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Posts Tagged ‘oportunidades’

El DAFO personal

¿Qué es un DAFO? Pues así a bote pronto y como parte del análisis de situación de todo negocio, consiste en el conjunto de debilidades y fortalezas de las que este consta, así como las amenazas y oportunidades que ofrece el entorno del mismo. Aquí tenéis algunos ejemplos para que visualicéis mejor la idea en términos empresariales, que es donde habitualmente se emplea y practica el DAFO (también llamado FODA, como prefiráis).

DAFO

Sin embargo, hace unas semanas tuve el placer de asistir a un taller en el que un experimentado profesional del marketing, Andreas Schou, nos invitó a mis compañeros asistentes y a mí a desarrollar un DAFO personal, es decir, lo mismo que he definido en el párrafo anterior pero totalmente enfocado hacia nosotros mismos. Y me pareció un ejercicio muy interesante y recomendable para cualquier persona, ya que ayuda a mirarse de frente y a analizar los defectos y virtudes que se tiene y los posibles riesgos futuros y a pensar, por tanto, en formas de solucionar los primeros, explotar las segundas y prever los terceros para reaccionar por adelantado.

Esto se puede desarrollar exclusivamente en el ámbito profesional, pero puesto que nuestra personalidad y forma de ser incide directamente sobre nuestra manera de trabajar, os recomiendo no descartar ninguna posibilidad. Preguntas que os podéis hacer para completar los campos:

Debilidades: ¿cuáles son mis debilidades (conocimiento, experiencia, pasión)? ¿Qué me dicen que tengo que mejorar en mi trabajo/escuela/casa? ¿Cuál es mi condición física y mental? ¿Soy bueno para leer y escribir? ¿Soy creativo? ¿Me planifico bien? ¿Me hacen caso los demás? ¿Hablo idiomas? ¿Soy flexible en horarios y desplazamiento? ¿Qué admiro en los demás? ¿Cuáles son mis peores recuerdos a nivel personal o profesional?

Fortalezas: ¿cuáles son mis fortalezas (conocimiento, experiencia, pasiones)? ¿Para qué acuden a mí en mi trabajo/escuela/casa (habilidades, etc.)? ¿Qué formación tengo, experiencia laboral, hobbies? ¿Cuál es mi condición física y mental? ¿Soy bueno para leer y escribir? ¿Soy creativo? ¿Me planifico bien? ¿Me hacen caso los demás? ¿Hablo idiomas? ¿Soy flexible en horarios y desplazamiento? ¿En qué me admiran los demás? ¿Qué recuerdos me producen más orgullo? ¿Qué me apasiona?

Amenazas: ¿cuáles son las amenazas para mi futuro? ¿Qué obstáculos me impiden lograr lo que quiero? ¿Cuáles son mis miedos? ¿Qué puede hacerme perderlo todo? ¿Qué factores de mi entorno influyen (PEST: políticos, económicos, socio-culturales, tecnológicos)? ¿Hay muchos como yo?

Oportunidades: ¿cuáles son las oportunidades para mi futuro? ¿Qué factores de mi entorno influyen (PEST)? ¿Cuáles son las tendencias? ¿Qué sectores están creciendo y cuáles valoran mi perfil? ¿Me pueden promocionar en mi empresa? ¿Podría ganar dinero con mis pasiones? ¿Puedo emprender?

EJEMPLO DE DAFO PERSONAL:

Debilidades

  • Falta de conocimientos de programas de diseño.
  • Falta de pasión por algo en concreto.
  • Paciencia limitada.

Fortalezas

  • Buena capacidad comunicativa, de redacción, organizativa y para el trabajo en equipo (carrera periodística).
  • Facilidad en la adaptación a problemas y cambios (estancia prolongada en Reino Unido y experiencia laboral variada).
  • Dominio del inglés.

Amenazas

  • Dificultades crecientes para trabajar en España debido a la crisis.
  • Competencia elevada a causa de la cantidad de personas con formación y experiencia laboral similares.
  • Reparo a quedarme atrás en el rápido avance de las tecnologías.

Oportunidades (factores PEST, tendencias, posibilidades)

  • Disposición de material en Internet suficiente para formarme y buscar una posible pasión.
  • Buscar empleo en el extranjero.
  • Montar un negocio propio gracias a mis conocimientos (máster de marketing, ventas y digital business) y contactos.

El siguiente paso se basa en entrelazar los cuatro bloques para llegar definitivamente a las estrategias, a lo que se debe hacer para conseguir nuestros objetivos personales y profesionales. Con frecuencia, en el DAFO aparece automáticamente la respuesta a varias de las debilidades y amenazas en las fortalezas y oportunidades.

ESTRATEGIAS AMENAZAS OPORTUNIDADES
FORTALEZAS Búsqueda de empleo en el extranjero + Formación autodidacta a través de Internet Aprovechamiento de contactos y habilidades periodísticas para plantear posibles negocios
DEBILIDADES Diferenciación especializándome en algún campo + Práctica de técnicas para ejercitar la paciencia Análisis de países potenciales para trabajar a partir de mis conocimientos y formación actuales

Incluso hacer un DAFO en otros planos como el sentimental o el cultural resultaría de interés, ¿no creéis?

Espero que este post os haya sido de utilidad 😉

Decisiones versus “destino”

¿Hasta qué punto exactamente eres tú el que decide el camino a seguir o son las circunstancias las que te llevan a ello? ¿Dónde se cruza la línea entre un sendero deliberadamente escogido y una opción hacia la que realmente no tienes más remedio que dirigirte? En resumidas cuentas, ¿cuándo sientes la seguridad de que eres dueño de tus decisiones o resulta que el “destino” te las ha impuesto?

Pongo destino entre comillas porque no soy precisamente de creer que el futuro está escrito ni nada parecido, aunque sí apoyo el argumento de que las cosas pasan porque tienen que pasar: en esos momentos, en esas circunstancias, en esos lugares y con esas personas, sin tener que acudir al ansia por que hubiera sucedido antes, después, nunca o fuera perdurable en el tiempo. Necesidad que, evidentemente, es bastante complicada de asumir mentalmente a veces si perteneces al género humano pero bueno, un objetivo más en esta búsqueda eterna de la felicidad, ¿no?

Pongamos un sencillo y actual ejemplo, motivado por la crisis económica mundial que nos envuelve. Al parecer, un considerable porcentaje de la población ha retomado los estudios que dejara hace años para introducirse de lleno en el mercado laboral, puesto que hoy en día no disponen de un trabajo ni de esperanzas de aspirar a él hasta que se pase un poco el percal que sufrimos. Y hasta que esto suceda, les da tiempo a sacarse el graduado escolar, una carrera o quizá incluso ambas.

Los que ya han pasado por la universidad tampoco gozan de mayor suerte. Los más afortunados ejercen como becarios cobrando unas cantidades que apenas les cubren un alquiler medio-bajo, si es que cobran algo, mientras que los demás ni eso, por lo que se ven catapultados a plantearse un máster o algún tipo de estudio superior, también si se cuenta con los suficientes fajos de billetes para destinarlos a ello, claro.

De lo contrario, a buscar dónde caerse muerto y explotado en algo que no tenga absolutamente nada que ver con lo que has estudiado. Por matar el tiempo y sentirse activo, básicamente, en nuestra naturaleza anhelante por desempeñar algún tipo de ocupación, por no permanecer ocioso más de lo justo y necesario, por mucho que se le atribuya la vagueza al carácter español, visión tan errónea como ignorante.

Nos han enseñado que al que consigue trabajar en lo que desea le ha tocado la lotería. Nos han obligado a considerar que nuestro esfuerzo y tiempo no vale ni para pipas. Nos han inculcado que este es el momento idóneo para aprender más, para irse al extranjero, para embarcarse en nuevos proyectos, para recuperar viejas ambiciones y cuentas pendientes académicas.

Pero no lo hemos pedido. No ha habido elección. Y hay personas que se lo toman de una manera, y otras de forma muy distinta, teniendo en cuenta a su vez sus condiciones. Ya no hablamos exclusivamente del recién licenciado sumido en un vacío profesional, sino del digno ciudadano que ronda los 50, que lleva toda la vida sirviendo fielmente a una empresa y al que aún le quedan años en los que alimentar unas cuantas bocas. Despedido.

Probablemente sea el momento idóneo para probar otros derroteros. Pero de ahí a pensar que los elegimos por propia voluntad se abre una ancha zanja de auto-convencimiento y resignación, tan fácil y alegremente pasable para unos como insoportable, humillante e indignante para otros.

Hasta que se hacen méritos por tocarnos la fibra, perjudicándonos a todos, y vuelves a intentar reflexionar sobre el mecanismo globalizador establecido del que parece imposible escapar. ¿Nosotros decidimos? Tocar la sanidad y la educación de este país ha puesto la guinda al pastel.

