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Posts Tagged ‘interpretación’

La cara oculta

Después de ver esta película, me atrevo a decir, y con gran convencimiento, que el cine español cada vez promete más. El director, Andrés Baiz, ha puesto en escena una historia muy bien estructurada, con enganche y estremecedora.

Tengo que reconocer que, durante los primeros minutos del filme, algunos diálogos no me llegaban, me parecía demasiado sobreactuado pero, una vez entra en juego la música y el inicio del conflicto, la tensión comienza a darle una velocidad de vértigo.

La parte musical de esta obra constituye un elemento extraordinario a la hora de aplicar tanto pasión como tensión. Una banda sonora preciosa, favorecida por el papel de Quim Gutiérrez como director de la orquesta filarmónica de Bogotá, se une a unos acertados y sobrecogedores toques vibrantes en los momentos de suspense.

El argumento consiste en la aceptación de Adrián (Quim) en dicha orquesta, debida a la cual él viajará de España a la capital colombiana acompañado de su novia Belén (Clara Lago). No obstante, las ganas de poner a prueba la fidelidad de Adrián acabarán metiendo de lleno a Belén en una trampa de lo más inesperada…

Volviéndonos hacia la interpretación, Clara Lago ofrece una actuación espectacular. Por su rostro circulan con la misma veracidad y convicción las distintas expresiones faciales más características: el amor, el cariño, el recelo, la frustración, el odio, la desesperación más absoluta…

Quim Gutiérrez tiene su rol adecuadamente asumido, aunque su rostro me recuerde demasiado a su papel en Primos puesto que la manifestación de sus sentimientos surge en su cara con los mismos gestos, y Martina García (Fabiana) goza de pocas menos apariciones a lo largo de las secuencias, pero la verdadera protagonista de este thriller es Clara Lago.

Finalmente, solo queda alabar como se merece la realización, los planos idóneamente escogidos y encuadrados, y la elección de los escenarios, muy personalizados y significativos. Se advierte un gran equilibrio entre estos factores, la música, la trama y los actores.

Lo dicho: siguiendo este ritmo, estamos en camino de que se vaya cogiendo respeto a las producciones españolas, que ya era hora de mostrar el talento vigente.

Sin control, de Clive Owen y Jennifer Aniston

Yo no sé por qué, pero creo que muchos se esperaban una mala película de esta combinación de actores. De hecho, a mí misma no me pegaba la protagonista, o una de ellas, de Friends con mi idolatrado Clive pero bueno, me dije, a ver qué sale de aquí. No recuerdo si ya la había visto, quizá solo un cacho, el caso es que transcurrió para mí como si no hubiera oído hablar de ella nunca (tengo que hacer algo con mi memoria), y me gustó bastante.

Dirigida por Mikael Håfström, cuenta la historia de Charles Schine (Owen), que lo tiene todo: dinero, un hogar, una mujer y una hija (enferma, pero con arreglo), y que se cruza con Lucinda Harris (Aniston). Lo que parece un apasionado encuentro de amantes se convierte en una tortura desde el momento en el que entra en acción LaRoche (Vincent Cassel) ejerciendo presión, chantaje y amenazas sobre Charles para sacarle hasta el último pavo.

La trama se desarrolla en un ambiente de suspense total, mantiene en tensión y provoca un alto nivel de intriga hacia su desenlace. Quizá para otras personas fuera evidente o predecible pero, en mi opinión, hay un par de giros en especial tan repentinos como inesperados que me hacen verla como una historia bastante interesante, inteligentemente estructurada y de calculado guión.

Se comparte la agonía del protagonista, su sufrimiento, su desesperación. Logra meter al espectador en su piel en un argumento que podría resultar típico (infidelidad=problemas) pero que te atrapa en la inmensa credibilidad de su interpretación, así como en la de Jennifer Aniston, que se aleja de su encasillado papel serial de guapita tonta.

Finalmente, los escenarios y localizaciones son sencillos, caseros y callejeros, lo que permite una coherente y veraz realización con su correspondiente selección adecuada de planos para mostrar de forma bastante ilustrativa la frustración y la acción.

Como último apunte, tanto si os gusta el actor como si no, recomiendo encarecidamente la película Hijos de los hombres, con un tema completamente distinto del de Sin Control como viene a ser el fin del mundo y la lucha por salvar a la humanidad (pero sin americanismos patrióticos flipados). Me la mencionó un amigo por Twitter y realmente vale mucho la pena. Otra tremenda película, ya más centrada en las relaciones personales, es Closer, con Julia Roberts, Natalie Portman y Jude Law, además de Clive Owen. Y paro de contar, que ya vais servidos por hoy.

¡Que os sea leve el día y comencéis el fin de semana con buen pie!

En busca de la felicidad

Acaban de echar en TVE En busca de la felicidad. Docenas y docenas de Tweets recorren el Inicio del Twitter alabando esta maravillosa película.

Dirigida por Gabriele Muccino y escrita por Steve Conrad, The Pursuit of Happyness constituye toda una lección moral en torno al esfuerzo y a la persecución de las metas, pero no nos adelantemos, vayamos por partes.

Empezando por lo más importante, hay que recalcar encarecidamente la pasmosa interpretación de Will Smith, quien encarna a un hombre extremadamente presionado y agobiado por su situación económica que intenta seguir adelante y mantener a su familia.

No se queda atrás el papelón de Jaden Smith (que ya está bastante más crecidito), hijo del propio Will, en su perspectiva infantil adorable y tierna. Resulta espectacular el trabajo que se consigue en ciertos filmes con los niños, sobre todo tan pequeños, aunque ya se va viendo a lo largo de los últimos años que este chico parece tener un futuro cinematográfico bastante prometedor.

Favorecido, sin duda, por sus actores, el mayor potencial de este drama es la historia en sí. Una buena trama, personajes definidos y característicos, sentimentalismo siempre presente pero en su justa y perfecta medida, escenarios amplios, abiertos, que dejan fluir cada secuencia de una forma profunda y creíble (sobre todo la cantidad de carreras que se pega el protagonista a través de la ciudad)…

¿Lo mejor? Los 117 minutos son geniales, pero me quedo con el final, que no lo voy a spoilear, naturalmente. Solo diré que rebasa el punto más álgido de la emotividad, de la embriaguez de los sentidos, de la emoción en estado puro, seguida, en muchos casos, de unas cuantas lágrimas.

Una obra para disfrutar, sufrir, sonreír, escuchar y, sobre todo, para reflexionar. Para desubicarnos de nuestro querido egocentrismo y trasladarnos a auténticos panoramas resbaladizos. Para recordarnos lo que verdaderamente importa en esta vida.

Pájaros de papel

Dirigida por Emilio Aragón. Una interesante y entretenida trama, no exenta de cierta intriga, y muy emotiva. Consigue calar hondo en el espectador, le introduce en el conflicto y le permite disfrutar de unos personajes clavados, característicos, excepcionales.

Ya conocemos el estilo de Imanol Arias por la serie Cuéntame, pero con esta película aún me ha gustado más. Dentro de su prototípico papel serio, riguroso, con su toque entre irónico y recto, en Pájaros de Papel se puede observar cuánto es capaz de extender su talento.

Encarna a un cómico sumido en unos tiempos tan difíciles como los que supuso el franquismo. Su posicionamiento como actor principal se encuentra más que justificado.

No obstante, hay que recalcar la fantástica interpretación de varios actores más. Todos fueron geniales pero destacaré al pequeño protagonista, Roger Príncep, cuya naturalidad es despampanante (considérense las dificultades de rodar con niños).

Y también debo nombrar a Diego Martín, al que solo tenía medianamente visto por su papel en la serie Aquí no hay quien viva. En esta trama, haciendo de teniente, me ha sorprendido gratamente.

Así pues, aquí tenéis un filme que ofrece una historia magníficamente planteada y estructurada, con varios puntos fuertes que provocan un mayor interés, captando y manteniendo la atención en torno a los sucesos, y un par de núcleos dramáticos bastante potentes.

Todo el filme se halla impregnado de un disimulado halo trágico sobrecogedor, factor que se alterna de una forma espléndida con los espectáculos que ofrecen los artistas del circo, obligados a cantar, bailar y sonreír aún a pesar de las duras circunstancias. Seguro que más de uno disfrutáis del argumento, acabándola con un efecto mental intenso, enternecedor y reflexivo.

Nuevamente Amor (Love Happens)

Director: Brandon Camp.

Hacía mucho que una película no me daba ganas de llorar. Bueno, o más bien que conseguía humedecerme tanto los ojos, que tiene más mérito.

Burke es un viudo que decidió escribir un libro de autoayuda a raíz de la muerte de su esposa y, sin proponérselo, acaba haciéndose famoso y siendo invitado a impartir algunas conferencias y a zanjar un acuerdo comercial en Seattle, la ciudad que abandonó tras el accidente. Entonces conoce a Eloise, quien va destapando todo lo que Burke oculta en su interior.

Love Happens es una historia de superación, de amor, de miedos, de amistad. Un drama que nos recuerda a los seres queridos y todos los motivos que tenemos para luchar por llevar su pérdida de una determinada forma, y no hundirnos y lamentarnos de por vida.

Aaron Eckhart encarna al protagonista, prototipo dominante pero débil en realidad, con acierto y profesionalidad, aunque quizá la interpretación de Jennifer Aniston, florera de profesión y frecuentemente acompañada de colores alegres, resulte algo más natural. Aún así, hacen buena pareja en escena y se complementan bastante bien.

No es una obra maestra desde luego, de hecho al principio parecía no avanzar demasiado rápido, pero iba cobrando interés al transcurrir y se trata de un argumento que explota y saca a la luz un punto emocional importante y muy significativo a nivel mundial: la muerte y el proceso por el que pasan los que siguen en el mundo.

Una velada entretenida y trágicamente diferenciada de lo acostumbrado, sobre todo para alguien (yo) a quien le quedaban dos horas de viaje y que hace tiempo perdió la esperanza de no pillar una basura de película en tren. Aunque he de reconocer que me gusta más otro tipo de papeles para Aaron Eckhart, como el que interpretaba en El Caballero Oscuro. Creo que concuerda más con sus marcados rasgos físicos.

Chloe

Una película un poco diferente de las que he visto. Una historia… se podría decir que muy actual pero muy lejana, perteneciente a nuestro tiempo y a cualquier otro, recóndita, clandestina, impensable, y a la vez presente, intensa, bizarra.

Sobre todo, emotiva, y por encima de las emociones, la más fuerte: la pasión. Una corriente pasional que deja ver tanto su belleza como su terror.

Una protagonista interpretada excelentemente por Julianne Moore. Esposa, madre, preocupada por su matrimonio y por su familia, trabajadora, intenta ser perfecta siempre. Pero a veces a una le entran inseguridades con respecto a la fidelidad de su marido. Y se introduce de lleno y sin quererlo en un terreno peligroso de insospechables consecuencias.

Muy expresiva, te lo crees, la compadeces, compartes su frustración, ves su enfermedad, su miedo, si confusión, su anhelo, sus debilidades.

Una segunda protagonista igual de genial encarnada por Amanda Seyfried. Angelical, bonita, pavorosa, penetrante, seductora, niña, mujer.

El papel de Liam Neeson como marido también encaja a la perfección en este acelerado cuadro amoroso que te engancha desde el principio y no te suelta hasta el desenlace, en el que entonces te quedas pensando, recapitulando y asimilando…

Porque aquí, ¿quién es exactamente el sujeto y el objeto del deseo?

Descubridlo por vosotros mismos.

Come Reza Ama (Julia Roberts)

(Contiene spoilers)

Podría hacer una crítica que no incluyera el argumento, sino simplemente comentar la interpretación de los actores y mi opinión general, pero me veo obligada a criticar con ganas ciertos aspectos de la película, así que no me leáis si no queréis que os la destripe por completo (esto quiere decir precisamente lo de que “contiene spoilers”).

Pues en un principio iba a poner “Julia Roberts y Javier Bardem” pero, incluso como la propia portada lo corrobora, el actor solo aparece durante los últimos 20 minutos de un filme de dos horas y cuarto de duración, así que tiene todo el sentido que no le incluya yo en el título ni ellos en el cartel, aunque curiosamente su imagen aparece en todos lados, anda que no son listos ni nada a la hora de darle bombo a un producto. Véase la Plaza del Sol en Madrid, con un panel inmensísimo y esa fotografía, como si Bardem saliera mínimo de la mitad de la película para adelante y como si tratara de una hermosa historia de amor.

Pues no, no es una historia de amor, es un Señor Dramón como una catedral, para el cual si no te has mentalizado antes de verla puedes acabar hasta el gorro de lágrimas, traumas por las relaciones y la repetición continua, permanente, cansina, agotadora, del mismo tema: estoy amargada y no encuentro salida.

Sin tener ni idea de que iba a resultar tan plomiza en el sentido penoso, me la esperaba mucho más alegre y esperanzadora, y se me hizo bastante larga, aparte de que lo es en sí. De haberlo sabido, me habría preparado psicológicamente para pasar tristezas, porque la verdad es que como drama es genial, lo clava, se centra profundamente en el sufrimiento de una mujer que acaba rompiendo con toda su vida anterior, amigos, parejas, y no para huir, sino para encontrarse a sí misma y dejar de sentirse vacía y de ver que no aporta nada a sus seres queridos. Quizá puedan sobrar algunas escenas, de tanto que reincide en su desesperada y perdida existencia mientras que los demás son felices, pero sé que no me habría importado de no haber encaminado mis expectativas hacia algo mucho menos lastimoso.

Pero bueno, el papel de Julia Roberts está encarnado a la perfección, sin duda, todo el mundo sabe que es una gran actriz y que se caracteriza muy bien en cada uno de los personajes que le encargan. Al principio me quedaba un poco confusa porque en varios primeros planos, al llorar, le veía la boca rarísima pero en fin, será que no estoy acostumbrada a mirarla desde tan cerca.

La interpretación de Bardem… supongo que es aceptable, pero el doblaje resulta tan tremendamente horrible y desagradable de oír que pierde muchísimo. Me dijeron que él nunca quiere doblarse a si mismo al español. Pues ojalá lo hubiera hecho, porque vaya voz brasileña de paleto le han puesto. Una lástima tremenda, aparte de que no sé cómo le han asesorado que aparecía el hombre menos deseable que nunca, hablando en términos generales porque a mí nunca me ha llamado en absoluto la atención físicamente. Vale que quizá su papel exija en ocasiones un aspecto más despreocupado, incluso desaliñado, pero yo diría que ni en Mar Adentro (peliculón A-LU-CI-NAN-TE de Amenábar con Bardem y Belén Rueda como protagonistas, eso sí que es una tragedia en condiciones, hecha y derecha) salía tan poco atractivo.

Me temo que hasta el ex-marido de la protagonista, representado por Billy Crudup, y un novio de ella, por James Franco, tienen bastante más protagonismo durante la trama (a excepción, más o menos, de los últimos 20 minutos, como he dicho antes, al inicio de los cuales das gracias porque eso significa que no queda demasiado para que termine tanta desdicha).

Total, cambiando de enfoque, los paisajes, decorados y ambientación están muy logrados y creíbles y con unos personajes secundarios la mar de auténticos.

Y como último apunte, no sé por qué no ponen las tildes entre los tres verbos del título pero bueno, eso quizá sean más bien manías mías ortográficas.

Como conclusión y para más inri, no hay más que ver la puntuación que le han dado los usuarios en IMDB a Come reza ama, 4,7, y a través de 3.276 votos. En cambio, si miráis la de Mar Adentro, ya que me he metido por curiosidad, tiene un 8.1, y han votado 24.401 personas. Digo yo que buena parte de ellas estarán contentas para que le haya salido de media un (merecido) notable.

Ahí queda eso.

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