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Posts Tagged ‘playa’

Conociendo el País Vasco (II); San Sebastián, Pasajes de San Juan e Irún

A la mañana siguiente del fantástico día entre Bilbao, San Juaz de Gaztelugatxe y Gernika, pasamos al domingo 24 de abril, que comenzó echando una hora aproximadamente en coche para llegar a San Sebastián.

Se presentaba medio lluvioso pero apenas incordió. Por este paseo, las olas llegaban, en ocasiones, a chocar tan fuerte contra las rocas cuadriculadas, que saltaban y empapaban a los transeúntes, así que nos mantuvimos alejados un par de metros. Al fondo, la playa, la ciudad y sus verdes incombustibles, abundante por todos lados.

Una de las playas. No se distingue pero el mar se hallaba poblado de surferos. Bastante vacía la orilla, como se puede ver, al contrario que la ciudad en sí, sobre la que había una buena cantidad de movimientos de personas y turistas.

Damos la vuelta y volvemos a recorrer aquel paseo de peligrosas olas para llegar a otra perspectiva de la ciudad y otras playas a lo lejos. Poco después saldría el sol y veríamos a algunos valientes exponiendo ampliamente su piel tumbados en la arena, a pesar del ambiente fresco que corría.

Islilla frente a las playas, a la cual se puede llegar nadando si el mar está tranquilo. Probablemente recomendable para cualquier amante de la natación. No es mi caso, me conformo con las vistas.

Pero esta zona tenía algún que otro precioso detalle que ofrecernos a tan solo diez kilómetros: Pasajes de San Juan, un pequeñísimo pueblo cuyo adjetivo más acertado (aunque algo detestable) sería “cuco”.

Casitas de mil colores apiñadas acompañadas de una hermosa vegetación verde brillante. Llegamos a la ribera tras unos minutos en barquito. Mirando de frente al diminuto panorama, cogimos hacia la izquierda para acabar deleitándonos ante los siguientes acantilados.

El último destino de esta extraordinaria jornada fue Irún, donde nos limitamos a dar un breve paseo por un par de calles principales, buscar un Burguer para comer y variar de los pinchos, y a dormir, que al día siguiente… ¡pisaríamos Francia!

The Last Weekend

¡Se acabó el verano oficialmente! Aunque aquí hace un calor de la hostia pero bueno.

El sábado me di mi último baño en la playa.

Estoy bastante bloqueada entre que empalmé la noche de salida por Jerez con la venida a Madrid esta mañana, durante la cual he dormido un ratillo pero por poco me da algo de lo fuerte que estaba el aire acondicionado, así que hoy, o al menos en este post, habrá menos palabras y más imágenes, todas hechas con mi móvil, por cierto. Qué arte de tecnología…

Lo flipo. Ni yo creía que iba a salir una foto así al hacerla. Normal, me estaba quedando ciega mirando el reflejo del sol en el mar.

Alucino yo sola inmortalizando el cielo.

Segunda partida a La Escalera de mi vida. La ficha roja soy yo. Sí, ¡¡¡gané!!! 😀

¿Qué decir de la noche? Genial, en casa de un chico charlando, viendo vídeos frikis de anuncios de patatas en Youtube , algo de Play y para el Comedia a despedirme de todo el mundo que viera. Muy a gusto, como siempre, y con mis partidas d futbolín, ¡ganamos! AA se ha convertido en mi pareja oficial para este juego :D.

Todo un cuadro…

Lo suyo habría sido no cortarle la cabeza al niño pero pasaron demasiado rápido delante de mí… Aún así, me gusta.

Los antes mencionados anuncios de patatas merecen un apartado especial. Se llaman Xpyc Team y hay muchísimos, y todos representan una batallita entre dos personajes determinados, normalmente conocidos. La mayoría resultan bastante cómicos. Este fue el que más gracia me hizo:

Hala, ¡feliz siesta!

