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Halloween en Estados Unidos

Si bien las fiestas en Estados Unidos no tienen mucha historia, los norteamericanos suelen hacer sus esfuerzos en volcarse al cien por cien en cada una de ellas. Así lo demuestran las decoraciones que os voy a enseñar, presentes a lo largo de las casas de mi barrio en San Diego, North Park.

La siguiente expone una tendencia bastante extendida, que es la del tejido a lo tela de araña que podéis ver cubriendo todo el seto, “arañitas” incluidas.

Casa decorada por Halloween

Casa decorada por Halloween

Por supuesto, calabazas y fantasmas. Justo estos son muy cucos pero ya veremos otros más feos un poco más abajo.

Calabazas y fantasmitas malignos de Halloween

Calabazas y fantasmas majetes

Sepulcros de muy señor mío, que no se diga que la cosa no va de difuntos.

Tumba, Halloween, San Diego

Tumba, Halloween, San Diego

Menciones a la simpática costumbre de por aquí, “truco o trato”, que implica que los niños vayan de casa en casa pidiendo caramelos.

¿Truco o trato?

¿Truco o trato?

No sé qué pensaréis vosotros pero para mí que el fondo siguiente se queda un poco corto con el bestial monstruo que cuelga de la columna de esta casa. Sé que es de mentira pero me da tanto asquete que ni así me vería capaz de tocarlo. Lo cual me hace pensar en cómo mi cultura, educación e influencias varias me han hecho temer a bichos que en cualquier caso no pueden más que temerme a mí. De haber crecido en medio del campo, o incluso de haber tenido de pequeña este bicharraco como peluche, mis sentimientos serían muy distintos. ¿No?

Mascota de Halloween

Vigilante letal. ¿O mascota doméstica?

En esta casa parece que un sepulcro no era suficiente, así que hasta que no colmaron toda la entrada de esqueletos y espíritus malignos, no se quedaron contentos.

No caben más decoraciones de Halloween en este portal

No caben más decoraciones de Halloween en este portal

Este señor, o señora, me hace pensar en que quizá encarne la muerte ideal, ¿no creéis? Aparte del toque tétrico buscado por los dueños de la vivienda, en cierto modo no es más que una persona sentada plácidamente en la terraza de su casa, y con un fiel perro a su lado además. ¿A cuánta gente habremos oído decir que, de morirse, quieren hacerlo en su casa tranquilamente y no en el hospital con doscientas movidas conectadas al cuerpo?

Aquí estamos a gustito al fresco

Aquí estamos a gustito al fresco

Los extraterrestres no podían faltar. Sin duda esta casa alcanzaba el puesto número 1 entre este paraje a un lado del jardín y al otro…

Extraterrestres y platillo incluido

Extraterrestres, platillo volante y cartel por si no lo pillas

… ¡Un alienígena súper bien hecho y agarrado a la valla! ¿Cómo os quedáis? ¿Es fanatismo o no es fanatismo? Sin olvidarnos de las lápidas a su espalda.

Me lo cruzo por la noche y me falta tierra para correr

Me lo cruzo por la noche y me falta tierra para correr

Espero que hayáis disfrutado de las fotos y que hayáis pasado una buena noche y fin de semana en general. Aparte de las connotaciones de terror atribuidas a esta celebración, no olvidemos que en muchísimas culturas el objetivo principal es recordar y honrar a los fallecidos.

Si queréis saber más sobre otras festividades en Estados Unidos, os invito a leer este post que escribí hace unos meses. ¡Hasta la próxima!

Las festividades en Estados Unidos

Iba a poner “las fiestas americanas” pero algo me decía que un título así podría llevar a prometedoras expectativas a lo American Pie, es decir, con desfases etílicos en chalets enormes repletos de gente guapa y chicas en pelotas. Lamentablemente para muchos, no es el caso: vamos a hablar de cómo celebran los estadounidenses algunas de las fechas anuales clave. Nótese que no se tratará de una perspectiva objetiva (para eso está Google), sino de mi propia experiencia personal.

Cabe destacar que he tenido la suerte de relacionarme bastante con una familia americana, la cual me ha permitido acercarme más a sus costumbres. Albergo ciertas dudas hacia que sus hábitos sean la norma en este país porque creo que la hija de dicha familia (llamémosle A) goza de especial predilección por hacer mil millones de regalos a las personas que aprecia, pero al menos plasmaré una aproximación de cómo viven estos momentos por los Estados Unidos.

Comenzamos con Thanksgiving (“Acción de Gracias”), 27 de noviembre. Se puede resumir muy fácilmente en cuatro palabras: valiente-hartón-de-comer.

No hay huevos de pasar hambre

No hay huevos de pasar hambre

Tras un par de horas o tres de charla y preparativos, a la mesa. La palma se la llevó un riquísimo jamón que podéis ver cortado en la esquina de la derecha de la foto previa, ¡pero el pavo que no faltara!

Thanksgiving turkey

Thanksgiving turkey

La solución fue hacerse un combinado para probar de todo. No me preguntéis qué llevaba cada cosa porque no sabría decirlo. Pongamos que el menú ofrecía ensaladas y purés variados junto con las carnes mencionadas y demás elementos de picar, como los huevos rellenos o las aceitunas, culminando con una serie de postres basados en un elemento crucial: chocolate.

thanksgiving

Total, que salimos rodando de allí y prevenidos para próximas reuniones, puesto que en todas se repetirían estas tendencias culinarias (platos, dulces y cantidad).

Pasamos a una fiesta mítica en los Estados Unidos de fecha 31 de octubre. Efectivamente: Halloween.

"¿Truco o trato?", Riverside, California.

“¿Truco o trato?”, Riverside, California.

La charla inicial de dos a tres horas y la posterior cantidad de comida fueron las mismas que por Thanksgiving, a excepción del pavo, que en esta ocasión no procedía. Pero cuando la otra vez cada cual hizo lo que más le apetecía tras la cena (hablar con unos o con otros, dar un paseo por el jardín, sentarse en el porche, jugar con alguno de los cinco perros que tiene la familia… Hasta una siestecita se echó el cabeza de familia en el sofá), por Halloween la noche transcurrió mucho más activa en general. Tres puntos clave:

1. El cachondeo por las pintas que llevábamos. No es que una servidora haya visto la película Scream, no me apetece pasarme una semana en vela, pero Scary Movie me bastó para inspirarme.

Halloween crew

Halloween crew

2. Los niños que llamaban a la puerta pidiendo caramelos. Como en las películas… Pero de verdad. Y allá que íbamos más ilusionados que ellos a abrirles y darles unos buenos puñados. Si no hubiera sido por un indeseable crío que me empujó más tarde por la calle a poco que le miré durante escasos segundos (¡ni siquiera intenté asustarle!), casi me habrían convencido de su inocencia.

3. La decoración de las casas. Impresionante es poco. No me refiero al interior, el cual ya era cuco de por sí y te falta tiempo de abarcar entre calabacitas y demás, sino a ciertas calles cuyas viviendas se preparan con especial ahínco para mostrar un espectáculo visual alucinante. Ojalá pudiera enseñaros más que una triste fotografía pixelada.

Casa decorada por Halloween. Riverside, California.

Casa decorada por Halloween. Riverside, California.

Hasta accedimos a una especie de “casa del terror”. Me asusté mucho más yo sola con mi acojonamiento previo que durante la atracción pero mis dos amigas me cosieron a chillidos. Una noche muy divertida y anecdótica.

A continuación, Valentine’s day (San Valentín), 14 de febrero, plantándonos en 2015. No cuento con muestras gráficas de las navidades americanas al haberlas pasado en Jerez (Andalucía, España) pero pronto os mostraré el Riverside pre-navideño. A lo que íbamos: opino que este día se celebra como en todas partes: en pareja y en plan íntimo. Sin embargo, se convirtió en una velada de grupo gracias a nuestra amiga americana A (la que da regalos a mansalva), que nos trajo detalles para unas ocho parejas… ¡Aún sin estar presentes la mitad de los privilegiados! Y conociendo a una pareja de un solo encuentro y a una chica de oídas, para que os hagáis una idea de la personalidad única de esta mujer.

