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Posts Tagged ‘encuesta’

¡María dixit cumple medio año!

Hoy, 13 de diciembre de 2010, anuncio y conmemoro que este blog cumple medio año de vida. Seis meses durante los cuales me ha acompañado fielmente, permitiéndome postear todo tipo de temas y ejerciendo una función tanto profesional como personal, la cual corresponde a una bitácora en proceso de expansión (o eso pretendo).

Dentro de este proyecto, que espero que siga durándome mucho tiempo, ha sido fundamental vuestra participación, vuestras visitas y comentarios, cada uno de los cuales me ha aportado una sonrisa y gran ilusión, así como críticas y aprendizaje, fomentando la motivación para continuar con mi labor comunicativa y expresiva. Aquellas búsquedas en Google que han desembocado en mi blog, esos clicks en los enlaces y fotografías de vuestro interés… Hacéis de María dixit un sitio con aún más sentido :D. ¡Muchísimas gracias a todos!

Para celebrarlo, voy a probar una nueva aplicación que nunca había llevado a cabo antes: ¡una encuesta! Hace poco me entró la neura de colgar alguna y no sabía hacerlo, así que busqué y me guardé información para poder desarrollarla, a ver qué tal sale el experimento. Si no tiene mucho éxito, al menos molará ver un post diferente, ¡o todos los que me apetezca, que sé que os gusta votar en cuanto os lo ponen a huevo!

El tema que se me ha ocurrido viene de las noticias de esta mañana. Por lo visto, el vicesecretario general de comunicación del Partido Popular, Esteban González Pons, ha declarado que el Gobierno ha aprovechado para dar bombo a la Operación Galgo y, así, zafarse de la crisis económica.

¡Un saludo y feliz lunes! :).

Mercadotecnia callejera errónea

¿A cuento de qué viene esto? Pues a que ayer por la mañana me di mi paseo de rigor por la Gran Vía de Madrid para llegar al Hipercor y adquirir de una vez unas sartenes nuevas (las viejas se encuentran en un estado en el que empieza a peligrar mi salud) y de paso una báscula (gran alegría al ver en casa que no había subido de peso desde finales de verano) y un calefactor. Este no llegué a comprármelo porque buscaba uno en especial y la amabilísima señora dependienta (nótese la ironía) me dijo que no quedaban más de esos y que no tenían previsto pedir más.

De camino a las sartenes le pregunté por la dirección hacia el menaje a otra encargada. Esta no fue borde pero tenía cara de retrasada mental/amargada. Vaya tela con el Hipercor de Callao, en el de Jerez son mucho más simpáticas. O quizá simplemente sean más falsas pero si tienes que (o deberías) sonreír en tu trabajo, dos opciones: o te jodes y lo haces o te buscas otro empleo, es así de simple, que quitas las ganas de mirarte a la cara, tía. Si yo fuera lo bastante hábil manejándome por supermercados de ocho plantas no habría pedido más ayuda, menos mal que la tercera mujer era agradable.

Las imágenes no tienen absolutamente nada que ver con la intención de la redacción del post, son para aportar otra información que tenía pendiente y, más necesariamente, para amenizar tantísimo texto. Pues viendo esto me digo: ¿era necesario darle la hostia al panel del cercanías?

(Continuación del tema de la mañana de ayer) Pero aquí no está el meollo del asunto. Salgo del Hipercor y justo en la plaza de Callao voy caminando por todo el medio, y me extraña no ver mucha gente, aunque era a mitad de la mañana y debía de estar buena parte de la población activa currando pero yo qué sé, es Madrid. Y justo en pleno centro de la plaza, me para una rubita con gafas y me pide unos segundos. Recordando en cuestión de milésimas a aquella súper risueña mujer a la que rechacé y a aquella otra tan maja que acepté (aunque me tuvo como 10 minutos pero bueno, fue más o menos entretenido), le contesté rápidamente: “si no hay que dar dinero, vale”.

Atención a la respuesta de ella: “eeeh, bueno, ¿ves este icono?, ¿sabes de qué va?” (señalándome una pegatina circular en su carpeta con letras y un panda en medio).

No me gusta que me hagan preguntas inesperadas porque no me da tiempo a soltar una explicación lo bastante técnica y ajustada a mi perfeccionismo… ese que en realidad solo tengo escribiendo, sin nadie delante de mí, con tiempo para redactar y la posibilidad de volver hacia atrás para corregir. En persona no pasa, hay que improvisar.

“Esto… pues de pandas, parece”. Magistral deducción, María.

Esto fue otro día. Vaya sorpresa al subir la mirada sentada en la parada de autobús en Villa cuando me encuentro con eso. Me pregunto quién habrá sido tan burro y por qué.

(Y seguimos en Callao) Rubita con gafas que ya comienza a darme mala espina: “mmm, sí, bueno, somos una asociación de ecologistas…” y me suelta un brutalísimo rollo sobre cómo se creó la empresa, con los años y todo, y yo con toda la cara de esto NO es lo que me esperaba. Cuando lleva varios minutos contándome y yo ya he mirado varias veces hacia todos los ángulos posibles de la calle denotando una considerable falta de interés (es de mala educación pero no puedo evitar que mis expresiones faciales salgan a la luz en toda su sinceridad, y más con el horroroso peñazo que me estaba soltando) y sin ver que aquello tuviera fin próximo, corté su ecológica retahíla para decirle: “mira, que no llevo suelto, así que no es plan perder el tiempo, si tuviera te lo daría, en serio, pero…” (es verdad que no llevaba suelto, creedme que se lo habría dado con tal de que me dejara tranquila).

“Nooo, pero no te preocupes por el dinero, si eso solo sería una cuota mensual…” (le dirijo una mirada de semi-espanto e incredulidad). Intento reaccionar con normalidad para no salir corriendo: “pero a ver, que yo soy estudiante, ¿entiendes? que no puedo…” (cargando con mis dos bolsas del Hipercor a dos manos, jé, aunque llevaba una oferta y lo más barato en básculas así que tampoco hay que fiarse tanto de las marcas). Insiste, terminando de tocarme los cojones: “bueno, mira, tú…” y otro rollo, me cago en la leche, la vuelvo a cortar: “oye, que de verdad que no puedo ayudarte”, y ella, con cierto tilín infantil que terminó de reventarme: “¡pero deja que te siga contando!” (POR DIOS, ¡eso es precisamente lo que no quiero que sigas haciendo!). “No, mira, que tengo prisa, yo lo miro por la página web (no me había hablado de ninguna, creo, pero no importa, es evidente que tendría, ninguna empresa sobrevive como las demás hoy en día sin su servicio online) y me lo pienso, ¿vale?”.

Perspectiva más lejana del destrozo. Un buen leñazo le tuvieron que dar.

(Fin de la tortura ecologista) Por fin me dejó marchar. ¿Cómo son capaces de hacer una campaña tan nefasta y horrible? No puedes abordar a la gente y, para los pocos que te hagan caso, soltarles un rollo de minutos y minutos, que una cosa es que tengan tiempo y otra que vayan preparados psicológicamente para aguantar los cuentos de cualquier desconocido, por muchas pegatinas con pandas que lleve, y más cuando te acabo de decir que no pienso poner pasta ninguna, ¿y tengo que cortarte de repente para que me confieses que se trata de una “cuota mensual”??

Para enganchar a la gente tienes que ir al puñetero kit de la cuestión, al grano, al lío, al tema, ¿lo pillas? Directamente, como las campañas publicitarias de verdad: desde el principio, encaminarte hacia un determinado y limitado público, porque en circunstancias normales nunca le vas a interesar a un público universal (no eres Cocacola ni Adidas) y dejárselo claro, porque si no le interesas lo único que vas a conseguir es: 1. asquearle si intentas retenerle; y 2. hacerle perder su tiempo y el tuyo.

Parece que absolutamente para toda labor se le debería dar alguna clase educativa al género humano, porque cada vez voy acumulando más especímenes que no sirven ni para engancharte por la calle, ni para atender en una tienda y ni siquiera para servir un triste café.

