Archivo

Posts Tagged ‘horas’

41 horas sin dormir; recordando Tyfanni’s y Mondo

Récord. No te digo ná y te lo digo tó.

Prácticas-universidad-fiesta nocturna-prácticas-universidad-casa. No ha habido lugar para la cama.

Y he de confesar que, a excepción de la franja entre las 8 y las 11 de la mañana aproximadamente, primeras horas en la oficina, he aguantado como si nada. Ahora bien, esas tres horas fueron terroríficas, me sentía enferma, menos mal que tardé poco en espabilarme.

Tengo pendiente hablar de un par de discotecas de Madrid… Venga, ¿por qué no? ¡Este es el momento! Se trata de las dos discotecas que probamos el fin de semana pasado.

Tyfanni’s. Petado de chicos y chicas guapísimos, lo más atractivo que he visto en cada metro cuadrado. Tan guapos que parecían artificiales, me espantaban, ambiente muy, muy pijo. Dos salas: la normal, de pachangueo+dance+regueton; la de abajo: de house, pero estaba cubierta principalmente por sofás, la cola para el baño y la cola para el ropero, casi nadie bailaba abajo, pero por no soportar las bazofias de la otra sala cualquier cosa. Creo que, entrando en lista, nos costó 15 euros + 1 copa. ¡Ah! Que no falte la pelea entre, primero, dos tíos, y enseguidísima, dos chonis, justo al lado nuestra y sin haber pasado ni un cuarto de hora dentro de la discoteca, allá por las 3 de la mañana. No paran de empujarte a lo largo de la mitad de la noche, la gente cruza la discoteca como si andara por el pasillo de su casa, no existen los obstáculos, ¡se pisotean! Una cola tremenda, nos pasamos de la hora para la lista pero nos dejaron pasar como si hubiera entrado en la hora. Menos mal, si no, a saber por cuánto habría salido… Conclusión: a Tyfanni’s no se vuelve ni a rastras.

La otra discoteca: Mondo. Genial. Evidentemente, los adjetivos calificativos son total y absolutamente personales pero vamos, que os digo el género que suena para que os hagáis una idea real del ambiente. En Mondo, es muy bueno, hay gente de todo tipo (y cuando digo de todo, es de Todo); espacio, aunque acaba llenándose; sus barras, su pista en medio. ¿Música? Techno. He oído algo de minimal pero en realidad no lo distingo, pero si mi amiga dice que es techno, lo será fijo. Pues me gustó, oye, la mar de animada la noche. ¡Volveremos! Además, entrando por lista cuesta 14 euros + 2 copas. Para ser Madrid, está bien.

Anécdota: estábamos buscando Mondo desesperadamente (consecuencias de no mirar el Google Maps antes de salir de casa) y preguntamos a un grupo de chicos. Pues va uno y nos suelta, de una forma totalmente inesperada para nosotras, y amanerada: ¿Eso es de heteros?

Nunca lo había oído. Más que nada, tras el impacto, me resultó muy curioso, porque de bares y discotecas de gays se habla a porrillo, pero… ¿”discotecas de heteros”? Me cuesta más imaginarme la entrada vetada psicológicamente a los homosexuales hacia las discotecas esas que a los heteros hacia las de ambiente, más que nada por su propia cabeza. El caso es que fue hasta gracioso.

Hala, vais servidos, espero que os sirva la información. Paso olímpicamente de repasar ahora el post, por las faltas, correcciones y demás manías típicas, porque, como he dicho, llevo 41 horas sin dormir. Y han valido la pena:

1. Porque la fiesta Zombie de los miércoles es bestial, una descarga de adrenalina increíble y un respiro alucinante en medio de la rutinaria semana.

2. Porque he comprobado mi aguante, un límite más cumplido.

3. Mmm… etcéteras.

¡Buenas noches! La mía, desde luego, va a ser profunda :).

Se te escapa la vida

Hay días en los que sientes que se te escapa la vida. Se te escurre entre los dedos y delante de tus narices como el agua. Se va sin avisar, sin manifestarse, sin quejarse, sin dejar huella, sin madurar, sin retroceder.

No es solo desgana, agobio y/o bajona, se trata de sentir encima de los hombros todo el peso de una especie de apatía brutal, de perdición eterna. No voy a hablar de la rutina en sí, sino de esa sensación de que te falta algo, de que acabas el día y no te sientes como si realmente hubieras hecho algo de provecho para tu espíritu, algo que te haya autorrealizado, algo de lo que te puedas enorgullecer.

