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El Prado (I) : Picasso y el fusilamiento de Torrijos, de Antonio Gisbert

Yo pensaba que había visto el Museo del Prado pero, o no lo había investigado entero o no le he prestado la atención que se merece. Y ya que es gratis para los estudiantes y yo sigo teniendo el carnet, para allá que me dirigí una mañana cualquiera de esta semana. Para los periodistas también hay acceso libre, pero no voy a pagar por el carnet de prensa, y menos cuando hasta los personajes del corazón lo pueden solicitar por haber aparecido un tiempo soltando comentarios/chorradas en televisión.

Pero bueno, que me voy por las ramas. El caso es que fui con la intención de ver la “exposición” de Picasso. Lo que yo pensaba que sería un considerable surtido de obras se tradujo en un solo cuadro: La acróbata de la bola.

Sin menospreciar la capacidad y el reconocimiento universal del artista, la verdad es que no me impresionó demasiado. Aún no le veo la gracia a este tipo de arte de trazos sencillos y figuras planas, e ignoro si se lo veré alguna vez.

Así pues, me dije: ya que estoy, me doy un paseo por el museo. Y me sorprendí recorriendo salas que no recordaba en absoluto (supongo que nunca había estado en ellas porque si no, no me lo explico) y disfrutando de lo lindo. Vayamos por partes. En primer lugar, me enamoré increíblemente de la siguiente obra:

Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, de Antonio Gisbert (1835-1902). Evidentemente, no hay color entre verla por el ordenador y visualizarla en una sala con proporciones de 6×3.9 metros pero bueno, la recomiendo fervientemente para quien tenga la oportunidad de visitar el museo. Os transcribo la descripción:

El general Torrijos fue uno de los protagonistas del régimen constitucionalista durante el Trienio Liberal, que Fernando VII sustituyó en 1823 por un férreo absolutismo. Exiliado en Inglaterra, cuando se dirigía a Málaga desde Gibraltar cayó en una emboscada con sus seguidores, y todos ellos fueron fusilados en las playas malagueñas sin haber sido juzgados. El gobierno liberal de Sagasta encargó esta obra para exponerla en el Prado como ejemplo de la defensa de las libertades y la lucha contra el autoritarismo, que Gisbert pintó con gran audacia compositiva y una intensa carga emocional.

Tras ser consciente de la escena extremadamente trágica que se nos ofrece, queda tiempo para admirar, sin duda alguna, la precisión de la composición del cuadro, los rostros, los gestos, las figuras, el paisaje de fondo. Resignación, dolor, muerte. Todo un panorama entre humano y natural con gran potencia desoladora.

En la siguiente imagen se ofrece precisamente el punto central del cuadro, permitiendo distinguir mejor los tres personajes (el más céntrico, el de gris y el de la mirada hacia el cielo) que más me llegaron al corazón en su caracterización, su expresividad, su actitud, sus reflexiones personales, sus manos atadas y unidas, su magnífico porte ante un desenlace inminente.

Qué más puedo deciros… Alucinante, maravillosamente abrumador, terrorífico. La máxima expresión del cruel designio y del compañerismo incondicional.

Exposición Gestos del Mundo en el Metro Retiro (Madrid)

Hoy, de casualidad y totalmente de paso, me he cruzado con la exposición que reza el título de este post. Se trata de una serie de cuadros realizados por empleados del metro. Me llamó tanto la atención y llevaba tan nula prisa que me detuve a observarla concienzudamente. Os copio literalmente la introducción del folleto que cogí, que me ha parecido hermosa:

Termina otro curso del Taller de Pintura de Metro y como en años anteriores las obras se exponen en la sala de Expo-Metro de la estación de Retiro.

“Gestos del mundo”. Es así como se titula la exposición. Se trata de una recopilación de treinta y ocho obras pertenecientes a treinta y ocho alumnos que han querido transmitir en sus lienzos una actitud, un movimiento o un gesto cotidiano que se repite en el mundo a cada momento.

Actitudes que a pesar de las culturas identifican a todas las personas en un denominador común: emociones y sentimientos que el espectador puede juzgar sintiéndose partícipe de las sensaciones que transmite toda la obra.

Es una muestra bastante diversa y no dispersa, por su contenido. En las telas se puede apreciar unas pinceladas más sueltas que otras por el incremento en este curso de nuevos alumnos.

Quisiera hacer hincapié en transmitirles mi agradecimiento a todos ellos por el esfuerzo continuo que desarrollan en las clases del taller.

F. Pozas.

A continuación, os muestro las obras que más me han gustado o llegado de alguna forma. La primera, de Pilar López. Surrealista y algo plano pero con una intención que me pareció muy curiosa. Transmisión gratuita del subconsciente susceptible de libre interpretación.

La siguiente, de Paloma Criado. Una precisión y exactitud física que espanta de lo embellecedoras que resultan. ¡Qué manos! Forma, color, textura, sombras… Perfectas.

A continuación, de C. Tapia, un contorno fino y sensual. Quizás le haya salido una espalda algo masculina o la estrechez de la cintura me dé esa impresión al dar lugar a cierta anchura en los hombros pero, de cualquier forma, sugerente, reflexivo y semi-onírico.

Seguidamente, de Manuel Badillo, qué deciros de esto… Un paisaje, una profundidad, un salto impresionante de la cercana y cálida explosión florida a la fría inmensidad verdiazul tintada de un halo grisáceo. Y en el centro, como intermediario, una figura de la que no sabemos nada, pero que evoca mucho, surcando las aguas, invadiendo su quietud…

Sumida en una cruenta contienda con el cuadro anterior, la última que os muestro, de A. Molinero, ha sido finalmente la que más me ha maravillado. Tan simple, tan lleno, tan elemental, tan significativo. Como el agua. Como la vida.

Espero que os hayan gustado estos cuadros y que os animéis, si os apetece, a pasaros por allí. Aunque probablemente el mejor regalo para esos pintores sean aquellas personas que coincidan con sus ilustraciones por casualidad… y se queden con ellas.

Mañana os daré algunas razones por las que ansío vivir en Madrid (capital), entre las cuales se encuentran aspectos como esta misma exposición. ¡Un saludo!

Mario Testino – Todo o Nada

Hay una exposición del famoso fotógrafo Mario Testino en el museo Thyssen-Bornemisza en Madrid que podéis ir a ver hasta el 9 de enero de 2011. Se trata de 54 imágenes en torno al mundo de la moda y la sensualidad de los desnudos femeninos. Muchos de los trajes son ostentosos y propios de cuentos de príncipe azul y en unas pocas fotografías aparecen de fondo escenarios increíbles, grandes, lujosos, relucientes.

Todas las mujeres que posan son muy conocidas: Nicole Kidman, Daria Werbowy, Lara Stone, Marina Días, Reese Witherspoon, Eva Herzigova, Sasha Pivovarova, Patricia Schmid, Kate Moss, Claudia Schiffer, Sienna Miller, Malgosia Bela, Kristen Dunst, Jennifer Aniston, Natalia Vodianova, Cameron Díaz, Kate Winslet, Demi Moore, Gwyneth Paltrow.

Una de las imágenes es alucinante, no puedo ni imaginarme el coste que habrá supuesto, en la que aparecen Stephanie Seymour, Christy Turlington, Linda Evangelista, Claudia Schiffer, Cindy Crawford y Naomi Campbell. Es la única en la que sale más de una persona, y provoca un gran impacto. Aquí la tenéis, esta y otras tantas. A ver si os entran ganas, vale la pena.

Para que imaginéis el brutal poderío de este artista.

Sienna Miller

Daria Werbowy. O-ja-zos.

Kate Moss. Pintoresca, no tiene nada que ver maquillada.

Reese Witherspoon. Rojo precioso e intenso.

Lara Stone. Aparece siempre con el rostro extremadamente blanquecino, da un poco de miedo.

Sasha Pivovarova. Una mezcla entre angelical, sensual y demoníaca, porque vaya mirada.

Jennifer Aniston

Natalia Vodianova.

“Coloquio en la residencia”, de Manuel Gutiérrez Aragón

Este es un cortometraje de media hora de duración dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón en el que los actores Alberto Amarilla y Víctor Clavijo asumen el papel de Federico García Lorca y Salvador Dalí respectivamente, de manera que sacan a relucir con toda la fuerza de su interpretación las palabras que ambos artistas se escribían y mandaban entre ellos por correspondencia, incluyendo algunas otras cartas y opiniones, como las de Buñuel.

