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Posts Tagged ‘patines’

Tedio

Parece que el periodo de reflexión se está tomando su tiempo. O eso, o que ha tomado la decisión de ir y venir indefinidamente.

Hoy me aburro. Me aburro profundamente. No me iba ni a conectar al messenger, lo cual es raro, porque lo tengo puesto todo el día, pero no me apetecía, lo cual es más raro aún, sobre todo porque aunque sea por darle publicidad al blog lo pongo. Pero ha dado la casualidad de que mis dos amigas que detestan/se aburren en el messenger me han dicho a la vez que me metiera, y yo um, este día es un cachondeo.

Me he levantado a las 8. No tiene mérito, pero hacía mucho que no madrugaba tanto, y tampoco me había mentalizado para recibir el frío mañanero en plenos morros. El motivo ha sido una clase de inglés, cuya profesora estaba tan efusiva, animada e hiperactiva que me resultaba extremadamente cansina solo de contemplarla en sus agitados aspavientos y elevada voz. En serio, me transmitía cansancio tanto mental como físico.

Y luego para casa… Trainspotting (vaya textazo que he leído, luego lo transcribo si me quedan ganas y me acuerdo), The Big Bang Theory, comer, a clase. Literatura y Cine, mola, como siempre. Gabinetes… Como siempre, pero con discusión añadida, un mal cuerpo que te cagas pero bueno, seguida de sensación de alivio, hala, ya estaba todo hablado para fomentar la mejora y la concordancia en el grupo de trabajo. A tomar por culo, una cosa menos.

Al cine. Stone. Me ha gustado bastante. En otro post hablaré de ella si me da por ahí. Está claro que en este momento me da igual absolutamente tó. Me da tanto igual. Es todo vacío. Es pa ná, básicamente. Aburrimiento brutal-vital, vital-brutal. A lo único a lo que le veo algo de sentido realmente es comprarme unos patines. Una motivación para aprender, para cambiar, para alejarme del ordenador, de casa, de la rutina, de las clases, de las relaciones interpersonales y virtuales, de este sofá que me está aplanando el culo cada día más hasta convertirlo en el de una viejuna sebosa. No, hombre, tanto no, pero vamos, sí que debería moverme un poco.

Aburrimiento. Se me ha pasado un rato interesante: el de charla con las compañeras de clase en el descanso. Divertido, como de costumbre, pero en parte embajonante. Por hablar de la universidad en la que estamos, por hablar del camino elegido y ya casi finiquitado, por estar en cuarto de carrera sin haber asumido en realidad nunca la elección de una universidad determinada sino haberme dejado llevar. No me arrepiento en absoluto, veo bastantes más ventajas que inconvenientes, pero me hace pensar. Y barajar otras posibilidades, como psicología.

Y llegar a casa, y ver una publicidad llamada Ceysa Psicólogos y pensar: “¡ZAS! En toda la boca. Esto ya sí que es un cachondeo de los Grandes.” Vamos, pensaba en esa opción allá por los tiempos en los que todavía creía en la felicidad, ahora no me meto a otra carrera ni a tiros. Ni a máster. Todas mis amigas saben lo que harán, lo tienen prácticamente decidido. Yo no tengo ni idea. Me quiero ir fuera. No me importaría tampoco quedarme en Madrid. No sé nada. Llevo muy mal el inglés para alguien de mi profesión.

¿Y en verano? Acabo la carrera en junio. Junio. Ju-nio. JU-NIO. JUNIO. No queda ná. Ná de ná. Toso y ya estoy licenciada. Y no siento nada con respecto a ello, solo incertidumbre. Y aburrimiento. Quiero mis jodidos patines. Pero no me voy a gastar un pastón en ellos, que luego entre el canguelo, el frío y encontrar un sitio donde pegarme las hostias sola, a ver quién sale.

¡Ah! Y la paranoia de la peli, buena también. Hacía tiempo que no pensaba en la muerte. No, en Mi muerte, más que nada. Me deprime pensar en desaparecer. ¿Tiene sentido? Para mí sí, punto pelota. No mirar más ojos, ni coger más manos, ni hostias. Me encoge el pecho muchísimo. No puedo pensarlo. No quiero.

Y otra vez. Pereza. Desgana. No, ni eso. Claramente: me-da-i-guá-tó.

Ahora dolor de cabeza. Hora de irse a la cama. No sé cuántas veces (en el último mes y medio) he pensado por la noche: ya quedan pocos minutos para que acabe este mojón de día. En realidad nunca va muy en serio. Un amigo reciente me ha preguntado ya en varias ocasiones por las tres cosas que más me han alegrado el día. Al principio me descolocó, pero sobre todo me di cuenta de que esa actitud la tenía yo hace cuatro años. Este chico me pasa tres a mí. Qué locurita. Y en alguna de esas ocasiones me costó bastante pensar en algo, aunque sabía que me había reído. Me río todos los días. Y qué.

Aburrimiento, sopor, desgana, indiferencia, disgusto, pesadez, apatía, inapetencia, hartura, fastidio, tedio, cansancio. Exacto, cómo la clava el diccionario de sinónimos online, no sé qué haría sin él.

Esto no es un mal día. Es raro. Weird, como se diría en inglés. Me mola la palabra y cómo se pronuncia. Me apetece mogollón hablar inglés en condiciones.

Me canso. Tengo sueño. Que soñéis cosas guapas.

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