Horas y horas en la universidad, o en la actividad determinada que se funde la mayor parte de tu existencia. Levantarte, desayunar, ir para allá, escuchar realmente poco de interés y salir por fin. Joder, es de noche. Creo que me gusta más el turno de tarde que el de mañana, pero ciertamente impone el hecho de despertarte, echar la mañana en casa, tener la luz del sol encima exclusivamente durante el camino a la parada de autobús… y tras las clases, compruebas que se ha cernido la más absoluta oscuridad por todo el horizonte sin haberte dado ni cuenta. El día se ha acabado, y solo has estado en clase. Y cuando no: universidad y fiesta, que está muy bien, pero tampoco es que te forme como ser humano que digamos.

¿En esto consistirá todo? ¿Ocho horas de trabajo, ocho durmiendo (en teoría) y ocho… para TODO LO DEMÁS, en lo que entra comer, digerir cada comida, cagar y mear (que según qué persona, puede ser un tiempo considerable)? ¿Y quien sufra 12 horas de curro? ¿Y quien tenga que estar pendiente de su empleo las 24 horas del día? Y si yo, que en realidad tengo una vida de puta madre, que estudio donde quiero y lo que quiero, que más o menos hago lo que me apetece y me adapto bien a las obligaciones, me encuentro en ocasiones en este estado de vacío agónico e impotente… ¿cómo lo siente el que tiene un trabajo de mierda, unos hijos que mantener y un sueldo deleznable? ¿Y un maniático en potencia? ¿Y un neurótico? ¿Y una persona depresiva? ¿Y un demente? ¿Y un lunático? ¿Y un paralítico? ¿Y un enfermo terminal?

Aún así, no soy de aplicarme el dicho “mal de muchos, consuelo de tontos”. A mí las tragedias de los demás me apenan más que me animan, me sacan de mis más o menos controladas circunstancias para asquearme con la realidad exterior. Y en cualquier caso, no me quitan el peso de mis propias reflexiones, paranoias y pesadumbres (más bien pocas pero intensas).

Sin más. Un día bastante productivo universitariamente hablando y desolada e interiormente vacío cual libro sin páginas entintadas. Y más deberes por hacer, y menos ganas a medida que estos se incrementan y van pasando los días, y fluye la presión, el agobio, la tensión, la desesperanza, ante semanas y semanas predestinadas de antemano que no dejan respirar.

Siempre queda pensar que mañana será otro día. Otro día igual , como diría Kase O en Máximo Exponente, grandiosísima canción, con unos Violadores del Verso bastante más jóvenes, concretamente los de 1999, año en el que lanzaron el disco Genios, de letras, ritmo y parte instrumental impresionantes.

Y otra que me encanta de este grupazo: Cantando, del disco Vivir para contarlo (2006).

Cómo grabar un anuncio de un minuto en cinco horas

Que no son cinco horas, sino que es estar despierta a las 11 para que lleguen a casa las compañeras a las 11:30 y empezar a colocar todo el tinglao por todas partes, sacar el árbol comprado en los chinos (que anda que no soltaba ramitas)…

No saber colocar el trípode, porque estaba encajadísimo, teniendo que ser medio desmontado y al final no servir para nada porque la mayoría se acabó grabando cámara en mano. Superponer unos plásticos naranjas en los tres focos (uno de los cuales sobró y no hizo más que molestar) para que la luz no fuera blanca sino más templada, ya que en teoría el anuncio era de noche, y que al instante de encenderlos empiecen a echar humo…Así se aprende a no acercar tanto nada a esos infernales focos, claro, que en dos ocasiones estuvieron a punto de caerse, uno lo agarré por los pelos y el otro lo agarró LP, también por los pelos y a punto de caer sobre la cabeza de RM y exterminarla pa los restos.

Que el actor nos tenga que decir a las cuatro casi licenciadas en Comunicación Audiovisual un porrón de cosas en torno al tema técnico que desconocíamos… La verdad es que es para estarle ultra agradecida, hacerle un regalo y construirle un monumento porque paciencia tuvo, vamos, y aportó muchísimo a la grabación, a los planos y a la interpretación. Ya le recompensaré.

Os pongo un poco más en situación: tenemos que hacer un anuncio de un minuto sobre la compañía Carpa 10, que se dedica a vender carpas, como de su nombre se puede deducir, y había que relacionarlo con la Navidad. Esa empresa organiza un concurso en el que participamos unos cuantos grupos, divididos a su vez en tres partes: la idea, proporcionada por estudiantes de publicidad; la realización, hecha por nosotros (mi clase, peri+CAV y CAV+Publi), y luego el montaje, que lo desarrollarán los de otra clase y cuya asignatura va, como corresponde, de edición.

Pues dio la casualidad de que a mi grupo le tocó la idea de unos turcos que no tienen ni papa de español, pero ni puñetera idea, ¡lo que le costó a uno construir una frase de unas siete palabras! Menos mal que nos defendemos con el inglés y nos ayudó el profesor a pulir el guión. La historia va de que Papá Noel llega a casa triste y solo después de currar toda la noche y de repente Carpa 10 le regala una carpa que le viene de muerte para las goteras de su cabaña. Eso explicado así a grandes rasgos.

