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El género humano me toca los cojones

Porque si no existiera, no me pasaría absolutamente nada por la cabeza.

No me desestabilizaría.

No reiría, no lloraría. Mi alma descansaría tanto que no sé ni cómo seguir describiendo lo que intento transmitir, ni siquiera sé si abarco la idea realmente o se me va la olla.

A veces a una le apetece sentirse más vacía para despejarse, en vez de tener el cerebro en constante movimiento. Y no me veo capacitada ahora como para ponerme en plan Buda a meditar y dejar la mente en blanco. Tampoco creo que quisiera, me aburriría, es más divertido dejar correr los pensamientos. Aunque en ocasiones acabe hasta las narices de ellos y de las sensaciones que me provocan, tan difíciles de controlar.

Son tan fuertes que pueden hacerte sentir eufórico a pesar de llevar 24 horas sin dormir o hecho un guiñapo, cansado, enfermo, a pesar de justo acabar de levantarte después de varias horas de sueño profundo.

Vamos, que Madrid me satura. Menos mal que cada vez que me voy cansando de algo enseguida se aproxima un cambio, como ir a mi tierra el sábado. A mi Comedia, mis futbolines, mis amigos, mi ambiente jerezano, mis cenas en restaurantes con mis padres… Mira que me da igual estar a tomar por culo durante el tiempo que sea, pero no veas si se acaba notando.

Domingo de sensación amarga tras un disgustazo innecesario. Pensativa. Confusa. Rallada. ¿Decepcionada? ¿Conmigo misma o con el mundo? No lo sé. Hacía como medio año que no lloraba tanto y tan fuerte. Me ha sentado de puta madre. No entiendo por qué la gente se contiene las ganas de romper a llorar, no lo veo una muestra de debilidad, más bien de desahogo. No es plan llorar todos los días, claro, eso es una mierda, pero así de vez en cuando es como vomitar un poco la basura que llevas por dentro. No me parece más valiente ni maduro el que decide no llorar nunca delante de los demás. Vamos, menos mal que ahora estaba más sola que la una. Al principio he pensado en llamar a alguien pero digo ¿para qué? Y lista. Ya pasó lo peor, solo queda reponerse espiritualmente poco a poco.

Al menos llueve. Sienta bien escuchar caer las gotas sobre los cristales de las ventanas. Y cuando para, sienta genial escuchar aquel discazo de Offspring: Americana.

Videoclip chorra donde los haya.

Me encanta la voz de este tío.

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El cumpleaños de NV estuvo muy bien. Hace un año ya que conozco a esta mujercita y espero que nuestra amistad dure muchos más, porque es una de las pocas personas que me ha valido realmente la pena conocer en esta vida. Creo que a ella no será necesario tirarla a la basura :D.

¡Sorpresa! Se puso coloradísima al vernos, no nos esperaba, aunque algo había sospechado pero ¡bah! Regalitos, cena del chino (al que habíamos retenido abajo en espera de una persona que faltaba, qué surrealista que nos fiara la comida así porque sí… bueno, le dijimos el nombre y el piso pero vamos, me da que no se enteró y prefirió dárnosla y largarse antes de seguir obligado a comunicarse, vaya trabajito les cuesta), chistes, risas, beber, huir de la policía y Copérnico. Me lo pasé bastante bien pero estoy hasta los mismísimos huevos de esa discoteca.

Creo que no podíamos ser un grupo más variopinto. Es fantástico ver cómo seis personas completamente diferentes se pueden llevar tan bien en un momento dado.

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Entonces, de repente y sin venir a cuento, te sientes más iluminada. Te das cuenta de que la vida no consiste en estar pendiente de una sola persona, amargada, triste o agobiada. Miras hacia otro lado, no, mejor hacia delante. Te desvías, vuelves, observas la inmensidad de tus posibilidades. Piensas en aquel encanto de hombre argentino de la papelería, en tus increíbles y auténticos padres, en tu profesor favorito de este año, en la compenetración tan grande que crees estar cobrando con una buena amiga, en los próximos viajes, en el amigo de Jerez que siempre te hace reír, en la carcajada que has soltado hace un rato por un estado de facebook (Estoy enfermo. El otro día estaba en la calle escuchando el mp3 y en un silencio entre tema y tema creí que saltaría un anuncio de Spotify), en lo alucinantemente afortunada que eres por todo, en el verano que has pasado, en lo que te queda por vivir, en el primer pescado que te has hecho sola y ha salido bueno, en poder levantarte ahora y comerte un pan con Philadelphia (me ha entrado hambre, ¿se nota?)…

En tantas cosas que te hacen feliz. Bueno, o que al menos te despiertan interés por esta existencia tan inconformista.

Proceso de liberación: ON (ralentizado).

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