San Valentín para todos

San Valentín para todos

Los contenidos: chocolate, chocolate y más chocolate. Y algún muñequito. Adiós, dieta equilibrada. Aunque no os hagáis creáis: el chocolate de aquí, si no se trata de una marca comercial o de dulces caros de pastelería, está bastante malo. Pero por probar, que no quede… Una vez.

Seguidamente, una aventura un tanto verde… ¡St. Patrick’s Day! (El Día de San Patrick), 17 de marzo. No tengo ni idea de lo que hacen los estadounidenses, la verdad. No me atrevo a generalizar al no haberme cruzado con otras personas celebrándolo, lo cual no impidió disfrutar de la experiencia en todo su apogeo. Concretamente, la protagonista de nuestras andanzas (A) nos puso por delante tropecientas opciones verdosas (gorros, colgantes, pulseras, pegatinas, anillos, diademas…) que llevamos con orgullo a un concierto de Smash Mouth (banda sonora de Shreck) y a la discoteca del Hard Rock Hotel. Allá que estaba el personal bien emperifollado y nosotros haciendo el tonto y bailando como si no hubiera un mañana. Gran noche.

St Patrick's Day

St Patrick’s Day

Finalmente, Easter (Pascua), 5 de abril. Cambiamos el pavo, los disfraces y el atuendo verde por otra tanda de regalos chocolateados y adorables por parte de A…

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho...

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce…

…Y unos cuantos simpáticos huevos que ella y otra amiga habían pintado. ¡Y parte de los cuales tenían truco!

Huevos de Pascua

Huevos de Pascua

En plena digestión, va A y nos pone en semicírculo frente a una tanda de huevos. Cuenta hasta 3, grita algo parecido a “¡al ataque!” y empiezan a llover huevos en todas direcciones mientras salgo por patas. ¿Quedarme ahí en medio recibiendo huevazos? Desgraciadamente, advirtieron mi huida y esperaron a que me acercara. Al final me resigné con tal de acabar con aquella tortuosa incertidumbre de cuándo recibiría. Al menos estaban rellenos de confeti. Pensábais que estábamos pringados hasta las cejas, ¿eh?

Ah, y orejitas de conejo para chicas…

Easter

… ¡Y para chicos!

Easter

Hasta aquí las festividades que he disfrutado por ahora. ¡Y la de experiencias que me quedan por contaros!

16 horas de fiesta

Hagamos balance del fin de semana, en especial de las 14 del domingo hasta las 6 de la mañana del lunes, o sea hoy.

Aparte está la salida del sábado, un tanto desastrosa para tratarse del cumpleaños de una amiga: nos cogió la poli en seco bebiendo en la calle, no llegamos a entrar en Kapital como estaba planeado, nos tiramos demasiado rato pensando en adónde ir, el primer sitio era un tugurio donde solo estaban el camarero y un grupito flamenco tocando (por lo que tomamos el chupito al que nos invitaron y nos largamos inmediatamente) y la música del siguiente local fue horrible a excepción de, POR FIN, el último rato. Y a las 3:30, hora cambiada ya, los currantes de la discoteca como que no pretendían trabajar una hora más así que bye bye. No pasa nada, así descansaba para la que se avecinaba…

¡Ah! Para el cumple salimos disfrazadas de “viudas alegres”: atuendo negro, el que quisiera cada una pero con ese color; velo, guantes y rosas, tan artificialmente reales que hasta nos pinchaban las espinas, todo negro. Creo que no volvió viva ninguna flor. A modo de anécdota (me deja un tanto imbécil pero bueno): en la discoteca un tío me preguntó de repente: “¿se te ha muerto alguien?”, y yo súper asustada: “¡no, no!”. Claro, el disfraz… En fin… Agilipollá perdía.