El reencuentro (I); Festival Arenal Sound

Hace poco caí en que se me pasó contar aquel fin de semana largo entre Córdoba y Castellón, con motivo de la invitación de mi amiga cordobesa EG a su casa y al festival Arenal Sound. Por lo visto era el primero que se celebraba y regalaron un montón de entradas, así que un día después de volver del camino y apenas asimilándolo, ya estaba preparando mi viaje al día siguiente hacia Córdoba, donde pasaría la noche y conocería a nuestra otra acompañante para el camino de ida a la Comunidad Valenciana, BP. Allí nos encontraríamos con otras dos chicas. Cabe destacar que hacía como 4 años que no mantenía una conversación en persona con EG, así que, como es lógico, teníamos una gran cantidad de acontecimientos atrasados por contarnos :D.

Paréntesis: iba en el AVE a Córdoba y por un momento una mujer se puso a hablar por el móvil a plena voz. ¿Por qué la gente se cree en el tren que todos los demás pasajeros se quieren enterar de su conversación telefónica? Guapa, salte a la plataforma y deja de molestar, que mira que encima la tienes cerca. Cierra paréntesis.

Así que el viernes 30 de julio salimos temprano para Castellón en coche. Nos habíamos acostado a las 2. Primer pensamiento al tocarme la alarma: 8 de la mañana y sudando, bienvenida a Córdoba. Llegamos en cinco horas y poco, perfecto. Qué calor más horroroso hacía. La putada del siglo, que aún no acabo de comprender su sentido, fue que no dejaban introducir en el camping bebidas de más de medio litro, y las que se metieran habían de estar en botellas de plástico. Agua sí, claro, pero por lo demás nada, ¿qué me estás contando? Eso lo único que hace es obligarnos a ir hasta el coche a beber, caminando 100 metros más allá, con lo cual cumplen muy bien la función de dar por culo. Pues nada, después de comprar provisiones, procedimos a fundirnos las litronas en el aparcamiento y empezaron los conciertos que valían la pena. Se estaba muy a gusto en cuanto a la gente, bastante pero bien repartida entre el camping, la playa y los escenarios, sin agobios. Vimos Marlango, que yo no lo había escuchado nunca ni sabía que Leonor Watling era cantante. El tipo de música no es que me apasionara pero me gustó el estilo de la tía ahí arriba.

Luego cometí el pequeño error de tirar para el coche a beber Almirante (muerte, no lo compréis nunca, yo quería Brugal pero la economía mandaba) pensando que el siguiente grupo, The Cranberries, mitiquísimo de mis 16-17 años, tocaría canciones nuevas y desconocidas para mí, pero cuando escuché de lejos tres canciones de las viejas que me encantaban, tiramos raudas hacia allí, y escuché otras tantas súper emocionada, cantando lo que podía y viendo a Dolores O´Riordan, la vocalista, darlo todo sobre el escenario.

Creo que ha sido el concierto que más he disfrutado hasta ahora :). Cuando acabó, nos fuimos a la playa a charlar un rato y nos acostamos allá por las 3 de la mañana, no muy tarde y con un ruidazo de fondo de los escenarios acojonante. Y así todo el fin de semana, entre los conciertos, el House matutino del otro escenario y las eternas pruebas de sonido (si el tío no dijo “uno, dos, tres, cuatro, hola, eh, sí” cuatrocientos millones de veces, no lo dijo ninguna).

A las 9 de la mañana, desperezándome sudada cual cerdo en aquel infierno de tienda (y mira que había un techo de tela sobre el camping y que nos situamos de manera céntrica entre otras tiendas, pero se ve que el calor quería llegar a todos los rincones, el mamón), fui a desayunar algo con BP y luego tiramos para la playa. No lo he dicho: nos encontramos exactamente en la playa del Arenal, Burriana. De ahí vendrá el nombre del festival, claro, al cual asistimos solo al último fin de semana pero que en realidad dura 10 días. Quizá nos quedamos un poco cortas pero yo allí más de una semana acabo hasta los cojones, me parece a mí.

Total, entretenidas conversaciones en torno a la amistad, libros, películas y demás, baño, almuerzo, tinto (qué bueno está el Sandevid) y las chicas se pusieron a jugar al Jungle Speed, el juego este de las cartas con figuras en el que si coinciden en la forma con otra persona al levantar la carta, tienes que coger el palo antes que ella, así explicándolo mal y pronto. Yo, tumbada sobre la toalla medio sobada, pasé del tema y me puse al ratito a escribir, que no me veía muy allá de reflejos en aquel momento. Me uní después, cuando sacaron las cartas de verdad para jugar a Culo. Fui la presi durante un buen rato :D.

A las 18:00 se fueron a ver a Lori Meyers las tres chicas y nos quedamos charlando EG y yo, prosiguiendo con el maravilloso relato de nuestros últimos años. A las 20:00 tiramos para el escenario pensando que tocaba Maldita Nerea, pero este grupo no salía hasta las 22:00. Dimos una vuelta, nos compramos una chapita de Amelie y un timo-chupachús de hachís, no encontramos a las otras niñas y nos dirigimos a los puestos para cenar. En mi caso, adquirí un kebab; EG, una hamburguesa, y admiramos alguna que otra naturaleza masculina en la cola. Volvimos al concierto y escuché la última canción de Maldita Nerea, El secreto de las tortugas, está chula, es la única que conozco de ellos. Almirante, fotos, Iván Ferreiro (al final el pobre tuvo que cantar la canción de cuando estaba con Los Piratas que le pedía el público, que yo no conocía pero vamos, debió de tocarle los huevos porque dijo: ya no soy de Los Piratas, aunque acabó cediendo, ¡gajes del oficio!), conversaciones con chicos de por allí, monumentos humanos por doquier (nunca había visto tantos hombres atractivos juntos), paseo por la playa, puerto y calles del pueblo.

Ni guapa la foto, vamos, se ve que Iván estuvo en Borneo hace un tiempo. Me ha encantado la imagen, así que para qué buscar otra.

A las 8:55 de la mañana, con una cara de derrotada brutal que menos mal que no tenía ni espejo donde mirarme, entré por fin en un bar para tomar el colacao que precedería a unas pocas horas de sueño. Creo que todavía ni habían abierto, estaban llegando los camareros, pero supongo que les di la lástima suficiente como para atenderme xD. Sobre las 12 me despertaron para recogerlo todo y el resto del domingo consistió en volver a Córdoba, porque nos perdimos y tardamos 3 horas más por lo menos. Por el camino almorzamos en un pueblo fantasma. Ni Dios por las tres calles que había, aquel restaurante carísimo y algún quinqui en una esquina, fin. Me tiré todo el viaje con los ojos cerrados, no podía mantenerlos abiertos, qué mal. Excepto la última media hora, más animada ante la perspectiva de llegar de una puñetera vez, siendo ya las 21 de la noche. Hala, a hartarme de dormir.

En La Pineda (V), final playero redondo y vuelta a Zaragoza

El jueves (26/08/2010) en Pachá se podría calificar de… exótico, jovial y apocalíptico. Casi desde el comienzo de la noche y hasta el final, un francés rondando a ratos en torno a RM. Por un momento, nos estábamos transmitiendo mensajes gestuales y en clave prácticamente entre cuatro personas: mi amiga, él, un amigo suyo y yo, vaya situación. Destaca también la presencia de un señor pureta que cada vez que podía le daba conversación a RM, y tanto el francés como yo la salvamos en un par de ocasiones, pero el tío seguía volviendo, increíble la forma de pasar de las indirectas, en ocasiones MUY directas.

Bailes, franceses, copas, alemanes… Fiesta de la espuma a las 4 de la mañana, la discoteca se fue vaciando porque salía mucha gente a mojarse y cerraron a las 5, vaya mojón. Estuvimos decidiendo largo rato lo que hacer, hasta que opté por irme a dar un paseo con el adorable alemán con el que había estado intentando comunicarme en inglés durante la última hora y pico (más o menos con éxito, pero una vez más soy consciente de que tengo que mejorar el idioma…). Aquí veis una parte de la discoteca de noche.

Después de caminar un porrón de tiempo y sin saberlo en paralelo a la playa (sin verla) y en dirección contraria de la casa de RM, pregunté por el paseo y me orientaron, y ya comprobé lo a tomar por culo que me había ido, así que hala, para atrás. Poco después, ya prácticamente amaneciendo, llevamos en coche a Salou tanto al francés (de repente muy borracho) como al alemán (que sabía hablar francés también, me cago en la leche) y a la vuelta nos esperaba una sorpresita que nos atormentaba por dentro desde que habíamos salido a llevarles: RM había cerrado la puerta dejándose las llaves metidas.

Llamamos a los vecinos (7:30 de la mañana), no nos abrían, permanecemos un ratillo ensimismadas esperando, nos vamos a desayunar, un carajo para nosotras, en un hotel nos dijeron que no abrían la cafetería hasta las 9 de la mañana (ahora eran las 8), caminamos media Pineda a ver si comíamos algo, nada, volvimos, un rato sentadas en el suelo con una pinta de acabadas de la vida impresionante, hasta que veo abrirse la persiana de los vecinos y se me ilumina brutalmente la mirada ante la esperanza. Le explicamos la situación a una amable mujer (no sé por qué tuvo RM que contarle todo el problema en inglés, si luego resulta que entendía el español pero bueno) y nos dejó entrar, muy maja, para acceder a nuestra casa por la terraza. Menos mal que la puerta de arriba estaba abierta y solo hubo que sujetar la persiana y meterse… que si no, a cambiar la cerradura y pastón del quince.

Vamos, que nos acostamos por fin a las 9:15 de la mañana, me levanté sobre las 16:00, y la tarde del viernes (27/08/2010) consistió en comer, ver un poco de The Big Bang Theory (solo he visto dos o tres capítulos y estoy enamorada de Sheldon, uno de los personajes), ir a la playa a dar el paseo de viejas, cenar, y a las 23:15 larga llegaron NV y su amiga AE, momento justo en el que yo me hallaba en el baño retorciéndome de dolor de barriga. Hasta hace poco pensaba que había sido cosa del calipo de postre (de naranja, espectacular), porque antes solo tomé pechuga de pollo y un sándwich de jamón york y queso, pero mirando ahora hacía atrás he reconsiderado la posibilidad de que la ingesta diaria de alcohol tuviera algo que ver. Me temo que no tengo imágenes para ilustrar estos días así que, ¿por qué no poner a Sheldon?

Y eso, subí, cuando pude, y bebí un cubatilla al rato, por probar, y no pasó nada en mi interior, menos mal. Conocí a AE, una chica la mar de simpática y guapa, y que se cogió un ciego curioso. Salimos a Salou, cogimos un taxi y nos metimos en City Hall, una discoteca donde lo que menos había era niñatos. Más bien puretas. Muchos xDD. Un nuevo universo por descubrir, el de la gente mayor, y bastante alta, normal que toda mujer llevara tacones. Había un hombre que me recordaba a Indiana Jones. Debía de tener treinta y pico años. Acabé hablando con un catalán, un poco sieso al principio, que primero se hizo pasar por gay, incluso con novio (su amigo) y luego nos dijo que no, después de que AE y yo nos hiciéramos pasar por una pareja de lesbianas (se notó descaradamente que lo nuestro fue una improvisación barata para pasar por aquello de manera cómica pero lo de ellos sí que nos lo habíamos creído), y nada, poco más, no había demasiada conversación así que me volví a juntar con las niñas, que ya se habían separado un poco de sus respectivos ligues (aparte de haberse largado ya a casa RM, reventada) y no tardamos mucho en irnos también porque a NV le empezaron a picar los ojos. Despedidas y para fuera. Unos canorrillos vinieron corriendo a por el taxi que acabábamos de coger y discutieron, sobre todo AE, con ellos pero como eran 5 y ese taxi tenía más plazas los acabamos dejando, pero menudas formas de pedirlo… A los pocos segundos, NV sacó de un grito a una tía de otro taxi que justo llegaba al irse el primero, y como para no hacer caso del torrente de voz que me trae.

Sin más, llegamos a La Pineda, me despedí de ellas y a dormir. Y por la mañana-mediodía del sábado (28/08/2010) a comer, limpiar a fondo la casa, a Zaragoza en el coche y nada más llegar, las dos a los ordenadores, cómo se nota que llevábamos unos días sin internet xD. La noche fue distinta de las demás. Por lo visto, en Zaragoza no se lleva la mentalidad de ir a saco a ligar ni nada, sino que la gente se te acerca para conversar sin intención de nada más. Junto con otra chica más, salimos a las playas artificiales de la ciudad (no las puedo describir, no las veía bien de noche, pero creo que son una bazofia), pasé un frío del carajo con el cierzo (el viento que corre por allí, con su puñetera madre) y vimos al Dj Wally López metidas en una carpa que, según me dijeron, normalmente no ponen, y bajo la cual había más quinquis que en medio Jerez, cosa que yo veía totalmente imposible. Y al rato se nos sentó un chaval to enrollado a charlarnos, y luego sus dos amigos. Estuvo genial la experiencia (más relajada que todo lo que se pueda imaginar después de una semana frenética) de hablar tranquilamente con entes del sexo opuesto cuyo objetivo no tuviera nada que ver con echar un polvo, o no aparentemente al menos.

La noche culminó pasando por la discoteca Oasis, en la cual había personas de absolutamente TODAS las edades, vaya mix tan impactante, desde adolescentes de 18 años hasta adultos cincuentones. Solo echamos un ratillo, así yo veía el local, que era un antiguo teatro, y nos largábamos ya para casa a descansar, completamente exhaustas.

Semana larga semi-surrealista que llegó a su fin. El domingo 29/08/2010 consistió en dormir, almorzar y volver a Jerez en AVE y regional. Sigo alucinando de las vacaciones que me he tirado. Pero bastante largo ha sido este post, ya caerá otro para las conclusiones veraniegas :).

En La Pineda (III), la playa de Salou

Jueves 26/08/2010, 0:53 (miércoles por la noche, para entendernos)

La tarde ha estado muy bien. Me he vuelto a quedar ultra llena con el desayuno a las 12 y pico pero hoy sí he almorzado (ayer pasé del desayuno a la siesta y luego a la merienda), una lata de pimientos rojos, y a las 16:30 aproximadamente cogimos camino para Salou. Normalmente se tardaría unos 20 minutos pero RM me llevó por un recorrido más largo y más bonito, de alrededor de una hora. Fue un poco duro, no sé por qué le hemos cogido tanto amor a salir al exterior en las peores horas del día de calor, pero la verdad es que las vistas del mar, brillando desde la orilla hasta lo más profundo por el reflejo del sol, han valido la pena con creces.

Eso sí, vaya playa más guarra. Antes de buscar un sitio entre toda aquella marabunta de gente, que apenas dejaba huecos en la arena para poner la toalla, nos tomamos unos batidos, yo de chocolate y ella de fresa, que no podían estar más buenos. Se me calmó el hambre que me llevaba torturando por dentro durante el último rato.

Dimos nuestro paseo de viejas por la orilla, que en muchos tramos tenía una fila de varios centímetros de alto de algas y algún tipo de basura por cada pocos pasos (un pedazo de cartón, una botella, una caja de cerillas…), y nos bañamos. El agua estaba menos fría que en la Pineda y me quedé un ratillo más que RM pero un cacho de plástico flotando me cortó bastante el rollo y decidí salir de allí antes de pillar el VIH.

Volvimos a las toallas, que ya pensábamos que no las íbamos a encontrar porque habían retirado de alrededor todas las tumbonas azules que les rodeaban y que nos servían de guía; la gente se fue yendo y ya casi solas, con algunas excepciones como una apacible familia al lado cuyo padre, mientras su mujer e hijas se bañaban, no paró de observar todos los movimientos de RM, para gran incomodidad de esta (la pobre, ya le daba corte hasta hacerse fotos, pero le eché una de espaldas que le encantó, ¡ja!) y tiramos finalmente para el McDonald´s, saltándonos nuestra maravillosa dieta brutalmente. Ni tiempo hacía que no me tomaba un Big Mac. Me quedé llena no, inmensa, vamos.

Paseíto de vuelta (ahora por el camino de los 20 minutos, evidentemente), charla intensa y reflexiva descansando por fin en el fantástico mundo del sofing (sofá), ducha y ahora mismo, como podéis deducir por la hora, a escribir un ratillo antes de acostarme. Mira que me he duchado con agua fría, pues ya estoy sudando otra vez. Este calor es horrible. En Jerez se suda un huevo y no puedes salir a la calle a determinadas horas del día (No-Puedes) pero esto es humedad en su estado más puro, en su máxima expresión, una situación permanentemente caliente en el aspecto corporal, una sensación de estar pegado y pegajoso las 24 horas del día, excepto a ratos en los que se va el sol, o es de noche y estás fuera, pero es que durante buena parte de la mañana y la tarde y aquí dentro a veces una está hecha una cerda, tienes que asimilar ya el sudor como un ente más de tu fisonomía. Tremendo.

