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Probando discotecas

Madrid a veces me ralla. En el sentido de que me confunde. Cada discoteca tiene su nombre más o menos por el que le llamaría todo el mundo, ¿pero luego qué pasa? Que un porrón de ellas le asigna un nombre distinto a cada fiesta determinada que dan los días de la semana que les plazca. Y me acabo haciendo un lío del copón.

Por ejemplo: planes de jueves, viernes y sábado de esta semana. Sí, ha sido intenso, en estos momentos el sofá es mi mejor amigo.

Primera y fundamental recomendación: pedir SIEMPRE ser incluidos en lista. En internet aparecen los contactos. Un buen método directo es a través del Facebook.

Total, jueves: fiesta Low en La Riviera, que siempre cae en este día de la semana. En realidad, Low era una discoteca en sí de reducidas dimensiones en la que no he llegado a estar, pero la cerraron, solo que a veces digamos que traspasan fiestas del estilo que tenían a otros sitios, como en este caso La Riviera, discoteca bastante grande donde también se dan conciertos. La música de Low es electrónica satisfactoriamente soportable, y hay que tener cuidado en algunos momentos de la noche con los pogos que se forman. Lleno pero a gusto y de rollo alternativo (un porrón de rastas pululando por ejemplo, es donde más he visto), vas haciéndote con tu territorio sin dificultad en medio de la gran motivación masiva que te rodea y te contagia.

Viernes: tocaba ir por Huertas, por el centro. Primero, a El Son, donde la música es totalmente de salsa, hay mucho extranjero (más bien de sudamérica) y no paran de sacarte a bailar. Si te gusta el rollo, bien; si no, no vayas, lógicamente. El siguiente destino fue El Samsara, caracterizado por la música pachanguera y un ambiente algo cargado de testosterona. Muy cargado de hecho, el triple que en El Copérnico (Moncloa), discoteca de la que puedes acabar muy quemado como vayas tres veces seguidas (ya no quiero volver allí, la música es una bazofia y el sitio un putiferio que te cagas, al menos en El Samsara me gustaban las canciones). Para un día así de higo a breva ambos sitios de esta noche han estado bien, pero poco más. Sin abusar, como de todo en la vida.

Sábado: fiesta Sunflowers (no Space of Sound como pensábamos, que esa es los domingos, ¡cuidao!) en Macumba, con House a tope, sus gogós, un par de barras, reservados, sillones cómodos a un lado en fila y espacio amplio para bailar, la mar de completo. No tan inmenso como La Riviera ni pequeño como El Son pero grandecillo. Me gustó bastante. El brutalísimo fallo que tiene es que en la parte de la pista hay dos o tres escalones que la recorren entera, y en los cuales se habrá tropezado ya medio Madrid. Eso está fatal hecho, debería ponerlo todo en rampa si acaso. Por lo demás, ambiente muy bueno y sin agobios. El grave error nuestro fue el de no ir por lista. 15 euracos y una copa, pero bueno, ya lo sabemos para otra ocasión.

Mo-men-ta-zo entre las 4 y las 5 de la mañana en Sunflowers (¿véis?, ya coges la costumbre de llamar a cada fiesta por su nombre específico y no veas para localizarla en este local o aquel si no has ido todavía, un cacao mental del carajo) cuando pusieron de una forma bestialmente inesperada para mí la mítica de moda de Cypress Hill, Insane in the brain. ¡Qué grandes son! Quiero ir a un concierto de ellos…

Desde luego, por el momento se lleva la palma la fiesta Zombie de los miércoles en la Sala Heineken: entrando por lista tienes 1 copa por 9 euros o 2 copas por 15 euros, un ambientazo brutal, rock alternativo junto con electrónica por el estilo y el espacio más o menos desahogado, más petado conforme te acercas a la zona del Dj. Son muy listos porque cuando hay días de fiesta, la noche anterior hacen una fiesta Zombie, sea el día de la semana que sea, y siempre se petan, así que recomiendo ir en miércoles.

Conclusión: Madrid es La Hostia, genial, maravilloso, íntegro, ultra variado. Pero si quieres hacer cosas, te tienes que fundir una cantidad de pasta que no es ni normal. Habrá sitios y sitios de todas formas pero vamos…

Denuncia indignada aparte: ¿cómo es posible que en el boquete que es Jerez (entiéndase el sentido en el que lo digo refiriéndome al ocio en torno a la vida juvenil y comparándolo con el de las grandes ciudades) haya un botellódromo y en La Señora Capital no haya ni uno solo??? Cuestión que no acabo de comprender ni creo que lo consiga jamás.

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