Sin embargo, el verdadero problema son los sucesivos tartazos que esperan a estas medidas no tomadas por los que se supone que escogemos libremente el sistema, los ciudadanos. Inmensas vestiduras engalanadas que van a provocar una subida de azúcar general que ríanse los diabéticos. Pero, por favor, a quién se le ocurre, cualquier cosa menos la salud y la educación…

Y lo peor es que la lacra de este mundo sigue siendo la misma de siempre: el dinero.

La vida en un semáforo

La semana pasada, tuve que coger un taxi en un momento dado. No suele pasar pero la verdad es que me gusta: nunca sabes las historias que te puede contar el conductor. Por suerte, me tocó uno charlatán. Basta con que te comenten sobre el tráfico como para entretenerte durante medio camino mínimo.

Lo que me llamó la atención y se me quedó grabado fue un instante en el que un semáforo se puso en verde y el coche de delante no avanzaba, a lo que mi taxista, tras el típico “¡venga, hombre!”, dijo, una vez lo adelantó:

– ¡Esto es como la vida!

Yo me quedé extrañada, y le pregunté sobre aquella afirmación.

– Pues como la vida, que si esperas demasiado se te va, tienes que cazar las oportunidades al vuelo.- respondió.

Me pareció una analogía muy hermosa, además de con toda la lógica del mundo.

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Llegó la época

Llegó la época del frío, del abrigo, del aire en el rostro, de las lágrimas saltadas con el viento.

Llegó la época del marrón, del amarillo, del rojo, del gris, de la penumbra.

Llegó la época de la monotonía, de las costumbres, de las normas, de los deberes, del ritmo circadiano.

Llegó la época de la espontaneidad, de la vitalidad, de la paciencia, de la esperanza.

Llegó la época de las decisiones, de las consecuencias, de la incertidumbre, de la espera.

Llegó la época de los susurros, de las confidencias, de las reuniones, de los recuerdos.

Llegó la época de la pasión, de los vicios, de los placeres, de los secretos.

Llegó la época de la madurez, del yin y el yang, de la confianza, de la reflexión, de la espiritualidad.

Llegó la época de la escucha, del aprendizaje, de las imágenes, del arte.

Llegó la época de la oportunidad, del despertar, de disfrutar, de buscar la felicidad.

Llegó la época del pijama, de las películas de media noche, de la música en los oídos de madrugada.

Llegó la época de crecer, de sonreír, de agradecer, de comprender.

Y, sobre todo, llegó la época de aprender una vez más a vivir en soledad.

Incertidumbre

Así me he quedado, en blanco. Sí, parece mentira pero durante la última semana no me he sentido nada inspirada o, en todo caso, he pasado demasiado tiempo fuera de casa, centrada en otras cosas, finiquitando las últimas entregas y deseando acabar de una vez. En cuestión de hoy y, como muy tarde, mañana, se terminará: bye, bye, universidad.

Aún no lo he asimilado, pero la verdad es que pensar en que se me ha ido ya una etapa tan llamativa como la universitaria da un vértigo impresionante. Tampoco lo pensaré mucho hasta que acabe definitivamente pero bueno, ya que estoy aquí, pongamos sobre la mesa unos pocos matices.

Cuatro años en un vuelo. Fin de una etapa, es lo único que tengo claro. Comienzo de otra en la que aún está absolutamente todo por ver. Cambio de ritmo de vida, de trabajo, de vivienda, de responsabilidades, de compañías laborales. Mundo inmenso de posibilidades considerablemente retorcidas y escurridizas, o al menos eso me indican las circunstancias.

Vamos, que la palabra idónea para este momento es “incertidumbre”.

Eso sí, el presente, aunque medianamente sumido en el caos y en la expectativa, sigue siendo igual de aprovechable. Se ha sucedido un fin de semana realmente fantástico, muy entretenido y sociable. Nada como echar unos buenos ratos tanto de risas como de conversaciones interesantes en las que todos pretendemos “salvar el mundo”. Siempre sientan bien notar en otras personas esa preocupación por el universo exterior, más allá del propio ombligo (lo habré dicho ya veces…).

Mientras tanto, a ojear oportunidades para el futuro más inmediato, a abandonar Villaviciosa de Odón y a seguir disfrutando de las cosas “pequeñas”.

Como siempre, sigo por aquí ;). ¡Un saludo!

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