El ganador del concurso obtendría un premio en metálico. La verdad es que le va a salir barata la campaña de publicidad a Carpa 10 de todas formas, porque vamos, todos los pringados que tienen que reservar el material y ocupar un tiempo curioso para hacer los anuncios gratuitamente somos nosotros. Y casi mejor no ganar porque para repartir el premio entre tanta peña no sé yo a cuánto saldría. Ná, es irónico, lo suyo sería ganar, por supuesto, aunque ese halo competitivo y triunfador como que no lo tenemos muy presente. Pero bueno, forma parte de la nota para la asignatura así que no hay más que hablar, digamos que matamos dos pájaros de un tiro.

Muy bien, pues nuestro actor llegó a las 14:30 y todavía no estaba todo montado. Que si el disfraz de los chinos era una mierda y hubo que ir a cambiarlo, que si tapar la claridad de las ventanas, que dónde poner los focos y los trípodes… El mayor problema consistía normalmente en cuadrar la posición de los distintos elementos técnicos para que no aparecieran ante la pantalla y a la vez hubiera una buena iluminación. Hubo más de un coscorrón en la cabeza a causa del techo inclinado (es el ático), mira que lo aviso veces…

Acabamos de grabar por fin entre las 17:30 y las 18 una serie de escenas y planos, todas en la misma localización interior (mi casa, claro, rollo cabaña por las dimensiones y tal, así ha quedado de mierda, este finde toca limpieza a tope), y procedimos a recoger todo, mucho más aliviadas, aunque aún quedaban un par de planos por grabar. ¿Dónde? En la universidad, donde estaba colocada una carpa de la empresa que tenía que aparecer por huevos, para eso la estábamos anunciando.

Nuestro actor se piró ya, que tenía curro (de técnico de sonido e iluminación o algo así, trabajo que yo no podría desempeñar con mucha soltura que digamos, quedó bastante demostrado ayer… pero bueno, ¡todo se aprende!) y claro, ¿ahora cómo salía el Papá Noel contento observando la carpa? Pues he aquí la Miss Pringada que hubo de ponerse el traje en medio de la universidad y pasar una vergüenza terrible hasta que conseguimos grabar los puñeteros planos, y mientras iba pasando la gente… Hasta unos seguratas del campus se acercaron a preguntarnos qué hacíamos e hicieron algún comentario gracioso en torno a una chica vestida de Papá Noel… También pasó un chico estupendo rollo amor platónico de los que me molan a mí para entretenerme mentalmente de vez en cuando, y una corriendo hacia el interior de la carpa intentando no perder la poca dignidad que le quedaba…

En fin, un show. Y la alargadera del cable para conectar los focos, porque esa era otra cuestión: la iluminación en medio del campo. El técnico iba tirando del cable para conectarlo en el enchufe más cercano del edificio y el aparato acabó saltando y casi siendo arrastrado ante la mirada impasiblemente pasiva de tres de nosotras, hasta que nos dimos cuenta de que se nos largaba definitivamente y lo agarramos después de pegar algún que otro grito. Qué hartón de reír…

A las 20 por fin estaba en mi casa, más que convencida de la labor a la que NO pienso dedicarme profesionalmente. Eso sí, me quedó un hogar navideño que nunca habría visto de no ser por el marrón. Total, no habíamos comido, solo picado patatas, no tomaba nada desde el desayuno a las 10 y pico, así que cené, y al rato a la calle, a ver a Steve Aoki en la fiesta Low de La Riviera. Buenísima la música electrónica de la noche y animadísimo el japonés con el pelo por los sobacos, impresionante. Mucha gente pero se llevaba bien, escapamos por los pelos de ser arrastradas por un momento en el que la peña empezó a empujarse unos a otros (no acabo de verle la ventaja a ese asunto).

8 de la mañana por fin en cama tras aguantar el viaje con los quince mierdas guiris de los que he hablado en el post anterior. Y hoy no tenía la clase de 15:30 a 18:30, qué lujazo. A ver qué más aventuras me deparan los próximos días :), de momento una salida esta noche con NV, que hace un huevo que no nos vemos, and company. Promete seguro.

¡Que disfrutéis del fin de semana!

31 horas sin dormir

Y aún no he acabado las clases de hoy, viernes.

Nunca más una burrada así. Me estoy perdiendo la explicación de un profesor que cada semana me gusta más. ¡Qué coraje tan grandísimo!

Categorías:Pizcas Etiquetas: , ,
A %d blogueros les gusta esto: