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Posts Tagged ‘pérdida de tiempo’

De la armonía con el universo a furia misántropa

Hoy ha cambiado totalmente la perspectiva que tengo del mundo.

¿Por qué? Vuelta a la rutina diaria. En realidad tampoco querría seguir el ritmo del fin de semana día tras día, le quitaría todo lo especial, pero la jornada de hoy ha sido una auténtica mierda. Si tuviera fotos para representarla, no serían nada agradables de ver. Es que ni me imagino una imagen lo bastante desagradable como para plasmar la sensación de pérdida de tiempo, de vida y de existencia que he experimentado tan intensísimamente en lo más profundo de mi alma esta tarde, durante prácticamente las 4 horas de Fotoperiodismo.

¿Por qué luego soy tan responsable? ¿Por qué voy a casi todas las clases del mundo mundial cuando todo ser humano falta como le da la gana? RM y yo debemos de ser las más pringadas del universo. Pero esta vez no… Lo digo ahora, a ver qué os cuento a final de curso, pero una ya no está para gilipolleces y para desaprovechar el tiempo. Y si falto, que espero que sea bastantes lunes, será para explotarlo de otra forma, no para quedarme en mi casa tirada en el sofá, no, señor.

La faena empezó de todas formas en la hora y media primera de Gabinetes de Comunicación, que no tiene mala pinta del todo. Tenemos que hacer el Plan de Comunicación de una empresa y currárnoslo mucho porque para eso estamos en el último año de carrera y no queremos quedar a la altura del betún frente a los demás. Pues resulta que la profesora ha elegido los grupos felizmente. ERROR. Me parece FAN-TÁS-TI-CO que nos recomienden alternar de compañeros, acoger a los extranjeros, trabajar con personas con las que no estemos acostumbradas para habituarnos de cara al mundo profesional… Pero como resulta que a mí todavía no me pagan y ya que somos pocos, me gustaría seguir teniendo el pequeño privilegio de elegir a la gente con la que mejor hago las cosas, porque por mucho que nos vayan a tratar como profesionales, a mí me sigue importando la nota y el cómo me llevo con los entes a los cuales tengo que verles la cara día a día, la mayoría de los cuales me resulta indiferente o prefiero no cruzármelos.

Total, quizá se pueda hacer algún cambio de todas formas así que no voy a poner el grito en el cielo por ello, ya lo he hecho bastante durante la clase. ¡Pero todavía queda lo mejor! Llego a casa por fin a las 21 de la noche y el messenger, que no me iba en la facultad, sigue sin funcionar. Ya no es problema del ordenador, porque este es otro, sino de mi cuenta, ¿hola? Gracias por terminar de joderme el día.

Menos mal que entre una llamada a mi hermano mayor, un capítulo de The Big Bang Theory, algunas previsiones interesantes para los próximos días y el recuerdo de una frase de mi madre: si tienes un problema, ponle solución, se me ha ido pasando.

Aparte, sin duda, de los múltiples mensajes privados por tuenti con RM humillándonos como mujeres y personajes que estamos hechas pero descojonándonos a gusto a raíz de ello. Por no hablar de algún que otro vídeo absurdo que aparece a veces según las fiebres que le entren a LP.

Al menos me he reído ampliamente de mi misma durante la última media hora de este lunes, que también hay que saber hacerlo de vez en cuando :).

SOS. Esto… ¡qué SOS ni pollas!

Creo que tengo que alejarme rápidamente de las redes sociales y, en general, de la civilización. Últimamente me da asco todo el mundo. Lo más mínimo. Argh. Ni siquiera necesito a nadie porque solo de pensar en confiar o en una salida, seguro que detrás viene otro palo que me haga asquearme más todavía.

Voy tocando fondo. Y cuando llegue, a ver cómo salgo. No “quién me saca”, no, porque si existe alguien, seguro que termina de hundirme y de paso me entierra.

¿Qué coño pasa?

Cambio de aires YA.

Un contacto, otro, una foto, miles más, agregados para nunca, conservados ficticios, libros pendientes, paranoias maliciosas, odio incandescente flotando y esperando para saltar y volver a escarmentarme. Películas desaparecidas, series inexistentes, música nula. Todo se va. Menos yo.

¿Por qué me detestas tanto? ¿Y tú, por qué pasas de mí? ¿Yo? Sí, y vosotros, o mejor dicho, nosotros, ¿competimos por el premio gordo para el más soso, o para el más sieso? No, tranquila, tú te salvas. No sé cómo, pero pareces ser una tenue luz en medio de la oscuridad, y mira que, absurdamente, te sentía como una competidora. La naturaleza femenina es terrible.

Me apetece muchísimo irme a tomar por culo, lo que viene siendo muy lejos, no hacia algo que suponga un desagravio estético para mi físico, claro. Tengo que largarme. “Cuando acabe la carrera”. “Sí, eso dice todo el mundo, a ver si es verdad”. “Te lo diré el curso que viene”.

A ver si es verdad.

Definitivamente, no estoy hecha para quedarme. En ningún sitio. Ni con nadie.

¿De dónde me habré sacado tantos amigos virtuales? ¿Dónde se han escondido los de carne y hueso? Salid. ¡Salid! ¡SALID!

…(silencio)…

¡Hombre, tú por aquí!

Esto se llama: formas brutales y esperpénticas de intentar superarse en el proceso “pérdida de tiempo a saco”, directamente proporcional a la cantidad de horas libres al día. Es decir, en este momento todas. Acuéstate ya, coño, acuéstate, que igual la mañana te sorprende con algo bonito.

Entre la peli de vaqueros con musiquita inquietante de fondo, el murmullo del ruido procedente de las escaleras hacia arriba y las cucarachas que me quedan por ver día tras día (¡anda! que no pican ni hacen nada a nadie, pero vaya puto asco dan, ¿verdad?), voy lista para dormirme rápido, por no hablar del cacao mental que llevo, en el que hay tanto de todo como absolutamente nada. Gilipollez Primermundista, básicamente.

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