Dormí mal. No sé por qué, pero vaya noche. En fin, mal para como podría haber dormido pero bueno, más de lo que había asimilado que igual dormía (mínimo 4 horas, pero fueron unas 7 más o menos ya que nos recogimos medianamente pronto, ¡y me trajeron en coche :D!). Platazo de espaguetis para aguantar bien durante el día y a las 14:15 aprox me recogían para coger camino a la Goa. Nos costó un poco encontrarla, y encima llovía, menos mal que luego bebiendo en el parking el cielo se mantuvo despejado.

La Goa es una fiesta mensual que hace la macro discoteca Fabrik, situada en Fuenlabrada. Cuesta 30 euros y ponen música electrónica (no comercial). Una vez al año no hace daño. Pero aprendimos que en fechas señaladas como Halloween o cualquier tipo de aniversario, NUNCA MÁS hay que meterse en un sitio como aquel. Claramente, el aforo estaba desbordado. Después de beber y dejar la botella a cubierto debajo de una furgoneta y pasar un frío acojonante (porque, señores, el frío ha empezado a pisar bien fuerte), entramos y logramos, después de la cola para el ropero, coger un buen sitio en medio del meollo. En cuestión de cinco minutos tuve una interesante conversación con un kinki:

Él: ¿te importa que baile así? (o algo parecido, porque estaba en plan saltando mucho y tal, me parece que así empezó).

Yo: no, no, qué va.

Él: pues a mí no me importaría darte un beso en los morros.

Yo: (O_O = cara de susto) esto… no, eso no.

Él: ¿seguro?

Yo: (?¿?¿?) seguro (créeme).

Él: venga, pues nada (súper animado de todas formas).

Total… La música bastante bien a pesar de que otros géneros me gustan y motivan más. El gravísimo error que cometí fue ir al baño sola. A la vuelta me fue imposible encontrar en medio de la pista a mis amigas y me puse muy nerviosa. Al final nos vimos en el baño, petado de tías y de olores cuanto menos curiosos.

Al ratito, sobre las 20, una se largó y nos quedamos dos (RM y yo, cómo no), y empezó lo que podríamos llamar el Episodio Agobio Bestial. Intentamos meternos otra vez para la zona céntrica y solo recibimos apretones y empujones por todos lados, ¡la masa se nos llevaba de un lado para otro! Vamos, no más de un metro cuadrado pero bueno, ya es perder considerablemente el control de tu cuerpo y tus movimientos.

Así que nos posicionamos cerca de unas escaleras, donde faltó tiempo para que unos muchachos comenzaran a darnos conversación. El resto del rato se pasó entretenido y más tranquilo, observando a ratos a la cantidad de peña acinada a lo largo y ancho de toda la discoteca. Exagerao.

A las 23:30 pasada salimos para coger el autobús a Plaza de España, pero por lo visto hacía rato que no pasaba ninguno o algo y optamos por compartir un taxi con otras dos chicas de por allí. McDonald´s (muy agradecido pero la hamburguesa se me repitió a lo largo de la primera mitad de la noche, qué desagradable), encuentro con un amigo que hacía tiempo que no veía y a hacer cola para la siguiente fiesta, de 1 a 6 de la mañana: Zombie, en la Sala Heineken. Normalmente es los miércoles pero había una por Halloween.

No, no fue apenas gente disfrazada a la Goa y a Zombie mucho menos. Cola del copón que se pasó más o menos ligerita y otra vez agobio dentro. Nunca mais. Después de empujar a una gorda de mi espacio vital y que me llamara zorra y se alejara rápidamente fuera de mi alcance, RM se me llevó a un lado de la sala antes de que me pegara con alguien. Y allí permanecimos un rato bailando que se nos hizo eterno en realidad, el tiempo no pasaba. No es que quisiéramos que corriera en sí pero claro, los pies empezaban a resentirse bastante y mirar el reloj pensando que serían las 4:00 cuando eran las 3:00 y volver a mirarlo creyendo que había pasado al menos media hora cuando eran las 3:13 como que nos llegó al alma. Al rato nos sentamos, y nos encontramos con otras amigas, con las que nos juntamos hasta que mis plantas amenazaban con desintegrarse, pero ahí que seguíamos, y ni speed ni éxtasis ni hostias.