Pues nada, me voy a acostar ya, que mañana vamos a pasar el día en un parque acuático que tenemos a cinco minutillos y hay que levantarse antes que estos días. Vamos, a las 10, sin fanatismos, no vayáis a pensar que me va a tocar la alarma a las 8 de la mañana ni nada, no, señor.

Uf, estoy tiesa, ¡buenas noches y hasta la próxima!

Pd: RM no solo es una friki de Goya sino también de la historia en general (con mayor preferencia hacia la antigua que hacia la actual y la más reciente) y de la historia del arte, “que están relacionadas, claro”. Se sabe todos los reyes habidos y por haber y cuando mira un edificio te dice sin dudar lo más mínimo el estilo arquitectónico al que pertenece.

Qué nivel… Aturdida me hallo en esos momentos, a mí se me ha olvidado todo :S.

En La Pineda (II); playa, salir, dormir y vuelta a empezar

Miércoles 25/08/2010, 13:01

Definitivamente y sin la menor duda, la vida de soltera es la mejor que existe, o al menos a estas edades. Ni compromisos ni complicaciones ni comecocos ni celos ni paranoias ni compartir la toma de decisiones, sino llevar las riendas de tu propia vida hasta que llegue tranquila y espontáneamente el momento en el que no te importe hacerlo, pero mientras tanto todo el mundo debería disfrutar a tope de esta situación.

Total, ayer, martes 24 de agosto de 2010, muy bien. El día se pasó en un suspiro entre levantarse tampoco muy tarde para habernos acostado a las 7:30. Sobre las 11:30 me desperté y me quedé un rato medio grogui pero al ser consciente de que no me iba a volver a dormir y con el horrible y ultra agudo grito de un niño por la urbanización, a las 12:20 ya me levanté. Fuimos a comprar, pasando un calor horroroso, yo no sé la afición que le hemos cogido a salir de casa al mediodía en las peores horas del verano, y nada, comimos, escribí y siestón del quince, me acosté a las 16:00 y a las 18:00 me tocó la alarma pero pasé de ella y me quedé en la cama hasta las 18:45, momento en el que ya decidí levantarme por el bien de mi integridad física y para ver qué andaba haciendo RM y por si nos íbamos a la playa. Ella al final no había dormido y había estado dos horas tomando el sol en la terraza, hay que tener valor. Evidentemente se duchó, no me quiero ni imaginar los sudores que llevaría antes. Y hala, a dar el paseo de viejas por la orilla de nuevo, a charlar luego un último rato tiradas en las toallas y a prepararse para la noche. Yo me estaba duchando cuando RM, más maja ella, me dijo que iba a hacer el pescado, pero resultó que estaba congelado, así que me preguntó si quería un filete de ternera y me lo hizo, y cuando yo ya estaba seca y vestida (todavía de casa), ya estaba la mesa puesta, mi carne y un plato de ensalada pa cagarse de bueno todo, ¡cómo me cuida!

Vista al frente desde la terraza.

A las 23:00 ya llegó NV y procedimos a beber en la terraza. Otra vez la hermosísima luna, más llena todavía, mirándonos, la oscuridad, carcajadas, comentarios, críticas, no parábamos de hablar como cotorras. Casi nos iban a dar las 2 de la mañana cuando ya nos largamos o se nos iba a hacer muy tarde, y cogimos un taxi para Salou. Primero entramos en una discoteca, llamada Flashback, donde, por fin, la música me gustaba de verdad y era mucho más de mi estilo que el House, y nada, consumición y un rato allí bailando y siguiendo con la mirada cada vez que se cruzaba al camarero más guapo del universo, vaya tela.

El segundo destino, yendo ya la mar de contenta, fue la Enjoy, donde ya nos quedamos hasta el final y conocí a un logroñés la mar de simpático :). Por lo visto resulta que nos cerraron el local, y yo creía que que nos íbamos antes porque a RM y a NV les dolían los pies de los tacones. Es increíble lo que hacen esas cosas, iban casi tan altas como yo, y súper orgullosas y estilosas ellas. Y mira que yo llevaba algo de plataforma también con las sandalias pero paso de los tacones, que ya soy bastante alta. Vamos, en realidad a veces sienta muy bien poder observar desde mi posición a la gente, pero en general prefiero no alargarme (físicamente) tanto. Me acabo de acordar de cuando a final de curso en Madrid salí con NV y con su compañera de trabajo, AAS (un encanto de persona), se nos juntaron en el parque cuando estábamos bebiendo un porrón de tíos y yo estaba sentada en un banco cuando de repente me puse de pie y claro, después de haberme visto sentada todo el rato, se quedaron flipando al ver que les llegaba a su altura, incluso a uno le pasaba media cabeza. Uno que, por cierto, no sé cómo pero en menos de media hora se sacó el miembro viril dos veces y lo enseñó a los cuatro vientos aprovechando que meaba… Todavía es un misterio sin resolver, no entendemos ese tipo de comportamiento.

Puesta de sol en Salou el jueves.

En fin, taxi de vuelta y a la cama, aunque otra vez no he podido echar todas las horas que pretendía, no sé por qué, yo creo que antes no me costaba tanto dormir durante el día pero en las últimas semanas no veas…

He descubierto, gracias al primer día que salimos, es decir, el lunes, que mis lagunas mentales son mías, no producto del alcohol, ya que aquella noche solo me tomé un cubata y medio (en dos horas y pico) y al día siguiente me costaba acordarme de algunas cosas. Mi teoría es que sucede todo tan rápido y tan compacto y que si una cosa detrás de otra que claro, se me van de la cabeza como les da la gana. Me ha supuesto un gran alivio porque últimamente me estaba preocupando un pelín ese tema.

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Buf, escribir aquí es increíble. Me siento como una periodista de verdad. Todo un paisaje de ensueño delante de mí, la brisa que permite no pasar frío ni calor, mis manos deseosas de teclear y el portátil. Si hubiera internet ya sería la repanocha pero me temo que no llega a pillar el wifi del hotel de enfrente así que nada, ¡mejor! Además, cuando la gente no se mete a las redes sociales durante más tiempo de lo normal, suele significar que está haciendo algo más interesante en su vida (o que no está enganchado a las mierdas esas, como debería ser más normal, común y corriente).

Ya es miércoles. Estoy alucinando. Parece que fue ayer cuando cogí medio sobada el AVE de Sevilla a Zaragoza… El plan de hoy se supone que es ir a un parque acuático que está a cinco minutos andando pero RM sigue durmiendo así que a ver.

Coño, acabo de ver mi reflejo en la puerta de cristal y me he acojonado. No por mi cara en sí pero claro, me ha dado la sensación de que alguien me miraba fijamente desde dentro. Joder con el subconsciente.

En La Pineda; de la ciudad de Doble V a la playa de los guiris

Un balance más que positivo de la última semana, o más bien de los últimos 10 días, desde que cogiera el AVE Sevilla-Zaragoza el sábado 21 de agosto. Ya os conté aquel fin de semana maño, así que durante los días posteriores, aunque no tenía internet, me cuidé de ir escribiendo en el ordenador mis distintas experiencias para luego postrarlas por aquí lo mejor posible. Iré contando los días separadamente, como con el camino de Santiago, para no atiborrar el blog de tanta información a la vez, y pondré incluso los momentos exactos en los que escribí para hacerlo más cercano, actual y reciente. Allá voy pues, seleccionando las fotos que más concuerden :).

Martes 24/08/2010, 12:56

Ayer salimos por la mañana a Salou (Tarragona) y, después de desviarnos por error a Lérida, dar unas cuantas vueltas de más y tener que pagar otro peaje extra debido al fallo, llegamos a buena hora para almorzar unos macarrones y un filete de ternera preparados amablemente por la cuñada de mi amiga RM. Concretamente, estamos en La Pineda, una zona que forma parte del municipio de Vila-Seca y que me recuerda un poco a Chipiona (Cádiz) en su estructura de edificios, ordenados desde a pie de playa hacia más adentro y con sus balcones y toldos.

Desde el balcón se tienen unas vistas muy bonitas, entre el verde de los árboles, un par de hoteles, el edificio de enfrente y el mar de fondo, y en la terraza ya ni os cuento. Anoche se estaba genial tomando un cubata ahí arriba, en la oscuridad, observando el pueblo iluminadísimo, intuyendo la presencia del agua a lo lejos y viendo el rápido paseo de las nubes en torno a una fantástica luna llena.