Los 20añeros y el alcohol

[Nota (15-5-2011): si leéis este post, os invito a proseguir con la segunda parte, una reflexión personal escrita concretamente ocho meses después, para que veáis cómo pueden cambiar las tornas en la vida, y en relativamente poco tiempo en este caso. La madurez es lo que tiene; va soltando sus pullas hasta que te demuestra dolorosamente (pero por tu bien) que lleva toda la razón]

A sugerencia de la señorita LP, he comenzado a escribir este post cuyo título ha sido aportado por ella, motivada por el deseo de que me ponga a hablar de ese tema y descojonarse un rato, como bien le gusta al leerme.

Pues bien… Es complicado. Bueno, en verdad no.

Yo antes pensaba que no hacía falta beber para pasarlo bien. Antes de los 19 años, que es cuando empecé, y menos mal, porque a este ritmo llego a empezar a los 16 como todos los de mi generación y no sé yo cuántas neuronas me quedarían.

Ahora… tampoco lo pienso, para nada, me parece tristísimo. Eso sí, no concibo un fin de semana sin beber, ¡oh! O un día a la semana, mejor dicho. Los primeros meses que bebí fueron fantásticos: no tenía resaca ninguna. No entendía por qué la gente se levantaba y pasaba un día pos-borrachera tan malo. Ya sí les comprendo, y no es nada agradable.

Una buena noche la de ayer… La mejor frase por excelencia fue: mi padrino también la tiene grande, gorda y dura.

Hablábamos de tripas/barrigas pero, ¿a que habéis pensado mal? Mentes perversas…

Cuando me he despertado… Bueno, empiezo por el principio. Ayer madrugué para ir a ver una exposición en el Reina Sofía, en Madrid, con mi amiga la vasca. Me despierto a las 9:30, me ducho, y a las 9:47 recibo un mensaje y pienso “al carajo, ya se ha rajado”. Efectivamente. La muy pava va y me dice: Marii tia que me he quedado dormida, podemos ir el lunes? Qué iba a hacer yo… Ok, vamos el lunes 😉.

Fotito bonita del Thyssen, para amenizar tanta letra. Deben de haberla retocado porque no recuerdo los colores tan intensos…

Así que me metí en internet y encontré otra exposición, en el Thyssen, de la que escribiré proximamente, y para allá que fui. Ya que había madrugado, no me iba a quedar en casa. Pues yendo por la Gran Vía me para una mujer y me pide un momento para hacerme una encuesta, “no es para vender nada”, pues venga, vale. Ya que me había sentido regular al decirle que no a aquella otra mujer (quinto párrafo), a esta no la rechacé, total, para lo que tenía que hacer. Era muy maja, y la pobre solo había conseguido hacerle la encuesta a una persona, y por lo visto llevaban cinco días. Entramos en el hotel de al lado y me empieza a llevar por unas escaleras y un pasillo y a medida que el recorrido se me iba haciendo más largo yo pensando: verás que ahora me raptan aquí…

Pero no, llegamos a una sala y me senté. Lo que se supone que era un minuto se convirtió en 10 pero bueno, tan simpática estaba la señora que me dio igual. Tenía que ver un anuncio de Sanex y responder a unas preguntas, un porronaco de preguntas, de las cuales la mitad se repetían como los garbanzos. Esa encuesta no se le podía hacer a gente que trabajara en el sector publicitario o relacionado pero como yo todavía soy estudiante (de periodismo + CAV, por las dudas) no contaba. Me grabó unas pocas respuestas y cuando paró la grabadora me dijo: se nota que sabes sobre esto, la gente no habla así. (Cara de satisfacción) ¡Já!

El caso es que esta mañana empiezo a oir zumbidos del móvil en silencio, y yo uf… En verdad me ha venido bien, eran las 13:13, porque ni siquiera me había puesto la alarma al acostarme y a las 15:30 tenía clase, o sea que capaz de haber dormido hasta esa hora o más tan tranquila. Contesto con toda la voz de resaca: seh…?