Nos ofrecen abiertamente sus sentimientos, pensamientos, divagaciones, preocupaciones, visión de los conflictos y del arte, estados de ánimo, menciones y críticas al ambiente y a determinadas personas de la Residencia de Estudiantes.

Lo más importante y la mejor forma de disfrutar de esta obra es introduciéndose de lleno en la realidad, en la veracidad, de los testimonios; en que esos textos fueron redactados por ellos mismos, que no es ficción; y en que así es como se expresaban un par de grandes y destacadas figuras dentro del panorama artístico español del siglo XX.

No sé por qué pero esto no me deja enlazar directamente así mañana lo intentaré de nuevo; mientras tanto os pongo el link y solo hay que copiar y pegar en la barra de direcciones:

http://www.elpais.com/videos/cultura/Coloquio/residencia/Manuel/Gutierrez/Aragon/elpepucul/20100922elpepucul_2/Ves/

La motivación que me ha llevado a buscar el vídeo ha sido la exposición temporal que hay ahora en el CaixaForum de Madrid (Paseo del Prado, 36) que descubrí de pasada al ir a ver la de Isabel Muñoz, Infancia, pero no me adentré en ella, la tengo pendiente todavía. Se llama Dalí, Lorca y la Residencia de Estudiantes y el que esté interesado puede ir a verla hasta el 6 de febrero de 2011.

Pasión por Renoir

Renoir (1841-1919) es un pintor francés impresionista que tras plasmar paisajes, bodegones, unas pocas figuras o rostros de niños, retratos, algunos de hombres también, y escenas cotidianas de mujeres (leyendo, cosiendo, etc), se decantó por desnudos femeninos con paisajes difusos de fondo. Emplea tonalidades muy vivas y alegres, suelen destacar azules y verdes intensos, y también colores cálidos o rosados de las flores, las cuales son bastante comunes en sus cuadros.

En estos momentos y hasta el 6 de febrero de 2011 podéis disfrutar en Madrid de la exposición sobre este artista que ha puesto a nuestra disposición el Museo del Prado, coorganizada con el Sterling and Francine Clark Art Institute (Williamstown, Massachusetts).

Me encantan las sensaciones agradables que desprenden sus colores, desperdigados de forma ordenada y revoltosa a la vez, unificándose y expandiéndose, a raíz de miles de pinceladas sueltas y casi espontáneas.

Entre sus bodegones, en los que aparecen desde flores hasta frutas y mezclas variadas de esos elementos, también está este. Sí, cebollas. Bonita composición.

Su autorretrato de joven y el de viejo. Me gusta el cambio en la expresión de uno a otro, y me decanto por el cuadro posterior por su mayor nitidez, su porte, ojos y sombras. Es curioso que en las representaciones de sí mismo, sobre todo la primera, ofrezca unos tintes bastante más oscuros, diferenciados del resto de sus creaciones.

Escena cotidiana femenina, en este caso tocando el piano. Continúan las gamas brillantes, luminosas, sin oscuridad, siempre viveza.

Palco en el teatro. La mirada de la chica está más que conseguida.

Therese Berard. Me flipa este retrato, sobre todo por su gesto facial penetrante. O desganado, según se mire. ¿O indiferente?

Y para terminar, uno de sus desnudos, caracterizado por las tendencias de belleza y forma generosamente voluminosa propias de la época, en medio del atolondrado y onírico paisaje.

Isabel Muñoz – Infancia

-> Click en la imagen para poder leer el texto.

CaixaForum Madrid (Paseo del Prado, 36) les ofrece una exposición de la fotógrafa Isabel Muñoz sobre la situación de la infancia en el mundo. Más detalles en este enlace.

En conjunto y personalmente, nos muestra unas imágenes o con mucho colorido, provocando unos efectos muy agradables, alegres e intensos, o en blanco y negro, más profundo y reflexivo. La comparación entre ricos y pobres es brutal, aunque más que nada aparecen los segundos.

Más que impacto visual, contribuyen mucho los textos que acompañan a las fotografías a hacer pensar a los espectadores. Una cantidad abrumadora de niños con sida, abandonados, huérfanos, víctimas de abusos sexuales… Historias reales que ponen los pelos de punta. La inmensa mayoría de ellos quieren aprender y ejercer una profesión en la que presten su ayuda y conocimiento a los demás: profesor, médico, etc.

Llevo media exposición en el móvil pero no me voy a extender. Recomiendo muy encarecidamente a quien se halle en Madrid que, si le interesa el tema lo más mínimo, que vaya a verla, porque es preciosa y aterradora a la vez.

Os enseñaré un poquito de ella, copiando los textos expuestos tal cual. Las fotos están recortadas por los bordes porque las hice a lo cutre y eran demasiado grandes como para cuadrarlas bien (1,80 metros de altura), o para esforzarme en ello cuando la esencia está más que clara.

Mariama Sanda

14 años

ÁFRICA. NÍGER

Estamos en el país más pobre del planeta, según el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas. Esta niña, para ayudar a su familia, realiza trabajos domésticos en otras casas desde los 11 años. Trabaja diez horas diarias. Cobra diez euros al mes. En la foto, Mariama está en la gran duna, cerca de Niamey, la capital.

Nouhou Yacouba

14 años

ÁFRICA. NÍGER

Es un niño que vive en un cruce de calles junto al mercado de Niamey, la capital del país. Su vida es especialmente dura. Su padre murió hace dos años. Su madre lo abandonó. Se despierta cada mañana esnifando pegamento, para, como él mismo reconoce, olvidar los problemas y no sentir mucho el hambre. En la foto, con turbante.


Madres canguro

ÁFRICA. SENEGAL

En este país, con el aval de UNICEF, están siguiendo el Método Canguro como sustituto natural de las incubadoras, para sacar adelante a bebés prematuros que nacen pesando en torno a un kilo.

Esta es alucinante visualmente.

Luis Pérez, Salvador, Armando Pasco y J. M.

ASIA. FILIPINAS

Son niños rescatados de las cruentas calles de Manila, donde fueron víctimas de abusos sexuales. Posan en una de las paradisíacas playas del lugar donde ahora viven, en una fundación auspiciada por UNICEF.

 

Joana

11 años

ASIA. LÍBANO

Es refugiada kurda, y nació aquí, en el campo de refugiados de Chatila, en Beirut. Vive con sus tres hermanas y su madre, que se separó de su padre “porque es alcohólico”. Ahora no tienen residencia fija, ya que el pequeño piso donde vivían se inundó, y perdieron lo poco que tenían. De mayor quiere ser pediatra: le encantan los niños. Aunque ella no quiere tener los suyos propios, porque no quiere casarse. “No quiero un hombre como mi padre”, explica. Sueña con viajar a Turquía, de donde su madre le cuenta historias maravillosas. Y su mensaje para los niños del mundo es: “Que aprendan a ser autosuficientes. Y que nunca se casen con alguien malo”.

 

Me recorren escalofríos… ¿Cuánto tuvo que sufrir esta niña para hablar y pensar así?

Makelello con uno de sus hijos

27 años

ÁFRICA. LESOTO

Ha tenido 5 hijos, de los que viven 3. Está embarazada de ocho meses. Es seropositiva. Posa con su hijo de cinco años. Ambos siguen tratamientos para frenar el avance del virus, gracias a un programa de UNICEF con el Gobierno de su país.

A continuación, el contraste entre las dos ultra representativas escenas siguientes es digna de provocar un shock filosófico-reflexivo de los grandes.

 

 

 

 

Luis Pérez

13 años

ASIA. FILIPINAS

Arrojado a la calle por una familia desestructurada, fue víctima de abusos sexuales a manos de un atracador que le amenazó de muerte. En la Fundación Stairways ha aprendido sus derechos. “Tengo derecho a decir no”, dice.