5:20: vámonos para el ropero que luego la cola es bonita. La otra vez encendieron las luces a las 5:30, por eso mejor ir ahorrando tiempo. Salimos por fin de allí a las 5:42 y paseíto para Príncipe Pío. Para qué iba a coger el metro a las 6:00 si el autobús no salía hasta y media. Pues para eso bajaba la cuesta desde Plaza de España y tan a gusto. Hacía frío pero se soportaba llevaderamente. RM insistió en acompañarme, no tenía por qué hacerlo. No sé si yo lo habría hecho xD, me parecía absurdo teniendo el metro ahí pero bueno, qué maja :).

Por poco me da un patatús al ver, sobre las 6:10, que el horario de autobús que ofrecía la pantalla era las 6:50. Pero bueno, me senté a esperar y a tontear con el móvil y a y media, para mi inmensa alegría y alivio y de todos los presentes, llegó un autobús que abrió la puerta así que se puso a tope de gente y salimos a las 6:42 para Villaviciosa. Lo increíble es que llegué a casa… ¡y no tenía sueño! Di una vuelta por el ordenador, como siempre, y ya para la cama, cerca de las 8.

Siempre calculo al acostarme a qué hora me habría de levantar para dormir 8 horas en plan orientativo simplemente. Pues me tenía que haber levantado a las 16:00 para cubrirlas, pero a las 13:30 ya me he despertado así que nada, para qué perder más tiempo sobando, lo justo y necesario.

Conclusión: aunque lo pasé bastante bien, no recomiendo en absoluto ir a grandes fiestas en determinados días especiales, mejor cuando encarte y sin que haya ningún evento. Zombie queda relegada exclusivamente a los miércoles, ¡qué buena es la música! Aunque no pusieron Cypress Hill :(. Y en cuanto a la cantidad de horas de juerga, está guay la sensación, sobre todo por lo excepcional. Me gusta ponerme a prueba.

Hala, ¡que paséis un buen día festivo!

Pd: a la vuelta, tuve que pagar en metálico el autobús porque claro, estamos ya a noviembre y el bono mensual me había caducado. Dos eurazos. 10 puntos, María.

La Novia Cadáver

Por mi primer y último Halloween, me disfracé de novia cadáver.

Al decirle hace poco a un par de amigas que mi madre me dejó cargarme su vestido de boda para disfrazarme, se quedaron alucinadas. Mi madre es la hostia :D.

Casi le hice un favor al traje, vaya tiempos aquellos, jajajaja.

Fuera de bromas, sí. Creo recordar que estábamos en una reunión familiar y a mi me habían invitado a una fiesta de Halloween, y como había visto hace poco la película La novia cadáver pensé en ello, pero claro, no tenía traje, y me parece que mi propia madre fue la que me ofreció el suyo, así que lo buscaron por los cajones de casa de mi abuela. Estaba amarillento. Mi tía lo lavó y lo arregló de forma que le modificó las mangas y le hizo un par de cosas más y allá que fui, con un vestido de boda de 1985 y ojeras y cara pálida, tras una sesión de “maquillaje” en mi casa con una chica a la que ya veo una vez cada mucho tiempo pero que es un encanto. Ella iba de novia muerta, con colores en la cara algo más vivos que los míos.

El dúo de la muerte. 2005. Tenía 16 añitos y mucha más inocencia en vena que ahora (no sé cómo he sobrevivido en este mundo siendo así xD)

Fea de cojones, ¡pero me encanta!

Y para acabar, foto brutal de grupo friki :).

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