Mira, que es para comprobar si has hecho una encuesta… Aaah (tratando de mostrarme un poco menos cuajada: intento brutalmente frustrado), sí, sí, la hice ayer por la mañana. Joder, me tuvo que hacer como 5 preguntas para cerciorarse, coño, ¿pues no te he dicho ya que sí? A una pregunta que no me enteré le dije “sí” por decir algo y me dice: ¿sí te dedicas al sector publicitario?, y yo: ¡ah! ¡no, no! Claro, habría jodido a la mujer que hizo la encuesta.

Y de esto que me incorporo… Mamá, sé que vas a leer esto pero tengo que contarlo, una mañana chunga la tiene cualquiera y no te preocupes, que nunca me ha pasado y nunca (espero) me va a volver a ocurrir. Pues resulta que me encuentro una pota al lado de la cama. ¡UNA POTA! Sin gafas ni lentillas, visibilidad borrosa, distorsión involuntaria de la realidad y sensación corporal cual perro apaleado, digo: no me lo creo… Miro otra vez, ¡me cago en la puta, pero esto qué es!

Lo único positivo que le saqué es que al menos me hizo fregar un metro cuadrado de mi casa, que falta le hace… No se asusten, me acuerdo de toda la noche, menos de aquello. Y la culpa la tiene el vodka de LP, que yo no supe que era ese famoso absolut de 50 grados hasta el día siguiente, es decir, hoy, un día de resaca de las grandes. Qué ascazo, qué forma de martirizarse el cuerpo, qué fatiga y qué de tó.

Nunca más. Nunca más así. No voy a decir “no voy a volver a beber” porque eso es una gilipollez que dice todo el mundo y nunca lo cumplen, obviamente. Es como hartarse de comer un día hasta acabar con ardor de estómago y decir: “nunca más voy a volver a comer”, ¿ondevá? Deja de mentir.

Y todo esto venía a santo de… Sí, los 20añeros y el alcohol. Y la noche de ayer. Genial, me harté de reir con LP en casa y luego nos reunimos con otras en Los Patos (parquecillo de aquí al lado donde bebe la gente en este pueblo), y lo último fue ir esta chica y yo a uno de los bares de la calle principal a saludar al puerta, que es amigo de ella, y bailar un poco. También allí vimos gente y nos reímos otro tanto. Um… Creo que tuvieron más culpa los chupitos a los que nos invitaron que el vodka… O en todo caso, fue el remate de los tomates, hay que ser burra.

El alcohol es malo, pero supongo que como el Counter Strike para mi hermano. Pierdes tela de tiempo un tanto contraproducente dedicándole muchas horas de tu vida pero, como me dijo un amigo sobre los videojuegos, ¡qué bien te lo pasas mientras!

Creía que me iba a tirar el fin de semana de relax pero RM, con fiebre ahora por cierto, ¡pero da igual!, quiere salir mañana como sea de lo bien que se lo pasó el sábado pasado, así que nada, habrá que reponerse un poco antes de lo que pensaba xD. Pero esta noche en casita, viendo Chicas Malas en Neox (nada como una chorrada cinematográfica para animarse) y acostándome a buena hora, a ver si me harto de dormir de una vez por todas.

Hala, ¡que paséis un buen fin de semana!

Madrid lluvioso

¡El otoño se ha adelantado! Shorts sustituidos por pantalón largo y no olvidar la sudadera, aunque tampoco hace frío. Os enseño la situación gracias a mi móvil, como siempre :D.

Creo que nunca había caminado por Madrid tan temprano. Me he levantado a las 7:30 para llegar a la capital a las 9:00. El autobús suele tardar media hora, 20 minutos cuando no hay tráfico. Como se ha dado la situación totalmente opuesta, el recorrido ha durado 45 minutos. Ilustración del tercer atasco:

Pero bueno, por suerte me encontré en el metro con mi amiga la vasca (grandísima casualidad, en pleno centro de Madrid y bajo tierra, aunque ella había ido a hacer lo mismo que yo), que me señaló el camino, y fui atentida en pocos minutos en el Registro de la Consejería de Educación. Entonces procedí a darme el corto paseo hasta la Fnac, donde compré tres de los libros para Literatura y Cine (Solaris no estaba, pero llegará), además de El guardián entre el centeno, que lo vi a montones apilados y se me antojó, ya que he oído hablar de él (el morbo que tiene a causa de que el asesino de John Lennon se inspirara en él y tal, entre otros homicidas), y finalmente un libro sobre Photoshop. Una compañera tiene uno de 60 euracos pero yo me he decantado por el de 25, que retocar fotografías no me apasiona tanto, ya veré después si me envicio, y si la guía no es una basura.

