Archivo

Posts Tagged ‘piedras’

Subida al Picacho

Esto es una aventura que he estado retrasando bastante para contarla, y mira que tampoco hay mucho que relatar, más que nada mostraros imágenes muy chulas de la experiencia.

El Picacho es uno de los varios montes-montañas situados en las proximidades de Alcalá de los Gazules, pueblo de unos cinco mil y pico habitantes de la provincia de Cádiz.

Ahí arriba estaba la cima. Y yo que me esperaba un paseíto de campo… Aún así, después de un mes metida en Madrid, este lunes 11 de octubre (en el que tenía clases pero natural y placenteramente me las salté siendo el martes fiesta) se agradeció con creces una expedición campestre. Me traía muy buenos recuerdos del verano.

La laguna de El Picacho. Cuando todavía no llevábamos casi nada recorrido ni sabía lo que me esperaba. A lo lejos parecía un enorme barrizal pero al acercarte se veía el agua algo más limpia, aparte de que comenzamos a advertir la presencia de una ferviente vida animal que nos acompañaría a lo largo de todo el recorrido.

D: “¡Una serpiente!”

Bueno, no era para tanto, una culebrilla enana. Alguno le increpó con un palito y vimos cómo reaccionó moviendo la cabeza a toda velocidad para intentar agarrarlo, como en los documentales.

Muchísimas ranitas saltando al caminar por los alrededores de la laguna.

Dejando atrás a toda aquella fauna agolpada, continuamos nuestro camino. No sé cuánto llevaríamos en este punto pero a la mitad de camino ya me estaba arrepintiendo de mi profundo sedentarismo durante las últimas semanas, comparado con todo lo que me había movido durante las vacaciones. Me estaba pasando factura.

No se ve demasiado bien pero he aquí un carnívoro espectáculo que nos dejó parados por unos segundos: una mantis poniéndose púa con un escarabajo, al que ya debía faltarle por lo menos la cabeza (o el culo, ignoro por qué parte empezó), de camino al estómago de la tremenda “bicha”.

Estoy segura de que me contempló por un momento mientras se zampaba su festín y yo me colocaba para hacerle una buena foto, pero allá que seguía ella, impasible ante los cuerpos de metro y pico que la rodeaban a escasa distancia. Qué par de huevos.

El paisaje precioso. Normalmente nos rodeaba un porrón de vegetación pero de vez en cuando se podían inmortalizar perspectivas más lejanas y muy bonitas.

Aunque llegó un momento en el que se acabó la sesión de fotos para solo centrarme en subir sin asfixiarme demasiado, no me esperaba encontrarme tan ahogada. Vamos, tirando, cada parada me daba la vida y para arriba que seguía pero vaya tela. Unas dos horas de subida, muchas piedras y poco llano, sobre todo al principio, pero digamos que a partir de la mitad la pendiente creciente estaba bien marcada.

En la cima. Saqué mi pierna intencionadamente para darle otro rollo a la imagen. Y con las nubes de los Simpson de fondo.

Apoyada en una de las rocas de la cima y punto de vista en picado. Así la verdad es que no parece para tanto pero desde arriba imponía bastante, aparte de que una cámara no da para abarcar la inmensidad del terreno.

Justo al bajar el tramo más duro de subida a la cima, nos encontramos con un espacio como este, donde descansamos un poco antes de ponernos en marcha definitivamente.

Me puse un poquillo nerviosa bajando, porque aunque lo prefiera a subir por el cansancio que esto provoca, al bajar tienes que estar permanentemente con las piernas en tensión, sin poder relajarlas ni un solo momento, y en especial en este descenso había muchísimas piedras y piedrecitas. Pegué un par de resbalones sin consecuencias graves, menos mal. Si hiciera aquello todos los días, tendría los gemelos como rocas.

Hongazo que te crió. De no ser venenoso (no sé si lo sería), hacía un gran apaño para un almuerzo.

La vuelta se hizo algo más corta que la subida, pero tampoco demasiado. En Alcalá de los Gazules nos tomamos un chocolate caliente y espesísimo que daba gusto. Entre el mini-camarero (alucinantemente bajito, pero simpático) y el que nos atendió (sieso con ganas), nos ganamos otro repertorio de comentarios durante la merienda. Muy entretenida y apacible.

Y hala, a Jerez.

Una bella jornada que destaca y brilla entre la rutina diaria :D.

A %d blogueros les gusta esto: