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Posts Tagged ‘prácticas’

London work

Llevando ya un par de semanas largas por aquí, va tocando hablar un poco de mi actividad laboral, la cual se encuentra situada en Lewisham, al sureste de Londres. Los antecedentes no tienen mucha ciencia. En vistas de la situación en España hacia el periodismo y la comunicación en general (con de ese atractivo sector emergente llamado Community Management acechando con su variopinto abanico de posibilidades y contratos explotadores para becarios), había que huir cuanto antes. Sí, qué queréis, ese mundo modernillo de las redes sociales me llamó poderosamente la atención por un tiempo pero la verdad es que la falta total de claridad, de incentivos y de ofertas que se correspondan con la dignidad humana le planchan a uno el interés.

Variando un poco de tercio: si algo, más que darme cuenta, he reafirmado en mi pensamiento y a través de la experiencia, es que llegará un momento en el que absolutamente todo se gestione a través de intermediarios. En Japón, al menos, es así, según fuentes fidedignas (lo que viene a ser mi hermano). Y, realmente, considerando las enormes bases de datos que pueden llegar a tener y la fiabilidad que exige este negocio (si es que se desea ocupar un buen puesto nacional o internacionalmente, pongámonos serios y aparquemos a un lado a los timadores), tiene sentido, además de la comodidad que supone para el cliente. Si este tiene dinero para costearse el proceso, claro. Siempre con la dependencia económica por delante…

Por tanto, apoyo igualmente, a la vez que admiro mucho más, a todo el que coge una maleta y tres duros y se planta a la aventura en territorio hostil, ¡ole sus huevos! Aunque la hostilidad es muy relativa, la gente se suele portar bastante bien contigo en estas ciudades tan extremadamente cosmopolitas. Muchos se acuerdan de que también empezaron así: sin tener ni puñetera idea de nada.

De hecho, ya cuento con alguna anécdota: al día siguiente de establecerme en la residencia, pregunté a unos viandantes cualesquiera por un McDonald´s y una conexión determinada de autobuses. Acabaron casi dejándome en la puerta del Mc y explicándome durante más de media hora (literalmente) todos los recorridos posibles en medios de transporte. En español, por suerte. Eran un paquistaní y una colombiana como pareja y otro colombiano. Hasta me ofrecieron su número de teléfono para por si me perdía. No lo acepté, mucha tela ya. Creo que hacía días que no me charlaba tanto nadie, agradabilísimos que fueron.

En fin, volviendo al tema principal de este post: mi labor londinense, conseguida a través de una agencia, consiste en ejercer como Sales Support Executive (en cristiano: ejecutiva de ventas, digamos, de apoyo), lo que viene a traducirse en estar de interna/becaria en la empresa Twin con funciones que van bastante más allá de servir cafés.

Debo admitir que me encuentro a gusto (si no fuera así, tened por seguro que no escribiría sobre ello en internet). Se trata de una empresa que te organiza todo para tanto viajes de placer como para la estancia en Reino Unido buscándote cursos para estudiar inglés o prácticas, el alojamiento si así lo desea el cliente, el traslado desde el aeropuerto, etc. Se divide entre Twin International y Twin UK y también te busca empleo, entre otras cosas.

El ambiente general es aplicado pero distendido, es decir, que se trabaja pero hay mucho buen rollo, aparte de que la plantilla es brutalmente multicultural: gente de todas partes. Y la mayoría mínimo bilingües. Una compañera suiza que se incorporó a la vez que yo de manera permanente, no como becaria, habla alemán (su lengua nativa), inglés, español y francés. Tiene 31 años, así que me pongo un plazo de 7 años para llegar a la treintena con un nivel parecido, dejando a un lado el alemán.

El caso: mi trabajo no tiene nada que ver con el periodismo pero claramente se abren otras puertas en cuanto te asomas al marketing, así que a aprender todo lo posible y a mejorar el inglés tocan. Me quedan ocho meses de contrato para volverme, al menos, bilingüe, ¿lo conseguiré? ¡Claro que sí!

Mis deberes se focalizan en… pues un mix bastante amplio. Desarrollar reservas, elaborar presupuestos, registrar nuevos agentes o representantes, diseñar folletos publicitarios, etc. No establezco contacto directo con los clientes, aún no es el momento, aunque unos cuantos emails sí que voy enviando. Por ahora, a pesar de haber recibido bastante entrenamiento, fundamentalmente proceso reservas. Está claro que a algo se le coge el truco a base de hacerlo una y otra vez y por suerte no me ha costado especial trabajo, así que se avanzará progresivamente.

En cuanto al idioma, entiendo bastante, hablo menos. Me viene estupendamente para el oído pero he comprobado que debería conversar todo lo posible. Hay un mundo, qué digo, un universo entre estudiar inglés en España y verte obligado a comunicarte en dicho idioma durante la mayor parte del día en un país extranjero. Cuesta lo suyo. Aceptar psicológicamente la situación, asimilar otra mentalidad, intentar adoptar esa soltura, expresarse, encontrar las palabras. Cambiar el chip, como solemos decir. Por otra parte, todo esto no debería suprimir ese estudio personal, esos libros y películas, para contribuir al vocabulario y a la comprensión. ¡Que no todo va a ser hablar de ventas! Os enseño, a continuación, la fachada del edificio de Twin. Me gusta el color corporativo, la verdad.

Ayer, me sorprendí entrevistando a un par de muchachas londinenses que querían hacer unos estudios y unas prácticas, respectivamente, en España. El motivo de mi intervención se fundamentaba en que, al ser española, me tocaba a mí decidir sus niveles. Al principio, no le cogía mucho el sentido a que alguien como yo juzgara algo tan determinante supuestamente, pero en cierto modo ha sido bastante sencillo.

La primera chica no tenía mucha idea, había que preguntarle muy lento y le costaba la vida hablar. Temblando que estaba, la pobre. La segunda era mucho más suelta y hasta me cayó en gracia. Periodista, pasó una Erasmus en Granada (la mejor ciudad de Andalucía y casi que de nuestro país desde mi punto de vista) y le gustaría quedarse a trabajar y a vivir en España. A través de los parámetros descriptivos de una hojita de niveles, resultaba fácil encasillarlas en el nivel que más se correspondía con ellas.

Es curioso cómo unos vienen y otros van, ¿eh? ¿Se volverá España completamente mestiza también dentro de unas décadas? A base de inmigrantes africanos que consigan cruzar la frontera y el riego de sudamericanos y europeos que se están dejando caer, es muy probable, sobre todo viendo la fuga de talento nacional que se está produciendo, y bien merecida.

Total, ya estáis algo más situados en cuanto a este tema sobre mí. Se acabó el tostón, ¡a seguir comentando cosas curiosas y típicas en los siguientes posts!

¡Me voy a Londres!

Mis más sinceras disculpas, queridos lectores, por haber desaparecido tan estrepitosamente durante las dos últimas semanas, con independencia del post anterior que he publicado tras acostarme anoche con el tema del “bullying” dándome vueltas. ¡La inspiración ha vuelto! O más bien, no es que se hubiera ido, sino que los acontecimientos me han mantenido ausente del mundo de las ideas para sumirme profundamente en la incertidumbre existencial de tantos jóvenes que, como una servidora hoy en día, buscan una salida laboral, o aunque sea académica, a toda costa para sentir que aprovechamos nuestras vidas y que no se nos escurren entre los dedos ante la inactividad forzada.

¿Y qué ha ocurrido, pues, que me ha alejado tanto de mi amado blog? Pues, señores, resulta que, tras una larga serie de inseguras divagaciones, hoy puedo garantizar plenamente que: ¡ME VOY A LONDRES! Tras haber estado tres meses pendiente de una universidad londinense, que no nombraré porque ni ganas tengo de plasmarla aquí, mi solicitud de un máster hacia la misma resultó completamente fallida, cosa que no me importó lo más mínimo frente al cabreo de que hubieran tardado tantísimo en responderme en condiciones para llegar a una conclusión. En serio, yo solo quería saber si sí o si no, sin más, y venga con la burocracia (online, peor aún), a esperar, a insistir, a esperar otra vez, y así.

Finalmente, a tomar por saco. Y, en cuestión de un par de semanas en contacto con una empresa intermediaria para que me buscara prácticas y alojamiento en Londres, voilá! Cierto que yo no me creo nada a pies juntillas hasta que me encuentro en el meollo de lleno, por pura desconfianza innata que he adquirido a través de los palos que te da la vida, pero sí que he sido entrevistada (en inglés por Skype, con un par, no llevaba ni nervios) y estoy perfectamente seleccionada y admitida.

Aún me quedan unas semanitas para irme, así que procuraré ir informándoos más a menudo y a tiempo real mientras continúo con los últimos trámites y preparativos. Ya sabéis: asegurar la reserva de la vivienda, la asistencia médica, el manejo de los medios de transporte, los asuntos bancarios, el viaje de ida (pasando por Madrid, cómo no), las medidas y el peso de las maletas, renovar el DNI (que me va a caducar ya mismo, hay que ser lerda, nunca dejéis de estar al tanto de esto)… ¡Un no parar de lo más emocionante! Y con todo el respeto que merece enfrentarse a la primera vez que salgo del país para pasar (espero) una temporada bastante más larga que de costumbre.

Que conste que también he de disculpar mi ausencia debido a algún fin de semana largo pasado en Madrid con la mejor de las compañías y para celebrar con ellos, de paso, mi cumpleaños por duplicado (puesto que a la vuelta me esperaba una enorme tarta de chocolate para disfrutar con mis padres), que fue el pasado lunes 16 de enero. 23 añitos. Vaya hostia mental el pasar de los “casi 20” a los “tirando hacia los 25”.

¿Qué puedo decir del transcurso de mis 22 años? Pues, básicamente, lo que ya os conté en mi balance personal del año 2011, redactado hace menos de tres semanas, solo que confirmando ahora mi huida al extranjero y el disponer definitivamente de las mejores amistades a mi lado, por muchos kilómetros que haya por en medio, y de aquella personita que os nombré y sigue en mi vida, cobrando cada vez más importancia.

¡Que paséis un buen domingo!

Mileurista, ¡qué suerte!

Ya me estoy volviendo a descarriar un poco de la blogosfera, pero todo tiene su explicación: últimas semanas de curso y, de hecho, de la carrera. Y tampoco es que haya mucha variedad últimamente en mi vida: levantarme, trabajos en casa, pasar calor, comer, clases, ir a Sol, dormir poco y vuelta a empezar. Tampoco he ido a Madrid todos los días, sería jugármela mucho y no disfruto tirándome casi una hora en autobús y metro de ida y otra de vuelta. Menos mal que en un mes abandonaré el pueblo este (Villaviciosa de Odón, por las dudas), que no me disgusta pero ya va siendo hora de cerrar etapas.

¿Y qué expectativas tengo? Pocas. Porque nos han enseñado a esperar poco. Nos han inculcado que entrar en un curro de mileurista recién licenciado es para estar agradecido. Nos han metido en la cabeza que tenemos suerte de estar a los veinti y pico años haciendo “algo” (no entremos en detalles para no aumentar tristezas) porque “la cosa está muy mal”. Pero yo me pregunto… ¿hasta dónde tenemos que aguantar? Me desvinculo momentáneamente del movimiento 15m, democracia real ya y demás para centrarme en esta cuestión específica. Vamos, en mi situación:

Fin de carrera, doble licenciatura a cuestas, unos meses de prácticas en una empresa (aparte de las tropecientas hechas en la universidad, menuda gracia hace que no cuente esa inmensidad de horas para el currículum), un curso de Community Manager y Comunicación 2.0, inglés medio (creo que bastante más que medio pero siempre me da respeto marcar “alto”)… ¿para esto? ¿Cómo te pagas la vida con 400 euros al mes (en caso de prácticas, y mucho es)? ¿Cómo ahorras para un proyecto de vida con 1000 euros (en un empleo a jornada completa)?

Pues eso, que todo acaba, suma y sigue en un largo proceso de frustración personal, de conformismo, de desesperanza, de falta de exigencia y de amor propio. Pero, por ahora, estaremos ahí para ocupar todos esos puestos que no demuestran lo que valemos, mientras esperamos pacientemente a alcanzar esos otros cargos con algo de más sueldo y que actualmente dictan en sus requisitos “al menos un año de experiencia mínima”. Me parece estupendo, pero cuando me encuentro tropecientas ofertas que piden un año, dos, tres, cinco, e incluso diez he llegado a ver (a riesgo de darme un patatús), una ya se dice a sí misma (porque a ellos no puede): a ver, majos, ¿cómo **** consigo esa “mínima” experiencia si NINGUNO me dejáis empezar a adquirirla?

Y ya esas maravillosas prácticas que te van ofreciendo para los últimos años de carrera y recién salido de la universidad son la repanocha. “Vente, vente con nosotros, que vas a aprender mogollón durante seis meses a cero euros, ¡harás currículum!”. ¿Perdona? ¿Trabajar gratis? ¿Y encima debería dar gracias por “la oportunidad”? ¿Una línea en mi CV vale más que mi tiempo y mi esfuerzo? ¿Tanto como para que mi premio se limite a mi mentalidad (resignada) y no a una patética remuneración económica, que (no me jodáis) no os costaría tanto ofrecer?

Que sí, que todos buscamos la satisfacción personal en nuestro trabajo y es muy importante, pero la pasta siempre será un elemento, cuanto menos, fundamental. Joder, es que 300 ya son algo, por favor, aunque sea para el alquiler, sin más gastos, pero… En serio, ¿cómo se puede tener tanta cara dura de poner un pedazo de “0” al lado de “Remuneración:”? Lo peor es que las empresas más pequeñas o menos poderosas sí recompensan, mientras que las que se cuidan menos de pagar son las grandes, conocedoras de que, si no entra uno, entra otro, aunque lo más contante y sonante que reciban en sus bolsillos sea el boli de propaganda.

En fin, pocas opciones quedan. Algunas son manifestarse, concentrarse, ya que se puede y ha pegado fuerte, mucho más de lo que esperábamos, hay que tratar de aprovecharlo, a ser posible con la mejor organización y transparencia posibles. Por lo demás y mientras tanto… El famoso dicho, ajo y agua, lo que viene a ser: a joderse y a aguantarse.

VPS Rap & Reggae

Ayer tuve la celebración de Navidad con la empresa en la que hago prácticas, Facilísimo. Me daba muchísimo reparo, incluso la noche anterior lo pasé casi mal rallándome yo sola porque apenas conocía a nadie e iba ultra apurada, pero al final todo fue bastante bien. Genial, de hecho.

Entrega de los regalos del amigo invisible. Intuía quién me regalaba a mí pero no lo dije por vergüenza, y habría acertado, ¡me cagüen! Y a la que me había tocado a mí le gustó mi regalo :), los peluches son un gran recurso.

Almuerzo en el Muerde la pasta del centro comercial Tres Aguas. Nunca había comido allí, es de buffet, y estaba buenísimo. Creo que jamás he comido tantísimo, seré burra…

Después, a la oficina a beber. A las 17:00 nos dieron un concierto privado el grupo VPS, Visto Para Sentencia. Increíble, lo hacen de puta madre. Teniendo en cuenta que me gustan el rap y el reggae, la fusión me dejó alucinada. Podéis conocer sobre ellos y escuchar sus canciones aquí, os cuelgo una. Su facebook es VPS Rap & Reggae. Ya tienen una fan más :D.

Y luego, a continuar la fiesta en la oficina hasta que tiramos para los bares del pueblo. Un rato de bailoteo y, por mi parte, para casa sobre las 3, que estaba ya cansada.

Conversaciones, bromas, colegueo, confidencias… Lo pasé realmente bien. Y lo mejor, lo que más me llegó y menos me esperaba: ¡¡VISTO PARA SENTENCIA!!

Hoy sí ha sido un buen día

Creo que es el primer día de clase que me siento auténticamente realizada, a mis anchas, satisfecha plenamente. ¿Por qué? Pues probablemente se debe a que, en todo lo que llevamos de curso (dos meses y medio), ¡¡hoy hemos recibido el primer reconocimiento de nuestro trabajo y esfuerzo!! Y además de una forma brutalmente espontánea.

Veréis, en nuestra univerdad todo es muy práctico, ultra práctico, tan práctico que normalmente nos dicen los fallos que hemos tenido pero en general tardan bastante en darnos notas como tal de las cosas que hacemos, y claro, así se van pasando semanas y semanas sin tener ni puñetera idea de cómo vamos en realidad. Bueno, sabemos que vamos bien, porque somos responsables, bla bla bla, y lo hacemos todo lo mejor que podemos, pero no es como toma, un examen, toma, una nota.

Pues nosotras estábamos en la clase de Literatura y Cine haciendo el guión de cómo empezaríamos la adaptación cinematográfica de un texto, que se trataba de un fragmento de la novela en la que se ha basado la película Un niño grande. No la he visto pero sí que me ha entrado curiosidad por leer el libro, parecía tener buena pinta. Lástima que no esté en la biblioteca, pero quizás el profesor solicite que lo añadan al catálogo.

De repente, nos ponemos a hablar de la correción de los exámenes de los dos libros y sus adaptaciones que llevamos leídos y visualizadas respectivamente (El talento de Mr. Ripley, cuya primera versión audiovisual es A pleno sol, y Trainspotting) y surge que el profesor nos comente el planteamiento que hemos hecho de la memoria para adaptar una novela… y su frase textual (con una sonrisilla) ha sido:

– Vosotras sois las que mejor lo lleváis.

¡¡¡OH MY CAT!!! ¡Hacía tanto que no pasaba eso! Con tantas prácticas y tanta peña súper friki del cine y de todo pues claro… Momentazo de la tarde.

Y nada, luego en Estructura del Sistema Audiovisual tampoco ha ido mal. Algo cansada pero a la hora de exponer la presentación que tocaba me he sentido bastante satisfecha.

Al llegar a casa, me he dado cuenta de que he perdido por completo el sentido de la tranquilidad. O quizá, mejor dicho, “el placer de no hacer nada”. ¡No puedo! Me he tirado en el sofá sin coger el ordenador para despejarme y relajar la espalda, que la llevaba un poco cargada hoy, y estaba interiormente como nerviosilla.

Mi puñetera mente seguía maquinando a su bola cosas que tengo que hacer, cosas que quiero o me gustaría hacer, y un porrón de cosas más que yo qué sé de qué iban. Lo único de lo que tengo plena certeza es de que mi cerebro ha perdido bestialmente la capacidad de mantenerse mínimamente vacío, a menos que esté durmiendo. Y en teoría tampoco por los sueños pero bueno, eso ya no me afecta porque muy rara vez me acuerdo.

En fin. El último apunte va, por supuesto, sobre las prácticas. ¡Ya llevo una semana y media! Y… ¡esta mañana hemos tenido una reunión! Muajaja, me siento importante. Por lo visto hay una reunión a principio de cada mes para planear los contenidos de la revista mensual de la empresa (facilisimo.com, por las dudas). Es temática y esta vez toca centrarla en Trucos y Consejos. Así que a tope. Becarios incluidos, a ir aportando ideas y encaminando los temas. La sección Padres lo hará la propia responsable de la sección, así que me ha tocado buscar trucos y consejos guapos para la de Manualidades.

Ha sido emocionante estar en una sala ahí escuchando los datos de visitas, clientes, foreros, comparando los porcentajes actuales con los del año o meses anteriores, etc. Solo he participado un momento pero con ese me ha bastado para notarme la cara calentísima de la vergüenza que me va entrando al hablar a veces en público, sobre todo con gente que no conozco, claro. Buena periodista xD. Me he expresado bien de todas formas.

¡Y ya está! Ahora a estudiar, que el viernes hay examen. Y luego… ¡puentarraco madrileño!

Hala, ¡que os vaya bien!

Prácticas (II)

Sí, solo llevo tres días, pero me da la sensación de que voy a aprender bastante.

Cuando tienes una responsabilidad mayor que la de ir a clase y hacer tu vida universitaria, te cambia un poco la perspectiva. Se te va la fiebre festiva (también es que estaba un poco cansada de ella), tienes un horario diario mucho más marcado, has de acostumbrarte a madrugar y a organizarte bastante mejor para poder hacer todos los deberes y a la vez cumplir con esa pequeña parte de ocio que te da la vida…

Reduces las horas de sueño, porque no hay más remedio, porque si no no hay de dónde coger para sentirse satisfecha de la jornada, tanto de la parte currante-productiva como psico-autorrealizativa (porque aunque solo sea ver media película o leer un capitulillo de un libro ya hace de un día algo más humano que si solo se ha dedicado a las obligaciones, por muy placenteras que sean).

Entonces llega la noche y esta rutina circadiana te demuestra que no está mal, no está nada mal, porque tienes sueño cuando corresponde tenerlo, porque has comido a las horas normales y corrientes, porque has aprovechado el día en todos los sentidos.

Y porque se te abre un nuevo horizonte, una aventura. Escribir. Escribir mucho, más que nunca. Tirarte la mitad del día escribiendo prácticamente, y en la otra mitad entra tanto no escribir como dormir cuantitativamente, así que reafirmo que se escribe mogollón. Escribir de temas que ni te habías imaginado en realidad, como son manualidades y padres. Inventar y retroalimentarse de pequeñas o grandes florituras materiales hechas por gente muy manitas sobre las que nunca se te habría ocurrido redactar algo, como la fabricación de jabones caseros. Suena bien y todo, dan ganas de hacerlos.

O de padres. Hijos, psicología infantil y adolescente, cumpleaños, alimentación, embarazo, juegos, consejos. Tono siempre ameno, coloquial, nunca conflictivo, siempre buscando la simpatía, el aplauso, la contribución (con lo que me tira a mí ponerme a rajar), la participación de miles de foreras pendientes a diario de tus publicaciones (y de todos los demás redactores, claro).

Y cuando al principio te parece complicado, incluso contradictorio, estar día a día agradando a los demás, enseguida te das cuenta de que con ciertos temas y asumiendo el rol, se hace de forma prácticamente automática. Adquieres ese papel, adoptas ese tono, y vas viendo los resultados, observando tus responsabilidades y posibilidades, aprendiendo cosas, experimentando los tintes de tu “primer trabajo”. Asimilando a su vez, por supuesto, las críticas, las correcciones.

Ver en Facebook que a más de 200 personas “les gusta” tu post en el foro sobre el sedentarismo y el deporte que hacen los niños. Sentirte agradecida porque eres consciente, al menos por el momento, de que te gusta el ambiente de trabajo, Tu Ambiente De Trabajo. Son palabras fuertes, ¿eh? Vale, para el que lleve toda su vida será una tontada, pero para el que está empezando es otro mundo, otra mentalidad.

Y hablas de decoupage, que antes no sabías ni lo que era, creas mundos de fantasía con cartonaje, hablas de padres e hijos como si tú misma los tuvieras porque te metes en su piel y, en ocasiones, si tienes un hueco, vuelves a tu realidad más cercana para publicar en un huequito de ocio un post de alguna película, exposición, novela…

Te iluminas porque ves que no todo el mayor goce está en lo trascendental, ese universo tan hipotético y excepcional en el que tienen que darse demasiadas circunstancias simultáneas como para experimentar las cosquillas de una levísima disposición y capacidad intelectual más allá de lo típico. Te sientes alumbrado ante el descubrimiento de que esa sensación también se halla de repente en las cosas más simples y que antes calificabas de “chorradas”.

Finalmente, te acuestas cansada pero contenta, porque al día siguiente vas a volver a hacer lo que más te gusta en la vida: escribir. Y antes de eso, otra de las cosas que más disfrutas: ¡desayunar pan con Philadelphia! :D.

Prácticas

Mi vida ahora consiste en: prácticas por la mañana y clases por la tarde. El resto del tiempo, comer y hacer cosas de la uni. Algo de Messenger, claro, que no falte, y poco más. Los findes se avecinan tranquilos. ¡Estoy que me salgo!

8 de la mañana en pie. Igual no es para tanto pero después de comer en la universidad se nota tela. Exagerao, de hecho.

Las prácticas son de redacción en una revista online que puede que a muchos os suene, al menos de oídas así a modo de cancioncilla: facilisimo.com. Se trata de una página web dedicada fundamentalmente al hogar y su público objetivo es, más o menos, mujeres, con frecuencia madres jóvenes. La verdad es que consta de una gran variedad de secciones que pueden ser muy útiles: vivienda, decoración, belleza…

No adivinaríais ni a tiros lo que me ha tocado a mí: ¡Manualidades y Padres! ¡A mí! Es gracioso. Sí, solo gracioso, no hay ironía ninguna, no me disgusta, el caso es escribir y allá que escribo, lo que se me ocurra o lo que me manden, la verdad es que después de los primeros días creo que ya eres completamente autosuficiente para publicar por ti mismo sin que tengan que corregirte ni nada, y hay que tener cuidado porque de tus palabras depende la reacción de los miles de foreros que se pasean por la web, leen, opinan y comentan.

De momento no tengo ni nombre de usuario propio, querrán asegurarse de que no me piro a las dos semanas y la sesión que me cree para mí sea pa ná. Tiene sentido. Ya os contaré más cosas más adelante, aunque tampoco habrá mucho más me parece a mí.

Mi primer post (porque se redactan posts en blog o en foros, y luego reportajes) consistió en el síndrome de Down, así por informar un poco, y un par de foreras parecieron enfurruñadas por haberlo llamado “enfermedad” en vez de “trastorno genético”. Sigo sin tener muy claro si se le puede calificar de enfermedad pero de cualquier forma me da que la gente a veces es demasiado sensible. Ni que les estuviera llamando subnormales profundos, oiga, que “enfermedad” es un término de lo más normal y genérico.

En fin, gajes del oficio. ¡Oh! ¡Suena bien y todo! Bueno, pagan lo justo, mmm, para el autobús y poco más, pero no voy a esperar más de unas prácticas. Bastante es de agradecer que me sienta a gusto de momento :). Mañana es mi tercer día, por cierto.

Me acuesto ya, que madrugar se hace duro. ¡Que os vaya bien!

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