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El vals lento de las tortugas, de Katherine Pancol

Hace tan solo un mes y una semana que os hablé de la maravilla de libro que es Los ojos amarillos de los cocodrilos, de Katherine Pancol. Pues bien, lo que vengo a comentar en este post consiste en la segunda parte de la misma historia y autora, aún más fantástica si podía caber que la primera: El vals lento de las tortugas.

Y se sucede de nuevo en mi interior una sensación parecida a la de la otra vez: la de no querer pensar demasiado en cómo reseñaros esta obra, sino en procurar limitarme a pegaros la descripción del propio libro, a dejar fluir mi retahíla de sentimientos provocados por ella y a recomendaros encarecidamente esta magnífica historia, tan ficticia como la de cualquier novela y tan cercana como la vida misma. Así pues, os retransmito la sinopsis de la contraportada:

Este libro es una borrasca en medio de la vida…
El beso abrasador de aquel al que nunca debimos besar…
Un abrazo que es refugio o muerte…
Un hombre inquietante pero encantador…
Una mujer que tiembla y espera ardientemente…
Un hombre que miente…
Una mujer que cree dirigir el baile pero que ha perdido el paso…
Dos adolescentes más enterados que los mayores…
Un hombre que juega a resucitar…
Un padre allá arriba, entre las estrellas…
Musitando al oído de su hija…
Un perro tan feo que nos apartamos de su lado…

Personajes que avanzan tercamente. Como pequeñas tortugas obstinadas. Que aprenden a bailar lentamente, lentamente. En un mundo demasiado rápido, demasiado violento.

Lo mejor de todas estas líneas es comprenderlas al final, cuando por fin pasas la última página y respiras hondo por la cantidad de emociones que te han recorrido, por la grandísima afinidad que has sentido con varios personajes, respeto, repulsa, excitación, desesperación, alegría, desasosiego… Igual que en la primera parte pero multiplicando varias veces su intensidad.

En esta segunda parte, los protagonistas se ven reforzados, magníficamente caracterizados. Ya los conocemos y tenemos formada nuestra opinión sobre cada uno, pero no dejarán de sorprendernos, ni ellos ni los nuevos e intrigantes personajes ni la capacidad de la autora para absorbernos y trasladarnos a otro ambiente y otras vidas de inquietudes extremadamente próximas y reales.

A su vez, el argumento presta al lector mayor suspense y ansiedad. Básicamente, te bebes las páginas. Amor, pasión, miedo, valor, celos, frustración, muerte. Todo tipo de relaciones: de pareja, de amistad, de familia. No puedo decir nada más, excepto que os animo con todo mi entusiasmo a embarcaros en este par de llamas literarias.

Los ojos amarillos de los cocodrilos, de Katherine Pancol

Podría hacer una reseña perfectamente pensada y estructurada, pero he decidido escribir lo que me apetezca sobre esta maravilla de libro, lo que se me vaya viniendo libremente a la mente a escasos minutos de haber pasado su última página.

En primer lugar, copio la sinopsis de la propia contraportada, bien ilustrativa aunque muy escasa para la turbulencia de sensaciones que provoca ir descubriéndolo por uno mismo, sobre todo a medida que se avanza:

Esta novela sucede en París, pero nos encontramos con cocodrilos.

Esta novela habla de hombres. Y de mujeres. Las mujeres que somos, las que querríamos ser, las que nunca seremos y aquellas que quizás seamos algún día.

Esta novela es la historia de una mentira. Pero también es una historia de amor, de amistad, de traición, de dinero, de sueños. Esta novela está llena de risas y de lágrimas. Esta novela es como la vida misma.

Más clavada imposible la descripción. Historias reales y paralelas que se unen y se separan como gotas de lluvia cayendo sobre el cristal de la ventana. Unas más lentas y reflexivas; otras, rápidas y decididas. Dubitativas, atascadas, estrelladas al instante, partidas en mil pedazos. Rectas, inexorables, impiadosas, crueles.

Una serie de personajes a los que conoces desde el primer momento y desde lo más profundo de su ser a raíz de la narración subjetivo-omnisciente. Es decir, que con cada intervención, y con la posibilidad de mezclar varias perspectivas en un mismo capítulo, la autora te descubre cada pensamiento, reflexión, crítica, forma de ver la vida, opinión de los demás, etc, de cada uno de los personajes.

Por tanto, lo conoces todo, pero quieres averiguar más, cada vez más. Sabes que a este personaje no le podrá ir bien, que el otro merece un cambio, que a un tercero le detestas, que aquel debe de esconder un gran secreto… pero, en realidad, no sabes nada, y empiezas una página y ya te llama la atención el diálogo que empieza en la siguiente a media página, se te van los ojos, pero vuelves para no perderte lo más mínimo, como cuando te gustaría adelantar o acelerar una película, completamente intrigado por el desenlace pero, obviamente, te la tragas entera.

Consta de cinco partes. Las dos últimas me las he bebido como el agua en verano. Admitiré que las dos primeras las llevaba de una forma menos eufórica, más tranquila, nutriéndome poco a poco, calando a los personajes pero, una vez arrancan intensamente los conflictos, los encontronazos, los problemas, las torturas interiores más profundas, ya el ritmo que se coge es brutal. Sin perder de vista a la protagonista, desde luego, pero trasladándose de unos ojos a otros en un agradabilísimo, vertiginoso y sutil vaivén, cual ardilla de árbol en árbol.

No puedo deciros más porque seguiría quedándome corta. Os invito a experimentarlo por vosotros mismos. Una novela realista, creíble, palpable, entretenida y apetecible. La segunda parte se llama El vals lento de las tortugas y dad por hecho que en muy breve lo estaré abriendo también, que me han dicho que es, incluso, aún mejor.

¡Que disfrutéis del día festivo en Madrid por el Corpus y toda España por San Juan, noche de hogueras!

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