Ha sido una mañana ultra agradable. Había gente por las calles pero bastante dispersa, las aceras estaban muy despejadas, se podía caminar perfectamente y la temperatura era fantástica, por fin fresquito, aunque si andabas muy rápido entrabas en calor enseguida. Eso sí, no acabo de entender por qué los que llevan paraguas se pegan a los edificios (si no llueve mucho, como ha sido el caso) en vez de dejar esa línea un pelín más resguardada a veces para los que no llevan, digo yo que es lógico. Yo no llevo paraguas porque ya perdí un par en su día de pequeña olvidándomelos por ahí y porque me resultan muy incómodos.

Una mujer me ha preguntado con una sonrisa enorme (y no falsa, o si lo era tenía una práctica increíble) si me podía hacer una encuesta. Le he respondido con otra sonrisa (no tan fabulosa) y aludiendo prisas… aunque no tenía ninguna, y se notaba que iba recreándome en el paisaje porque mi ritmo (lento y alegre, rozando lo bohemio, cualquier día me pegaré una hostia brutal con alguien de mirar hacia todos lados e intentar comerme todo con los ojos, y mira que he estado ya veces en Gran Vía) lo demostraba con creces. Luego me he sentido regular, he pensado incluso en volver, pero ya pasaba. Buena parte de la culpa de esta reacción la tienen dos rumanas, o yo qué se lo que eran, y me explico:

Allá por 1º de carrera, primeriza en andurrear por una ciudad como Madrid después de haber pasado 18 años en Jerez (200.000 habitantes), iba tan feliz a entrar en el parque de El Retiro cuando se acercaron dos tipas extranjeras (se veía por los rasgos) ofreciendo unas listas para colaborar a través de la recopilación de firmas con una asociación de sordomudos. Venga, por qué no, firmemos. Y al llegar a la última columna nos encontramos con la palabra “Donativo”. What? Me cago en la puta, eso no nos lo habían dicho, las listillas. Y, como buena gilipollas, les di dinero.

De vuelta a Príncipe Pío para coger el autobús. Ya no había atascos, a las 11 y pico yendo para Villa.

Claro, luego se encargarían de explicarme que las muy mamonas se hacen las sordomudas y luego el dinero evidentemente no va para ninguna organización, sino para su bolsillo. Al poco tiempo de pasarme aquello, otra tía de esas se me acercó en el autobús y me pidió que le firmara. A la tercera vez que me insistió (sin decir una palabra, claro, solo con gestos), le dije “¡QUE NO!”, acordándome de las dos primeras timadoras aquellas. Paró de molestar y se dio la vuelta, y no sentí el más mínimo remordimiento.

Desde entonces, me dije a mí misma que no me pararía ante nadie por la calle, porque luego me la dan con queso. Pero claro, hoy me he quedado pensando en que al menos podría haber preguntado si había que dar dinero, porque en tal caso pues habría sonreído igualmente y me habría escabullido, y si no no me habría costado nada responderle a las preguntas que quisiera. Lo tendré en cuenta para la próxima vez.

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Cambio de tema, ¡¡hoy no tengo clase!! Al igual que todos los jueves del primer cuatrimestre, ¡es para llorar de emoción! Hemos tenido que llegar a cuarto de carrera para experimentar ese placer que ya tienen la mayoría de los universitarios del resto de España en cada uno de sus cursos… ¡Yupi! A ver a qué lo dedico :), a lo típico, supongo, nada del otro mundo. Comer, estar en casa y… ¡primera salida nocturna por villa del curso 2010-2011!

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