Vista de la derecha desde la terraza. Para variar, la luna que sale en una foto no le llega ni a la suela del zapato a la de verdad pero bueno, me gusta la imagen.

Ya sin compañías familiares, por la tarde tiramos para la playa y echamos unas tres horas entre tomar el sol y pasearnos toda la orilla. En algunos tramos había bastante gente pero a la vuelta hacia las toallas ya se había retirado una buena parte, estaba atardeciendo.

Cena de embutidos, pan y un paté de jamón serrano que no estaba mal (aunque donde esté el foie-gras de hígado de cerdo recién abierto, que se quite todo), algo de tomate (gran descubrimiento para cenar de forma ligera) y el melocotón de turno para terminar. Ducha, arreglarse, estrenar la blusa-vestido nuevo y subir a la terraza a beber. Lo dicho: unas vistas maravillosas, charla, recuerdos, risas y música del radiocassete para animar aún más las expectativas. Las mínimas que se podían tener, vamos.

Vista de la izquierda desde la terraza.

Curiosamente, al cubata y medio no podía beber más, así que tiramos para la discoteca Pachá, la preferida de RM, situada a un par de manzanas, pasando antes por un trayecto algo más largo por los bares para ver el ambiente. Llegamos y la verdad es que lo disfruté mucho. La música era electrónica pero las canciones no resultaron tan machaconas como de costumbre, incluso algunas me gustaron bastante y me motivaron mucho, así que bailamos un buen rato. Lo que me sorprendió fue la cantidad de niños que había, entendiéndose por personas de entre 17 (o menos) y 20 años. Muchísimos, con unas caras tan juveniles que me hacían acordarme cada dos por tres de mi hermano pequeño (16 años… y 1,97 de estatura, pero los de la discoteca no eran ni mucho menos tan altos) y sentirme casi mayor :P. Pero vamos, genial, me hacía mucha gracia ver a la gente moverse lo mejor que podía y volverse eufórica en determinadas partes de las canciones.

Momento de shock y posterior reflexión: un chico escribió una invitación para bailar a mi amiga a través del móvil. Razón: era sordomudo. Y claro, no caí en lo más chocante de la situación hasta que ella me dijo que cómo es que bailaba sin escuchar la música. Y es verdad. Menuda bajona momentánea me entró de pensar en algo tan extraño como estar rodeado de gente y con la música altísima y, sin embargo, no enterarte de nada… Al día siguiente lo hablamos con otra amiga, NV, y bueno, nos aclaró que entre el movimiento de los demás y las vibraciones que perciben pues algo pueden hacer, claro, no se van a quedar sin salir, pero no deja de ser difícil de imaginar.

Interior de Pachá. Es bastante grande. Aunque no se distinga muy bien, a los lados hay unas tarimas donde se colocaban los gogós. Reconozco que a veces son una gran guía para mí en el intento de bailar el House porque vamos…

Y nada, alguna copa más, ver a la gente pasada por agua en la fiesta de la espuma en el exterior de la discoteca allá por las 4 de la mañana (una muchacha por poco se ahoga, menuda cara llevaba), un último paseo por la playa y para casa a descansar, que las 7:30 ya era buena hora. Lo chungo es que a las 11:30 ya estábamos con ojos de búho, así que tras un desayuno con Philadelphia como dios manda y la posterior sanísima compra de comida (no es irónico: que si melocotones, limones, pescado, ensaladas…), procederé a echarme una siesta. No es que tenga especial sueño ahora pero sé que lo notaría esta noche, que saldremos por Salou y se unirá NV, que es de aquí, de Tarragona :D. Hala, a descansar y para la playa otra vez, en proceso de coger un pelín de color (como mucho puedo esperar un tono miel) y repetir el paseo por la orilla cuales viejas.

Pd: he sentido la brutal urgencia de ir a la peluquería pero tal vez procure hacerme algo cuando me lave el pelo luego, solo que ya se me está abriendo al crecer y verme al espejo me da unas tremendas ganas de salir corriendo a escalonármelo. Qué coñazo, joder, así no hay forma de dejármelo hasta la cintura.

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