 

 

 

 

 

 

 

José Thompson

12 años

AMÉRICA. ESTADOS UNIDOS

Representa esa otra cara de la infancia en el mundo, la del lado más acomodado, con muchos medios y buenas escuelas. José, que vive en Summit, Nueva Jersey, es activo, buen estudiante, serio, consciente de su situación y del estado del mundo, y se implica en lo que puede: es solidario y ecologista. Toca el piano y disfruta con sus juguetes y juegos de ordenador, con los deportes, con sus rincones secretos en el lago cercano a casa y, sobre todo, con sus amigos.

 

 

 

Mphori

10 años

ÁFRICA. LESOTO

Huérfana. Su padre y su madre murieron a causa del SIDA. Ella es seropositiva. Vive con su tía. Ella es uno de tantos niños que han de convivir con el VIH en África, un continente especialmente azotado por la pandemia. En la foto, cabaña, fuego y luna llena, una poderosa imagen de África.

Bouchra, su tía Camelia y su abuela Khadija

12, 33 y 55 años

ÁFRICA. MARRUECOS

Tres generaciones de mujeres marroquíes posan en una playa cercana a Asilah, turística ciudad del norte de Marruecos. Con un simple golpe de vista, están contando muchas cosas sobre la historia de su país.

Desde luego: que los derechos de la mujer no parecen ir a cambiar nunca :S.

Agnes

27 años

ÁFRICA. UGANDA

Tiene 8 hijos: tres suyos, nacidos de la relación con un hombre al que conoció en cautividad (fue raptada por el Ejército de Resistencia de Nuestro Señor), más cinco que ha “heredado” de su hermana, que murió. Posan frente a un edificio derruido de Gulu, en el norte del país, zona especialmente castigada por la violencia.

“Ejército de Resistencia de Nuestro Señor”. ¡Vamos, no me jodas!

En fin. Pequeñas motitas de una magnífica sesión fotográfica que vale muchísimo la pena visitar. La labor de Isabel Muñoz empieza a fascinarme con creces.

Manhattan, uso mixto

Exposición temporal cuyo plazo ha acabado hoy, 27 de septiembre de 2010, en el Reina Sofía.

En realidad no tengo demasiado que decir… La mayoría de las fotografías me han resultado un poco llanas. Muchas calles desiertas y edificios altos, coches viejos. Creo que el componente humano le da mucha vida a las fotos pero bueno, no le voy a decir yo a unos cuantos profesionales cómo tienen que usar sus cámaras y sus espacios.

Algunas sí que estaban muy bien, sobre todo una vista de Manhattan desde las alturas, debía de estar hecha desde un helicóptero, muy bonita. Y también varias con los edificios muy iluminados, formando filas y filas brillantes a partir de las ventanitas. La siguiente imagen también es interesante y estética, aunque al pararme a observarla… el ser consciente de que, en lugar de las torres gemelas, en ese cielo ya no hay nada más que un vacío brutal, me dejó en shock por un momento, recordando la tragedia y lo que supuso, en una edad en la que yo no me enteraba de nada, y lo que me provoca ahora, a una edad en la que absorbo todo.

La inmensa mayoría de las imágenes estaban en blanco y negro. En otro par de salas alargadas, toda la pared ofrecía lo que serían reportajes narrativos, eso que tenemos que hacer para Fotoperiodismo y en lo que aún no sé qué inventarme. Es decir, historias. Aparecían en línea, con una pequeña descripción al inicio en inglés. Y las seguías. Pero la mayoría eran rarísimas o sin mucho sentido, al menos para mí. Un hombre que coge unos tablones, camina, camina, camina, camina (cuatro fotos iguales pero con algún cambio en los pies denotando movimiento, pero fotos IGUALES al fin y al cabo, no aportaban mucho), se tropieza, se cae, se queda en el suelo, y aparecen los tablones solos. Otra historia: una bola que va hacia los bolos, la tiran, se acerca, le da a los bolos, les sigue dando, se acerca al borde del suelo que da con el agua (mar o un río) y desaparece (caería al agua, claro)…

Un relato fotográfico que sí que me ha sobrecogido ofrecía a un hombre al que vendaban los ojos con un pañuelo y lo acercaban al borde del suelo que daba al agua, y alternaban la situación entre cerca y lejos, y claro, te esperas que en la última imagen haya desaparecido pero no, seguía ahí, al borde. Ha sido una mezcla de alivio y de decepción, la fusión entre lo que quería (que se salvara) y lo que en realidad esperaba ansiosa (que le tiraran).

Más tarde, pasando por otras escenitas, poquísimas en color (una desde varios puntos de vista pero ofreciendo el mismo escenario, en el que destaca una mujer con un abrigo verde), un par de grupos de fotografías en las que en todas las personas salía la misma cara, un rostro pintado e irreal, otro rato de arte más moderno (y horrendo), otras tantas mezclando positivo y negativo que no estaban mal, daban una sensación fantasmal y espiritual.

Una sala llena del mismo entorno: una especie de terreno en el extra-radio parecía, normalmente con hombres haciéndose cositas, tomando el sol o simplemente en parejas conversando, y siempre desnudos. Fue en la primera en la que entramos y pensamos que nos habíamos equivocado, pero el destino quiso que volviéramos casi al terminar la exposición, ya con curiosidad y todo. Y otra sala que me da que sobraba, con la misma perspectiva de un edificio y aire a la derecha, a veces en color, pero siempre lo mismo. Un poquito a la derecha, un poquito a la izquierda, pero 30 fotos exactamente iguales, monótonas y aburridas.

Y poco más. Supongo que me la esperaba más impactante, romántica, filosófica, bohemia, no sé. Más profunda, personal, intensa, reflexiva. A veces me da reparo decir mi opinión sobre ciertas obras porque no estoy segura de si a mí me parecen una basura y mucha gente lo compartirá o es que no entiendo del tema y punto pero bueno, habrá que expresar algún tipo de emoción ante cada espectáculo, que para eso tenemos juicio y criterio propio (en teoría, aunque muchos no lo demuestren demasiado o se abstengan de abrir la boca por miedo). Tampoco es que esta exposición me pareciera una basura, para nada, solo pensé que me llegaría mucho más.

También en otras ocasiones, aunque no dé tal impresión, me pienso bastante si comentar un aspecto en general, de cualquier cosa, y me retiene la duda de si la voy a liar por no estar realmente informada sobre el tema y voy a pasar por listilla de pega. En fin, para eso está la confianza con la otra persona, para que te corrija, te rebata o te dé la razón sinceramente.

Pues nada, el caso es que Manhattan, uso mixto, con sus varios artistas volcados en ella y mostrando sus “prácticas artísticas desde 1970 al presente”, me ha sabido a poco. En realidad, también debería haber ido con más idea sobre la temática, ya que lo que leo ahora en el prospecto me hace reflexionar… Quizá no vi la exposición en el orden adecuado, ya no sé qué pensar. O sí, en informarme bien de qué va cada cosa en la que se me ocurra embarcarme. Como la vida, así no te defraudará o pillará desprevenido. He aquí a la izquierda, por cierto, uno de los pocos seres humanos que descubrí… ¿bailando?

¡Ah! También había una sala repleta de quioscos, la única completamente en color. Sí, con muchos quioscos, en algunos de los cuales se veían portadas de revistas setenteras. Curioso.

Os dejo la información del folleto.

Isabel Muñoz: El amor y el éxtasis

Isabel Muñoz es una fotógrafa que ha recorrido el mundo para investigar y plasmar cuerpos y movimientos, construyendo un estilo en el que la sensualidad, el placer y el deseo quedan atrapados en sus instantáneas. En la exposición (a la que he asistido esta mañana) situada en la Sala Canal de Isabel II (metro Ríos Rosas, Madrid), esta profesional se centra en la relación entre cuerpo y espíritu, que analiza a través de ceremonias espirituales en Siria, Irán, Irak y Turquía.

Una vez hecha la introducción, resumida y obtenida detalladamente del folleto publicitario, aviso de que tanto las imágenes como el contenido de los textos pueden herir la sensibilidad de algunas personas. En realidad no estaba permitido sacar fotos pero yo hice unas pocas destrangis, solo que al buscar por internet he encontrado varias, así que colgaré las de Google y no las mías, no vaya a ser que me censuren el blog y me dé un chungazo. Más que nada, me dedicaré a contar tal cual lo que yo veía, apollada por las imágenes, y finalmente trataré de plasmar cómo me he sentido. No sé por qué esta inquietud por describirlo todo, supongo que es un intento de que, a raíz de vuestra imaginación, diviséis algo parecido, aunque nada como experimentarlo por si mismo. Comencemos pues…

Primera planta. Caras de adoración por doquier de hombres agolpados. Un niño en el suelo, de rodillas, con cara de implorar desde lo más profundo de su alma, y varios hombres de pie, contemplándolo. Movimiento de las cabezas en pause, alzando el rostro tras haberlo bajado hasta las rodillas, captando el momento justo en el que las larguísimas melenas se hallan en pleno vuelo. Un viejo, con el cabello también en el aire, con ojos en trance y manos extendidas en plan poseído. Otro viejo, cuya mirada solo visible a través de un ojo (el otro estaba tapado por un bastón que cruza la imagen en diagonal) era indescifrable… entre pícara, profunda y misteriosa. Muy intrigante.

Segunda planta. La palabra que mejor define esta parte de la exposición es “sangre”. En absolutamente todas las fotografías. En la primera planta, solo en una había salido un hombre, de ojos muy expresivos, con la camisa ensangretada desde el cuello, pero la segunda planta resulta extremadamente sobrecogedora. En una imagen, la más estremecedora para mí, la lengua. En otra, debajo del pezón, sangre creando un surco que me recordó a la cicatriz de Jesucristo por esa zona corporal colgado en la cruz. Una espalda ensangretada, un pie con un cuchillo encima, un ojo con un cuchillo debajo. Un par de imágenes con un espectáculo de acupuntura en la boca; en una atravesaba la varilla desde el interior de la boca a la mejilla y en otra a la barbilla.

Ahora toca hacer un apartado especial para los (suenan tambores) vídeos. Sí, señores, porque había vídeos mostrando todo lo que había en las imágenes, pero ya no estaban quietecitos estos personajes, claro. A través de cuatro rendijas repartidas por la segunda planta, ponías los ojos y…

Vídeo 1. Me sentía una intrusa contemplando algo prohibido, algo a lo que no me habían invitado. Muchos hombres agrupados en una habitación evocando un canto homogéneo de alabanza frente a derramamientos de sangre voluntarios y gratuitos. Imágenes aparte: un hombre con cuatro cuchillos clavados en línea en la cabeza, se los saca y los lanza. A otro le atraviesan el pecho horizontalmente con una varilla de metal. Otro que parece haber perdido el ojo de las varas que se introduce justo debajo, pero la pupila reaparece tras enrojecerse y salir sangre (susto). Y el segundo acto que más me ha encogido el corazón… ha sido ver a uno, cuchillos en ambas manos, rajándose la lengua una y otra vez sin parar, y una mano, y la otra, al ritmo del ritual musical…

Vídeo 2: aparece hablando aquel viejo de la mirada indescriptible, y comienza a cantar un hombre, al que le sigue el sonido de los tambores, unos tambores blancos y finos tocados con las manos, y luego otras voces se le unen. Dos de los que están cantando se han mirado y se les ha escapado una sonrisa por un momento. Es la única escena en la que los he sentido menos posesos y embrujados, más humanos y cercanos (como, por ejemplo, cuando estás exponiendo un trabajo en clase, hablas de algo serio y miras a una amiga, y sonríes en medio de la explicación sin interrumpirla). Entonces se ve a los hombres que tienen largas melenas moviéndolas arriba y abajo, con las palmas de sus manos tocándose (derecha con izquierda propias, no con las manos de los demás), mientras el resto inclinan la cabeza levemente siguiendo el ritmo. Entra en acción un protagonista, que se pincha el ojo en primer lugar y seguidamente se clava la punta de un cuchillo entre el cuello y el pecho, con la mirada increíblemente perdida, hechizada, lágrimas transparentes, el éxtasis que Isabel nos quiere mostrar…

Vídeo 3: más de lo mismo. En este punto me he empezado a marear, supongo que por la mezcla de la visión de los vídeos y una especie de falta de aire, de ambiente viciado, cerrado, semi-oscura que estaba la sala. En esta ocasión, aparte de un hombre al que le clavan varillas de metal en los brazos y otro que se la atraviesa a si mismo de la boca a la mejilla, ahora viene lo que más me ha impactado y dejado peor cuerpo de toda la exposición. Un hombre, (creo que es el de la izquierda), se estaba metiendo puñaladas en la barriga, pero él mismo. Una detrás de otra de una manera bestial, demoníaca, excitada, maniática. Decenas de raudas y efusivas puñaladas en la barriga. La sangre iba asomando poco a poco mientras le acompañaban los cantos, que nunca faltan. Estremecedor es poco para lo que me recorrió el alma.

Vídeo 4: un hombre de avanzada edad pero no viejo camina a cámara lenta (de hecho, ahora que lo pienso, creo que casi todos los vídeos estaban un pelín ralentizados), imponente, con el pelo blanco y largo hasta la cintura, teñido de rojo de los hombros a las puntas (por si no se ha visto bastante sangre, el señor se colorea el pelo para entrar en atmósfera). Sujeta la cabeza de otro, que tiene toda la cara de estar mentalizándose para otra sesión de éxtasis… Un tercer hombre le coloca a este un cuchillo sobre la cabeza y emplea un mazo como martillo para introducirle la punta. Enseguida se lo quitan, dejan ver la señal sangrante de la cabeza y al momento aparece aquel niño que estaba siendo observado por varios hombres en la fotografía de la primera planta, y se ve que está postrado frente a otro hombre, tendido boca abajo, aunque vivo. A ese no sé lo que le esperaría.

Tercera y cuarta planta: mucho más light, se acabaron las heridas. Las imágenes ofrecen a hombres dando vueltas con una especie de vestimenta blanca con falda y pantalón y un sombrero alargado y cilíndrico color paja, inmortalizados con la falda en pleno vuelo. También hacía lo mismo una mujer, que iba de rojo. La única mujer fotografiada de toda la exposición, por cierto. La otra ocasión en la que he visto a otra, solo tuvo lugar en un vídeo y era la propia fotógrafa, vestida de negro y con la cabeza cubierta. Llamaba la atención precisamente porque en todas las imágenes y vídeos solo había hombres. Eso también hace a Isabel Muñoz una profesional aún más reconocible.

En un sentido más crítico desde el punto de vista artístico, en muchas imágenes aparece una parte de ellas enfocada y el resto desenfocado, técnica conocida como profundidad de campo. La autora muestra claramente su punto de interés en cada fotografía, hecha con la máxima calidad y perspectiva deseada y acertada, junto con la sorprendente capacidad de enfrentarse a tal espectáculo y crear una historia real a través de la cámara para narrársela al resto del mundo.

Y en un sentido más personal… sé que esta exposición no le agradaría lo más mínimo a mucha gente. Yo no puedo decir que me haya gustado en sí ni disgustado, pero ha conseguido algo mucho más fuerte, ha logrado probablemente incluso lo que se buscaba: provocar un cúmulo de sensaciones mortales y aturdidoras en mí. He salido de allí montada en una nube en la que Madrid no estaba a mi alrededor, sino otras culturas, costumbres, almas, sueños, creencias, aspiraciones, que no tenían nada que ver con lo que yo había vivido hasta entonces. Un visionado de unos seres humanos, nacidos según el mismo proceso evolutivo (vamos, que los han parido) pero con un desarrollo de vida tan distinto que les ha convertido en lo que ahora son, y a mí me ha convertido en lo que yo soy, que no tiene absolutamente nada que ver. En fin, una locura de estímulos cerebrales que no puedo seguir explicando porque solo me pertenece a mí y es inútil intentar hacer que lo vean los demás.

También supone un esfuerzo por no verles como un porrón de extremistas zumbados que se acuchillan a sí mismos como subnormales, sino procurar aprender abiertamente y no rechazar tan rápido, introducirse en otros mundos, hacerse preguntas, cuestionar (para no variar, pero en desde un punto de vista mucho más elevado que de costumbre) al género humano, etc. Esto… aún así, desde luego es rarito hacerte eso con tu propio cuerpo…

Si os interesa, aún podéis ir a verla hasta el 26 de septiembre (2010), tenéis 4 días por delante. Puede que no se pase un rato especialmente afable, pero desde luego sí que es curioso con ansia.

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