canción del fin de semana:

No sé si la segunda mitad del verano será como hasta ahora, pero solo de pensar en la primera mitad que llevo me dan ganas de llorar de alegría, por todo lo que estoy haciendo, gente que estoy conociendo y reencontrando, experiencias que se me están grabando para siempre… Una vez más, gracias :).

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